No tenemos ninguna responsabilidad de vivir de acuerdo con lo que los demás esperan de nosotros

Hola Brain Feelers. No recuerdo si ya lo he comentado alguna vez en Feel the Brain. No soy demasiado fan de la “autoayuda”, siempre he intentado aprender artículos asépticos con todo lo que se refiere al crecimiento personal; intentando evitar términos como: “tú tienes el control”, “tú puedes”, “l@s demás no tienen nada que decir”, etc.

Pues el Brain Feeling de hoy es una excepción. Es un Brain Feeling que, después de leerlo y antes de compartirlo con vosotr@s, me ha hecho abrir los ojos ante muchos hechos pasados y presentes. Ante algunos consejos que ya había recibido.

Al leerlo (si es que decidís hacerlo) podréis pensar (de hecho yo lo he pensado) que se trata de algo obvio. Incluso yo mismo he dado este mismo consejo a muchas personas sin haber leído el artículo ni nada parecido (ya que me llegó esta semana); el ¿por qué?, pues porqué es de cajón. Es de sentido común.

Pero ahí está el quid de la cuestión. A pesar de haber aconsejado en este sentido a amigos y compañeros; me he dado cuenta que nunca lo he aplicado a mi mismo. ¿Es eso hipocresía? Creo que no y si lo es debería hacérmelo mirar, pues es una cosa que nunca ha sido de mi agrado. Creo que, hasta que he leído este artículo no me he dado cuenta ni he hecho la reflexión de que, todo lo obvio que dice -el perogrullo que nos detalla- lo he olvidado y me he dejado llevar por el fluir de los acontecimientos y por la comodidad de no tener que pensar por mi mism@.

Así que, para recordarlo, para ponerme las pilas y, para compartirlo; en este Brain Feeling aprenderemos una cosa, que en principio ya sabemos: “aquellas expectativas con las que debemos cumplir son las nuestras propias, no las que l@s demás han puesto sobre nosotr@s”.

Richard Feynman, ganador del Premio Nobel y uno de l@s físic@s más grandes del siglo XX ya lo afirmó. Esta es su cita completa:

No tienes ninguna responsabilidad de vivir de acuerdo con lo que l@s demás piensan que tienes que lograr. No tengo responsabilidad alguna de parecerme a lo que esperan que sea. Ese es su error, no mi fallo.

Richard Feyman

Las expectativas pueden convertirse en palos en las ruedas para vivir una vida llena de grandes experiencias.

Es evidente que tod@s tenemos momentos de duda. Pero cuando nos volvemos demasiado sensibles a la desaprobación social durante mucha parte de nuestra vida, es cuando acabamos viviendo la vida de alguien diferente y, por ende, acabamos siendo un@s miserables.

Las expectativas son una ilusión, como intentar alcanzar un objetivo que está en continúo movimiento. La gente siempre esperará muchas cosas (y diferentes entre sí) de ti. La presión social fluctúa, las expectativas de l@s demás cambiarán contínuamente.

Si siempre esperamos a tener permiso para llevar a cabo la siguiente acción, acabaremos por no satisfacer a nadie, nosotr@s mism@s incluíd@s.

La psicóloga y doctora Lara Honos-Webb, afirma que vivir una vida dirigida por una continua necesidad de aprobación conduce a un conflicto interno, a depresión y nunca lo hace hacia la auto realización. Cuánto más en conflicto sientas que estás, más miedo tendrás de expresar tu ‘yo’ real, afirma.

“Como resultado, enterrarás tus sentimientos cada vez más hondo, estando cada vez más desconectad@ de quien en realidad eres, alejándote más y más de la vida que se supone que tendrías que tener”

La Primera Responsabilidad es hacía ti mism@

No permitas encajarte por las opiniones y las expectativas, aprende a crear tu propia realidad.

Intenta siempre obtener consejo, buscar feedback, aprender de otr@s y de sus éxitos, inspirarte por la sabiduría de tus mentor@s y de todo aquel a quien respetas, pero sé el dueño de tus elecciones y de la dirección de tu vida.

Ten como propósito el convertirte en una mejor versión de ti mism@, una versión que quieras para ti, no la que la sociedad cree que es la más correcta para ti.

La presión social es engañosa, tod@s nosotros nos convertimos en sus presas sin siquiera darnos cuenta de ello. Sin tan sólo llevar a cabo una acción deliberada, podemos perder fácilmente el control de la trayectoria de nuestras vidas.

