5 Modos En Que Leer Ficción Te Hace Mejor En El Trabajo

No es ningún secreto que la gente con éxito son lector@s. El leer nos puede ayudar a estar al día de nuevas tendencias y a aprender técnicas que podemos usar en nuestras carreras. Bill Gates y Warren Buffet comparten sus libros favoritos cada fin de año y, como podemos observar, están llenos con títulos de no ficción.

Pero, ¿qué hay de la ficción? ¿es tan sólo entretenimiento? Michael Morvan, fundador y CEO de CoSMo, lee un par de capítulos de novela negra cada noche y afirma que no es tan sólo por entretenimiento: “Para llevar un negocio, tienes que estar muy involucrad@ en todas las minucias, desde la estrategia de producto hasta la contratación de personas”, afirma. “El sumergirse en la historia, identificarse con los personajes e intentar solucionar el misterio tiene dos efectos sobre mí. El primero, es un modo muy eficiente de desconectar de todos los problemas a los que me enfrento en el trabajo. El segundo, es que desbloquea inmediatamente mi creatividad. Mi mente no tiene límites mientras estoy leyendo, y no debería tenerlos cuando estoy llevando negocios

De hecho, varias investigaciones han demostrado que el hecho de leer ficción puede ayudarnos a mejorar en aptitudes que son tan importantes como el conocimiento técnico que podemos aprender de la no ficción. Aprendamos hoy 5 cosas que una novela da a nuestro cerebro.

1.Aptitudes De Razonamiento Mejoradas

Leer ficción te puede proveer de una visión que te puede ayudar a trabajar más allá de la lógica, afirma Michael Benveniste, profesor de Inglés en la Universidad de Puget Sound. En situaciones que puedan estar teñidas por las emociones de las experiencias pasadas, te puede ayudar a cultivar el razonamiento cualitativo, que se gana de las descripciones.

Afirma que, “la ficción ofrece un espacio para especular sobre el rol constitutivo que los valores ‘confusos’ como las creencias, las normas y las experiencias juegan en los contextos sociales”

2.Entender Problemas Complejos

Las personas que leen ficción ganan un mejor entendimiento de l@s demás“Estos efectos se deben en parte al proceso de compromiso con las historias, que incluye hacer inferencias e involucrarse emocionalmente con los contenidos de la ficción, que incluyen personajes complejos y circumstancias que no encontraríamos en nuestra vida diaria”, escribe Keith Oatley de la Universidad de Toronto.

Oatley compara la ficción con un simulador para nuestro cerebro. Del mismo modo que las simulaciones pueden ayudarnos a coger problemas complejos como volar un avión o predecir el tiempo, del mismo modo, las novelas, las historias y los dramas pueden ayudarnos a entender las complejidades de la vida social“, dijo al The New York Times.

3.Empatía

El hecho de imaginarnos la situación de un personaje puede ayudarnos a convertirnos en personas más empáticas con las otras en la vida real. Eso se debe a que, cuando leemos una historia, conectamos con las experiencias personales; de acuerdo con la investigación de Raymond Mar; psicólogo de la Universidad de York en Canadá.

En una charla que ofreció en la convención anual de la Asociación Americana de Psicología, Mar afirmó que, a menudo tenemos pensamientos y emociones que son consistentes con la línea de la historia. Reflejándonos en nuestras interacciones sociales pasadas o imaginando las futuras, podemos ganar visión de las cosas que han ocurrido en el pasado y que relacionan un personaje en una historia.

Según Mar, “Las experiencias que tenemos en nuestras vidas moldean nuestra comprensión del mundo… y las experiencias imaginadas a través de la narrativa de las historias de ficción, también pueden moldearnos. Pero con un inconveniente (no se trata de una bala mágica) es una oportunidad para cambiar y crecer […] Incluso, teniendo en cuenta que la ficción es inventada, puede comunicar verdades como puños sobre la psicología humana y las relaciones

4.Liberación Del Stress

El leer una novela libera el stress mejor que escuchar música, andar o tomarse una taza de té, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Sussex. Según David Lewis, neuropsicólogo, el leer reduce los niveles de stress en un 68%. Tan sólo 6 minutos de lectura rebajaron el ritmo cardíaco de los participantes y liberaron tensión en los músculos. De hecho, el leer era capaz de bajar el nivel de stress de los sujetos, incluso antes de comenzar.

Según Lewis (y yo lo apoyo); Perderte en un libro es la relajación definitiva […] No importa qué libro estés leyendo, el perderte en un libro interesante te ayuda a escaparte de las preocupaciones y del stress de día a día y a explorar el dominio de la imaginación del autor […] Se trata de más que una mera distracción, un compromiso activo de la imaginación con las palabras impresas estimula nuestra creatividad  y nos lleva a un estado alterado de consciencia

5.Fuertes Modelos De Roles

A menudo, las novelas tienen personajes cautivadores cuyos rasgos se describen en detalle. Según Juliette Well, profesora de ficción del siglo XIX: “Muchas de estas dinámicas encajan perfectamente en el mundo del trabajo […] Suelo darme cuenta que cito a Elizabeth Benner de ‘Orgullo y Prejuicio’ quien declara que ‘mi coraje crece en cada intento de intimidarme‘”

Qué Pasa En Nuestro Cerebro

A modo de curiosidad, aquí están los efectos de las historias en nuestro cerebro:

¿Qué Nos Puede Enseñar Maquiavelo Sobre El Liderazgo?

El pensador renacentista Nicolás Maquiavelo está considerado como una de las figuras más influyentes en la ciencia política moderna, aún teniendo en cuenta que su texto más importante El Príncipe se escribió en 1513.


En el libro describió un tipo de comportamiento que se ha convertido en una especie de manual para dirigentes poderosos. El libro ha sido tan influyente que la palabra “Maquiavélico” se ha convertido en un adjetivo sinónimo de inmoral, y brutal en términos políticos.

Maquiavelo era un político y diplomático de Florencia, pero no era conocido por ser despiadado ni por ser un astuto manipulador. Gran parte de su visión proviene de las acciones que las grandes y poderosas familias de Florencia, como los Borgia y los Medici llevaban a cabo. Las lecciones de su libro radican en el realismo y pueden ser de gran uso para cualquier líder. También debemos tener en cuenta que algunos de los aspectos de las lecciones de Maquiavelo son controvertidas y deben mirarse a través de un prisma histórico.

Hoy me gustaría aprender algunas de las ideas que podemos usar.

1.El Fin Justifica Los Medios

A menudo atribuimos a Maquiavelo esta cita clásica sobre el consecuencialismo que reza sobre cómo un acto moralmente correcto es uno que causa un resultado positivo. Pero el modo en que alcanzamos ese resultado no es importante y puede ser inmoral.

Opinión de Aldous Huxley sobre la cita: “El fin justifica los medios”

Aunque Maquiavelo expresó este sentimiento de otros modos, él nunca dijo esta máxima. Lo que pensaba estaba más matizado, proponiendo que las personas no quieren centrarse en los detalles y tienden a juzgar a los líderes por sus resultados. De hecho, los pensamientos de Maquiavelo describen cómo un político moderno debe lidiar con los medios, que puede ser una provocación y se puede confundir con acciones fuertes. ¿Os viene a alguien a la cabeza al leer este pasaje del capítulo 18 de El Príncipe titulado: De qué modo los príncipes deben guardar la fe dada:

 

Los hombres, en general, juzgan más por los ojos que por las manos; y si pertenece a todos el ver, no está más que a un cierto número el tocar. Cada uno ve lo que parece ser; pero pocos comprenden lo que eres realmente; y este corto número no se atreve a contradecir la opinión del vulgo, que tiene, por apoyo de sus ilusiones, la majestad del Estado que le protege.

En las acciones de todos los hombres, pero especialmente en las de los príncipes, contra los cuales no hay juicio que implorar, se considera simplemente el fin que ellos llevan.

Dedíquese, pues, el príncipe a superar siempre las dificultades y a conservar su Estado. Si sale con acierto, se tendrán por honrosos siempre sus medios, alabándoles en todas partes: el vulgo se deja siempre coger por las exterioridades, y seducir del acierto. Ahora bien, no hay casi más que vulgo en el mundo; y el corto número de los espíritus penetrantes que en él se encuentra no dice lo que vislumbra, hasta que el sinnúmero de los que no lo son no sabe ya a qué atenerse.

