Entradas de Feel The Brain

La música, siempre ha sido mi pasión y, ahora, la neurología y el cerebro también ¿Por qué, a la par que me formo en esta unión no intento difundir y divulgalo? Este es el objetivo principal de la razón de ser de Feel the Brain. Llevamos cada dia puesta la Máquina Más Compleja de la naturaleza, de la cual sabemos muy poco. No soy un experto, ni pretendo serlo, el objetivo es formarme y compartir estas materias. La Máquina Más Compleja necesita combustible y la música es combustible de primera.

Por Qué Sudamos

¿Qué os parece si hoy aprendemos una nueva TED Lesson?

Y es que hay una inacabable lista de escenarios que nos pueden hacer sudar (a parte de que ya llega el veranito):

  • Hacer ejercicio
  • Comer picante
  • Los nervios

Pero… ¿es que esta sustancia se materializa de golpe y porrazo? ¿cuál es su propósito? Os propongo que aprendamos la ciencia tras el sudor con, John Murnan.

 

Buen miércoles 🙂


Artículo Original: “Why do we sweat? – John Murnan” en TED Ed

Basura, en Stop Motion

Hoy me gustaría compartir con vosotr@s otro corto. En este caso se trata de: “Stop, don’t go“, una animación creada con la técnica de stop-motion que da vida a las cosas que tiramos a la basura.

‘Son como pequeños actores que solamente han conseguido interpretar un papel. Todo lo que hacen es un canto de cisne’

La animación stop-motion, creada capturando movimientos incrementales de objetos físicos y creando la ilusión de movimiento cuando las imágenes individuales se reproducen en secuencia, ha sido una gran herramienta en el cine desde su nacimiento en la década de los 1890s. A menudo utilizada para efectos especiales, desde los revolucionarios trucos visuales  de Georges Méliès hasta la ya icónica secuencia de King Kong escalando el Empire State; el stop-motion siempre ha gustado tanto a la audiencia como a los cieneastas.

‘Viaje a la Luna” de Georges Méliès

Más recientemente, esta técnica se ha usado para traer a la vida los mundos de Arrdam Animations (‘Wallace and Gromit’, ‘Chicken Run’), de Laika Studios (‘Coraline’, ‘Cubo y las dos cuerdas mágicas’) y las películas de Wes Anderson como ‘El señor Fantástico’ e ‘Isla de Perros’.

En este expresivo corto, el premiado animador escocés Ainslie Henderson reflexiona sobre la extraña experiencia sentimental de crear personajes de stop-motion a partir de objetos encontrados. Ve en sus efímeras creaciones, una ‘tristeza inherente’, que hacen pequeños estallidos de vida antes de ser devueltos a la estantería, a su estado inanimado original.

Espero que os guste:

 

Buen martes!! 🙂


Artículo Original: “Stop, don’t go: stop-motion animation creates life from the stuff we throw away” en Aeon

¿Arte y Depresión?

Un retrato de la depresión mediante el arte y la neurociencia usando la cabeza como lienzo…

En una colaboración entre la artista británica Emma Allen y la neurocientífica Daisy Thompson-Lake de la Universidad Queen Mary de Londres; esta corta animación utiliza la superficie de la cabeza de un hombre como un lienzo para explorar a la vez la experiencia y la neurociencia de la depresión. A través de un llamativo y emotivo estilo visual que utiliza la técnica de stop-motion para animar la pintura de la cara, el corto conecta dos modos muy distintos de conceptualizar la depresión: como una experiencia emocional vivida y como una condición médica radicada en la química del cerebro.

El vídeo es parte de la serie llamada GreyMatters que trata de “eliminar el estigma social que acompaña a la salud mental y de educar sobre el rol del cerebro en la depresión“.

Espero que os guste tanto como a mí.

Buen Lunes 🙂


Artículo Original: “A portrait of depression through art and neuroscience using the head as a canvas” en Aeon

Por Qué No Podemos Dividir Por Cero

¿Os habéis hecho alguna vez esta pregunta? Y es que en el mundo de las matemáticas, muchos resultados son posibles si cambiamos las reglas. Pero hay una regla sobre la que much@s de nosotr@s hemos sido advertid@s de no romper: no dividir por cero.

¿Cómo una combinación tan simple de un número con el que nos cruzamos casi a diario y una operación básica causa tantos problemas?

Esto es lo que os propongo que aprendamos hoy con esta lección animada de TED subtitulada al castellano.

 

Para l@s más curios@s: El Cero, ¿Se Inventó o Se Descubrió?