Tod@s somos susceptibles de caer en la ilusión de l@s demás, pero cuando nos ponemos conscientemente a diseñar nuestra vida, nuestro ‘yo’ futuro tendrá menos cosas para echarnos en cara. Cuanto más te preocupe qué es lo que l@s demás piensan y esperan de ti, menos control tendrás sobre tu vida.

Nadie te conoce mejor que tú mism@. Para perseguir el norte real, tienes que coger el 100% de la responsabilidad de la dirección de tu vida y hacer más de aquello que hace que te sientas viv@.

Una vida gastada complaciendo incesantemente a personas que, quizás sean incapaces de estar satisfechas, o intentar con mucho empeño siempre ser vist@ haciendo “lo que se espera de ti”, es un camino seguro hacia una existencia llena de remordimientos.

Angel Chernoff de Marc and Angel Hack Life

Intentar vivir de acuerdo a lo que la sociedad espera de ti puede conducirte a grandes decepciones. El convertirse en nuestro “yo” real es un proceso de autodescubrimiento. Para satisfacer realmente tu potencial, vive de acuerdo a tus propias expectativas.

Un paso importante hacia alcanzar tus metas en la vida y en tu carrera profesional es el dejar ir las influencias externas, la auto duda y los miedos que impiden que lleves a cabo tu crecimiento personal.

Las personas con las que hablas, aquell@s que más cerca de ti están, las noticias que lees o escuchas, lo que ves, lo que haces con tu tiempo: todo ello da forma a tus creencias, percepciones, valores y, en último término, a tus acciones.

Si nos limitamos a pasar por la vida, nos veremos sacudid@s por lo que tod@s l@s demás quieren de nosotr@s. Pero si podemos ignorar todo aquello que l@s demás esperan y quieren de nosotr@s y nos concentramos en lo que nos hace sentir viv@s, tendremos la habilidad de dar forma a nuestra vida y hacer elecciones útiles y cargadas de confianza y determinación.

Reformula tu relación con las expectativas de l@s demás. Resístete a que invadan tu vida. Rechaza y mantén el control de la dirección de tu vida. Habla alto y claro. Haz más de lo que tú esperas de ti mism@.

Las expectativas te pueden meter en una caja, y tu eres la única persona que puede liberarte. Tú tienes el control.

Aprende a trazar una línea. Tampoco tienes que ser demasiado dur@. Tan sólo haz saber a l@s demás cuando están fuera de los límites trazados, no todo el mundo se da cuenta de que están intentando definir cómo vives, dice Gustavo Razzetti, autor de: “Stretch for Change, Stretch Your Mind

No te preguntes qué es lo que el mundo espera o necesita de ti, pregúntate qué es lo que hace que te sientas viv@, lo que da sentido a tu vida, y persíguelo con todas tus fuerzas.

Las expectativas de l@s demás son una fuente enorme de un muy poco saludable estrés, date el permiso de salir de ellas. Valida tu propia verdad y tus realidades en la vida.

Tu vida es tuya. Tú la diriges. Tú la conduces. Estás en la mejor posición de saber qué es lo mejor para ti. No permitas que las expectativas de l@s demás se interpongan en el camino de convertirte en la mejor versión de ti mism@.

Es imperativo recordar el consejo de Feynman y recordarnos a nosotr@s mism@s que no tenemos ninguna responsabilidad de vivir en consonancia de lo que la gente espera de nosotr@s.

Para completar tu potencial, olvida esas expectativas, establece tu propio destino en la vida y haz todo lo que esté en tu mano y en tu poder para poder acercarte más a ello. Tu felicidad depende de ello.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “You Have No Responsibility to Live Up to What Other People Expect of You” de Thomas Oppong

Escrito por Feel The Brain

La música, siempre ha sido mi pasión y, ahora, la neurología y el cerebro también ¿Por qué, a la par que me formo en esta unión no intento difundir y divulgalo? Este es el objetivo principal de la razón de ser de Feel the Brain. Llevamos cada dia puesta la Máquina Más Compleja de la naturaleza, de la cual sabemos muy poco. No soy un experto, ni pretendo serlo, el objetivo es formarme y compartir estas materias. La Máquina Más Compleja necesita combustible y la música es combustible de primera.

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