Mientras que su consejo aplica a los líderes corporativos y a los políticos, podemos ver las limitaciones de estas aproximaciones cuando las comparamos con los medios sociales. Como el último caso de United Airlines ha demostrado, algunos “medios” tienen que ser debatidos.

Sea como fuere, en la esfera política, especialmente en la atmósfera hiper parcial, los métodos se podrán defender pero los resultados de las acciones seguramente sobrepasaran cualquiera de los detalles.

2.Es Mejor Ser Temido Que Querido Si No Puedes Ser Las Dos Cosas

Maquiavelo no lo dijo exactamente cómo se ha esparcido por internet. Su cita exacta como aparece en el capítulo 17, titulado: De la severidad y clemencia, y si vale más ser amado que temido fue:

Se presenta aquí la cuestión de saber si vale más ser temido que amado425. Se responde que sería menester ser uno y otro juntamente; pero como es difícil serlo a un mismo tiempo, el partido más seguro es ser temido primero que amado, cuando se está en la necesidad de carecer de uno u otro de ambos beneficios.

El aviso dado aquí se puede llevar a los extremos, con visiones de las figuras autoritarias que regentan a través de la intimidación y de las políticas secretas. Si se lleva a una base más amplia, la idea es que, para un mandatario, el miedo es más fácil de mantener que el amor, que puede ser caprichoso. La clave es evitar se odiado, que es el momento en que la gente se puede volver en contra tuyo.

¿Como puedes inculcar el miedo? Maquiavelo mantenía que “el temor al castigo” era un factor importante que un príncipe liste tenía que instaurar. A veces también era necesaria la crueldad. Más en el estilo de ley y orden, Maquiavelo apoyaba algunos ejemplos duros que aplicar a los ofendedores y algunas lecciones a los demás:

Un príncipe no debe temer, pues, la infamia ajena a la crueldad, cuando necesita de ella para tener unidos a sus gobernados, e impedirles faltar a la fe que le deben; porque con poquísimos ejemplos de severidad serás mucho más clemente que los príncipes que, con demasiada clemencia, dejan engendrarse desórdenes acompañados de asesinatos y rapiñas, visto que estos asesinatos y rapiñas tienen la costumbre de ofender la universalidad de los ciudadanos, mientras que los castigos que dimanan del príncipe no ofenden más que a un particular.

3.Fuerte Divulgación Pública y Propaganda

El el capítulo 15, titulado: De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados, Maquiavelo habla sobre las cualidades que un líder debe aparentar poseer y de aquellas que debe cultivar en alguna medida. Cuando habla de las cosas que pueden acarrear alabanzas o vergüenza a un príncipe, el pensador italiano lo describe del siguiente modo:

Y para continuar mi enumeración añado: éste pasa por dar con gusto, aquel por ser rapaz; el uno se reputa como cruel, el otro tiene la fama de ser compasivo; éste pasa por carecer de fe, aquél por ser fiel en sus promesas; el uno por afeminado y pusilánime, el otro por valeroso y feroz; tal por humano, cuál por soberbio; uno por lascivo, otro por casto; éste por franco, aquél por artificioso; el uno por duro, el otro por dulce y flexible; éste por grave, aquél por ligero; uno por religioso, otro por incrédulo, etc. 

No habría cosa más loable que un príncipe que estuviera dotado de cuantas buenas prendas he entremezclado con las malas que les son opuestas; cada uno convendrá en ello, lo sé.

¿Cuántas de éstas características aun son ciertas para los políticos y líderes corporativos modernos? Básicamente, no importa qué es lo que hagas para estar en el poder, un aspecto que no debe ser abandonado son las fuertes relaciones públicas. Los buenos líderes deben aparentar tener algunas características incluso si, en realidad, no las tienen.

4.”Es necesario ser un zorro para descubrir las trampas y un león para aterrorizar a los lobos”

Este pasaje significa que, a veces, un líder no puede responder simplemente con la fuerza bruta y tiene que actuar con visión para poder reconocer cualquier trampa. Pero al enfrentarse a otros oponentes, como por ejemplo a “los lobos”, un líder debe estar preparado para mostrar la fuerza de un “león” para ganarse el respeto.

En otras palabras, conoce tus puntos débiles, sé astuto y despiadado cuando sea necesario.

5.Cunstruye Una Estructura De Liderazgo Duradera Y Un Equipo Fuerte

Miaquiavelo vió que un príncipe fuerte es, en definitiva, tan fuerte como sus sirvientes. Como escribe en el capítulo 22, titulado: De los secretarios (o ministros) de los príncipes:

El primer juicio que hacemos, desde luego, sobre un príncipe y sobre su espíritu, no es más que conjetura; pero lleva siempre por fundamento legítimo la reputación de los hombres de que se rodea este príncipe.

Afirma que tales “hombres” que rodean al príncipe son “capaces y leales”, entonces se puede considerar al príncipe como sabio. De otro modo, si los sirvientes fallan, es error del príncipe el haber escogido esa ayuda.

Opinión de Feel The Brain

Tengo que confesar que “El Príncipe” está desde hace muchos años en mi cola de lectura. En este Brain Feeling, he aprendido que realmente puede ser un libro que sirva de base para entender muchos de los comportamientos de las estructuras sociales de hoy en día. Será el siguiente en mi lista; esto sí; la edición comentada por Napoleón Bonaparte.

En esta dirección podéis encontrar la versión que he utilizado para la traducción de las citas.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “What Machiavelli Can Teach You About Leadership” en Big Think

Cómo Ser Mejor En Las Cosas Que Te Importan

Hoy un muy buen amigo me ha hablado de esta TED Talk (subtitulada al castellano) cuando le ha llegado mi aviso de artículo. De la mano de Eduardo Briceño, aprenderemos el porqué a veces, aunque trabajemos muy duro no mejoramos. Nos pasa, nos ha pasado o nos pasará a tod@s en algún momento.

Eduardo, nos revelará un modo simple de pensar sobre cómo podemos mejorar en las cosas que hacemos, ya sea trabajo, paternidad o hobbies creativos.

También podremos aprender técnicas para que nunca tengamos que dejar de aprender y para sentirnos siempre moviéndonos hacia adelante.

 

La Transcripción de la Charla

Como siempre que aprendemos un TED Talk en un Brain Feeling, he aquí la transcripción completa:

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Intentamos dar lo mejor en todo lo que hacemos, ya sea nuestro trabajo, familia, estudio o cualquier otra cosa. Yo lo siento así. Yo doy lo mejor. Pero hace un tiempo atrás noté que no estaba mejorando en lo que me importaba, se tratara de ser esposo o amigo o profesional o compañero, y no estaba mejorando mucho en esas áreas aunque pasaba mucho tiempo en casa trabajando duro en ellas. Me he dado cuenta a raíz de conversaciones e investigaciones que este estancamiento, a pesar de trabajar muy duro, resulta de lo más común.

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Por eso quiero compartir algunas ideas del por qué y qué podemos hacer al respecto. Lo que he aprendido es que la gente más eficaz y equipos de cualquier rama hacen algo que podemos copiar.Ellos van por la vida deliberadamente alternándose entre dos zonas: la zona de aprendizaje y la de desempeño.

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La de aprendizaje es cuando nuestro objetivo es mejorar. Entonces hacemos actividades pensadas para mejorar, concentradas en lo que todavía no hemos dominado, lo que significa que tenemos que aceptar equivocarnos, sabiendo que aprenderemos de ellos. Lo cual difiere mucho de lo que hacemos cuando estamos en la zona de desempeño, donde nuestro objetivo es hacer lo mejor posible para cumplir.Entonces nos concentramos en lo que ya hemos dominado e intentamos minimizar los errores.

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Ambas zonas deberían ser parte de nuestras vidas, pero teniendo en claro cuando queremos estar en cada una, con que fin, enfoque y expectativas, ayudándonos a actuar mejor y mejorar. La zona de desempeño maximiza nuestro rendimiento inmediato, y la de aprendizaje maximiza el crecimiento y nuestro desarrollo futuro. La razón por la que muchos no mejoramos a pesar de nuestro esfuerzo es porque solemos pasar la mayoría de nuestro tiempo en la zona de desempeño. Esto perjudica nuestro crecimiento e irónicamente, a largo plazo, también nuestro desempeño.

