Los beneficios a largo plazo de aprender música siendo niños

Creo que ya va siendo hora de recuperar algún tema de neurociencia y música. Casi desde que inicié el blog que tengo pendiente la explicación de este artículo del New York Times: “Early Music Lessons Have Longtime Benefits”.

Yo crecí en una educación sin música. Es decir, no es que no escuchara música eso sí que lo que lo hacía; sino que no se fomentaba su formación. No tuve ni lecciones de sensibilización al ser preescolar, no solfeo, ni la típica clase con flauta. Nada. Aún así me considero un amante de todo tipo de música y, como sabéis, estoy totalmente convencido de todos los beneficios que la música aporta al cerebro.

Lo veo con mi hijo, él si que asiste a clases de sensibilización y le gusta todo tipo de música. De hecho me sorprende que justo al levantarse escucha ópera. ¡Tiene dos años! Claro está que este hecho va acompañado de un refuerzo de estímulo visual mediante una aplicación exquisita para iPad: Play Ópera y que puede ser soportada por sus fichas didácticas.

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Hoy os quiero traducir literalmente el artículo sobre los beneficios de las clases de música en edades tempranas: “Early Music Lessons Have Longtime Benefits” escrito por el Doctor Perry Klass el 10 de Septiembre de 2012 (por favor disculpadme si hay algún error de traducción).

El artículo dice así:

Cuando los niños aprenden a tocar un instrumento musical, fortalecen toda una serie de capacidades auditivas. Estudios recientes demuestran que esta adquisición de capacidades, estos beneficios se extiende durante toda la vida; como mínimo con aquellos que continúan teniendo relación con la música.

Pero un estudio publicado en Agosto de 2012 fue el primero en demostrar que las lecciones de música en la niñez conducen a cambios en el cerebro que persisten incluso años después de que se hayan dejado los estudios musicales.

Investigadores de la Universidad del Noroeste han grabado las respuestas auditivas cerebrales de unos estudiantes (sus ondas eléctricas cerebrales) cuando responden a sonidos complejos:

El grupo de estudiantes que afirmaba haber recibido entrenamiento musical en la infancia tuvo respuestas más robustas: sus cerebros demostraban ser más capaces de diferenciar elementos esenciales como el tono en los sonidos complejos durante el test. Y este hecho continuaba siendo verdadero incluso si estas lecciones habían terminado años antes.

Los científicos están intentando encajar las conexiones entre el entrenamiento musical en la infancia y el aprendizaje basado en el lenguaje; como es la lectura. Aprender a tocar un instrumento puede aportar algunos beneficios inesperados, como los estudios proponen.

No estamos abordando el tema del “Efecto Mozart” que dice que la escucha de música clásica puede aumentar el rendimiento de las personas en los test. En su lugar, estos son estudios de los efectos de un compromiso activo y disciplina. Este tipo de entrenamiento incrementa la capacidad cerebral de diferenciar los componentes de l sonido: el tono, el tempo y el timbre.

“Para aprender a leer, se necesita tener una buena memoria, la habilidad de poder discernir entre los sonidos vocales, hacer conexiones sonido-significado”, afirmó la Profesora Nina Kraus, directora del Auditory Neuroscience Laboratory en la Universidad del Noroeste. “Cada una de estas cosas parece ser realmente fortalecida con un compromiso activo en tocar un instrumento musical”.

La capacidad de apreciar cualidades sutiles del sonido, incluso en contraposición de un fondo ruidoso, se hace importante no solo para un infante aprendiendo a entender el lenguaje escrito y leído sino también, para una persona anciana que esta batallando con pérdida de audición.

En un estudio sobre los que continúan tocando, publicado en el verano de 2012, los investigadores descubrieron que a medida que los músicos envejecen, experimentan la misma perdida en la oída periférica, el funcionamiento de los nervios del oído igual que los que no son músicos. Pero los músicos ancianos mantienen sus funciones cerebrales, las capacidades centrales de procesamiento auditivo que, por ejemplo, nos ayudan a entender un discurso aún éste este dentro de un marco de un ruido entorno.

