4 Lecciones del Jazz Sobre El Liderazgo

Hoy me gustaría aprender, de la mano de Grant Ackerman (Educador de Ejecutiv@s) cómo el Jazz nos ofrece muchos de los elementos necesarios para conducir proyectos y organizaciones de éxito.

¿Por qué nos organizamos? Al hacer esta pregunta a ejecutiv@s, sus respuestas son comprensiblemente predecibles: para cumplir un objetivo, para utilizar todos los recursos, para maximizar eficiencias.

Todas estas respuestas son correctas, per hay otra, una respuesta más simple y elegante. Nos organizamos porque no podemos hacerlo sol@s. Cuando entendemos esto ampliamente, es una revelación poco menos que humillante. Si puedes cumplir con un objetivo tu sol@, entonces hazlo sol@. Será más rápido y menos complicado. Pero si no puedes hacerlo sol@, entonces reconoce que dependes de l@s demás, y el cómo de bien trabajéis junt@s marcará la diferencia hacia el éxito.

Exactamente lo mismo ocurre para un gran conjunto de jazz. Cualquiera de l@s músicos puede tocar sin acompañamiento y crear una experiencia memorable para la audiencia, pero no será lo mismo que cuando está tocando con otros artistas de talento. ¿Por qué se organizan l@s músic@s de jazz? Pues porque quieren crear lo que no pueden crear sol@s.

Lo bueno de utilizar el jazz como una metáfora de organización es su unicidad como arte. A diferencia de las orquestas clásicas, las bandas de rock u otras configuraciones musicales, los conjuntos de jazz se basan en un liderazgo compartido, en colaboración, en improvisación y en un sentido de la humildad que honra la contribución de cada individuo. Y los resultados son más que memorables.

Una vez, Grant preguntó a un músico de jazz qué sentía cuando la banda acababa una canción y salía de allí (teniendo en cuenta que los propios músicos no saben si podrán encontrar su propio lugar de vuelta hacia un fin de canción suave, en tiempo real y juntos). ¿Qué hay en la mente del músico después de ese viaje, después de haber avivado la envoltura de creatividad y de cooperación? La respuesta del músico fue: “¿Cuándo podemos hacer eso de nuevo?”

Ahora pregúntate a ti mism@ cuán a menudo sales de una reunión de trabajo pensando: “¿cuándo podré volver a hacerlo?”. ¿Qué es lo que hace que las “reuniones” de los músicos de jazz sean tan excitantes?

Aprendamos 4 lecciones de liderazgo que podemos tomar prestadas del jazz.

1.Turnarse El Liderazgo

L@s líderes de éxito, dan a otr@s la oportunidad de liderar también. En una actuación de jazz, la idea de compartir el liderazgo no incluye tan solo los solos de cada músic@, sino momentos de liderazgo un poco más sutiles.

John Patituccio, un gran músico de bajo, habla sobre “liderar” usando restos para crear espacios que otros miembros de la banda puedan llenar. Tod@s hemos formado parte de proyectos en que una persona domina todos los aspectos de la dirección y de la ejecución. En este caso, su meta en el desarrollo de liderazgo debería ser darse un respiro y crear espacio para que l@s demás también puedan conducir.

2.Escuchar De Verdad

Esto puede sonar simple (porqué lo es). Es una verdad simple. Las grandes actuaciones requieren colaboración y l@s grandes líderes saben que esa colaboración requiere un capacidad muy bien desarrollada de escuchar (y de oír) lo que l@s otr@s dicen.

En un quinteto de jazz, esto significa escuchar a las otras 4 personas que están comunicándose contigo en todo momento. Es por esta misma razón por la que deberíamos considerar a l@s músico de jazz más evolucionad@s que el resto de nosotr@s.

Nuestro trabajo en las reuniones es mucho más fácil. Generalmente, tan solo necesitamos escuchar una solo persona al mismo tiempo. Escuchar, particularmente la escucha activa, es a la vez una capacidad, un arte y una disciplina.

3.Planear No Tener Un Plan

La improvisación en el jazz significa que una canción nunca será tocada del mismo modo dos veces. Esto choca con las bienintencionadas pero a veces contraproductivas prácticas del liderazgo que intentan asegurar que un producto o servicio siempre se ofrezca del mismo modo.

La sabiduría se basa en el equilibrio. L@s artistas de jazz innovan con estructuras y formas que son predecibles y flexibles. Lo mismo debería valer para las organizaciones. El miedo, a veces, es lo mejor que nos podemos encontrar en este modo de pensamiento libre. Miedo de lo desconocido, miedo a equivocarse, miedo a parece un@ capull@.

Miles Davis una vez dijo: “No tengas miedo de los fallos. No son nada“. En jazz una nota nunca es correcta o incorrecta. Es la nota que sigue la que marca la diferencia. En el mundo de las compañías esto es el crear una cultura que anime a la experimentación y al aprendizaje continuo.

4.Deja Tu Ego En La Puerta

La humildad significa que sabes que l@s otr@s también tienen grandes ideas y que les das la oportunidad de contribuir. Esto, por supuesto, puede llevar a conflicto cuando hay diferentes versiones y visiones de lo que se crea.

En el jazz estos conflictos se resuelven en tiempo real, utilizando su principio guía de: “servir a la música”. ¿Qué acorde cambiar o qué nota servirá mejor a la actuación que se está llevando a cabo?

Lo mismo aplica a las organizaciones. ¿Podemos tod@s abstenernos de avanzar en nuestra propia agenda personal para crear junt@s algo mayor y mejor para el proyecto y para la organización?


El jazz nos ofrece muchos de los elementos que necesitamos para liderar y gestionar proyectos y organizaciones de éxito, desde crear espacio para que l@s demás dirijan hasta escuchar de verdad las ideas que no sean las nuestras permitiendo la experimentación en un entorno de aprendizaje para que, finalmente reconozcamos que no lo podemos hacer sol@s.

Si somos capaces de crear este tipo de prácticas de trabajo en la organización, habrá una oportunidad en la que salgamos de las reuniones con el mismo entusiasmo con el que los músicos de jazz acaban una sesión. ¿Cuándo lo repetimos?

One More Thing…

En este vídeo podremos aprender un poco sobre la improvisación en el jazz:

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “4 Leadership Lessons from Jazz” en Columbia Business School