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Entonces, ¿cómo es la zona de aprendizaje? Tomemos a Demóstenes, un líder político orador y abogado de los más grandes de la antigua Grecia. Para ser quien fue, él no pasó todo su tiempo sólo siendo un orador o abogado, que sería su zona de desempeño. Pero en su lugar, hizo labores diseñadas para mejorar. Por supuesto, estudió mucho. Estudió derecho y filosofía con la ayuda de mentores, pero también notó que ser abogado implicaba persuadir a otros, así que también estudió grandes discursos y dramatización. Para deshacerse de un extraño hábito de levantar involuntariamente su hombro, practicó sus discursos en frente de un espejo, y colgó una espada del techo para que, si levantaba su hombro,se lastimara.

2:54 (Risas)

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Para hablar más claro a pesar de un ceceo, él dio sus discursos con piedras en la boca. Construyó un cuarto oculto donde podía practicar sin interrupciones y no molestar a otros. Y como los tribunales de antes eran ruidosos, él también practicó al lado del océano, proyectando su voz por encima del rugir de las olas.

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Sus tareas en la zona de aprendizaje eran muy diferentes a sus tareas en los tribunales, su zona de desempeño. En la zona de aprendizaje, probó la práctica deliberada del Dr. Anders Ercicsson Ésta implica desglosar las capacidades teniendo claro qué talento elegir para mejorar, como mantener los hombros abajo, concentrándonos plenamente en un importante desafío fuera de la zona de confort, más allá de lo que hacemos a diario, incorporando una devolución frecuente con repetición y ajustes, e idealmente orientado por un entrenador experto, porque las actividades creadas para mejorar son de dominio específico, y maestros y entrenadores saben cuáles son esas tareas. y también pueden darnos su opinión. Es este tipo de práctica en la zona de aprendizaje lo que nos lleva a una mejora, no sólo tiempo en llevar a cabo tareas. Investigaciones muestran que después de los primeros dos añostrabajando en algo, el rendimiento se estanca. Esto se ha demostrado en la enseñanza, medicina general, enfermería y otros campos, y sucede porque una vez que pensamos que somos suficientemente buenos, aptos, nos alejamos de la zona del aprendizaje. Nos enfocamos sólo en hacer nuestro trabajo, cumplir, que resulta no ser una buena forma de mejorar. Pero la gente que continúa en la zona de aprendizaje sigue mejorando siempre. Los mejores vendedores una vez a la semana hacen actividades con el objetivo de mejorar. Leen para ampliar sus conocimientos, consultan con colegas o expertos del área, prueban nuevas estrategias, piden opiniones y reflexionan. Los mejores jugadores de ajedrez pasan mucho tiempo no jugando partidas de ajedrez, que sería su zona de desempeño, sino intentando emular a grandes jugadores y analizándolos. Cada uno de nosotros ha pasado muchas muchas horas escribiendo en una computadora sin apurarnos, pero si pasamos de 10 a 20 minutos por día concentrados en escribir de 10 a 20 % más rápido que nuestra velocidad actual, mejoraríamos,especialmente si también identificamos qué errores cometemos y practicamos escribiendo esas palabras. Eso es práctica deliberada.

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¿En qué otras áreas, tal vez que nos preocupan más, estamos trabajando duro pero no mejorandoporque siempre estamos en la zona de rendimiento? Esto no quiere decir que la zona de rendimiento no tiene valor. Sí que lo tiene. Cuando precisé de una cirugía, no le dije al cirujano, “hurgue por ahí y concéntrese en lo que no sabe”.

5:43 (Risas)

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“¡Aprenderemos de nuestros errores!” Busqué una cirujana que me pareció que haría un buen trabajo, y yo quería que ella hiciera un buen trabajo. Estar en la zona de desempeño nos permite hacer las cosas lo mejor que podemos, también puede ser motivador, y nos da información para identificar a qué enfocarse cuando volvamos a la zona de aprendizaje. Así que conseguir un buen resultado es alternar entre la zona de aprendizaje y la de desempeño, desarrollando conscientemente habilidades en la zona de aprendizaje y luego aplicar esas habilidades en la zona de desempeño. Cuando Beyoncé está de gira,

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en el concierto, está en zona de rendimiento, pero cada noche al volver a la habitación del hotel, vuelve enseguida a su zona de aprendizaje. Mira un video del espectáculo que acaba de dar. Identifica cosas para mejorar ella, sus bailarines y su personal. Y al día siguiente, reciben notas sobre qué ajustar, lo que cambian antes de actuar. Es una espiral a capacidades cada vez mayores, pero hay que saber cuándo aprenderlo y cuándo aplicarlo. Cuanto más tiempo pasemos en la zona de aprendizaje, más mejoraremos. ¿Cómo pasar más tiempo en la zona de aprendizaje? Primero, debemos creer y entender

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que podemos mejorar, lo que llamamos crecimiento de actitud. Segundo, debemos querer mejorar una habilidad concreta. Debe ser algo que nos motive, porque se requiere tiempo y esfuerzo. Tercero, debemos tener una idea de cómo mejorar, lo que deseamos mejorar. no como yo practicaba guitarra de adolescente, tocando canciones una y otra vez, sino haciendo una práctica deliberada. Y cuarto, no debemos tener altas expectativas, porque si se esperan errores, la consecuencia al hacerlos no será catastrófica, o muy significativa. Un equilibrista no practica nuevos trucos sin una red, y un atleta no empieza sin entrenar durante un campeonato. Una razón por la que en nuestras vidas pasamos tanto tiempo en la zona de desempeño

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es porque nuestros entornos son exigentes. Nos creamos riesgos sociales, incluso en las escuelas que suponen ser sólo aprendizaje, y no hablo sobre pruebas estandarizadas. Quiero decir que cada minuto de cada día, estudiantes desde primaria hasta la facultad sienten que si fallan, pensarán menos de ellos.No es raro que estén siempre estresados y que no asuman los riesgos necesarios para el aprendizaje.Pero aprenden que esos errores no son deseables cuando maestros y padres sólo quieren escuchar aciertos y rechazan errores en lugar de trabajar con ellos, para aprender de ellos. O cuando buscamos respuestas restringidas en vez de alentar explorar de lo cual todos podemos aprender. Cuando una tarea tiene un número o una letra, y cuenta como nota final, en vez de ser utilizado para la práctica, errores y revisión, enviamos la consigna de que la escuela es una zona de desempeño. Lo mismo ocurre en nuestro trabajo. En las empresas a menudo veo accionares impecables

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que los líderes fomentan para mejorar. Pero eso lleva a los empleados a permanecer dentro de lo que saben y no probar cosas nuevas, así que las empresas luchan para innovar y mejorar, y se quedan atrás.Podemos crear más espacios para el crecimiento conversando con otros

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sobre cuándo queremos estar en cada zona. ¿Qué queremos mejorar y cómo? ¿Y cuándo ejecutar y minimizar los errores? De esa manera, ganamos claridad sobre lo que es el éxito, cuándo y cómo apoyarse mutuamente. Pero ¿y si nos encontramos en un ciclo crónico de apuestas altas y no podemos con esa carga todavía?

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Hay tres cosas que podemos hacer como individuos. En primer lugar, podemos crear expectativas estándar. Espacios donde los errores tienen pocas consecuencias. Por ejemplo, podríamos encontrar un mentor o un colega de confianza intercambiar ideas o tener una conversación vulnerable o incluso juegos de rol. O podemos pedir distintas opiniones para avanzar en los proyectos. O leer o ver videos o tomar cursos en línea. Estos son sólo algunos ejemplos. En segundo lugar, podemos actuar como todos esperan, pero luego pensar sobre qué podríamos mejorar, como hace Beyoncé, Y podemos observar y emular a expertos. La observación, la reflexión y la adaptación es aprendizaje. Y finalmente podemos liderar y bajar las apuestas para los demás compartiendo lo que queremos mejorar, preguntando sobre lo que no sabemos, aceptando opiniones y compartiendo nuestros errores y lo que hemos aprendido de ellos, para que otros puedan para hacer lo mismo. La verdadera confianza promueve un aprendizaje continuo. ¿Qué pasa si, en lugar de hacer, hacer y hacer

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actuando, actuando, actuando, pasamos más tiempo explorando, preguntando, escuchando,experimentando, reflexionando, esforzándose y convirtiéndose? ¿Qué pasa si cada uno siempre tiene algo en lo que trabajar para mejorar? ¿Qué pasaría si crearamos expectativas más reales? ¿Y qué pasaría si nos queda claro, a nosotros y a nuestros compañeros sobre cuándo conviene aprender y cuándo conviene actuar para que nuestros esfuerzos sean más consecuentes, nuestro avance no tenga límites y nuestros logros sean incluso mejores? Gracias.