“A menudo nos referimos al ‘problema de la fiesta’ o ir a un restaurante donde un montón de gente está hablando” dice el Doctor Claude Alain, asistente del director del Rotman Research Institute en Toronto y uno de los autores del estudio. “Los adultos más ancianos que están entrenados musicalmente sacan mejores puntuaciones sobre el diálogo en tests ruidosos; y esto tiene más que ver con el cerebro que no con el sistema de oída periférica”

Investigadores de la Universidad de California, en San Francisco, se están acercando al soundscape desde un punto de vista diferente; estudiando la genética del tono absoluto o perfecto; la habilidad de identificar cualquier tono. La Doctora Jane Gitschier, profesora de medicina y pediatría que dirige en California el estudio y sus colegas; están intentando sonsacar ambos: la genética y los efectos del entrenamiento temprano.

“La pregunta immediata al que queremos llegar son las variantes de los genomas de la gente que puede predisponer a un sujeto concreto a tener oído absoluta”, dijo. “La hipótesis es que esas variantes se manifiestan como oído absoluta con la precondición de entrenamiento musical temprano”

Ciertamente, casi todo aquel del que se demuestra tiene un oído absolut ha recibido entrenamiento musical en la infancia. Podéis hacer vuestro propio y voluntario test para el estudio aquí.

Alexandra Parbery-Clark, una doctoranda en el laboratorio del Doctora Kraus y autora del paper publicado en 2012 sobre la memoria auditiva y la música, fue originariamente entrenada para ser pianista de concierto. Su deseo de regresar all estudio del cerebro, dijo, sobrevino mientras enseñaba en una escuela Francesa para niños con talento musical, observando los modos que el entrenamiento musical afectaba los otros tipos de aprendizaje.

“Si te encuentras con niño entre 3 y 4 años y le estas enseñando a atender, no está tan solo trabajando sus competencias auditivas sino también sus competencias de atención y memoria que pueden ser traducidas como aprendizaje educacional”, dijo.

Attention

Ahora Alexandra y sus colegas pueden echar un vistazo a las grabaciones de las detecciones eléctricas del sonido, y ven que los cerebros entrenados musicalmente producen respuestas diferentes y mucho más robustas. “Ahora tengo una prueba, una prueba tangible de que la música está haciendo realmente alguna cosa”, “uno de mis compañeros de laboratorio puede mirar el ordenador y afirmar: ‘Oh! estas grabando a un músico!'”

Muchos de los investigadores de éste área son músicos interesados en la plasticidad del cerebro y los efectos de la educación musical en las ondas cerebrales que demuestran los estímulos sonoros. “Esta respuesta refleja que los elementos acústicos del sonido que conocemos tienen significado” dijo la Profesora Kraus.

Hay una fascinación -y quizá cierto deleite embriagador- en aprender qué es lo que puede hacer el cerebro, y estudiando los multiples efectos que la combinación de estimulación, aplicación, práctica y ejercicios auditivos que proporciona la educación musical. Aún así los investigadores avisan que no hay una mejor manera de aplicar estos descubrimientos.

Instrumentos diferentes, diferentes métodos de enseñar, diferentes regímenes – las familias necesitan encontrar qué es lo que realmente atrae al niño y que funciona para ellas mismas aunque requiera de una gran parte de placer y maestría. Los niños deben pasárselo bien, incluso en sus lecciones. Los padres deben preocuparse por la música y sacar tiempo para hacer de ella un elemento terapéutico.

“Queremos que la música sea reconocida por lo que puede ser dentro de la vida de de una persona, no por el mero hecho de ‘Queremos que tengas mejores capacidad cognitivas por eso te apuntamos a música’ “ dijo Alexandra.

“La música es genial, la música es fantástica, la música es social, dejemos pues que la disfruten para lo que realmente es”

Bueno …. os dejo que ya se ha despertado y és hora de Play Ópera 🙂

Feliz Sábado a tod@s!