Buen Martes!! 🙂


Artículo Original: Why can’t you divide by zero? en TED Ed

El Sesgo De Distinción: Por Qué Elegimos Lo Que Elegimos

Allí estaba yo, mirando una pared enorme de pantallas de televisor. Cada una mostraba exactamente la misma escena (una bonita flor que se abría lentamente para revelar cada pétalo, pistilo y estambre en un exquisito detalle de alta resolución). Era completamente sexy. Pero ahora era el momento de tomar mi decisión.

¿Debería comprar la televisión de 400€ que estaría dentro de mi presupuesto o debería derrochar en el modelo deluxe de 500€ que me había ayudado a entender la biología de las plantas de un modo más íntimo?

Aunque cada cono y bastón de mis ojos me rogaban que comprase la mejor, mi instinto más sensato entró en juego. “Tienes un presupuesto de 400€, ¿recuerdas?”. Suspirando me compré el pero modelo entrando en una vida de mediocridad audiovisual.

Expectativa

Pero luego, algo extraño ocurrió. Cuando encendí el aparato en casa tenía buena pinta. Más que buena, de hecho. Era fabuloso. No podía hacerme a la idea de porqué se me ocurrió comprar el modelo más caro en primer lugar.

Realidad

 

¿Por qué el cambio de opinión?

De entre toda una horda de sesgos del cerebro, fui víctima del sesgo de distición, una tendencia a sobrevalorar el efecto de pequeñas diferencias quantitativas al comparar diferentes opciones. En la tienda, estaba en modo comparación, evaluando las televisiones una al lado de otra; supersensible a las diferencias más pequeñas. Pero en casa, tan sólo había una tele y ninguna otra alternativa contra la que comparar. Era gloriosa en su singularidad.

Elije El Chocolate

Hagamos junt@s un pequeño experimento. Quiero pediros que elijáis entre dos opciones.

Opción 1

Te daré un bombón si piensas en un momento de tu vida en que experimentaste éxito personal.

o…

Opción 2

Te daré 3 bombones si piensas en un momento de tu vida en que experimentaste algún fracaso personal.

¿Cuál elegirías?

En los estudios, más o menos 2 tercios de las personas optaban por más chocolate. ¿Es mejor no? Bien, no siempre.

A pesar del hecho que las personas eligen libremente y que presuntamente quieren maximizar su felicidad, aquell@s que optaron en pensar en un recuerdo negativo demostraron estar significativamente menos felices que aquell@s que habían escogido un buen recuerdo a cambio de menos chocolate. Y, para que no pienses que el el efecto puede ser un resultado de sentirse culpable por comer chocolate, l@s investigadores también pensaron sobre ello. Descubrieron que no había ninguna diferencia significativa entre los 2 grupos al tratarse de los sentimientos sobre comer dulces. Así pues, ¿qué es?

Tu Cerebro No Es Tan Listo

L@s psicólog@s creen que hay dos maneras diferentes cuando comparamos opciones en comparación de cuando las experimentamos. Al estar haciendo una elección, estamos en modo de comparación (sensibles a las pequeñas diferencias entre las dos opciones, como yo intentando comprar un televisor). Pero cuando vivimos nuestras decisiones, estamos en modo experiencia (no hay otras opciones con las que comparar nuestra experiencia).

En modo comparación, somos bastante buen@s al decidir entre diferencias cualitativas. Por ejemplo, sabemos que un trabajo interesante es mejor que uno aburrido o que poder ir a trabajar andando es mejor que sufrir atascos en hora punta.

Cuando te pedí que escogieras entre la opción 1 o la opción 2, a lo mejor me habrías dicho que recordar una historia de éxito personal te haría sentir mejor que recordar un fracaso. Entonces, ¿por qué la gente elige la opción 2? ¡Pues para tener más chocolate, por supuesto! Y aquí es donde la cosa se pone más interesante.

Los humanos no somos muy buenos al predecir cómo las diferencias cuantitativas, aquellas que involucran números, afectan a la felicidad. En el experimento, la gente asumió que 3 bombones les darían 3 veces más felicidad. Pero no fue así.

Cometemos el mismo error en la vida real todo el tiempo. Pensamos que una casa de 1200m2 nos hará más felices que una casa de 1000m2. Pensamos que ganar 70000€ al año nos hará más felices que ganar 60000€ al año.

A menudo ponemos más énfasis en las diferencias cuantitativas inconsecuentes y elegimos una opción que, de hecho, no va a maximizar nuestra felicidad.