Muchas Gracias Rafael!!

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “How to get better at the things you care about” en TED

Qué Ocurre Durante Un Ataque Al Corazón

Aproximadamente, 7 millones personas en el mundo mueren por ataques al corazón cada año. Y las enfermedades cardiovasculares, las que causan los infartos y los ictus, son el número uno de asesin@s mundiales. Aprendamos hoy de la mano de esta TED Lesson (subtitulada al castellano) de Krishna Sudhir, ¿qué es lo que causa un infarto? examinando las principales causas y tratamiento para esta enfermedad mortal.

 

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “What happens during a heart attack? – Krishna Sudhir” en Ted Ed

¿Por Qué El Cerebro Es Propenso A Confabular?

Hoy me gustaría aprender un artículo de Jules Montague, neuróloga irlandesa y escritora, residente en Londres y autora de un libro de próxima aparición en 2018 (Lost & Found) sobre la neurociencia de la identidad.

La duda no es una condición placentera, pero la certeza es absurda. (Voltaire, 1770)

Durante mi guardia Maggie me dijo que había visitado la mansión de Madonna la semana anterior. La ayudó a escoger el atuendo para su tour. El único problema era que Maggie era costurera en Dublin. Nunca había conocido a Madonna, nunca le había dado consejo de sastre sobre los sujetadores en forma de cono. En lugar de eso, un escáner MRI al que se sometió algunos días antes (cuando Maggie había ingresado de urgencia con fiebre alta y muy agitada) reveló encefalitis, una inflamación del cerebro.

Ahora estaba confabulando, expresando falsos recuerdos inducidos por la herida en su cerebro. Maggie, en ningún momento dudó del hecho que había sido costurera de las estrellas, sin importarle lo incongruentes que podían ser sus historias. Y esa es la esencia de la confabulación: la crítica facultad de dudar de algo se ve comprometida. Estas mentiras honestas eran la verdad de Maggie.

“No tengo ni idea de lo que estoy hablando”

Antes de seguir, me gustaría definir la palabra confabulación: por un lado, confabular es el hecho en que dos o más personas se ponen de acuerdo para realizar un plan (generalmente ilícito). Por otro, confabular es contar fábulas o historias, en el caso que nos ocupa; totalmente inventadas.

En su forma más extrema, la confabulación emerge del daño cerebral causado por la encefalitis, los ictus, algún traumatismo o por la deficiencia de tiamina (Vitamina B1) causada por la dependencia crónica del alcohol. Algun@s confabulador@s bajo estas condiciones producen invenciones totalmente bizarras: explican sus vidas como capitan@s de alguna nave estelar o informan de los aliens en los OVNIs.

Tiamina (Vitamina B1)

L@s confabulador@s con una lesión cerebral subyacente, a menudo intentan actuar dentro de historias fantásticas (por ejemplo, insistiendo en llegar a la mansión de una celebrity con una máquina de coser bajo el brazo). Los recuerdos remotos y las percepciones se amontonan en el presente; mezcladas, revueltas e irrelevantes en el aquí y el ahora.

El psiquiatra ruso Sergei Korsakoff abordó este problema en 1889. Su informe involucraba a una paciente que una vez viajó a Finlandia. En la descripción del viaje, ella ‘mezcló en la historia sus recuerdos de Crimea, y se dió que en Finlandia la gente siempre comía cordero y que los habitantes eran Tártaros’ (antiguos habitantes del este de Europa y del oeste de Asia).

Portada del Estudio de Korsakoff

Del mismo modo que la paciente de Korsakoff, much@s confabulador@s dan detalladas elaboraciones y embellecimientos, o simplemente desordenan los hechos (un poco como hacemos tod@s). Nuestras intuiciones, a menudo, conllevan una sensación de ser correctas; de modo que las aceptamos inmediatamente como plausibles.

Pero en aquell@s sin lesiones cerebrales, el cerebro tiende a inspeccionar la información y las percepciones que, simplemente no pueden ser ciertas. ¿Puedo haber visto realmente un kanguro en la carretera de Edinburgo? Dejamos esta información a un lado de modo inconsciente para revisarla más tarde utilizando las ‘etiquetas de duda‘ que han sido localizadas por l@s neurocientífic@s en el córtex orbitofronal y el córtex prefrontal ventromedial, en la región de la frente del cerebro. Esas etiquetas nos indican que: ‘Aquí debe haber alguna cosa sospechosa‘. Estas regiones están perturbadas en l@s confabulador@s con daño cerebral quienes tienen serios problemas al aplicar esas etiquetas al enfrentarse a ideas y pensamientos extravagantes.

Pero no tan sólo aquell@s con lesiones cerebrales son susceptibles a la confabulación. L@s niñ@s pequeñ@s también confabulan, porque están desarrollando el córtex prefrontal. Recientemente, investigador@s de la Universidad de Bedfordshire (UK) y de la Universidad de British Columbia (Canadá); convencieron a un grupo de estudiantes san@s de que tenían un pasado criminal.  Para convencer a los participantes de su crimen, un@ entrevistador@ primero les explicaba un evento verdadero que habían experimentado durante la adolescencia; los detalles sobre este evento habían sido previamente explicados al equipo por los familiares de los sujetos. Entonces el entrevistador introducía un evento falso a los participantes: “El segundo evento, que tus padres me contaron que pasó, fue un incidente en el que estuviste en contacto con la policía‘ Luego se les preguntaba a los participantes qué es lo que les había ocurrido en cada evento, tanto en el verdadero como en el falso, con todo tipo de detalle.

En el momento de la tercera entrevista, el 70% de los participantes había confabulado recuerdos falsos de haber cometido algún robatorio, algún asalto o asalto con armas, resultando de éste el contacto con la policía en la temprana adolescencia. Cada vez que lo contaban, la duda se apagaba más y más.

Falsos Recuerdos

“Recuerdo los dos policías. Habían dos.”, dijo un participante del estudio, “lo se seguro… creo que uno era blanco y el otro quizás hispano… recuerdo meterme en problemas. Y tuve que decirles qué era lo que había hecho …”

¿Recuerdas haber gritado?”, preguntó el entrevistador.

“Tuve la sensación que me había llamado zorra”, respondió la participante. “Y me harté y le tiré una piedra. Y la razón por la que le tiré una piedra era porqué no podía acercarme a ella”

Incluso si nunca has intentado llevar una máquina de coser a casa de Madonna, he aquí una cosa que tod@s compartimos con l@s confabulador@s clínic@s: la incapacidad de inspeccionar algunos recuerdos y percepciones. O el fallo al rechazo de respuesta con defectos, como William Hirstein, filósofo y científico cognitivo lo describe.

Esto parece ser especialmente cierto cuando los recuerdos y las percepciones están estimuladas o sugeridas por nosotr@s, o cuando se aplica mucha presión. Por ejemplo, durante entrevistas forenses, si el sospechoso inocente se conduce a confabular inconscientemente (‘tan sólo dinos lo que sepas’), puede ser que aparezca una falsa confesión.

Las emociones fuertes asociadas con un recuerdo o percepción también pueden invalidar nuestras etiquetas de duda; la emoción incrementa el cómo de vívido nos parece un recuerdo, incrementa nuestra confianza inmerecida en su precisión y añade un profundo sentido de revivir el evento. Las historias sobre un horroroso accidente de coche o sobre una pelea acalorada se cuentan una y otra vez en las cenas o alrededor de la cafetera de la oficina. Pero la ausencia de duda no equivale a la presencia de verdad.

¿Verdad?

Hay una bella ventaja evolutiva en el déficit de duda: ¿Es ese animal de enfrente tuyo un lobo de verdad? Parece un lobo. No gastes un segundo aplicando la duda. Corre, tan sólo corre.

