¿Qué Nos Puede Enseñar Maquiavelo Sobre El Liderazgo?

El pensador renacentista Nicolás Maquiavelo está considerado como una de las figuras más influyentes en la ciencia política moderna, aún teniendo en cuenta que su texto más importante El Príncipe se escribió en 1513.


En el libro describió un tipo de comportamiento que se ha convertido en una especie de manual para dirigentes poderosos. El libro ha sido tan influyente que la palabra “Maquiavélico” se ha convertido en un adjetivo sinónimo de inmoral, y brutal en términos políticos.

Maquiavelo era un político y diplomático de Florencia, pero no era conocido por ser despiadado ni por ser un astuto manipulador. Gran parte de su visión proviene de las acciones que las grandes y poderosas familias de Florencia, como los Borgia y los Medici llevaban a cabo. Las lecciones de su libro radican en el realismo y pueden ser de gran uso para cualquier líder. También debemos tener en cuenta que algunos de los aspectos de las lecciones de Maquiavelo son controvertidas y deben mirarse a través de un prisma histórico.

Hoy me gustaría aprender algunas de las ideas que podemos usar.

1.El Fin Justifica Los Medios

A menudo atribuimos a Maquiavelo esta cita clásica sobre el consecuencialismo que reza sobre cómo un acto moralmente correcto es uno que causa un resultado positivo. Pero el modo en que alcanzamos ese resultado no es importante y puede ser inmoral.

Opinión de Aldous Huxley sobre la cita: “El fin justifica los medios”

Aunque Maquiavelo expresó este sentimiento de otros modos, él nunca dijo esta máxima. Lo que pensaba estaba más matizado, proponiendo que las personas no quieren centrarse en los detalles y tienden a juzgar a los líderes por sus resultados. De hecho, los pensamientos de Maquiavelo describen cómo un político moderno debe lidiar con los medios, que puede ser una provocación y se puede confundir con acciones fuertes. ¿Os viene a alguien a la cabeza al leer este pasaje del capítulo 18 de El Príncipe titulado: De qué modo los príncipes deben guardar la fe dada:

 

Los hombres, en general, juzgan más por los ojos que por las manos; y si pertenece a todos el ver, no está más que a un cierto número el tocar. Cada uno ve lo que parece ser; pero pocos comprenden lo que eres realmente; y este corto número no se atreve a contradecir la opinión del vulgo, que tiene, por apoyo de sus ilusiones, la majestad del Estado que le protege.

En las acciones de todos los hombres, pero especialmente en las de los príncipes, contra los cuales no hay juicio que implorar, se considera simplemente el fin que ellos llevan.

Dedíquese, pues, el príncipe a superar siempre las dificultades y a conservar su Estado. Si sale con acierto, se tendrán por honrosos siempre sus medios, alabándoles en todas partes: el vulgo se deja siempre coger por las exterioridades, y seducir del acierto. Ahora bien, no hay casi más que vulgo en el mundo; y el corto número de los espíritus penetrantes que en él se encuentra no dice lo que vislumbra, hasta que el sinnúmero de los que no lo son no sabe ya a qué atenerse.

Mientras que su consejo aplica a los líderes corporativos y a los políticos, podemos ver las limitaciones de estas aproximaciones cuando las comparamos con los medios sociales. Como el último caso de United Airlines ha demostrado, algunos “medios” tienen que ser debatidos.

Sea como fuere, en la esfera política, especialmente en la atmósfera hiper parcial, los métodos se podrán defender pero los resultados de las acciones seguramente sobrepasaran cualquiera de los detalles.

2.Es Mejor Ser Temido Que Querido Si No Puedes Ser Las Dos Cosas

Maquiavelo no lo dijo exactamente cómo se ha esparcido por internet. Su cita exacta como aparece en el capítulo 17, titulado: De la severidad y clemencia, y si vale más ser amado que temido fue:

Se presenta aquí la cuestión de saber si vale más ser temido que amado425. Se responde que sería menester ser uno y otro juntamente; pero como es difícil serlo a un mismo tiempo, el partido más seguro es ser temido primero que amado, cuando se está en la necesidad de carecer de uno u otro de ambos beneficios.