¿Cómo Burlar A Nuestro Cerebro?

1.No Compares Opciones Una Al Lado De La Otra

En modo comparación, acabamos gastando mucho tiempo jugando a “descubre las diferencias. Aquí es donde entramos en problemas y nos concentramos demasiado en las diferencias cuantitativas inconsecuentes. Para combatir esto, evita comparar las opciones una al lado de la otra.

¿Qué podemos hacer en lugar de ello? Evalúa cada opción individualmente y en sus propios méritos.

Si estás comprando una casa, no la compres con otra. Pasa tiempo en cada casa concentrándote solamente en qué te gusta y qué no te gusta de ella para formarte una impresión holística de ella. Esto lo incluye todo, desde el tamaño de la casa, lo que deberás desplazarte para ir al trabajo, lo cerca que está de las casas de tus amigos, su calidez y comodidad, hasta cómo de raros son los vecinos.

Ahora, elige la casa que registre la mejor experiencia holística.

2.Conoce Tus “Imprescindibles” Antes De Buscar

Los vendedores listos, a menudo utilizan el sesgo de distinción para engañarnos y hacer que paguemos por más cosas que no necesitamos y que no nos van a hacer más felices.

Así que, la próxima vez, defiéndete tu mism@ escribiendo qué es lo que realmente importa antes de que compres. Escribe tus razones irrenunciables de por qué estás comprando eso. Entonces, cuando se den todas esas condiciones serás libre de elegir la opción más barata que cubre tus requisitos sin quedarte con características que realmente no necesitas.

3.Optimiza Cosas A Las Que No Puedes Acostumbrarte

L@s investigador@s creen que somos víctimas del sesgo de distinción cuando subestimamos nuestra tendencia a retornar a un nivel base de felicidad durante el tiempo (esta tendencia se conoce como “adaptación hedónica“). A pesar que pensemos que seremos felices para siempre, más sueldo o una casa más grande no nos van a hacer felices por mucho más tiempo.

Una regla de oro, tu felicidad se ajustará a cualquier cosa que sea estable y cierta como tu sueldo, el tamaño de tu casa o la calidad de tu televisor. Estas cosas no cambian cada día de modo que puedes esperar que tu nivel de felicidad de desvanezca.

Por otro lado, los eventos infrecuentes o inciertamente positivos, como la calidad del tiempo con los amigos o un viaje excitante, ocurren demasiado esporádicamente como para acostumbrarse a ellos. Incluir más de estas experiencias difíciles de adaptar en tu vida va a crear una felicidad más duradera.

Cuando nuestra especie evolucionó, escoger la fruta más madura del arbusto o seleccionar el animal correcto de la manada nos servía de mucho. Hoy en día, el mismo atajo que nos ayudó a sobrevivir nos puede meter en problemas. En lugar de optimizar para lo que nos va a hacer felices en el largo plazo, jugamos a “descubre las diferencias” en atributos que no importan tanto.

Aunque los vendedores puedan utilizar este sesgo para vendernos cosas que no nos van a hacer mejores, no hay razón por la que tengamos que continuar cayendo en sus trucos. Al fin y al cabo, el truco está en nuestra propia cabeza. Entendiendo nuestras peculiaridades cognitivas, como el sesgo de distinción, podremos burlar a nuestro cerebro.

Bonus Track: ¿Sabes Realmente Por Qué Haces Lo Que Haces?

En esta TED Talk el psicólogo experimental Petter Johanson investiga la ceguera a la elección, un fenómeno en el que nos convencemos a nosotr@s mism@s de que estamos obteniendo lo que queremos, incluso cuando no es así. En una charla que nos dejará ojipláticos, comparte experimentos (diseñados con magos) que quieren responder a la pregunta de ¿Por qué Hacemos Lo Que Hacemos?. Los hallazgos tienen grandes implicaciones para la naturaleza de autoconocimiento y cómo reaccionamos en frente de la manipulación. A lo mejor no te conoces tanto como crees.

 

Buen Domingo!! 🙂


Artículos Originales:

Felicidad vs Resiliencia

Hoy me gustaría compartir con vosotr@s una reflexión que ponte frente a frente a la resiliencia y a la felicidad. ¿Me acompañáis?

La felicidad no es un país. No llegamos allí y nos quedamos. Es un espacio efímero, un sentimiento que viene y va, de modo que centrarse en ser feliz, según afirman algun@s piscólog@s, es tan solo una distracción. Mejor es el desarrollar resiliencia, que es una característica que podemos cultivar para mejorar la calidad de nuestra vida en cualquier circunstancia.