Pero aún existen inconvenientes, por comentar uno: la vulnerabilidad al engaño. L@s adult@s con daño en el córtex prefrontal ventromedial (vmPFC), son el doble de proclives a creer en anuncios engañosos, en comparación con aquellos con daños fuera del vmPFC o con aquellos que no tienen lesión alguna.

L@s investigdor@s sugieren que esto explicaría el porqué las personas mayores son más vulnerables al fraude. Con la edad, la integridad estructural y las funciones del vmPFC disminuyen, con lo que la capacidad de duda se desafila.

El adentrarse en la confabulación y por tanto en el déficit de duda, incluso sin ninguna lesión cerebral, tiene consecuencias éticas y morales. En 2012, investigador@s de la Universidad de Lund (Suecia) pidieron a l@s participantes que indicaran su nivel de acuerdo con frases sobre guerras, inmigración, vigilancia gubernamental y prostitución.

Una de las afirmaciones sostenía que: “La violencia que Israel usó en el conflicto con Hamas es moralmente defendible, a pesar de las pérdidas civiles que sufrieron l@s Palestin@s”. Una afirmación contraria sostenía que la violencia era moralmente reprobable.

L@s participantes tenían que escoger un punto de vista y luego leer sus respuestas en voz alta. Sin que ell@s lo supieran, dos respuestas se habían intercambiado. El 69% no detectó al menos uno de los cambios, y confabuló argumentos en favor de opiniones que no habían escogido. Esto se denomina elección ciega: fallamos al darnos cuenta entre nuestras decisiones y el resultado de ellas, entonces apoyamos el contrario de la alternativa que habíamos escogido.

Según Petter Johansson, cuando construimos una respuesta para soportar nuestro caso no tan sólo influenciamos al oyente sino que también a nosotr@s mism@s“. A lo mejor nuestros valores se forman y se transforman simplemente a través de nuestra racionalización y no nacen de la reflexión deliberada.

Análisis preliminares de seguimientos oculares y de dilatación de las pupilas (para medir la sorpresa) sugieren que la mayoría de los confabuladores no detectaron la manipulación. Y eso sí que es peligroso. Mientras que un déficit de duda puede salvarte de un lobo, te puede hacer vulnerable al engaño e incluso, puede poner tu moral al descubierto.

En la duda está el valor. Es lo que mueve a la ciencia, haciendo que formulemos hipótesis alternativas y que interroguemos a los hechos. En palabras del filósofo medieval Peter Abelard: “Con la duda llegamos a la pregunta y preguntando llegamos a la verdad

Por otro lado, Hirstein invoca un sistema que normalmente se asocia con ‘pelea o huye’. La duda para nosotros no es meramente intelectual […] Viene con un desagradable sentimiento producido por el sistema autónomo. Puede ser este sentimiento el que, de hecho, de a la duda el poder para pararnos y hacer que pensemos en lo que estamos diciendo

Pero la duda también es una espada de doble filo. Una vorágine de retórica nos envuelve, declaraciones y contra declaraciones sobre la vacunación, la inmigración y el cambio climático; y además nuestra duda es el arma que utilizan l@s manipulador@s.

He aquí una receta para inculcar la duda: entrecomillemos palabras como ‘prueba’ o ‘expert@s’.

La fiebre de Maggie se desvaneció, y también lo hicieron sus historias fantásticas. Su capacidad de duda se renovó, cambió una vulnerabilidad por otra, pero mejor es albergar duda que no tener ninguna.

Buen Martes!! 🙂


Artículo Original: “Why is the brain prone to florid forms of confabulation?” en Aeon

Qué Significan Tus Sueños Bizarros Sobre El Trabajo

Llegar al trabajo desnud@ o empezar de súbito a hablar Francés en una reunión, son sueños que parecen historias sin sentido que llenan nuestras noches. Mientras que los podemos ignorar fácilmente, son mensajes vitales de nuestro subconsciente, según afirma Kelly Sullivan Walden, autora de I Had the Strangest Dream: The Dreamer’s Dictionary for the 21st Century.

Los sueños llenan el hueco entre la mente consciente y la mente subconsciente. Según Sullivan Walden: el subconsciente utiliza el 88% de la energía de nuestra mente, mientras que la mente lógica, la consciente usa el 12% Aquí me gustaría recordar el gran libro de David Eagleman: “Incógnito“.

Hay muchos temas comunes de sueños que tod@s compartimos, y tienen sentido si nos tomamos el tiempo para descifrarlos. Aprendamos hoy qué es lo que significarían algunos de estos sueños sobre el trabajo.

Olvidar Algo Importante

Tener un sueño en el que te olvidas de una reunión importante o de una llamada de un cliente significa que estás preocupad@ por ser puest@ a prueba, afirma Sullivan Walden. Parece ser que este sueño lo tienen las personas con éxito, las personas de rendimiento destacado […] L@s vag@s no tienen este sueño

Cuando sueñas que estás preocupad@ sobre no ser capaz de poder hacer algo, normalmente significa que lo vas a conseguir; dice Sullivan. Te estás asegurando de modo subconsciente que estás preparad@ para las cosas que te están poniendo a prueba ahora […] Nuestro sueño nos dice que nos podemos mostrar preparad@s

Si este tipo de sueño te fastidia, Sullivan sugiere que hagamos una lista de gratitud sobre todas las cosas del trabajo que van bien“Tu mente subconsciente pillará el mensaje de que no tienes porque preocuparte […] Te hará sentir que lo tienes bajo control, y ahora ya puedes soñar sobre otras cosas”

Tareas Diarias

Si sueñas que estás trabajando, significa que tu trabajo es importante para ti“Esto es más común con l@s emprendedor@s, pero el punto positivo es que te ayuda a ser mejor en tu trabajo […] Te sometes a unas situaciones que te aportan una nueva visión de cómo hacerlo mejor. El punto negativo es que puedes llegar a sentir que nunca tienes un descanso

Un modo de deshacerte de este sueño es hacer una lista de las cosas que vas a hacer el día siguiente antes de acostarte. Según Sullivan, Esto le va a indicar a la mente subconsciente que lo tiene controlado“.

happy hippo

También podemos concebir estos sueños como fuente de inspiración creativa. “Presta atención a lo bizarro […] Si un hipopótamo entra a tu oficina con patines en línea o algo totalmente fuera de lugar, puede tratarse de una pista de cómo puedes tener más éxito. Piensa de qué modo puede ayudarte”

Volar En La Oficina

Los sueños en los que volamos hablan del éxito. “Estás elevado sobre los problemas y sobre la Tierra. […] Trata de maestría”

No dejes pasar ese sueño. “Medita en cómo de bien te hizo sentir […] Si más tarde hay algo que te ponga nervios@, recuerda cómo fuiste capaz de volar. Te puede hacer sentir cómo si tuvieses super poderes”

Estar Desnud@ En El Trabajo

Según Sullivan, el soñar que estás desnud@ en el trabajo, simboliza que te has revelado“Puede significar que dijiste demasiado o que estás preocupado sobre algún feedback que diste […] También puede significar que no estás preparad@”

Puedes resolver estos sentimientos acogiéndolos. “Cuánto más transparente seas, mejor será para ti […] Los sueños siempre nos empujan hacia la integración de esos sentimientos en nuestras vidas. Haz el trabajo de modo que te sientas más preparad@ y recuérdate a ti mism@ que tod@s, en algún momento, se han sentido desnud@s”

Sueños Sobre Compañer@s

Si sueñas con alguien del trabajo, estás conectando con un rasgo que esa persona tiene. La regla de oro con cualquier cosa que pasa en un sueño es que tod@s y todo es un aspecto tuyo […] Si sueñas con tu jef@, por ejemplo, estás conectando con tu parte de poder. Estás haciéndote con el control de la conexión con figuras de autoridad”

Si tu sueño es sobre un compañer@, Sullivan sugiere que te preguntes qué cualidad representa. ¿Trabajan duro? ¿Son creativ@s? ¿Son agradabales? […] ¿Qué dos o tres adjetivos usarías para describirlos? Luego considera que estás conectando con esa parte de ti mism@. Tu subconsciente te está diciendo que quieres tener más sobre ese rasgo”.

