Cómo Saber Que Estás Progresando

Como humanos, no podemos evitar estar orientad@s a objetivos. Nos encanta movernos hacia adelante. Nos encanta tener un sentimiento del sentido de la velocidad. Y, más que otra cualquier cosa, nos encanta tachar cosas de una lista.


Esto se manifiesta como algo llamado la tendencia a la complitud, un feliz chute de dopamina que obtenemos cuando reconocemos que hemos terminado una tarea. Y, dado que estamos cablead@s para ansiar la completación, hay algunas cosas que hacen que estemos más mas dedicados al trabajo (y a la vida) que el tener un sentimiento de progreso.

Los Circuitos De La Dopamina

En un fascinante estudio, la investigador@ de Harvard Teresa Amabile siguió las emociones, las motivaciones y las percepciones de 238 trabajador@s del conocimiento durante 4 meses, recogiendo más de 12.000 entradas en su diario. Los resultados fueron inequívocos:

De todas las cosas que pueden promover las emociones, la motivación y las percepciones durante un día de trabajo, la más importante es hacer progreso en trabajo significativo. Y cuanto más frecuentemente las personas experimenten este sentido del progreso, más tenderán a ser creativ@s productivamente a largo plazo. Ya se trate que estén intentando resolver un gran misterio científico o simplemente producir un producto o servicio de alta calidad, el progreso diario (incluso las pequeñas victorias) pueden marcar una clara diferencia en cómo rinden y cómo se sienten.

La clave para permanecer comprometido es el hacer progresos en trabajo significativo. Y, como remarca Amabile, el progreso no tiene porque ser una gran hazaña, de hecho no suele serlo. Un sentido palpable del progreso emerge de seguir con detalle nuestras “pequeñas victorias”. Como sigue Amabile:

Cuando pensamos en el progreso, a menudo imaginamos qué bien sienta alcanzar un objetivo a largo plazo o experimentar un gran logro. Estas grandes victorias son geniales, pero my poco comunes. Las buenas noticias son que las pequeñas victorias pueden hacer aumentar de un modo tremendo nuestra vida laboral. Muchos de los progresos que los participantes de nuestra investigación nos transmitieron representaban pequeños pasos hacia adelante. A menudo evocaban reacciones sobremesuradas. Miremos esta entrada del diario de una programadora de un empresa de alta tecnología, que tenía muy buenas auto puntuaciones de sus emociones. motivaciones, y percepciones: “Me di cuenta de por qué algo no estaba funcionando correctamente. Me sentí liberada y feliz porque fue un pequeño hito para mí”

De todos modos, si quieres notar el avance, tienes que seguirlo. La mayoría de nosotr@s hacemos avances, grandes y pequeños, cada día; pero no nos damos cuenta de ellos porque no tenemos un método para reconocer nuestro progreso. Esto es una gran pérdida.

Es muy común hoy en día el tener un sentido de abrumación generalizado. Sentimos que tenemos demasiadas cosas que hacer, y que no tenemos el tiempo suficiente para hacerlas. Trabajamos incansablemente (la mayoría) pero raramente sentimos que estamos acometiendo algo que importe. ¿Qué está mal?

Hay algunos factores que contribuyen a esta abrumación, y el avance (o su falta) es el punto crucial:

  • Somos adictos al progreso sin significado. Este mundo de aplicaciones en el que vivimos nos da una cantidad infinita de modos de ocupar nuestras mentes y tener rápidos golpes de progreso, ya sea disminuir el número de mensajes no leídos, sacar las notificaciones de nuestras redes sociales, o mirar constantemente métricas como las visitas a tu web o los suscriptores de la misma. Todas estas actividades nos dan un fuerte sentimiento de progreso, pero son mentira ya que no están haciendo avance alguno hacia los objetivos que realmente importan.
  • Fallamos al definir nuestros objetivos significativos. Atrapad@s por este ciclo de ‘estar ocupad@s’, a menudo evitamos tener una visión de conjunto y clarificar hacia dónde nos dirigimos en el gran panorama. Y es muy duro sentir un sentido de logro si no tenemos claro qué es lo que queremos lograr. No puedes marcar si no tienes un objetivo.
  • Carecemos de un método de seguir nuestro progreso. Incluso cuando seamos muy buenos a la hora de establecernos metas nobles, nos será difícil estar comprometid@s si no tenemos un sistema que nos ayude a documentar nuestro progreso hacia ellas. Las grandes victorias son pocas y están muy lejos de ver una idea increíble, razón por la que es mucho más importante el seguir nuestras ‘pequeñas victorias’.

Además, hay otro factor del que tenemos que ser más conscientes: la incertidumbre. Cuando estamos haciendo cosas nuevas, mapeando el nuevo territorio, raramente podemos saber cuán de largo será el viaje y cuánto tardaremos en recorrerlo, ya que nunca nadie más lo ha hecho. Un concepto que podemos intuir de la frase: “Todo va a tomar más tiempo del que piensas que tomará“.