El aviso dado aquí se puede llevar a los extremos, con visiones de las figuras autoritarias que regentan a través de la intimidación y de las políticas secretas. Si se lleva a una base más amplia, la idea es que, para un mandatario, el miedo es más fácil de mantener que el amor, que puede ser caprichoso. La clave es evitar se odiado, que es el momento en que la gente se puede volver en contra tuyo.

¿Como puedes inculcar el miedo? Maquiavelo mantenía que “el temor al castigo” era un factor importante que un príncipe liste tenía que instaurar. A veces también era necesaria la crueldad. Más en el estilo de ley y orden, Maquiavelo apoyaba algunos ejemplos duros que aplicar a los ofendedores y algunas lecciones a los demás:

Un príncipe no debe temer, pues, la infamia ajena a la crueldad, cuando necesita de ella para tener unidos a sus gobernados, e impedirles faltar a la fe que le deben; porque con poquísimos ejemplos de severidad serás mucho más clemente que los príncipes que, con demasiada clemencia, dejan engendrarse desórdenes acompañados de asesinatos y rapiñas, visto que estos asesinatos y rapiñas tienen la costumbre de ofender la universalidad de los ciudadanos, mientras que los castigos que dimanan del príncipe no ofenden más que a un particular.

3.Fuerte Divulgación Pública y Propaganda

El el capítulo 15, titulado: De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados, Maquiavelo habla sobre las cualidades que un líder debe aparentar poseer y de aquellas que debe cultivar en alguna medida. Cuando habla de las cosas que pueden acarrear alabanzas o vergüenza a un príncipe, el pensador italiano lo describe del siguiente modo:

Y para continuar mi enumeración añado: éste pasa por dar con gusto, aquel por ser rapaz; el uno se reputa como cruel, el otro tiene la fama de ser compasivo; éste pasa por carecer de fe, aquél por ser fiel en sus promesas; el uno por afeminado y pusilánime, el otro por valeroso y feroz; tal por humano, cuál por soberbio; uno por lascivo, otro por casto; éste por franco, aquél por artificioso; el uno por duro, el otro por dulce y flexible; éste por grave, aquél por ligero; uno por religioso, otro por incrédulo, etc. 

No habría cosa más loable que un príncipe que estuviera dotado de cuantas buenas prendas he entremezclado con las malas que les son opuestas; cada uno convendrá en ello, lo sé.

¿Cuántas de éstas características aun son ciertas para los políticos y líderes corporativos modernos? Básicamente, no importa qué es lo que hagas para estar en el poder, un aspecto que no debe ser abandonado son las fuertes relaciones públicas. Los buenos líderes deben aparentar tener algunas características incluso si, en realidad, no las tienen.

4.”Es necesario ser un zorro para descubrir las trampas y un león para aterrorizar a los lobos”

Este pasaje significa que, a veces, un líder no puede responder simplemente con la fuerza bruta y tiene que actuar con visión para poder reconocer cualquier trampa. Pero al enfrentarse a otros oponentes, como por ejemplo a “los lobos”, un líder debe estar preparado para mostrar la fuerza de un “león” para ganarse el respeto.

En otras palabras, conoce tus puntos débiles, sé astuto y despiadado cuando sea necesario.

5.Cunstruye Una Estructura De Liderazgo Duradera Y Un Equipo Fuerte

Miaquiavelo vió que un príncipe fuerte es, en definitiva, tan fuerte como sus sirvientes. Como escribe en el capítulo 22, titulado: De los secretarios (o ministros) de los príncipes:

El primer juicio que hacemos, desde luego, sobre un príncipe y sobre su espíritu, no es más que conjetura; pero lleva siempre por fundamento legítimo la reputación de los hombres de que se rodea este príncipe.

Afirma que tales “hombres” que rodean al príncipe son “capaces y leales”, entonces se puede considerar al príncipe como sabio. De otro modo, si los sirvientes fallan, es error del príncipe el haber escogido esa ayuda.

Opinión de Feel The Brain

Tengo que confesar que “El Príncipe” está desde hace muchos años en mi cola de lectura. En este Brain Feeling, he aprendido que realmente puede ser un libro que sirva de base para entender muchos de los comportamientos de las estructuras sociales de hoy en día. Será el siguiente en mi lista; esto sí; la edición comentada por Napoleón Bonaparte.

En esta dirección podéis encontrar la versión que he utilizado para la traducción de las citas.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “What Machiavelli Can Teach You About Leadership” en Big Think