Recordar Tus Sueños

Podemos tener hasta 9 sueños cada noche, y mientras que no tienes porque recordar tus sueños para beneficiarte de ello, si lo haces, vas a incrementar su valor. Para recordar tu sueño, no te muevas demasiado o mires inmediatamente tu teléfono al despertarte; es en estos momentos cuando los sueños salen de nuestra memoria. Antes de salir de la cama, Sullivan sugiere que escribamos nuestros sueños en un diario o que los grabemos usando alguna aplicación, como es el caso de DreamsCloud.

No muevas un músculo hasta que no tengas un escenario en mente. […] Reprodúcelo varias veces antes de salir de la cama. El movimiento desconecta tu sueño y lo tendrás más difícil después

Otro modo de recordar o de descifrar es compartir tu sueño con alguien más. “El significado se puede hacer obvio cuando lo escuchas tú mism@ […] Puedes obtener mucha información sobre qué es lo que el sueño te está diciendo. Dale sentido”

Temas Recurrentes

Si te das cuenta que tienes sueños recurrentes, es porqué te están intentando mandar un mensaje. “Tod@s tenemos una lista de reproducción de personas, lugares y situaciones que frecuentan nuestros sueños […] Parte de la razón por la que existe esta lista es porque los seres humanos somos creadores de hábitos

Pero puede haber un significado más profundo. Los sueños recurrentes son como un subrayador cósmico que nos están diciendo: ‘Esto es importante’. […] Son asuntos pendientes a los que tenemos que prestar atención. Es como el mensajero que nos deja el papel en la puerta cuando no estamos y, al cogerlo, nos movemos en una dirección totalmente diferente”.

Un Vídeo 🙂

En este vídeo los chicos de ASAP Science nos demuestran si algún día seremos capaces de grabar nuestros sueños:

Buen Lunes!! 🙂


Artículo Original: “What Your Bizarre Dreams About Work Really Mean” en Fast Company

El Neurólogo Que Pirateó Su Cerebro (y casi perdió su mente)

La cirugía cerebral duró 11 horas y media, empezando la tarde del 21 de Junio de 2014 y alargándose hasta un poco antes del alba del día siguiente. La tarde del 22 de Junio, cuando los efectos de la anestesia habían pasado, el neurocirujano entró, se sacó sus gafas, y las sostuvo ante su paciente vendado para que las examinara. “¿Cómo se llama esto?“, preguntó.

Phil Kennedy se quedó mirando fijamente las gafas durante un momento. Luego su mirada fue a la deriva hacia el techo y sobre la televisión. “Mmm..mm….mmm”, tartamudeó al cabo de un rato, “mmm… ehhh… mmm…”

“Está bien, tómate tu tiempo”, dijo el cirujano, Joel Cervantes, haciendo todo lo que podía para aparentar calma. Otra vez Kennedy intentaba responder. Parecía como si estuviese forzando a trabajar su cerebro, como alguien con dolor de garganta que soporta el tragar.

Mientras tanto, la mente del cirujano no paraba de dar vueltas el mismo pensamiento doloroso: “No debería haber hecho esto“.

Cuando Kennedy llegó al aeropuerto de Belize City unos días antes, era lúcido y preciso, un hombre de 66 años con la firmeza y la apariencia autoritaria de un doctor de tele. No había nada mal en él, ninguna necesidad médica para que Cervantes le abriese la cabeza. Pero Kennedy quería cirugía cerebral y deseaba pagar $30,000 para hacérsela.

Kennedy fue un famoso neurólogo. A finales de los 1990s creó grandes titulares  al implantar diversos electrodos cableados en el cerebro de un hombre paralítico para luego enseñar al paciente a controlar el cursor de un ordenador con su mente. Kennedy llamó a su paciente “el primer cyborg” del mundo, y la prensa destacó su hecho como la primera vez que una persona se comunicaba a través de una interfaz cerebro-ordenador. Desde entonces, Kennedy dedicó su vida al sueño de la construcción de más y mejores cyborgs y al desarrollo de un modo de digitalizar los pensamientos de las personas.

Ahora era el verano de 2014, y Kennedy había decidido que el único modo de avanzar en su proyecto era hacerlo personalmente. Su nuevo logro, pasaría por acceder a un cerebro humano sano. El suyo.

Con lo que Kennedy viajó a Belize para someterse a la cirugía. Un granjero de naranjas local y antiguo dueño de un club nocturno, Paul Powton, había gestionado la logística de la operación de Kennedy, y Cervantes (el primer neurocirujano de Belize) empuñó el bisturí. Powton y Cervantes eran los fundadores de Quality of Life Surgery (La Cirugía De La Calidad de Vida), una clínica de turismo médico que trataba dolor crónico y trastornos en la médula espinal y que también se especializó en cirugía plástica de barrigas, narices, senos y otras mejoras médicas.

En principio el procedimiento por el que Kennedy contrató a Cervantes para llevar a cabo (el implante de un conjunto de electrodos cableados de cristal y oro bajo la superficie de su propio cerebro) pareció que había ido perfectamente. No había habido demasiado sangrado durante la operación. Pero su recuperación estuvo plagada de problemas. Dos días después, Kennedy estaba sentado en su cama, cuando de repente, su mandíbula empezó a rechinar y a chacharear, así como también una de sus manos empezó a temblar. Powton se preocupó por si el ataque podría romper los dientes de Kennedy.

Sus problemas con el lenguaje también persistieron. “Ya no tenía sentido”, dice Powton. “No paraba de pedir perdón, ‘Lo Siento, Lo Siento’, porque no podía decir nada más”. Kennedy aún podía pronunciar algunas sílabas y algunas palabras sueltas, pero parecía haber perdido el pegamento que las unía en frases. Cuando Kennedy cogió un bolígrafo e intentó escribir un mensaje, tan sólo salieron letras aleatorias en el papel.

Al principio Powton estaba impresionado por lo que llamó la aproximación de Indiana Jones de Kennedy a la ciencia: ir a Belize, romper las reglas estándares de la investigación, jugar con su propia mente. Y ahora allí estaba, aparentemente atrapado. “Pensé que lo habíamos dañado de por vida”, dice Powton. “Pensaba, ¿qué hemos hecho?”

Está claro que el doctor Americano (de origen Irlandés) conocía los riesgos de la intervención mucho mejor de lo que lo hacían Powton y Cervantes. Al fin y al cabo, Kennedy había inventado esos electrodos y había monitorizado su implante en casi media docena de personas. De modo que la pregunta no era qué le habían hecho Powton y Cervantes sino qué se había hecho Kennedy a sí mismo.

Casi desde que hay ordenadores, han habido personas que han intentado desvelar algún modo de controlarlos con la mente. En 1963, un científico de la Universidad de Oxford informó que había descubierto cómo usar el cerebro humano para controlar un simple proyector de transparencias. Casi al mismo tiempo, un neurocientífico Español de la Universidad de Yale, José Delgado, había acaparado todos los titulares con una demostración en una plaza de toros de Córdoba (España). Delgado había inventado un dispositivo llamado stimociver (receptoestímulos -más o menos-); un implante cerebral controlado por radio que podía coger las señales nueronales y dar pequeños shocks al córtex. Cuando Delgado saltó a la plaza de toros, sacó una gran capa roja para hacer que el toro lo atacara. Cuando el animal ya estaba muy cerca de Delgado, éste, presionó dos botones en su transmisor de radio: el primero estimulaba el núcleo caudal del toro y relantizaba al animal hasta el alto; el segundo hacía que se girase y se dirigiera hacia la pared.

Delgado soñó con usar sus electrodos para acceder directamente a los pensamientos humanos: leerlos, mejorarlos, editarlos. Como mencionó en una entrevista en The New York Times en 1970 después de probar sus implantes con enfermos humanos: La raza humana está en un punto de inflexión evolutivo. Estamos muy cerca de construir nuestras propias funciones mentales […] La pregunta es, ¿Qué clase de humanos, querríamos construir idealmente?

No es ninguna sorpresa que el trabajo de Delgado pusiese a mucha gente nerviosa. Y, en los siguientes años, su programa se desvaneció, rodeado de controversia, seco de fondos para la investigación y obstaculizado por las complejidades del cerebro, que demostró no ser tan fácil de cablear cómo Delgado había imaginado.