La resiliencia es en esencia elasticidad emocional, la habilidad de gestionar los cambios y las dificultades. Es la habilidad de enfrentarse a las vicisitudes de la vida con un poco de gracia, y no verse hecho trizas por cada fallo, error o cambio en las circunstancias. Vale la pena aprender esta aptitud, afirma la psicóloga Anna Rowley (consejera de ejecutiv@s en corporaciones como Microsoft), ya que la flexibilidad emocional es excepcionalmente útil en nuestro rápido y cambiante mundo. La resiliencia nos aporta unos cimientos personales de fuerza y un sentido de seguridad.

Rowley no habla de la felicidad en absoluto. Argumenta que l@s American@s están obsesionad@s culturalmente en sentirse bien, en lugar de ello, deberían estar perfeccionando su percepción, su entendimiento de ell@s mism@s y del mundo que les rodea. Mejor que tratar con las dificultades, afirma Rowley, la gente tiende a “hacerles frente mal”. Nos entumecemos con comida, bebida, drogas, sexo o internet, esperando no sentir nada en absoluto si es que no podemos ser felices.

Estos esfuerzos para escondernos del sufrimiento son fútiles. Aprendemos muy poco de escondernos. Pero, el enfrentarse con las emociones negativas, y aprender a ver que son efímeras,nos ayudará a mejorar a la hora de afrontar las cosas, en general. Y cada sentimiento o situación que gestionemos sabiamente construirá nuestras aptitudes de resiliencia. “La resiliencia es como un mecanismo de salir adelante […] Protege contra el stress en cualquier situación”, afirma Rowley.

Amóldate, no rebotes

Salir adelante puede sonar soso en comparación con la felicidad, pero el fallar al hacerlo puede conducirnos a la depresión. De acuerdo con el escritor y psiquiatra clínico Peter Kramer, la resiliencia emocional nos asegura salud mental y es lo contrario a la depresión. “La depresión es fragilidad, delicadeza, falta de resiliencia, un fallo para curarse”, escribe Kramer en su libro de 2005 “Contra la depresión”.

El desarrollar resiliencia no nos traerá felicidad per nos ayudará a evitar la depresión y nos enseñará a curarnos a nosotr@s mism@s cuando sufrimos. Aprender a a tratar con las cosas mejorará nuestra calidad de vida, dice Rowley, pero para hacer que sea buena, requiere que nos enfrentemos a lo que tratamos de evitar, más aún a nuestros propios malos sentimientos.

De acuerdo con la American Psychological Association, “la resiliencia… significa ‘recuperarse’ de las experiencias difíciles’. Rowley discrepa sobre ello. Argumenta que el recuperarse (el rebotar) es tan solo un aspecto de esta aptitud y no uno de los que viene primero. Mejor sería, dice, si hubiésemos aprendido a amoldarnos gradual y continuamente en lugar de ir rebotando“El rebotar es importante, pero no podemos aprender de la experiencia si vamos con prisa”, afirma.

“Tan solo rebotar saca responsabilidad de las situaciones y nos deja sin locus de control. Lo que realmente necesitamos es alfabetización emocional, ser capaces de mirar a nuestras acciones y de reconocer el rol de la elección en los eventos”.

No Eres Lo Que Sientes

Oliver Sacks, neurólogo y escritor, pasó medio siglo estudiando las mentes de las personas con enfermedades cerebrales crónicas, pacientes que operaban en los extremos neurológicos (algunos lo hacían super rápido, otros muy lento, algunos estaban profundamente deprimidos, otros eran maníacos, y otros operaban entre los dos extremos). En su último libro, por cierto libro póstumo aún no traducido al castellano, “The River of Consciousness“, Sacks se refiere a la resiliencia como el “término medio” que aporta control mental y estabilidad. Sin ello, describe, los pacientes se “ven arrojados sin ayuda, como marionetas” de un extremo del comportamiento al otro.

Como hemos aprendido algunas veces en Feel The Brain, los pacientes de Sacks sufrían de déficits neurológicos que les hacía imposible regularse a sí mismos y desarrollar resiliencia de modo natural. Pero la mayoría de personas, ya tienen lo que se necesita. Si lo has conseguido alguna vez, ya has dado signos abrumadores de resiliencia y, según Rowley, puedes mejorar mucho más.

