Oliver Sacks y Yo

L@s Brain Feelers más veteran@s ya sabréis la importancia que tiene Oliver Sacks en la razón de ser de Feel The Brain. Par aquell@s que acabéis de conocer Feel The Brain os explico la historia. 🙂

Cuando escribo estas líneas hace casi un año ya que decidí empezar un blog. El objetivo principal del blog era forzarme a aprender cosas nuevas y a la par; buscar compañer@s que también quisiesen aprender conmigo en las “”divulgaciones”” de los artículos que aprendo.

Pero, ¿qué aprender?; hay tantas cosas en este mundo que no sabemos y que no tendremos tiempo de aprender. Fue entonces cuando me decidí por una materia que hacía tiempo que me atraía; el cerebro humano; la máquina más compleja.

Había hecho ya algunos pinitos (muy pequeños) en el conocimiento de la materia. Dejando a un lado algunos podcasts de programas que escuchaba dónde eventualmente la trataban; había leído Incógnito, una obra de David Eagleman en la que se nos explica la gran cantidad de actividades que nuestro cerebro lleva a cabo sin que nosotros ni siquiera seamos conscientes. Os lo recomiendo, si creéis que tenéis libre albedrío, con Incógnito os daréis cuenta que quién decide es vuestro cerebro y no vosotros.

En las fechas en las que terminaba la lectura de Incógnito, dentro de la misma colección de Anagrama Editorial (Colección Argumentos) apareció un nuevo título que me atrajo: Alucinaciones de un tal Oliver Sacks. Devoré ese libro, la manera en qué estaba escrito, los ejemplos y casos que explicaba eran, sencillamente, deliciosos; un trabajo de divulgación genial. Pero ese no sería mi único encuentro con Sacks.

Paralelamente siempre había intuido que la música (me considero un melómano) debería tener un papel muy grande dentro de nuestra máquina más compleja. Supongo que debió ser navegando por internet cuando conocí la existencia del documental Alive Inside producido por la asociación Music & Memory. Basta con ver el trailer para hacernos cargo de la magnitud de la música en el cerebro y de, cómo pacientes con demencia reaccionan frente a ella:

Y ahí estaba Sacks  de nuevo. Avalando el documental. Fue entonces cuando descubrí otra obra del inglés: Musicofília: Relatos de la música y el cerebro.

Definitivamente Oliver Sacks era mi referencia; la fuente a la que acudir, las obras que leer para aprender de neurociencia y aprender a divulgarla.

Pero esto era sólo el principio, en los canales de comunicación que seguía iba apareciendo Sacks aquí y allí. Descubrí sus deliciosos y grandiosos artículos en publicaciones como: The New York Times, The New York Review of Books The New Yorker.

En este nuevo Brain Feeling de Feel The Brain quiero explicaros una historia que empieza por el final. Quiero perpetuar todo lo que pueda encontrar sobre Sacks y ser un punto más dentro de la red donde encontrar recursos del autor y aprenderlos tanto como pueda.

Una historia que empieza por el final

He comentado que esta sección de Oliver Sacks en Feel The Brain empieza por el final. Eso es porque Oliver Sacks se ha ido. Supongo que estará divulgando en algún otro lugar. O posiblemente ya haya aprendido todos los secretos del cerebro que le quedaban por aprender.

Este final, empieza de un modo muy curioso. Siguiendo, lo que para mí son una serie de sincronicidades abrumadoras y aturdidoras.

Vereís, a finales de 2014 (en Navidad) decidí perdirme todas las obras publicadas de Sacks con el fin de tenerlas disponibles para mí lectura. En mi fuero interno pensé que, dada la avanzada edad de Sacks debía hacerme con ellas antes de que, tarde o temprano, se hiciesen incontrables.

A principios de 2015 Sacks publicó su biografía On The Movea la “saca” con la edición en Inglés. Transcurrió el año, y por razones del día a día no había seguido de cerca al neurólogo. Fue a finales de Agosto de 2015 que por motivos laborales estando desplazado en Nueva York me enteré de la notícia.

Estaba esperando para la cena, y mientras (supongo que al estar en NY me vino a la cabeza Sacks) repasaba sus artículos y me encontré con: My Own Lifeescrito el 19 de Febrero de 2015. En este ensayo Sacks nos da una lección sobre la aceptación de la noticia de tener un cáncer terminal de hígado. Es curioso, Sacks se enteró de esta nefasta noticia después de haber publicado su autobiografía y en el ensayo nos dice que va a dedicar el tiempo que le queda a hacer lo que le gusta y concluye cómo ha vivido su vida. Eso sí que es tener un par.

I cannot pretend I am without fear. But my predominant feeling is one of gratitude. I have loved and been loved; I have been given much and I have given something in return; I have read and traveled and thought and written. I have had an intercourse with the world, the special intercourse of writers and readers.

Este és el Brain Feeling del día que me enteré de esta noticia: Se nos llevan a Oliver Sacks del 20 de Agosto de 2015.

Seguí com mis quehaceres en la gran manzana. Entre semana trabajar y los fines de semana haciendo turismo como un poseso.

El sábado 29 de Agosto de 2015, tenía un plan de turismo claro: Visitaría el Memorial del 11S y subiría andando (me encanta callejear) por Greenwich Street hasta llegar al Museo Whitney; siguiendo esta ruta:

GreenwichStreet

El trayecto transcurría por todo Greenwich Village, para mí, mi rincón favorito de Nueva York. Ninguna particularidad, fui haciendo fotos; visité el museo; escribí un Brain Feeling sobre una de las exposiciones del museo: Radicales Libres y continué mi jornada hasta llegar al apartamento a descansar exhausto.

