¿Por qué deberías leer ‘Farenheit 451’?

Este año se conmemora el centenario de Ray Bradbury. Con esta razón se están editando en España, varias ediciones nuevas de mano de ediciones Minotauro. Unas ediciones (conmemorativas, numeradas y de lujo -ojo coleccionistas!!!-) que valen mucho la pena como son: “Crónicas Marcianas” o “Farenheit 451″ (que se publicará el próximo Septiembre), también “El Hombre Ilustrado“. Estas son las portadas de las nuevas ediciones de Minotauro. También cabe remarcar la edición de “L’home il·lustrat” en Males Herbes, publicado en Català.

Me gustan las distopías, he leído algunas, pero (perdonadme los pros del fandom y de la CiFi) aún no he conseguido arrancar ni con “El Mundo Feliz” del Aldus Huxley, ni con “Farenheit 451” de Ray Bradbury.

Con lo que aprovecharé este año para motivarme a leer estos clásicos que como lector de CiFi tengo que leer sí o sí. De modo que he decidido mirar esta lección TED en la que nos explican por qué deberíamos leer “Farenheit 451”.

La novela de Ray Bradbury imagina un mundo donde los libros están prohibidos y tanto poseerlos como leerlos está totalmente prohibido.

El protagonista, Montag, es un bombero responsable de destruir lo que queda. La historia hace surgir una pregunta: ¿cómo puedes preservar tu mente en una sociedad donde el libre albedrío, la libertad de expresión y la curiosidad están bajo la amenaza del fuego? Iseult Gillespie nos explica qué es lo que hace que esta novela distópica sea un clásico.

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “Why should you read “Fahrenheit 451”? – Iseult Gillespie” en TED Ed

Escrito por Feel The Brain

La música, siempre ha sido mi pasión y, ahora, la neurología y el cerebro también ¿Por qué, a la par que me formo en esta unión no intento difundir y divulgalo? Este es el objetivo principal de la razón de ser de Feel the Brain. Llevamos cada dia puesta la Máquina Más Compleja de la naturaleza, de la cual sabemos muy poco. No soy un experto, ni pretendo serlo, el objetivo es formarme y compartir estas materias. La Máquina Más Compleja necesita combustible y la música es combustible de primera.

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