No tienes opción si enfermas o si te despiden. Pero sí que tienes opción sobre cómo vas a responder a lo que ocurre emocionalmente, y la respuesta influirá en cómo de lejos vas a caer, cómo de rápido te vuelves a poner en pie, y qué has cosechado de tu experiencia difícil. Para practicar la respuesta de modo adecuado, deberás conocerte a ti mism@ a nivel emocional, afirma Rowley.

Lo haces prestando atención. Desarrollar un hábito de atención es fundamental para construir resiliencia. Puedes practicar con un engañosamente simple ejercicio que Rowley usa consigo misma y con sus clientes: de camino al trabajo, pongamos, en el coche, nombra entre 3 y 5 cosas que veas, sientas y oigas. Por ejemplo, ves que el tráfico se está congestionando, que sol está subiendo por el cielo y que el coche de delante es azul. Notas que hace un poco de frío, que tus dedos están fríos cuando coges el volante y que el conductor de detrás está impaciente y cada vez más se acerca a tu coche. Oyes el ruido del tráfico de los carriles cercanos, los sonidos enfadados de los cláxones y los pájaros que están volando.

Hacer listas mentales simples como estas puede parecer un poco tonto de primeras. ¿A quién le importan los pájaros? Tienes preocupaciones más importantes.

Pero Rowley afirma que las listas nos pueden enseñar pequeños cambios perceptuales de la realidad interior a la realidad exterior y ayudarte a ver claramente en el momento. Ella lo practica cada día. Cuando practicamos el movernos entre nuestro yo interno y el mundo externo, paramos de ser prisioner@s de las emociones y somos capaces de simplemente notar qué es. Esto nos ayudará a tomar mejores decisiones basadas en hechos.

De todos modos advierte que nada de lo que hagas hoy te garantice propsperidad en el futuro. El desarrollar la aptitud de resiliencia, significa que no deberás de temer a los fallos, a los errores y a los cambios que tod@s tenemos por delante. La confianza que viene de saber que somos capaces de gestionar circunstancias complicadas, hace que las situaciones difíciles sean más fáciles de gestionar y esto sí que son noticias felices.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Orginal: “To be resilient, start by avoiding the word “happiness”” en Quartz

Cuando Parece Que La Vida Vence

Hoy me gustaría aprender qué es lo que dice Alex Mathers, en su artículo: What I tell myself when life is beting me down” o Qué me digo a mi mismo cuando la vida me vence“.

Tan sólo he leído el artículo en diagonal, con lo que, a estas alturas de la escritura, tampoco tengo claro como voy a titular la revisión en Feel The Brain. Si os parece bien, lo voy a escribir, y con su escritura, intentaré descubrir qué titulo pide el Brain Feeling.

Seré honesto con vosotros. Tengo 33 años y aún creo que la vida es dura.

Aún me siento como un principiante.

Aún me siento un tanto pez.

Aún me asusto y tengo miedo de las cosas.

La mayoría de las cosas son esperanzadoras. Soy productivo, hago suficiente ejercicio, me siento positivo y doy gracias por lo que tengo.

Puedo experimentar momentos de lucidez, en los que me siento a tope, explotando con un montón de ideas.

Pero hay momentos en los que permito que las cosas me afecten demasiado, que me hagan retroceder, que drenen la vida de mi pecho hasta que esté hueco.

Es como haber perdido mi posición en la gran escalada de vida, he perdido el agarre, y he caído. Tengo que atrincherarme y volver a ponerme en camino, un poco más magullado que antes.

Se que siempre habrán cosas de las que asustarse, y que los contratiempos son inevitables. Pero también se que no deberían nublar mi mente hasta el punto de hacerme sentir incapaz de no poder hacer nada al respecto.

He tenido caídas de las que me ha costado mucho tiempo recuperarme.

Pero también he estado bajo de ánimos y he cambiado las cosas más deprisa.

Esta es la razón por la que escribo esto para mi mismo. Para recordarme cómo estar de pie, cuando pueda parecer que las cosas están confabulando para mantenerme abajo.

¿Qué he hecho para mantener mi cabeza fuera del agua en momentos dados (para ser resiliente) cuando en otros me habría ahogado?

Hay dos conceptos que son los que más me han ayudado:

1. En realidad, hay una corriente penetrante que va contra tí

Te está poniendo a prueba, es por tu propio bien.

Debes moverte siempre, de modo que esta corriente no te fuerce a moverte hacia atrás.

Si andas, te quedarás quieto. Quédate quiero, y te forzará a ir hacia atrás. La inacción va a hacer crecer nuevas cuerdas que te atarán.