Os tengo que confesar, que conscientemente no recordaba sobre la enfermedad de Sacks y no estaba expectante ni siquiera estaba rebuscando sobre el desenlace. Por eso fue abrumador el sueño que tuve la noche del 29 de Agosto al 30 de Agosto: “Me hallaba en un hospital. Aparecía un doctor y me decía: ‘tienes cáncer’. Mi respuesta, calmada y consecuente frente al diagnóstico fue: ‘es de esperar, fumo como un carretero, con lo que no extraña tener cáncer de pulmón.’ El médico me responde: ‘no es de pulmón, es de hígado’ A lo que yo ya reacciono más enojado dado que lo que esperaba era que fuese de pulmón” Fin del sueño.

Al levantarme, ni siquiera relacioné el tema del sueño con la enfermedad de Sacks hasta que al ponerme ‘online’ me encuentro varios WhatsUps diciéndome que Sacks había muerto esa noche.

Vaya, las sincronicidades:

  1. Viaje a Nueva York no previsto.
  2. En las fechas del viaje, ya allí, descubro que Sacks está a punto de dejarnos.
  3. El día de su muerte paseo todo el día por Greenwich Village sin rumbo concreto.
  4. La noche de su muerte, sueño que me diagnostican cancer de hígado como a Sacks.
  5. Estoy en la ciudad que vive Sacks, debo rendirle un homenaje y encontrar su casa para presentar mis respetos.

Así que intento buscar el lugar de residencia de Sacks. No lo encuentro, tan solo encuentro su oficina:

Sacks Oliver W MD
2 Horatio St
New York, NY 10014
Estados Unidos

¿Dónde estaría? Abro Google Maps y veo lo siguiente:

sacksoffice copy

Resulta que el dia anterior me lo pasé, sin saberlo, entero en su barrio. Ese domingo, 30 de Agosto de 2015; me dirigí hacia Horatio Street, mi cuerpo me lo pedía. Debía despedirme de Sacks, creo que estaba allí para hacerlo. Estas son algunas de las instantáneas que tomé:

2015-08-30 23.58.54

2015-08-30 23.57.46

Portal de la Oficina de Sacks en Horatio Street (NY)

Había presentado mis respetos a Sacks. Su barrio es mi zona preferida de Nueva York. Se me enciende una lucecita, aún quedan cosas por hacer: ayudar a perpetuar el legado de Sacks y hacerme con las publicaciones físicas que se hacían eco de su partida.

Sacks lo había dejado todo atado. Con el diagnóstico en mano, procedió a crear la Fundación de Oliver Sacks . Este trabajo de divulgación debe continuar existiendo; con lo que aporté mi granito de arena a la perpetuación del legado del Doctor y me hice socio de su fundación.

Al día siguiente, lunes 31 de Agosto de 2015; antes de entrar a la oficina fui al kiosko. Dado que Sacks había partido en mitad de la noche; lo periódicos del domingo no se habían hecho eco. Compré The New York Times,  en portada aparecía el breve sobre su partida:

scan

Untitled-2

Detalle del Artículo de Portada el día después de la Ida de Sacks. En el New York Times.

Y en sus páginas interiores un amplio obituario sobre Sacks:

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En la newsletter del anuncio de su partida “A life Well Lived“, a parte de comunicarnos que Sacks pasó los últimos días como el había querido; nos comentaban que ha dejado diversos libros y artículos ya escritos. Dos de ellos serían publicados esa misma semana; en The New Yorker y en The New York Review of Books.

También me hice con el ejemplar del New Yorker de esa semana:

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Pero su artículo no estaba allí; aparecería en el ejemplar del día 14 de Septiembre de 2015 con el artículo “Filter Fish”.

No pude hacerme con el ejemplar del The New York Review of Books que contenía el último artículo de Sacks escrito para la publicación: “Urge”.

Estamos al final de la calle, a parte de los artículos y libros que ha dejado escritos y sin publicar (supongo que irán apareciendo); Sacks ya no divulgará más con nosotros. Su legado, la fundación, esperemos que perpetúe su trabajo a través de las voces de nuevos autores.

Mientras tanto, en Feel The Brain, iremos recapitulando, sobre todos los contenidos de Sacks: sus libros, sus artículos, sus ensayos, las películas que han nacido de obras suya como Despertares La Música Nunca dejó de Sonar, podcasts y su vida.

Espero que disfrutéis este material tanto como yo lo estoy disfrutando.

Lo Brain Feelings sobre Sacks Hasta el Momento

2015-08-19 20.31.41

 

2 Comments

  1. […] ello, lo podréis descubrir la nueva sección permanente de Feel The Brain: Oliver Sacks; dónde partiendo de una historia que empieza por el final descubriremos y aprenderemos los […]

  2. […] Oliver Sacks insistió en que “las ideas emergen, y se dan forma en el acto de escribir“, lo que consideraba una “forma especial e indispensable” de hablar con un@ mism@. Sacks, criatura inusual, no fue el único científico que se pasó a otras formas de expresión creativa para clarificar y expresar con más fuerza la investigación científica. También lo hizo Santiago Ramón y Cajal, el padre de la neurociencia moderna, quien utilizó el dibujo (del mismo modo que Sacks utilizó la escritura) como un modo vital de pensar en voz alta, de dar forma a las ideas y de crear argumentos y teorías alrededor de las observaciones. […]

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