La Vulnerabilidad Selectiva o ¿Cómo regular nuestras emociones en el trabajo?

Hola 🙂 ,

en primer lugar disculparme por casi un año entero si haber podido dedicar tiempo a aprender cosas en Feel The Brain. Aún así, agradeceros a tod@s l@s que habéis continuado visitando el blog.

Hoy, me gustaría aprender con vosotr@s un nuevo concepto: “La Agilidad Emocional“; porque no es verdad que tod@s seamos capaces de levantar diariamente esa barrera entre nuestra vida personal y nuestra vida profesional, ¿cierto?; hay algunas personas que sí que son capaces de levantarla y ser totalmente opacas en el trabajo respecto sus emociones; en cambio otras no la levantan en absoluto y “sobrecomparten” sus emociones. Como siempre la solución propuesta cae en el término medio; en lo que se llama la “Vulnerabilidad Selectiva“.

A menudo pensamos que nuestra vida privada no tiene nada que ver con nuestra vida profesional. Tendemos a dividir nuestra vida en dos secciones, y actuamos de modo diferente en función de la vida que estamos viviendo. Sobre esta base es donde se construye la conciliación que nos anima aún más a separar nuestra vida privada de nuestra vida laboral.

¿Conciliación?

Si trabajas en un horario de oficina, estás pasando un tercio de tu vida productiva en el trabajo. Entonces, ¿por qué no debe formar parte de tu vida?

Establecer una línea de separación entre la vida y el trabajo nos hace actuar diferente, principalmente en el trabajo, para ser profesionales, para esconder nuestras emociones y sentimientos. Pero por mucho que lo intentemos, no es factible hacer un cambio y apagar nuestros sentimientos cuando entramos en la oficina. Sentir sentimientos es parte de ser human@s al fin y al cabo. Existe un mito muy extendido sobre que las emociones no pertenecen al trabajo, y eso nos lleva a confundir la profesionalidad con ser frí@s.

Las investigaciones demuestran que cuando nuestr@s compañer@s se sacan su máscara de profesionalidad y nos revelan sus “yos” reales, tendemos a creernos mucho más lo que nos están diciendo. Nos sentimos conectad@s con la gente que nos rodea, nuestra productividad mejora, estamos más motivad@s a tener el trabajo listo y tenemos más empatía por l@s demás.

El Espectro del Comportamiento Emocional en el Trabajo

A priori, podemos distinguir dos modos de mostrarnos en el trabajo: demasiado profesional o demasiado un@ mism@. Es popular el dicho que ser un@ mism@ en el trabajo es lo que te puede acarrear más éxito. No creo en nada en eso (esto son palabras de la autora del artículo original, pero tengo que decir que estoy totalmente de acuerdo con ella). Tiene que haber un equilibrio entre ser demasiado frí@ y profesional y ser totalmente abiert@ a l@s demás.

Como podemos ver en la figura anterior, existe un espectro de comportamiento emocional en el trabajo; por un lado tenemos a las personas que son tan profesionales que no comparten ningún hecho personal en el trabajo, por otro, algunas son ell@s mism@s (l@s reales) y comparten todo continuamente. Entonces, ¿cuál es el balance entre estos dos extremos?

La autora original afirma haber probado ambos extremos. Al comenzar un trabajo solía llevar su “yo” real al trabajo, compartir montones de hechos personales, pero entonces se dio cuenta que no había beneficio alguno en compartir tanto. De hecho, a veces, hasta incluso le perjudicaba. Entonces cambió al otro lado del espectro y evitó compartir nada personal en el trabajo. Pero esto tampoco fue de ayuda, se sentía extraña y distante con sus colegas. Hacía que no le importara el trabajo de l@s demás y sus éxitos, de modo que no podía invertir en la carrera de sus colegas. Entonces fue cuando buscando encontró el concepto de “Vulnerabilidad Selectiva“.

Selective Vulnerability, Vulnerabilidad Selectiva

La Vulnerabilidad Selectiva significa abrirse y compartir tu vida personal y tus emociones mientras que, a la par, priorizamos la estabilidad y la seguridad psicológica.

Ser selectivamente vulnerable no es una cosa que podamos hacer de una tacada, requiere práctica constante y mucho conocimiento de nuestro propios sentimientos. Significa saber cómo y cuándo compartir nuestras emociones que no creen ningún impacto negativo sino que también creen un impacto positivo en nuestras relaciones laborales.

¿Cómo Gestionar los Momentos Emocionales en el Trabajo?

No todas las emociones son fugas de nuestra vida personal; a veces, es todo lo contrario. Los sentimientos afloran en el trabajo debido a algún tipo de conflicto, a falta de comunicación (o comunicación errónea), una fecha de entrega fallida, feedback negativo, o cualquier otra razón, incluso una promoción nos puede hacer demasiado emocionales.

