Como cerebro en el agua

Hoy quiero compartir un Brain Feeling con tod@s vosotr@s que ya hace mucho, demasiado tiempo que tengo pendiente de leer. ¿Me acompañáis?

¿Cuantas veces os habéis intentado relajar con agua? Ya sea una ducha, un baño, el mar, la piscina,…

Y es que este tipo de actividades en el agua son un modo más que genial para relejarse y mantenernos fresc@s.

Pero hay mucho más. De acuerdo a, las cada dia más avanzadas y especializadas investigaciones en neurociencia, nadar no es tan solo un pasatiempo. De hecho tiene beneficios especiales para el cerebro que otras formas de ejercicio no nos pueden dar.

No es una forma de ejercicio más

A ver, a estas alturas, ya no es ninguna novedad que hacer ejercicio es bueno para el cerebro. Nadar, es una forma de ejercicio (valga la obviedad) y por tanto también es bueno para nuestro cerebro. Ale, pues ya está; hasta aquí el Brain Feeling. :-)

Pues no. Nadar es una manera excelente de poder beneficiarnos de más movimiento en nuestras sedentarias vidas si es que ese es nuestro método preferido de ejercicio; como es en mi caso.

Psicolog@s y neurocientífic@s han revelado un variedad única de beneficios que, en pricipio, solo nos puede dar la natación.

Nadar reduce el stress: lo suscribo ya de entrada. De hecho los beneficios de la natación empiezan incluso antes de poner un dedo en el agua. A ver, la cultura popular ya lo sabe, pero se ha descubierto, que el mero hecho de mirar el mar nos calma y nos permite dejar ir estrés. «No se veía de venir«.

«Experimentos recientes muestran que, tras solo dos minutos de contemplar agua al aire libre, la presión arterial y la frecuencia cardíaca descienden. Resulta más calmante mirar un lago, una piscina o un arroyo que árboles o hierba. Y las masas de agua más extensas aportan mayor tranquilidad», explica el psicólogo Adam Grant en su newletter, Granted

L@s psicólog@s evolutivos sugieren que esto puede deberse a que los entornos marinos proporcionaban a nuestros antepasados una gran fuente de comida y una clara visibilidad para poder ver depredadores a distancia. Sea lo que sea, el efecto es claro. Parece que a nuestro cerebro le encanta el agua.

    Nadar hacer que nuestro cerebro trabaje mejor: también lo suscribo. Os puedo asegurar que después de cada una de las sesiones que hago durante la semana, salgo con: nuevas ideas, propuestas de soluciones a problemas o simplemente limpieza de problemas que no lo eran de ningún modo. Al alejarnos del estrés, lo que realmente estamos haciendo, es hacer que nuestra memoria rinda muchísimo mejor. Se ha probado en experimentos con ratones.

    Pero es que no tan solo son los ratones. Los studios en humanos han demostrado hechos como que l@s niñ@s recordaban listas de palabras con más precisión después de nadar en compraración en cuanto pintan o hacían ejercicio más tipo cardio. Otro estudio, en adultos, «concluía con que l@s nadador@s tienen mayor velocidad mental y atención en comparación no l@s no nadador@s», según la neurocientífica Seena Mathew.

    Nadar mejora la salud mental: lo firmo, lo suscribo, lo grabo a fuego. Una encuesta global de «nadador@s libres» aquell@s que nadan en entornos abiertos (pisicinas) o bien en entornos naturales ha demostrado que la mezcla entre naturaleza y la natación les propocionaba un bienestar fabuloso. «Tampoco se veía de venir«.

    Experimento tras experimento, se demuestra que la naturaleza nos hace más felicies (madre mía :-D ; el tercer «No se veía de venir«). Pero l@s investigador@s tras el estudio piensan que hay algo más allá.

    «Nuestro estudio sugiere que la clave de este efecto reside en experimentar sensaciones de autonomía y competencia —libertad y dominio sobre el entorno del nadador—, dos factores que están fuertemente vinculados al bienestar», explica Lewis Elliot, uno de l@s investigador@s responsables de los hallazgos.

    Nadar nos hace sentir libres y seguros. Y la libertad y la seguridad nos hacen más felices.

    Como nadador de 6 kilómetros semanales os aseguró que este Brain Feeling se deja muchos más beneficios generales e individuales de la natación. Aquell@s nadador@s que estéis leyéndolo lo sabéis y aquell@s que no; os animo a que lo probéis.


    Artículo Original: «Neuroscience: Go swimming and your brain will thank you» en Fast Company Middle East