Este dilema se enmarca en la Ley de Hofstadter: “siempre va a costar más de lo que esperas si tienes en cuenta la ley de Hofstadter

Según Wikipedia: “La naturaleza recursiva de la ley es una reflexión de la dificultad, ampliamente experimentada, de estimar tareas complejas a pesar de los mejores esfuerzos, incluyendo el saber que la tarea es compleja

 

Dado que todo va a costar más de lo que pensamos que lo hará, incluso cuando tenemos en cuenta que va a costar más de lo que pensamos que costará, el seguimiento del progreso es crucial. Si no vas a llegar a la meta a tiempo, el único modo de mantenerse comprometid@ es sentir, al menos, un sentido satisfactorio de velocidad.

De modo, que si nos sentimos abrumad@s nos podemos preguntar:

  • ¿Cómo puedo crear un sentimiento de progreso?
  • ¿Es posible romper este proyecto en piezas más pequeñas?
  • ¿Cuáles son las métricas y los hitos que realmente importan?

Podemos hacer el seguimiento de todas estas cosas en una hoja de Excel, pero el hecho de tener un documento digital da un sentido del progreso nulo. Para ello tenemos que ser analógic@s: tenemos que seguir nuestro progreso escribiendo las cosas a mano. Tenemos que ver nuestro progreso, escrito en el mundo físico, para poder sentirlo.

Si creamos este tipo de seguimiento, nos sentiremos más con los pies en el suelo, más motivados y que tenemos el control. Podemos ver el camino que tenemos por delante, y nos podemos ver a nosotr@s mism@s cómo progresamos en ese camino. Sienta muy bien!!

La idea central es que pensemos en cómo podemos romper los proyectos en tareas más pequeñas, en seguir métricas que tengan significado verdadero y en documentar el progreso a medida que seguimos el camino.

Algunos modos de seguir el progreso pueden ser:

  • Hacer una ‘parrilla’ de Post-Its de todas nuestras tareas. Si dudas: Post-it. Si te sientes abrumad@, una de las cosas más fáciles que puedes hacer es romper el proyecto en una serie de tareas más pequeñas que cada una de ellas quepa en un Post-It. Ponlas todas en una matriz en la pared y, a medida que las completes, táchalas o elimina el Post-it.
  • Sigue las métricas en un calendario diario. Si no tienes un gran proyecto o tienes dificultad en romperlo en hitos, puedes seleccionar una métrica diaria (o semanal) que sea significativa para ti y para seguirla. Por ejemplo, un escritor contando las palabras que escribe al día, un vendedor que cuenta el número de llamadas a ‘puerta fría’ que ha hecho, o un programador que cuenta el número de lineas escrito (nota: desde mi punto de vista de Ingeniero Informático tengo muchas dudas sobre que las líneas de código sean una buena métrica del progreso). Ten un calendario mensual en tu pared (cuanto más grande, mejor) y anota allí tu resultado día a día. El verte a ti mismo poner allí buenos números día a día es profundamente motivacional.
  • Escribe un diario 5 minutos al día. Esto es lo que hicieron los participantes en el estudio de Teresa Amabile. Simplemente, escribe durante 5 minutos al final de tu día de trabajo, nada más que tus ‘pequeñas victorias’ y cualquier contratiempo. Luego, al final de la semana o del mes, revisa todas tus notas y ve qué lejos has llegado. Vas a empezar a desarrollar más consciencia sobre el progreso que estás haciendo y a ver patrones cuando te encuentras con algún contratiempo. Mejor, de nuevo, ser analógico: usa un Bullet Journal o una Moleskine (si nos ponemos finos 🙂 ).

La diseñadora Maira Kalman, afirma que le gusta empezar su día leyendo los obituarios. Suena un tanto morboso, pero lo hace para inspirarse y ganar perspectiva. Para preguntarse: ¿Cuál es la medida de una vida?

Todos queremos hacer progresos (bien, la mayoría), crear algo que importe, y ser recordad@s por ello. Imagínate, cuando estés repasando todos tus correos. ¿Quieres que tu epitafio diga:

D.E.P
Fulanit@ De Tal
“Revisó todos sus correos”

o prefieres que diga algo más grandioso?

¿Quieres ser la persona que regularmente tiene la bandeja de entrada a cero? o ¿quieres alcanzar algo con más significado en tu única vida preciosa y salvaje?

La diferencia entre un resultado y el otro es tan simple como saber cómo seguir el tipo correcto de progreso.

Te puedes quedar encallad@ en el falso progreso del email, de las redes sociales y del big data o te puedes comprometer a definir métricas significativas e hitos que te van a mantener comprometid@ con los proyectos creativos a largo plazo que más te importan.

Como siempre, la elección es tuya.

Buen Martes!! 🙂


Artículo Original: “How to Feel Progress” en Jkglei.com

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