Tu mejor opción, la que requieres, es moverte hacia adelante con fuerza, una fuerza fluida y calmada. Ábrete paso a través de la resistencia y haz algo. Cualquier cosa.

La vida es movimiento. Todo se mueve. Todo está en un estado constante de flujo. Debes alinearte con ese cambio constante, para alinearte con la realidad.

Si no te mueves, ya no eres real. Y la vida te castigará por ello. Lo sentirás.

La razón por la que te sientes estancado, bloqueado, deprimido, es porqué no te estás moviendo. Algo te ha asustado. Has sido el conejo delante de los focos de un coche. En lugar de actuar rápido (supervivencia) te ha matado la inacción (muerte).

Cada decisión tomada para moverse asertivamente (incluso si es el movimiento equivocado) es un acto de renacer.

¿Te has dado cuenta alguna vez cuando actúas con resolución?, más que hacerte la víctima te rellenas con energía renovada. Haz esto a cada paso.

Continúa moviéndote, aunque estés aterrorizado o eufórico. Incluso cuando duermes. Los sueños nos dan esta libertad.

Mantén tu calendario lleno. Haz ejercicio a diario. Continúa produciendo. Sé prolífico. Se asertivo a pesar de la incomodidad. Construye un portfolio amplio y sobresaliente. No pares de crear, y hazlo con urgencia de juego, sin tener en cuenta el resultado.

Nunca pares de moverte

2. Debes hacer las paces con la oscuridad

Desearías que los pensamientos negativos no existiesen. Pero tengo algunas noticias para ti. Siempre van a estar allí.

Pero, está en tu mano, el hasta dónde éstos se amplifican.

La incomodidad siempre va a estar presente. Los buenos sentimientos no pueden florecer sin la existencia de sus opuestos. Siempre habrá miedo y dolor. No puede haber luz sin oscuridad.

De modo que debes aceptar que la oscuridad va a estar allí. Cuando lo aceptes, te liberarás.

Aceptar no es lo mismo que rechazar. Demasiado a menudo te aferras a la oscuridad pensando que te va a ayudar.

Reflexionas sobre tus propios problemas. Mantienes tu respiración. Te lo tomas todo y a ti mismo demasiado en serio. Buscas terapia. Recuerdas tus recuerdos con importancia y con sentimentalismo sobrecargado. Inyectas oscuridad a la oscuridad. Y nunca ayuda, porque lo hace todo peor.

Primero tienes que ver que la oscuridad está allí, y resistirte a resistirla.

Cuando antes lo aceptes, antes perderá su significado, se desvanecerá y se reemplazará con luz.

He aquí un ejemplo. Es como normalmente funciona contigo:

Ah! Ahí viene de nuevo el miedo. Oh no, ¿qué significa? ¿soy una persona débil o mala? Oh, sienta horrible, y está empeorando. Me hace tener pánico. Necesito encerrarme. Necesito esconderme.

En lugar de ello, ve los pensamientos negativos como moscas que vuelan alrededor de la cabeza de un toro.

Estos pensamientos y sensaciones no son nada. No son más que pequeños avisos de tu Ego de que estás en riesgo de arruinar esa perfecta falsa imagen que tienes de ti mismo.

Esto aplica a cualquier incomodidad, incluyendo la amenaza que puedas percibir en otras personas.

Están allí, pero tú eres el toro, no les haces ni caso. Las ves como amigas; cosas de las que reírte, y ya nunca más serán amenazadoras. Sigues haciendo tus cosas, masticando la hierba, a pesar de los zumbidos que se incrementan.

Eres un toro, y no te importan una mierda esas mosquitas.

Al cabo de un rato, estarás tan concentrado en lo que ocurre delante tuyo (esa hierba fresquita) que olvidarás por completo esos pensamientos y sentimientos.

Utilizando la energía que antes reservabas para luchar contra la oscuridad, hazlas estallar en luz, a través de crear audazmente, moverte y hacer cosas positivas; desafiando a lo que antes te habría paralizado.

Ahora estás en el momento. Vivo.

El pequeño contratiempo está tras de ti.

Las moscas están dando sus vueltecitas, pero te sientes cómodo.

Estas volviendo a escalar.

Después de escribirlo y de releerlo dos veces, aún no me viene a la cabeza cómo titular el Brain Feeling; pero debo ponerle un título y una imagen de cabecera. He decidido no alejarme mucho del título original: “Cuando Parece Que la Vida Vence”.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “What I tell myself when life is beating me down” en Medium