Mientras tanto, científicos un poco más modestos (que tan sólo querían descifrar las señales cerebrales más que diseñar a la civilización mediante las neuronas) continuaban poniendo cables en las cabezas de los animales en los laboratorios. En los 1980s los neurocientíficos ya habían descubierto que si se usaba un implante para grabar las señales de los grupos celulares, digamos, del córtex motor de un mono, y luego se sacaba la media de todas las activaciones a la vez, se podía adivinar hacia dónde el mono quería mover su extremidad (un descubrimiento mayormente recordado por ser el paso más grande hacia la instalación de prótesis cerebrales controladas en pacientes humanos).

Pero los implantes cerebrales de electrodos tradicionales usados en muchas de estas investigaciones tenían un gran inconveniente: las señales que grababan eran notoriamente inestables. Dado que el cerebro es un medio gelatinoso, a veces las células se movían fuera del rango mientras se estaban grabando o bien, acababan muriendo cuando una punta de metal se clavaba en ellas. Además los electrodos podían embadurnarse con tejido cicatrizal de modo que su señal se desvanecía para siempre.

El avance de Phil Kennedy (el que definiría su carrera en neurociencia y llevaría a ser operado en Belize) empezó como un modo de solucionar este problema de bioingeniería. Su idea fue insertar el electrodo dentro del cerebro de modo que éste quedaría anclado allí. Para llevar esto a cabo, pegó las puntas de algunos cables de oro recubiertos de Teflón dentro de un cono de cristal hueco. En el mismo pequeño espacio, insertó otro componente crucial: una fina capa de nervio ciático. Este pedacito de biomaterial serviría para fertilizar el tejido neuronal circundante, haciendo que se creasen células nuevas dentro del cono. En lugar de hundir un cable desnudo en el córtex, Kennedy convencía a las células nerviosas para que creasen tentáculos alrededor del cono, fijándolo así en un lugar exacto. (Para seres humanos reemplazó el tejido de nervio ciático con un cóctel químico de que se sabía que estimulaba el crecimiento neuronal)

El diseño del cono de cristal parecía ofrecer un beneficio increíble. Ahora los investigadores podían dejar los cables in situ durante mucho tiempo. En lugar de capturar pequeños periodos de actividad cerebral durante sesiones únicas en el laboratorio, podrían sintonizar con las bandas sonoras de la actividad cerebral.

Kennedy bautizó a su invención como el electrodo neurotrófico. Tan pronto como lo inventó, dejó su puesto de académico en Georgia Tech y empezó una compañía de biotecnología llamada Neural Signals. En 1996, después de años probando con animales, Neural Signals recibió la aprobación de la FDA para implantar los electrodos de Kennedy en pacientes humanos, como un remedio para pacientes que no tenían otro modo de moverse o de hablar. Y, en 1998, Kennedy y su colaborador médico, Roy Bakay (neurocirujano de la Universidad de Emory) asistieron a un paciente que les convertiría en celebridades científicas.

Johnny Ray fue un constructor y veterano de Vietnam de 52 años que había sufrido un ictus en la base de su cerebro. El ataque le dejó con un respirador, clavado en la cama, y paralizado totalmente con excepción de pequeños tics en su cara y en su hombro. Podía responder a preguntas simples parpadeando: dos veces para el ‘sí’ y una vez para el ‘no’.

Ya que el cerebro de Ray no tenía modo alguno de pasar señales hacia sus músculos, Kennedy intentó cablear su cabeza para ayudarle a comunicar. Kennedy y Bakay colocaron electrodos en el córtex motor primario de Ray, el trozo de tejido que controla los movimientos voluntarios básicos. Encontraron el lugar perfecto sometiendo a Ray a una MRI y pidiéndole que imaginase que movía su mano. Luego colocaron el implante en el punto que más se iluminó en la fMRI. Una vez lo conos estaban colocados, Kennedy los conectó a un transmisor de radio implantado en la cabeza de Ray.

Tres veces a la semana, Kennedy trabaja con Ray, intentando descodificar las ondas de su córtex motor y convertirlas en acciones. A medida que pasaba el tiempo, Ray aprendió a modular las señales de su implante sólo con el pensamiento. Cuando Kennedy lo conectó a un ordenador, fue capaz de usar esas modulaciones para controlar un cursor en la pantalla (sólo de Izquierda a Derecha). Luego movía su hombro para hacer un click de mouse. Con esta configuración, Ray podía escoger letras de un teclado de pantalla y, de un modo muy lento, deletrear palabras.

Esto es totalmente innovador, es cosa de Star Wars”, mencionaba Bakay a una audiencia de neurocirujanos en Octubre de 1998. Unas pocas semanas después, Kennedy presentó sus resultados en la conferencia anual de la Sociedad de Neurociencia. Fue lo suficiente para enviar la Increíble Historia de Johnny Ray (un día atrapado y ahora tecleando con su mente) a todos los periódicos del mundo. Ese diciembre, Bakay y Kennedy fueron invitados en Good Morning America. En Enero de 1999, las noticias de su experimento aparecieron en The Washington Post donde se comparaba sus descubrimientos con los de Alexander Graham Bell (si es que Bell realmente descubrió algo importante).

Como consecuencia de su éxito con Johnny Ray, Kennedy pareció estar a punto de encontrar algo grande. Pero cuando él y Bakay pusieron implantes cerebrales a otros dos pacientes en 1999 y en 2002, no hubo resultados. La incisión de uno de los pacientes no se cerró y el implante tuvo que sacarse; la enfermedad del otro paciente avanzaba tan rápido que las grabaciones cerebrales de Kennedy eras inútiles. Ray murió de un aneurisma cerebral en otoño de 2002.

Mientras tanto, otros laboratorios estaban progresando con prótesis controladas con el cerebro pero usaban un equipamiento mucho más distinto (normalmente pequeñas tabletas, de 2mm cuadrados, con docenas de cables pelados que se introducían en el cerebro). En la guerra de formatos de los pequeños implantes cerebrales, los electrodos de cristal parecían como el Betamax: una tecnología viable y prometedora que finamente no alzó el vuelo.

No fue tan sólo el hardware lo que distanció a Kennedy de los otros científicos que trabajaban en interfaces cerebro-ordenador. La mayoría de sus colegas se habían centrado en un único tipo de prótesis controladas neuronalmente, el tipo que al Pentágono gustaba de financiar mediante Darpa: un implante que ayudaría al paciente (o a un veterano herido) a usar extremidades protésicas. Ya por 2003, un laboratorio de la Universidad de Arizona había puesto implantes dentro de un mono que permitían al animal llevarse un pedazo de naranja a su boca con un brazo robótico controlado por la mente. Algunos años después, investigadores de la Universidad de Brown, informaron que dos pacientes paralíticos habían aprendido a utilizar implantes para controlar brazos robóticos con tal precisión que podían tomarse un sorbo de café de una botella.

Pero Kennedy no estaba tan interesado en brazos robóticos como en la voz humana. El cursor mental de Ray demostró que pacientes impedidos podían compartir sus pensamientos a través de un ordenador, aunque fuese a una velocidad de 3 letras por minuto. ¿Qué pasaría si Kennedy pudiese construir una interfaz cerebro-ordenador que fluyera tan suavemente como el habla de una persona sana?

El habla humana es infinitamente más complicada que el movimiento de una extremidad, requiere la coordinación de más de 100 músculos diferentes, desde el diafragma hasta la lengua y los labios. Para construir una prótesis del habla tal y como Kennedy había imaginado, un científico tendría que descubrir un método para leer todas las orquestaciones elaboradas del lenguaje vocal a través del los resultados de electrodos.

De modo que Kennedy probó algo nuevo en 2004, al poner sus implantes en el cerebro de un último paciente impedido, un joven llamado Erik Ramsey, que había sufrido un accidente de coche y un ictus (como el de Ray). Esta vez, Kennedy y Bakay no colocaron los electrodos en la parte del córtex motor que controla los brazos y las manos. Los pusieron más hondos, alrededor del tejido que rodea el cerebelo. En la base de esta región yace un conjunto de neuronas que envía las señales a los músculos de los los labios, de la mandíbula, de la lengua y de la laringe. Allí es donde se colocó el implante de Ramsey, a 6 milímetros de profundidad.