Podemos seguir diversos pasos para gestionar las emociones que afloran en el trabajo:

  • Paso 1: Reconocerlas
  • Paso 2: Etiquetarlas
  • Paso 3: Aceptarlas
  • Paso 4: Expresarlas

Veamos cada uno de ellos en detalle.

Paso 1: Reconocerlas

Lo primero que tenemos que hacer después de experimentar una emoción, ya sea positiva o negativa, es admitirla y reconocerla.

Si estamos trabajando en un proyecto en el que de bote pronto la fecha de entrega se avanza una semana y nos frustramos por ello o tenemos feedback negativo de alguien… Nos cabreamos, claro. Tratemos de admitir esa frustración o ese enfado. Tratemonos de decirnos: “Estoy frustrad@ porque la fecha se ha avanzado”. También (esto es muy americano) podemos tratar de escribir nuestras emociones en un papel y apartarlas.

Paso 2: Etiquetarlas

La atención que prestamos a nuestras emociones y sentimiento ocupan nuestro cerebro; no queda espacio para arreglarlas. Una técnica que nos puede ayudar a ser más objetiv@s es el mero acto de etiquetar. Del mismo modo que decimos que un libro es un libro, un pensamiento es un pensamiento, una emoción es una emoción.

El etiquetado nos permite ver qué son nuestros pensamientos y emociones: orígenes de datos transitorios que pueden o no ser de ayuda y pueden o no ser objetivos.

Si nos calmamos y etiquetamos nuestros pensamientos, las críticas que se han presentado tan densas como la niebla serán más parecidas a nubes que pasen volando por el cielo azul (que poético no? 🙂 )

Paso 3: Aceptarlas

Lo contrario del control es la aceptación: no actuar para cada pensamiento o resignarnos a la negatividad pero responder a nuestras ideas y emociones con una actitud abierta, prestándoles atención y permitirnos experimentarlas. Respiremos hondo y démonos cuenta de lo qué está pasando en ese momento. La aceptación nos puede aportar alivio, pero no necesariamente nos puede hacer sentir bien. De hecho tienes que darte cuenta de cuán afectad@ estás realmente.

Lo importante es mostrarte a tí mism@ (y a l@s demás) un poco de compasión y examinar la realidad de la situación. ¿Qué ocurre tanto interna como externamente?

Cuando recibimos feedback negativo, y nos enfadamos, admitimos y hacemos hueco para nuestro sentimiento de frustración y enfado más que rechazarlos, reprimirlo o redirigirlo hacia l@s demás; entonces es cuando nos damos cuenta de su cualidad energizante. Esos sentimientos eran señal que algo importante nos paraba y de que debíamos tomar alguna acción productiva. En lugar de enfadarnos por feedback negativo, podemos pedir una clarificación del mismo. Cuanto más aceptemos nuestro enfado y cuanto más pongamos nuestra curiosidad en él, más soporte tendremos y menos minado se verá nuestro desempeño.

Paso 4: Exprésarlas

Al desengancharnos de nuestros pensamientos y emociones estresantes, expandimos nuestras elecciones. Podemos decidir actuar de modo que estemos en línea con nuestros valores. Nos podemos centrar en el concepto de trabajabilidad:

  • ¿Nos sirve, tanto a nosotr@s como a nuestra organización, nuestra respuesta tanto a largo como a corto plazo?
  • ¿Ayudará a los demás en la dirección de mejora del bien colectivo?
  • ¿Estás dando el paso para ser el líder que más quieres ser y vivir la vida que más quieres vivir?

El flujo de pensamiento de la mente fluye sin fin, las emociones cambian como el tiempo, pero podemos recurrir a los valores en cualquier momento, en cualquier situación. Actuar o no actuar en los sentimientos en función de las respuestas a las preguntas de arriba es la Vulnerabilidad Selectiva.

Si te das cuenta que expresar las emociones en el trabajo no te aporta valor, aún puedes expresarlas de modo privado. Escribir cómo te sientes, contar la historia, guardarlo en un lugar secreto y volver a ello una semana después. Si entonces aún sientes lo mismo, piensa en expresarlo a las personas y, si ya no sientes lo mismo, tira el papel a la basura.

Las personas que demuestran un desempeño alto y los líderes efectivos no compran la idea de suprimir sus experiencias interiores. En lugar de ello, lo hacen de un modo consciente, productivo y alineado con los valores; desarrollando lo que se llama la agilidad emocional.

En nuestro mundo, rápido y cambiante, la habilidad para gestionar nuestros propios pensamientos y sentimientos es esencial para los negocios y para el éxito de un@ mism@.

 

Llegué a este artículo original a partir de una charla TED de 4 minutos de Liz Fosslien titulada: “¿Cómo aceptar las emociones en el trabajo?“, he aquí la nota:

Espero tardar menos de un año para volver a aprender cosas con tod@s vosotr@s.


Artículo Original: “Emotional Agility— A guide on regulating emotions at work” den Medium