La Ciencia del Miedo, Halloween is Comming

Como parte de la serie de Brain Feelings que nos anticipan la llegada de Halloween, hoy me gustaría aprender qué es lo que pasa en nuestro cuerpo y cerebro con respecto al miedo y a las reacciones que le presentamos.

¿De qué tienes miedo? ¿Serpientes? ¿Turbulencias? ¿Arañas? ¿A Hablar en Público?

Tod@s nosotr@s nos asustamos y tod@s tenemos diferentes umbrales para hacerlo. Algun@s de nostro@s nos gusta la parte estremecedora de las películas de horror y a otr@s les puede parecer que la escena donde matan a la madre de Bambi es demasiado aterradora.

Sea lo que sea lo que te asuste, estaremos de acuerdo que el miedo hace que nuestro cuerpo reaccioneNuestros corazones palpitando. Nuestras manos sudando. Nuestros músculos congelados. Nuestro tobillos temblando.

Bien, si experimentas estos síntomas se lo tienes que agradecer a tu amígdala que, como hemos aprendido en otros Brain Feelings, es la parte del cerebro que se encuentra detrás del ojo y por encima del oído.

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De hecho tenemos dos y tienen una forma de almendra y son pequeñitas. Pero no dejéis que el tamaño os engañe. Sin la amígdala, los humanos no hubiésemos sobrevivido a lo largo de la historia. La amígdala es el sistema de alarma del cerebro.

Pensemos en ella como un@ operador@ del 112. Está a la espera que lleguen malas noticias. Desde el punto de vista del cuerpo, estas malas noticias llegan a través de distintos canales: la vista, el sonido, el gusto, el tacto y el dolor y, este operador del 112 genera la señal de respuesta del cuerpo a estos inputs incrementando el ritmo cardíaco, la presión sanguínea o la respiración. A la par, como también hemos aprendido, se liberan un montón de hormonas del stress (cortisol) al flujo sanguíneo. Y todo esto en tan solo fracciones de segundo.

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Podemos aprender mucho de los animales en cómo respondemos cuándo estamos asustad@s. Cuando los animales están asustados, su cuerpo se paraliza, su ritmo cardíaco aumenta, y el cortisol entra en escena. En el mundo animal esto es de gran ayuda, dado que, un depredador potencial no puede ver a una presa potencial si ésta no se mueve. Por lo que estar quieto puede ser un salvavidas. Y el aumento del ritmo cardíaco y de las hormonas del stress preparan al cuerpo para huir si la congelación falla.

Partes de Nuestro Sistema del Miedo

Pero no es sólo la amígdala la que se encarga de nuestra reacción de huir o pelear. Sino que hay otras que también intervienen:

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  • La Amígdala: escanea por amenazas e indica al cuerpo a responder.
  • El Tronco Cerebral: dispara la respuesta de quedarnos quietos.
  • Hipocampo: activa la respuesta pelear o huir.
  • Hipotálamo: indica a las glándulas adrenales que deben liberar hormonas.
  • Córtex Pre-Frontal: interpreta el evento y lo compara con experiencias pasadas.
  • Tálamo: recibe el input de los sentidos y “decide” enviar información o bien al córtex sensorial (miedo consciente) o a la amígdala (mecanismo de defensa).

No Mezclar Miedo y Arendizaje

El Artículo original en el que se basa este Brain Feeling, esta escrito por una docente. En él, lleva a cabo esta reflexión que ahora aprenderemos y que destaca la necesidad de evitar mezclar miedo y aprendizaje. Veréis que también lo podemos extrapolar a nuestros ámbitos laborales y personales.

Hay muchas cosas que no se mezclan bien juntas: aceite y agua, leche y limón, pasta de dientes y zumo de naranja. Otro par a añadir a esta lista es miedo y aprendizaje.

Cuando estamos en un estado de miedo, se liberan -como hemos aprendido- hormonas del stress al flujo sanguíneo. L@s investigador@s han demostrado en un estudio que, niveles medios y bajos de la hormona del Stress (el cortisol) mejoran el aprendizaje y la memoria; mientras que niveles altos de la misma tienen efectos más nocivos sobre los mismos puntos.

El Cortisol, la hormona del Stress.

El Cortisol, la hormona del Stress.

Esto lo podemos traducir en el momento en que queramos mejorar el aprendizaje de nuestro grupo con acciones, cómo cambiar un poco el entorno, cambiar a alguien de sitio o la distribución de las mesas. Este pequeño cambio hará que el cerebro se pregunte ¿Qué está pasando? (Curiosidad y Miedo siempre están allí).

Por otro lado, un entorno lleno de miedo y ansiedad no mejorará el aprendizaje. Y recordad no solo en la escuela, el trabajo, sino también en casa el stress reduce el aprendizaje. Con lo que creemos un entorno calmado con una pequeña variedad de pequeños cambios continuos, hará que incrementemos nuestra capacidad de aprendizaje.

Como sabéis el miedo, en Halloween (por ejemplo) puede ser alguna cosa divertida. Much@s lo pueden disfrutar otr@s much@s no. Lo que sí estaremos de acuerdo es que el miedo demuestra la gran labor que lleva a cabo nuestra amígdala para protegernos del peligro.

Una Infografía: La Antomía del Miedo

En ella podremos ver resumido todo lo que hemos aprendido en este Brain Feeling junto con otros datos curiosos cómo: las fobias más comunes, las fobias más raras, y otros datos del miedo. Todo ilustrado con una atmófera de Halloween.

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Artículo Original: “The Science of Fear” en Edutopia

Buen Viernes!! 🙂

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