Al Dividir El Cerebro, ¿Divides A La Persona?

El cerebro es la máquina más compleja del Universo. Consiste de dos hemisferios cerebrales, cada uno con muchos módulos diferentes. Afortunadamente, todas estas partes no son agentes autónomos. Están muy interconectadas, todas trabajando en harmonía para crear un único ser: tú.

Pero, ¿qué pasaría si destruyéramos esta harmonía? ¿Qué pasaría si algunos de estos módulos empezaran a operar independientemente del resto? Es interesante, esto no es tan sólo un experimento; sino que para algunas personas es la realidad.

En los pacientes del llamado ‘cerebro dividido‘, el cuerpo calloso (la autopista que comunica el hemisferio derecho y el hemisferio izquierdo) se corta quirúrgicamente para parar la epilepsia que de otro modo sería imparable.

Cuerpo Calloso

Esta operación es efectiva al parar la epilepsia; si una tormenta neural empieza en uno de los hemisferios, el aislamiento asegura que no se expanda por el otro. Pero sin el cuerpo calloso los hemisferios prácticamente no tienen modo alguno de intercambiar información.

¿Qué le ocurre pues a la persona? Si las partes ya no están sincronizadas, ¿está el cerebro produciendo aún una persona? Los neurocientíficos Roger Sperry y Michael Gazzaniga se propusieron investigar este tema en los años 60 y 70; y encontraron datos asombrosos que sugieren que, al dividir el cerebro, también divides a la persona. Sperry ganó el premio Nobel de medicina por su trabajo del cerebro dividido en 1981.

¿Cómo demostraron los investigadores que separar el cerebro produce dos personas, una por hemisferio? Pues mediante una inteligente configuración que controlaba el flujo de información visual hacia el cerebro.

Ya conocían que la información de ambos ojos se enviaba a ambos hemisferios cerebrales mediante una muy compleja relación. Si nos fijamos en un punto, todo lo que queda a la izquierda de ese punto (el campo visual izquierdo) se procesa por el hemisferio derecho así como, todo lo que hay a la derecha de ese punto (el campo visual derecho) se procesa por el hemisferio izuqierdo. Aún más, el hemisferio izquierdo controla la mitad derecha del cuerpo y el lenguaje; mientras que el hemisferio derecho controla la mitad izquierda del cuerpo.

Cuando Sperry y Gazzaniga presentaban estímulos al campo visual derecho (procesado por el hemisferio izquierdo -el hablador-), el paciente respondía con normalidad. Pero cuando le mostraban un estímulo en el campo visual izquierdo (procesado por el el hemisferio derecho -el mudo-), el paciente afirmaba que no veía nada. Aunque su mano izquierda sí que podía dibujar la imagen que se le estaba mostrando. Al preguntarle por qué su mano izquierda había hecho eso, el paciente respondía que no tenía ni idea.

¿Qué estaba ocurriendo? El hemisferio izquierdo no podía ver el campo visual izquierdo, de modo que cuando un estímulo aparecía allí, respondía correctamente que no veía nada.  Pero el hemisferio derecho que sí que podía ver el estímulo, lo indicó del único modo que pudo, dirigiendo la mano izquierda. La conclusión era clara: un único paciente de cerebro dividido se debe considerar como dos pacientes de ‘medio cerebro’. Sperry añadió que este descubrimiento iba más allá que la mera curiosidad, demostraba literalmente el concepto del materialismo en el área de la consciencia. Si separamos la persona al separar el cerebro, esto deja my poco espacio para una alma inmaterial.

¿Caso cerrado? No. Tenemos que admitir que los pacientes de ‘cerebro dividido’ sienten y se comportan con normalidad. Si un paciente de ‘cerebro dividido’ entra en la sala, no vas a notar nada raro. Ell@s mism@s claman que no han cambiado en absoluto, que tan sólo se han deshecho de los ataques epilépticos. Si la persona también estuviese dividida esto no sería cierto.

Para tratar de llegar al fondo de la cuestión, el equipo de Yaïr Pinto (autor original del artículo) revisitó este tema fundamental sometiendo a examen a dos pacientes de cerebro dividido, evaluando si podían responder de modo preciso a los objetos del campo visual izquierdo (percibidos por el cerebro derecho) mientras que a la vez respondían verbalmente o con la mano derecha (controlados por el cerebro izquierdo). Asombrosamente, en estos dos pacientes, descubrieron algo completamente distinto de lo que habían descubierto Sperry y Gazzaniga antes que ellos.

Los dos pacientes mostraron una consciencia absoluta de la presencia y de la localización de los estímulos en todo el campo visual (los dos: derecho e izquierdo). Cuando los estímulos aparecían en el campo visual izquierdo, casi nunca decían (o indicaban con la mano derecha) que no veían nada. Sino que indicaban con claridad que algo había aparecido, y dónde había aparecido ese algo.

Pero los pacientes de ‘cerebro dividido’ que estudiaron no eran completamente normales. Los estímulos no se podían comparar a través de la línea media del campo visual. Aún más, cuando un estímulo aparecía en el campo visual izquierdo, el paciente indicaba mejor sus propiedades visuales (incluso cuando respondía con la mano derecha o verbalmente!), y cuando aparecía en el campo visual derecho, podía etiquetarlo verbalmente mucho mejor (incluso si respondía con la mano izquierda).

En base a estos hallazgos, han propuesto un nuevo modelo del síndrome del cerebro dividido. Al dividir el cerebro, aún tienes una única persona. Una persona que experimenta dos flujos de información visual, uno para cada campo visual. Y esa persona es incapaz de integrar los dos flujos en uno de único. Es como si estuviese viendo una película desincronizada, pero no con el audio fuera de sincronía con el vídeo.

Y aún hay más, mientras que el modelo previo aportaba una evidente muestra a favor del materialismo (divide el cerebro, divide a la persona); el entendimiento actual parece que tan sólo hace más profundo el misterio de la consciencia. Divides el cerebro en dos mitades y aún tienes una única persona. ¿Cómo puede un cerebro, consistente de mucho módulos, crear una única persona? Y, ¿cómo operan los pacientes de cerebro dividido como una única persona cuando ni siquiera estas dos partes pueden comunicarse entre ellas?

Buen Viernes!! 🙂


Artículo Original: “When You Split the Brain, Do You Split the Person?” en Big Think