Utilizando este dispositivo, Kennedy enseñó a Ramsey a producir los sonidos de las vocales mediante un sintetizador. Pero Kennedy no tenía modo alguno de saber cómo Ramsey se sentía realmente o qué era lo que estaba pasando por su cabeza. Ramsey podría responder preguntas del tipo si/no moviendo sus ojos arriba o abajo si no fuese porque tenía problemas en sus ojos. De modo que no había manera que Kennedy pudiese corroborar sus ensayos del lenguaje. Le pidió a Ramsey que imaginase palabras mientras grababa las señales del cerebro del joven, pero, claro, Kennedy no tenía modo alguno de saber si Ramsey había ‘dicho’ realmente las palabras en silencio.

La salud de Ramsey empeoró, como lo hicieron los componentes del implante en su cabeza. A medida que pasaron los años, el programa de investigación de Kennedy también sufrió: no se renovaban sus permisos, tenía que dejar marchar a sus ingenieros y su compañero, Bakay, murió.

Ahora Kennedy trabajaba solo o con ayuda temporal (aún visitaba a sus pacientes de su clínica neurológica) Estaba seguro que haría otro avance si fuese capaz de encontrar otro paciente (idealmente alguien que pudiese hablar en voz alta). Probando su implante en, digamos, alguien en los primeros estadios de una enfermedad neurodegenerativa como el ALS, tendría la oportunidad de grabar a las neuronas mientras la persona hablase. De ese modo podría descubrir la correspondencia entre cada sonido y la actividad neuronal. Tendría tiempo para entrenar a su prótesis del habla (para refinar el algoritmo de descodificación de la actividad cerebral)

Pero antes que Kennedy pudiese encontrar ese paciente, la FDA revocó su aprobación para sus implantes. Bajo nuevas reglas, a no ser que Kennedy demostrase que eran seguros y estériles tendría prohibido usarlos en ningún otro paciente humano.

Pero la ambición de Kennedy no se desvaneció, si algo hizo fue desbordarse. En el otoño de 2012 se autopublicó una novela de ciencia ficción llamada 2051, que explicaba como Alpha, un pionero de los electrodos neuronales Irlandés como Kennedy que vivió, hasta los 107 años, como el campeón y el ejemplo de su propia tecnología: un cerebro conectado dentro de un robot de 2 pies de alto. La novela daba pistas de los sueños de Kennedy: sus electrodos no tan solo eran unas herramientas para ayudar a personas incapcitadas sino que también serían el motor de un futuro cibernético mejorado en donde las personas vivirían como mentes en conchas de metal.

Portada de 2051

Al publicar su novela, Kennedy ya tenía claro cuál sería su próximo movimiento. El hombre que se hizo famoso por implantar la primera interfaz de comunicación cerebro-ordenador en un paciente humano volvería a hacer algo que nunca nadie había hecho antes. No tenía más opciones. “Que Cojones“, pensó, “Me lo voy a poner a mi mismo

Unos pocos días después de la operación en Belize, Powton hizo una de sus visitas diarias a la casa de invitados donde Kennedy estaba convaleciente. La recuperación de Kennedy continuaba siendo pobre: cuanto más esfuerzo ponía en hablar, más parecía bloquearse. Y nunca quedó claro si alguien de los US iba a acudir para sacar al doctor de las manos de Cervantes y Powton. Cuando Powton llamó a la prometida de Kennedy y le habló de las complicaciones, ésta no mostró mucha simpatía. “Traté de pararlo, pero no me quiso escuchar“, mencionó.

Pero en esta visita particular, las cosas empezaron a mejorar. Era un día caluroso, y Powton había comprado un zumo de limón para Kennedy. Cuando los dos hombres salieron al jardín, Kennedy tiró hacia atrás su cabeza con signo de agrado. “Sienta bien, soltó de golpe después de tomar un sorbo.

El Investigador Como Cobaya Humano

De regreso a casa, Kennedy usó su sistema para grabar sus propias señales cerebrales en baterías de experimentos que duraron meses. Su meta: Descodificar el código neuronal del habla humana.

Después del zumo de limón, Kennedy aún tenía problemas para encontrar las palabras para las cosas (podía ver un lápiz y llamarlo boli) pero su fluencia mejoró. En el momento en que Cervantes tuvo la sensación que su cliente estaba medio bien, le dio el alta. Sus miedos tempranos de haber dañado a Kenendy de por vida eran infundados, la pérdida del lenguaje que había demostrado su paciente era tan sólo un síntoma postoperatorio. Con eso bajo control , estaría bien.

Kennedy estaba visitando a sus pacientes unos días después de su aventura centro americana, con tan sólo indicios de algunos problemas de pronunciación, de su cabeza afeitada y vendada y de su sombrero multicolor. Durante los siguientes meses Kennedy tomó medicamentos anti ictus a medida que esperaba que sus neuronas crecieran en el interior del cono de electrones de su cráneo.

Luego, en Octubre de ese mismo año, Kennedy voló a Belize para someterse a una segunda intervención, es vez para conectar una espiral de corriente y un radio transmisor a los cables que salían de su cabeza. Esa operación fue bien, a pesar que Powton y Cervantes no estaban del todo convencidos sobre los elementos que les había traído Kennedy. “Eran un poco grandes”, menciona Powton. Tenían un look retro. Powton, que juega con drones en su tiempo libre, menciona que la gente, al ver el chisme de la cabeza de Kennedy, le preguntaría si no había oído hablar de la microelectrónica.

Kennedy empezó la fase de recopilación de datos de su gran auto-experimento tan pronto como regresó de Belize la segunda vez. La semana antes de acción de gracias, fue a su laboratorio y se conectó. Luego empezó a grabar su actividad cerebral a medida que decía frases en alto y a sí mismo; cosas como “Creo que le gusta el zoo” y “El trabajo dignifica” a la vez que apretaba un botón para poder sincronizar sus palabras con las trazas neuronales.

Durante las siguientes 7 semanas, pasó la mayoría de los días visitando a sus pacientes de 8 AM hasta las 3.30 PM y luego usaba las tardes después del trabajo para hacer sus baterías de tests. En sus notas de laboratorio se inscribió como el Sujeto PK, para darse anonimato. Sus notas demuestran que fue al laboratorio el día de acción de gracias y en nochebuena.

El experimento no duró tanto como le hubiese gustado. La incisión en su cabeza nunca se cerro del todo sobre toda esa electrónica. Después de haber tenido el implante durante 88 días, Kennedy volvió a someterse al bisturí. Pero esta vez no se molestó en ir a Belize: una cirugía para salvaguardar su vida no requería aprobación de la FDA y quedaba cubierta por su seguro.

El 13 de Enero de 2015, un cirujano local abrió el cráneo de Kennedy, y sacó todo lo que pudo. No intentó cavar hasta donde estaban los electrones y el cono. Era más seguro dejarlos allí, ya que se habían unido con los tejidos cerebrales del médico, para el resto de su vida.

Pérdida De Palabras

Sí, es posible comunicarse directamente a través de nuestras ondas cerebrales. Pero es extremadamente lento. Otros sustitutos del habla hacen el trabajo más rápido, como podemos ver en el gráfico. En la columna de la izquierda está el método usado y en la de la derecha las palabras por minuto que ofrece.

Al preguntarle a Kennedy si repetiría el experimento, éste responde: ¿Sobre mi mismo? […] No, no lo volvería a hacer. Quiero decir, no en el mismo lado” Dándose golpecitos dónde aún tiene alojado el electrodo. Luego, como enfatizado por la idea de ponerse implantes en el otro lado de su cerebro, se lanza ha hacer planes para hacer electrodos para implantes más sofiticados, obteniendo así la aprobación de la FDA para su trabajo y teniendo fondos.

Los cables extirpados de Kennedy

Finalmente afirma, “No, no lo debo hacer en el otro lado […] de todos modos no tengo la electrónica para ello. Pregúntamelo cuando la construyamos”

Esto es lo que nos deberíamos de llevar de Kennedy: No siempre puedes planificar tu camino hacia el futuro. A veces, debes construirlo primero.

Buen Viernes!! 🙂


Artículo Original: “The Neurologist Who Hacked His Brain—And Almost Lost His Mind” en Wired