Cuando Parece Que La Vida Vence

Hoy me gustaría aprender qué es lo que dice Alex Mathers, en su artículo: What I tell myself when life is beting me down” o Qué me digo a mi mismo cuando la vida me vence“.

Tan sólo he leído el artículo en diagonal, con lo que, a estas alturas de la escritura, tampoco tengo claro como voy a titular la revisión en Feel The Brain. Si os parece bien, lo voy a escribir, y con su escritura, intentaré descubrir qué titulo pide el Brain Feeling.

Seré honesto con vosotros. Tengo 33 años y aún creo que la vida es dura.

Aún me siento como un principiante.

Aún me siento un tanto pez.

Aún me asusto y tengo miedo de las cosas.

La mayoría de las cosas son esperanzadoras. Soy productivo, hago suficiente ejercicio, me siento positivo y doy gracias por lo que tengo.

Puedo experimentar momentos de lucidez, en los que me siento a tope, explotando con un montón de ideas.

Pero hay momentos en los que permito que las cosas me afecten demasiado, que me hagan retroceder, que drenen la vida de mi pecho hasta que esté hueco.

Es como haber perdido mi posición en la gran escalada de vida, he perdido el agarre, y he caído. Tengo que atrincherarme y volver a ponerme en camino, un poco más magullado que antes.

Se que siempre habrán cosas de las que asustarse, y que los contratiempos son inevitables. Pero también se que no deberían nublar mi mente hasta el punto de hacerme sentir incapaz de no poder hacer nada al respecto.

He tenido caídas de las que me ha costado mucho tiempo recuperarme.

Pero también he estado bajo de ánimos y he cambiado las cosas más deprisa.

Esta es la razón por la que escribo esto para mi mismo. Para recordarme cómo estar de pie, cuando pueda parecer que las cosas están confabulando para mantenerme abajo.

¿Qué he hecho para mantener mi cabeza fuera del agua en momentos dados (para ser resiliente) cuando en otros me habría ahogado?

Hay dos conceptos que son los que más me han ayudado:

1. En realidad, hay una corriente penetrante que va contra tí

Te está poniendo a prueba, es por tu propio bien.

Debes moverte siempre, de modo que esta corriente no te fuerce a moverte hacia atrás.

Si andas, te quedarás quieto. Quédate quiero, y te forzará a ir hacia atrás. La inacción va a hacer crecer nuevas cuerdas que te atarán.

Tu mejor opción, la que requieres, es moverte hacia adelante con fuerza, una fuerza fluida y calmada. Ábrete paso a través de la resistencia y haz algo. Cualquier cosa.

La vida es movimiento. Todo se mueve. Todo está en un estado constante de flujo. Debes alinearte con ese cambio constante, para alinearte con la realidad.

Si no te mueves, ya no eres real. Y la vida te castigará por ello. Lo sentirás.

La razón por la que te sientes estancado, bloqueado, deprimido, es porqué no te estás moviendo. Algo te ha asustado. Has sido el conejo delante de los focos de un coche. En lugar de actuar rápido (supervivencia) te ha matado la inacción (muerte).

Cada decisión tomada para moverse asertivamente (incluso si es el movimiento equivocado) es un acto de renacer.

¿Te has dado cuenta alguna vez cuando actúas con resolución?, más que hacerte la víctima te rellenas con energía renovada. Haz esto a cada paso.

Continúa moviéndote, aunque estés aterrorizado o eufórico. Incluso cuando duermes. Los sueños nos dan esta libertad.

Mantén tu calendario lleno. Haz ejercicio a diario. Continúa produciendo. Sé prolífico. Se asertivo a pesar de la incomodidad. Construye un portfolio amplio y sobresaliente. No pares de crear, y hazlo con urgencia de juego, sin tener en cuenta el resultado.

Nunca pares de moverte

2. Debes hacer las paces con la oscuridad

Desearías que los pensamientos negativos no existiesen. Pero tengo algunas noticias para ti. Siempre van a estar allí.

Pero, está en tu mano, el hasta dónde éstos se amplifican.

La incomodidad siempre va a estar presente. Los buenos sentimientos no pueden florecer sin la existencia de sus opuestos. Siempre habrá miedo y dolor. No puede haber luz sin oscuridad.

De modo que debes aceptar que la oscuridad va a estar allí. Cuando lo aceptes, te liberarás.

Aceptar no es lo mismo que rechazar. Demasiado a menudo te aferras a la oscuridad pensando que te va a ayudar.

Reflexionas sobre tus propios problemas. Mantienes tu respiración. Te lo tomas todo y a ti mismo demasiado en serio. Buscas terapia. Recuerdas tus recuerdos con importancia y con sentimentalismo sobrecargado. Inyectas oscuridad a la oscuridad. Y nunca ayuda, porque lo hace todo peor.

Primero tienes que ver que la oscuridad está allí, y resistirte a resistirla.

Cuando antes lo aceptes, antes perderá su significado, se desvanecerá y se reemplazará con luz.

He aquí un ejemplo. Es como normalmente funciona contigo:

Ah! Ahí viene de nuevo el miedo. Oh no, ¿qué significa? ¿soy una persona débil o mala? Oh, sienta horrible, y está empeorando. Me hace tener pánico. Necesito encerrarme. Necesito esconderme.

En lugar de ello, ve los pensamientos negativos como moscas que vuelan alrededor de la cabeza de un toro.

Estos pensamientos y sensaciones no son nada. No son más que pequeños avisos de tu Ego de que estás en riesgo de arruinar esa perfecta falsa imagen que tienes de ti mismo.

Esto aplica a cualquier incomodidad, incluyendo la amenaza que puedas percibir en otras personas.

Están allí, pero tú eres el toro, no les haces ni caso. Las ves como amigas; cosas de las que reírte, y ya nunca más serán amenazadoras. Sigues haciendo tus cosas, masticando la hierba, a pesar de los zumbidos que se incrementan.

Eres un toro, y no te importan una mierda esas mosquitas.

Al cabo de un rato, estarás tan concentrado en lo que ocurre delante tuyo (esa hierba fresquita) que olvidarás por completo esos pensamientos y sentimientos.

Utilizando la energía que antes reservabas para luchar contra la oscuridad, hazlas estallar en luz, a través de crear audazmente, moverte y hacer cosas positivas; desafiando a lo que antes te habría paralizado.

Ahora estás en el momento. Vivo.

El pequeño contratiempo está tras de ti.

Las moscas están dando sus vueltecitas, pero te sientes cómodo.

Estas volviendo a escalar.

Después de escribirlo y de releerlo dos veces, aún no me viene a la cabeza cómo titular el Brain Feeling; pero debo ponerle un título y una imagen de cabecera. He decidido no alejarme mucho del título original: “Cuando Parece Que la Vida Vence”.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “What I tell myself when life is beating me down” en Medium