El Único Modo Efectivo De Multitasking Que Nuestro Cerebro Conoce

Las noticias sobre que la multitarea es mala ya no lo son. En los últimos años la gente ha empezado a reconocer lo que l@s psicólog@s saben desde hace décadas: si intentas hacer dos cosas a la vez, lo más seguro es que las hagas las dos mal.

Pero incluso para aquell@s que han adoptado la monotarea aún hay algo que no cuadra. Sin importar lo bueno que sea tu rendimiento cuando te concentras en una única tarea, también haces múltiples cosas a la vez, a menudo bastante bien.  A lo mejor tienes la acechante sospecha en que hay cosas en las que puedes continuar siendo multitarea sin pagar un precio demasiado elevado en términos de los resultados.

Y puedes estar en lo correcto.

La verdad es que hay al menos un modo de multitarea que nuestro cerebro hace perfectamente todo el tiempo, la única cosa es que no solemos considerarlo multitarea. Ahora mismo, por ejemplo, estoy traduciendo este Brain Feeling mientras que lo tecleo.

Las dos cosas pueden parecer la misma, pero son tareas cognitivas diferentes. Del mismo modo, que podemos ver a cocineros mantener conversaciones complejas mietras están cortando vegetales. O cuando caminamos por la calle mientras hablamos con alguien o cuando planeamos una reunión mientras vamos al trabajo.

Superficialmente, ninguna de estas cosas podrían ser calificadas como ‘multitarea’; pero eso es lo que son exactamente en nuestro cerebro. De hecho, estos son los únicos tipos de multitareas que nuestras mentes pueden hace de modo eficiente.

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Es la razón por la que intentar andar con un compañero mientras escribimos un un correo siempre nos va a costar mucho, mientras que hablar con ese compañero mientras nos dirigimos a la sala de reuniones no nos va a costar nada en absoluto. Aprendamos cómo nuestro cerebro sabe esta diferencia.

Hacer Que Nuestra Memoria De Trabajo Trabaje Menos

Algunas de las limitaciones de la multitarea son obvias. Como nos decían cuando éramos niñ@s, por ejemplo, sólo tenemos dos manos. Así que si estas intentando hacer dos cosas al mismo tiempo y las dos requieren tus manos (o pies, u ojos), vas a tenerlas que hacer una detrás de otra o sufrir las consecuencias.

Pero esas son restricciones físicas, no (sólo) mentales. Un factor menos evidente involucra un aspecto de nuestra arquitectura cognitiva llamado “memoria de trabajo”, que nos es otra cosa que la cantidad de información que podemos mantener en mente en un momento dado. Cuando la memoria de trabajo se llena, el rendimiento en tareas cognitivas sufre. La multitarea pasa factura a la memoria de trabajo requiriendo que mantengamos en mente información sobre dos o más tareas distintas simultaneamente.

3 Tipos de Memoria de Trabajo:

3 Tipos de Memoria de Trabajo: Memoria Sensorial, Memoria a Corto Plazo, Memoria a Largo Plazo

Y aquí esta el quid de la cuestión. Hacer que el multitasking funcione no se trata de expandir nuestra memoria de trabajo. Sino de lo contrario. Para poder hacer multitarea de modo eficiente, debemos reducir la cantidad de memoria de trabajo que una tarea dada requiere. Y aquí es donde entran en escena los hábitos.

Los hábitos asocian un comportamiento con un entorno concreto tanto mental como particular.

Esencialmente, permiten que la acción se recupere desde nuestra memoria y la podamos ejecutar siempre que ese entorno esté presente. En otras palabras, todo es sobre el contexto.

Si eres un@ conductor@ experimentad@, el mero hecho de sentarte en el coche ayuda a tu cerebro a recuperar los hábitos relacionados con apretar los pedales del freno y del acelerador. No necesitamos penalizar nuestra memoria de trabajo para conducir. Del mismo modo que sentarnos frente al teclado con la intención de escribir la palabra “él” lleva al cerebro de cualquier persona experimentada en la mecanografía a recuperar los movimientos de la mano que se necesitan para escribir “´”, seguido de la “e”, seguido de la “l”. Con tan sólo oír la ecuación “2+3” cualquiera que haya aprendido aritmética básica va a decir “5” sin necesidad de contar con sus dedos.

Adaptando Lo Hábitos A Los Contextos

Dado que los hábitos permiten recuperar la información y las acciones directamente de la memoria, son el único mecanismo fiable de nuestro cerebro para eliminar parcial o completamente la carga de nuestra memoria de trabajo asociada con una tarea. Una vez algo se ha convertido en habitual, puedes integrar mejor esa tarea con alguna otra cosa que estés haciendo y que sí pase factura a tu memoria de trabajo.

La razón por las que las personas aprenden mecanografía es poder concentrarse en el documento que están construyendo sin tener la carga mental de ser conscientes de saber qué tecla apretar a cada momento. El contexto emplaza a la acción que nuestro cerebro ejecuta más o menos automáticamente. Esto significa que si nos hallamos en un entorno que requiere cierta cantidad de multitarea, querremos encontrar elementos de ésa tarea que puedan convertirse en hábitos dentro de ese contexto.

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Luego querrás practicar esos elementos. La práctica nos proporciona las repeticiones suficientes de la tarea para que sean almacenadas en nuestra memoria a largo plazo para que podamos incrementar las oportunidades de nuestro cerebro de recuperar la acción correcta la próxima vez que nos encontremos en ese entorno.

Finalmente, dado que estás intentando recuperar información o acción desde la memoria en una situación, querrás crear consistencia entre la práctica en la que te involucras para la creación de hábitos y las situaciones en las que vas a tener que hacer multitarea.

Piensa de este modo: la razón por la que todos los teclados de ordenadores tienen la misma disposición (en una cultura dada) es para asegurarse que hay uniformidad entre el contexto en el que aprendiste a mecanografiar y todas las situaciones subsecuentes que requirieron escribir en un teclado.

Este standard en particular fue reforzado por la comunidad, pero puedes crear consistencia entre tu entorno de trabajo y otros hábitos también. Por ejemplo, el hecho de usar Post Its para recordarnos a nosotr@s mism@s cosas que debemos hacer y tener que buscar el taco de notas cuando queremos escribir una, hace que nuestro tren de pensamiento se interrumpa y haga que nuestro trabajo sea menos eficiente. Así que, en esta situación en particular, la solución pasaría por colocar el taco de notas en el pie de nuestro monitor para siempre y nunca moverlo de allí. De modo que conseguimos coger un Post It en medio de otras tareas que estemos haciendo si tener que parar y buscar.

;-)

😉

Si suena simple, es porque lo es. Pero poc@s de nosotr@s  nos tomamos ese tiempo para convertir esos pequeños aspectos de nuestro trabajo en hábitos que nos permitan ser multitarea en un contexto dado. Si puedes hacer eso, podrás reducir la carga de tu memoria de trabajo de muchas de las tareas que hacer. De este modo, incluso si la multitarea reduce tu eficiencia puedes usar esos hábitos para que no lo haga.

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “Sorry, But Your Brain Only Knows One Way To Multitask Effectively” en FastCompany

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