¿Cómo dejar de ser una persona complaciente?

En el Brain Feeling de hoy quiero aprender un punto que creo que es bastante interesante.

Al estar constantemente buscando la aprobación de l@s demás, las personas complacientes tienden a dejar de lado sus propias ambiciones. Si somos de este tipo de personas, podemos aprender cómo parar antes que ello nos pase factura.

¿Sueles ignorar tu propio trabajo para responder la necesidad de l@s demás para que l@s ayudes?

¿Dices “sí” a reuniones que sirven más para llenar la agenda de otr@s que no la tuya?

Mientras que ser una persona complaciente puede hacerte ser querid@ por l@s demás en el corto plazo, este comportamiento puede ser dañino para tu carrera en el largo plazo.

La psicóloga clínica Eirka Martínez afirma que el comportamiento de ser complaciente empieza en la niñez.

L@s niñ@s tienen una necesidad innata de complacer a sus cuidador@s ya que les asegura que sus necesidades estarán cubiertas y con ellas, su supervivencia“, afirma Erika.

Durante la niñez nos damos cuenta de qué es lo que necesitamos hacer o decir para hacer que l@s adult@s de nuestras vidas sean felices. Mientras que algun@s, al hacernos mayores, aprendemos a deshacernos de este comportamiento, haciendo que aparentemente no nos importe qué es lo que piensan l@s demás, otr@s continuarán con este comportamiento de complacencia cediendo ante las necesidades de l@s demás en sus vidas.

Las caras de las personas compacientes

Buscando la aprobación de l@s demás, las personas complacientes tienden a dejar de lado sus propias ambiciones. Decir “sí” cuando ya estamos sobrepasado con nuestras propias tareas significa que valoremos los deseos y caprichos de alguien más y dejamos los nuestros desatendidos. “Al complacer a l@s demás todo el tiempo, nos equivocamos al priorizarnos a nosotr@s mism@s y a las cosas que son importantes para nosotr@s“, afirma Erika.

Como resultado, a lo mejor no llegamos a fechas de entrega de nuestro propio trabajo, nos sentimos abrumad@s constantemente, aceptando demasiadas responsabilidades y darlo todo por sentado o estar resentid@s.

Como suele pasar en estos aspectos relacionados con el comportamiento, hay algunas estrategias que podemos utilizar para poner ciertos límites a nuestra tendencia a ser complacientes. Aprendamos estas 4:

Sé Consciente

Reconoce los momento en los que estas dedicando tiempo a las peticiones de otras personas más que llevar el control de tu propio tiempo y mira con detalle si hay algún patrón. ¿Hay algún escenario o individuo ante los que sueles dar tu brazo a torcer? Reconocer que tienes tendencia a seguir un comportamiento complaciente es el primer paso para cambiarlo.

Practica el decir ‘NO’

Hemos aprendido un poco sobre este punto en Feel the Brain, en el Brain Feeling: Cómo Rechazar El Trabajo Extra o Cómo Decir No En El Trabajo.

Las personas complacientes a menudo tienen muchos problemas para decir la palabra “no”. El miedo a no gustar, a perder amig@s o a decepcionar a l@s demás les paraliza, haciendo que la palabra “no” sea una palabra maldita.

Para practicar el decir “no”, Erica sugiere que empecemos con pequeños “no’s”, unos que no tengan ramificaciones demasiado significativas. Decir no al cajero cuando nos ofrece algún otro producto en el momento de pagar, sería un ejemplo. Luego es momento de seguir con “no’s” medianos como negarnos a hacer un café con un@ amig@ cuando estamos a tope de trabajo u otras responsabilidades.

Haz una lista de las situaciones en las que tienes problemas para decir “no” y repásala marcando cada una de las situaciones en las que ya digas “no”.

Sé asertiv@, pero cortés

El decir “no”, a menudo viene acompañado de una necesidad de dar una amplia explicación a la persona que nos pide algo, con el fin de no decepcionarla. Jonathan Alpert, psicoterapeuta en Manhattan, sugiere que tan sólo dar una pequeña explicación o ninguna, sumado a un “no” educado puede ayudar a las personas complacientes a ser asertivas con su decisión.

Decir ‘Lo siento, ahora no puedo, ya te avisaré cuando pueda’, es educado y te pone en una posición de poder al estar cambiando la dinámica“, afirma Alpert.

Este método permite que la persona que nos pide algo sepa que, en este momento, no son la prioridad y te da la habilidad y el permiso de ayudarles en un momento que te vaya bien a ti, ya sea para llevar a cabo la petición o para acabar de confirmar que no podrás hacer lo que te piden.

Evalúa tus relaciones

Examina las relaciones que tienes con aquell@s con los que tienes problemas para decir “no”. ¿Decir “no” a tu hermana significa que renegará de ti y nunca volverá a venir a cenar a tu casa?  ¿Decir “no” a un@ colega de trabajo que quiere utilizar tu cerebro para algo significa que nunca más comeréis junt@s? Según Alpert, “cuando entiendas la dinámica y tu rol, no te sentirás tan preocupad@ sobre las consecuencias de decir “no”. Te darás cuenta que tus relaciones resisten tus negativas“.

Buen Martes!! 🙂


Artículo Original: “How to stop being a people pleaser” en Fast Company

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