Qué Hacer Cuando La Distracción Más Grande De La Oficina Son Tus Compañer@s

Como se suele decir a la familia no la podemos escoger y, normalmente tampoco a nuestr@s compañer@s de trabajo (tan sólo es cuestión de suerte el que acabemos pasando nuestras jornadas laborales con gente maravillosa o con gente irritante). Esto significa que al menos habrá una persona en tu oficina que te saque de tus casillas.

A lo mejor se trata de alguien con una fuerte opinión en casi todo que se toma la libertad de gritarla siempre a los 4 vientos. A lo mejor son tan sólo sus hábitos laborales, como mandar un millón de correos para resolver una cosa que lo estaría con uno o con dos. O a lo mejor es el modo en que se hacen petar los huesos, en que mascan su chicle o en que tararean mientras tratas de hacer tu trabajo.

Cuando tu mayor distracción en el trabajo no son los chats, las reuniones o tu propia cuenta de Facebook sino que lo son las otras personas, tus opciones para volver a estar en marcha pueden parecer limitadas. Las malas noticias es que son un tanto limitadas, al fin y al cabo, en realidad tan sólo hay dos opciones potenciales que podemos llevar a cabo. Las buenas noticias, por otro lado, es que no necesitamos aprender un truco mental complicado que nos ayude a concentrarnos así como tampoco necesitamos descargarnos otra app de productividad. Aprendamos hoy una guía sincera para prevenir que esos colegas irritantes te vuelvan loc@.

¿Es Tan Sólo Molesto, O Es Algo Peor?

La primera cosa que tienes que descubrir es cómo de molestos, en importancia, son los hábitos de tus compñer@s. Esto no es lo mismo que ponerlos en un ranking de irritabilidad: un@ colega que habla demasiado fuerte por el teléfono es un tanto grave, pero esa distracción no es peligrosa.

El compañer@ que comparte constantemente sus fuertes opiniones, por otro lado, podría estar creando divisiones en la oficina, lo que es un problema potencial que va más allá de tu habilidad de concentración. Alguien que toma atajos en su trabajo o que te acosa a ti o a tus miembros de equipo puede estar cruzando la línea de un serio problema de Recursos Humanos.

Vale la pena tener claro este punto ya que existe el riesgo de pasar por alto otros problemas cuando tu propia productividad inmediata está estancada. El hecho de sentirse frustrad@ porque no puedes tener tu trabajo hecho, a veces, puede enmascarar otras cosas que pueden ser más importantes. De todos modos, siempre vale la pena pensar sobré qué es lo que te irrita de alguien antes de responder. Si estás de los nervios por el modo en que alguien te mira o pulula alrededor tuyo, eso no sería una mera distracción. En caso de duda, ten una rápida conversación con tu contacto de recursos humanos, aunque tan sólo sea para demostrar tu preocupación.

Este Es Tu Cerebro Cuando Estás Irritad@

A veces la molestia es tan sólo molestia.

Si la distracción que tu compañer@ no para de hacer no es algo que tengas que escalar, entonces es el momento de volverte a centrar en ti, o lo que es lo mismo, en tu cerebro. La irritación y la frustración son simplemente las emociones que experimentas cuando tienes una meta que está bloqueada y no hay nada que puedas hacer en ello.

Este proceso psicológico importa ya que será el que dicte tu respuesta. L@s psicólogo@s tienen un concepto llamado “locus de control“. Hace referencia a si piensas que tus propias acciones pueden afectar a una situación dada.

Cuando tienes un “locus de control” interno, crees que tienes el poder de cambiar las cosas, el tener un “locus de control” externo, por otro lado, describe ese sentimiento de impotencia cuando estas siendo abofetead@ por las circunstancias y no puedes hacer nada con respecto a ello.

Locus de Control – Descripción Divulgativa

Y es este locus externo el que causa realmente tu frustración, no tu colega incesantemente ruidos@. Su zumbido tan sólo te rechina porque te sientes atrapado por él.

Esto puede sonar obvio, pero el descomponerlo de este modo nos puede ayudar a ver que hay dos modos de hacer que tus colegas irritantes lo sean menos:

  • Reformular lo que están haciendo de modo que te moleste menos
  • Tomar el control de la situación

Opción 1: Reformula

Las cosas que tienden a molestarnos más (incluyendo la oficina), a menudo tienen tanto que ver con nosotr@s como con l@s demás. Pero puede ser un gran esfuerzo verlo de ese modo.

De modo que si tu compañer@ está sacando lo peor de ti, haz el esfuerzo de encontrar algo que te gusté de él. Si, será difícil. Pero es posible hacerlo sin intentar (e inevitablemente fallar) pasar por alto su hábito irritante. Sea cuando sea que te cruces con él/ella utiliza su comportamiento irritante como recordatorio de pensar algo que te gusta de él/ella. Piensa en la cosas irritantes o distrayentes que hacen como si fuesen las campanillas de una furgoneta de helados, señalando que hay algo bonito en las inmediaciones.

Por ejemplo, hablar con un colega cuyas ideas se te meten dentro puede ser bastante frustrante. De modo que usa esas discusiones como una oportunidad de aprender qué es lo que creen las personas radicalmente diferentes a ti. Es frustrante cuando alguien te intenta hacer cambiar de opinión y sabes que nunca vas a estar de acuerdo con la suya (que te parece estúpida). Pero puede ser interesante en el momento en que hayas reformulado esas interacciones, estás haciendo antropología. 🙂

Opción 2: Toma El Control

Si no puedes encontrar ningún modo en que te guste (o al menos en que no odies) esos aspectos de tu irritante colega, entonces hay otra cosa que puedes hacer: debes tomar el control de la situación de modo que nunca más te sientas atrapado por ello. Cambia ese locus de control externo hacia uno interno.

Una cosa que puedes hacer es simple: habla con tu colega. Podría ser que no tuviese ni la mas mínima idea que lo que está haciendo sea irritante o distrayente. Tu colega zumbante no puede darse cuenta de qué es lo que las otras personas pueden oír. A veces basta con tener una conversación que puede ser un tanto difícil para que cambien su comportamiento.

Otra cosa que puedes hacer es adelantarte al comportamiento irritante.  Si tu colega está quejándose constantemente, no le des la oportunidad de empezar la conversación sobre algo que te irrita. Dirígete a él/ella con una gran sonrisa y dile que día tan maravilloso hace y pregúntale qué grandes cosas le están ocurriendo hoy. Ahora has tomado las riendas de la conversación y has marcado el tono antes que ell@s hayan tenido la oportunidad de hacerlo.

Finamente, puedes tratar de gestionar tu entorno de modo diferente. Si estás en una oficina abierta y hay sonidos que realmente te molestan, hazte con alguna herramienta de ruido que tape el ruido de fondo que te molesta. O encuentra otro lugar para trabajar donde realmente puedas concentrarte. Habla con tu manager para ver qué opciones tienes para tener un entorno más silencioso.

Las molestias pueden ser pequeñas, pero no son triviales (especialmente cuando vienen de personas con las que interactuas cada día). Concentrarse es difícil cuando te sientes frustrad@ y existe el riesgo añadido que empieces a atacar verbalmente a tus colegas cuando el agravio llegue a la superficie. Pero incluso cuando tus opciones son limitadas, aún tienes algunas. Recuerda que este es tu primer paso hacia hacer las cosas más llevaderas.

Recuerda también que tú mism@ puedes ser el que esté irritando a otr@s.

Buen Miércoles!! 🙂


Artículo Original: “What To Do When The Biggest Office Distraction Is Your Coworkers” en FastCompany