El Botón De ‘Shuffle’ De Nuestro Cerebro

A principios de los 1890, todo el mundo quería la nueva maravilla tecnológica. Democrática y asequible, la bicicleta podía reducir el camino al trabajo a la mitad y disfrutar del campo en el fin de semana. Miles de mecánicos de bicicletas aparecieron de la noche a la mañana, queriendo hacer las bicicletas más ligeras, seguras, cómodas y más fáciles de producir. Las apañaban con cojinetes, acero rodado, cambios diferenciales, neumáticos llenos de aire, y más.

Bicicleta y Faro 1890.

Bicicleta y Faro 1890.

Muchos de estos entusiastas usarían lo que aprendieron en los talleres de bicicletas para crear grandes logros del transporte. Los dos hermanos Wright eran mecánicos de bicicletas. También lo era un tal Henry Ford, que vio como la producción en masa tomaba lugar, en el momento en que los ciclistas empezaron a presionar para tener mejores carreteras.

Cuanto más material crudo, en bruto, le demos a nuestro cerebro, más conexiones podrá hacer. Funciona un poco como dar al botón de “shuffle” (aleatorio) de una playlist; cuantas más canciones haya en el reproductor, más sorprendid@s estaremos al escuchar la siguiente, cosa que nos llevará a pensar diferente sobre ambas. A lo mejor te viene una idea para crear un tipo totalmente nuevo de playlist, o la inspiración para escribir una canción por ti mism@ o empezar a pensar de un modo total mente diferente sobre la música.

El cerebro humano se desarrolla muy bien en base a un amplio rango de ideas y experiencias, especialmente con aquellas a las que no se espera encontrar. Para dar con algo realmente excitante, primero necesita dar vueltas a las cosas, serpentear y aleatorizar. Aprendamos hoy como fomentar este comportamiento.

Siembra Más Semillas De Las Que Cosecharás

Cuando l@s agricultor@s siembran semillas, no saben cuál de ellas germinará, cuál no y cuántas de aquellas que germinarán van a dar frutos. Es prácticamente imposible asegurar una tasa de germinación del 100%. Así pues, ¿qué hacen? Siembran más de lo que necesitan.

Hablando en términos cognitivos, también deberíamos hacer lo mismo. Llena tu jardín. O si prefieres la primera metáfora, pon más canciones en tu lista de las que puedas escuchar en una sentada. Esto significa llevar a cabo nuestra propia investigación (para tener un mango sobre los principios subyacentes, las escuelas de pensamiento, los modos en que las cosas se han hecho y han tenido éxito o han fallado) pero también significa ver más allá, y no saber qué es lo que vamos a encontrar.

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Lee libros adyacentes a tu área de interés. Si eres un@ cintífic@, prueba con un poco de ciencia ficción para expandir tu imaginación (o un poco de historia de la filosofía, como un modo de ver los modos de pensamiento que mantuvieron las personas). Descubrirás cosas sobre los límites de tu propio pensamiento. Si eres un manager, lee cómo los Mongoles o los Romanos estructuraban sus ejércitos, y cómo construían soldados para una única causa a partir de personas de diferentes culturas.

Si lees un artículo online, sigue los enlaces que haya en él y mira dónde te llevan. Acabarás en una conejera que no tiene absolutamente nada que ver, y esto está bien, ya que no sabes qué puede ser de tu interés. No lo puedes saber. Esto puede ser frustrante para aquell@s que prefieren trabajar hacia una meta clara y odian el “perder el tiempo”.

Pero nuestros cerebros no comparten esta frustración. Si quieres dirigirlo hacia nuevas ideas innovadoras, debes dejar que tu cerebro de algún tropiezo, crea incertidumbre (y tan sólo aprende cómo si fuese exactamente lo que necesitabas).

“Pincha” Los Cerebros De Los Demás Para Buscar Avances

La mitología popular nos puede llevar a pensar que los avances son un esfuerzo individual. Pero a penas lo son. Muy a menudo, hay muchos contribuidores a grandes visiones.

Habla con personas que estén haciendo lo mismo que tú haces. En Bell Labs, el renombrado centro de investigación al que le debemos el transistor, la calculadora, la tecnología laser, UNIX y muchas de las tecnologías esenciales de hoy en día, siempre han animado a sus miembros más júniors a llamar a las puertas de los ganadores de Prermios Nobel y hacer preguntas al “chaval que escribió el libro”.

También debes hablar con gente que haga algo diferente pero relacionado. Por ejemplo, si eres un@ manager en una compañía de salud, habla con un manager del sector del retail o de un hospital. Si eres un manager de negocios, aprende cómo llevar una guardería. La fase de llenar el jardín no trata tan sólo de extraer información de otras personas. También debes compartir tus últimos retos, darles a las personas el contexto que hay tras lo que les estás preguntando, los problemas en los que estás trabajando, qué es lo que los hace difíciles y que esperas alcanzar.

Solución de Problemas

Solución de Problemas

Hagas lo que hagas, mantén tu pensamiento abierto y libre de prejuicios; nunca sabes quién va a tener una exquisitez para ti. Los componentes tempranos de los logros no tienen ninguna pinta de logro (parecen piezas misceláneas de información). Un truco es mantener algunos puntos en nuestra mente siempre, de modo que nos daremos cuenta de las piezas relevantes de información que pasan por delante.

Otro truco es hacer que las personas hablen de algo en lo que estén apasionadas. Pregúntales cuándo se encontraron con esta pasión por primera vez. ¿Siempre la amaron o creció en su interior? ¿Cuál es la actividad que les habla? Escucharás la historia de la cosa, los matices, las best practices. Estos son excelentes ingredientes para recolectar.

O Toma Un Apunte De Einstein

Para desarrollar sus teorías de la relatividad, Einstein no se encerró a pensar en una habitación. Tenía un grupo de amigos con los que hablaba casi cada noche. Se llamaban a sí mismos la “Academia Olimpia”: Michael Besso, Maurice Solovine, Conrad Habicht y la esposa de Einstein, Mileva.

La Academia Olimpia

La Academia Olimpia

En las noches templadas, caminaban por las calles de Berna, en Suiza, se se sentaban en los bancos al lado del río. Otras veces subían hasta arriba del Monte Gurten, se echaban en el suelo, miraban a las estrellas y hablaban hasta el amanecer. Luego volvían al pueblo entraban en un café, tomando un café y generando ideas.

Aunque la Academia Olimpia tenía una estructura muy pequeña, l@s miembros demandaban un compromiso total. Cuando Maurice Solovine se saltó una de las reuniones para ir a un recital de música, Einstein y Habicht fueron a su casa, se comieron toda su comida y se fumaron una pipa (Einstein) y unos puros (Habicht) hasta que el apartamento pareció ser el interior de una chimenea. Finalmente apilaron todos sus muebles y libros encima de su cama. Esa era la retribución por dar preferencia a ‘distracciones banales’ sobre la Academia.

Los miembros del grupo eran de campos tan diversos como la poesía y la filosofía y fueron estas conversaciones las que ayudaron a romper y a abrir el modo en que Einstein pensaba, para que él pudiese ‘abrir el Universo‘. Para ser innovador, Einstein primero tuvo que cambiar el modo en que pensaba y eso pasaba por ir muy de lejos de la física.

Buen Lunes!! 🙂


Artículo Original: “Your Brain Has A “Shuffle” Button – Here’s How To Use It” en FastCompany