De baobabs y asteroides. Ya se quién es El Principito

No recuerdo cuantos años tenía. Diría que no pasaba de los 10 cuando mi madre me regaló el que, con el tiempo sería mi primer ejemplar de “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry.

2015-04-05 06.52.54

Ahora mismo lo he revisado: Alianza Editorial, S.A. Madrid Vigesimosexta reimpresión en “Libro de Bolsillo”: 1988; pues tenía 7 años.

El libro está lleno de ilustraciones del autor; ¿por qué no leérmelo? Y así lo hice. Me leí el libro.

antoine_de_saint_exupery

Recuerdo vívidamente, fruto de lecturas posteriores (pues los circuitos se volvieron a activar), todas la dudas que me abordaron en el momento de finalizar la lectura a aquella temprana edad.

A estas alturas no os quiero hacer spoliers, pero allá voy. Mi cabeza había asimilado que un niño pudiese vivir en un asteroide y que pudiese volar por el espacio arrastrado por una bandada de pájaros para poder viajar de asteroide en asteroide hasta llegar a la Tierra o que una rosa hablase; eso es natural. Incluso comprendí lo que relata el narrador sobre lo poco más allá que van los adultos que han olvidado que un día fueron niños; era un niño y lo vivía cada día; ¡¿qué me vas a contar?!

ch09_01

La duda que recuerdo que me apareció fue: Pero El Principito, ¿quién es? Esa es la cuestión. Para resolverla acudí a la fuente, en este caso, mi madre. El Principito, es Dios me explicó. ¿Quién sino iba a poder hacer lo que hace el niño en el libro? En esos momentos (7 años); respuesta aceptada 🙂 .

El tiempo siguió y cada x años releía el libro. Aún habían piezas del rompecabezas que no me encajaban. En la adolescencia, recuerdo más bien que era un poco aburrido; ya se sabe que a esas edades estas por otras cosas.

En ese periodo fue cuando conocí que el acto de regalar “El Principito” era una especie de tradición-ritual del mi madre hacia su parientes más jóvenes. Decidí cogerle el relevo e hice lo propio con mis sobrinos: les regalé la nueva edición (en este caso ya tenía ilustraciones en color).

principito.preview

Ahora que lo pienso, nunca he hecho un seguimiento de si lo han leído o no (nota mental).

Seguí descubriendo ejemplares de “El Principito” por doquier; aparecían siempre que ibas a casa de algún familiar. A medida de lo posible los fui recuperando y no solo eso; parecido a lo que le ocurre al personaje de Mel Gibson en “Conspiración” con “El Guardián Entre el Centeno” de J.D.Salinger; no dejaba escapar oportunidades de hacerme con otro ejemplar (fuese en el formato que fuese).

2015-04-04 20.40.05 2015-04-04 20.39.57
El de mi prima Mª del Mar En Italiano
2015-04-04 20.39.23 2015-04-04 20.44.44
El de mi madre (1964) El arte de Saint-Exupéry
pop-up-3_large principito.preview
Pop-up de Salamandra De mis sobrinos.

En mi opinión es entre los 20 y 30 años donde aprendemos más sobre la vida; aunque nunca paramos en ese empeño; y por suerte o desgracia no nos vemos empujados a hacerlo antes en nuestra sociedad.

Casi a los 30 años, aún no sabia quién era “El Principito” pero la respuesta que recibí a los 7 no me bastaba. Este personaje crece con nosotros y sus lecturas dependen de como nosotros estemos preparados para entender la historia narrada.

Ayer tuve la oportunidad de re-visitar la historia ya en la treintena, ya con un hijo.

Acudí a Barcelona a ver el musical “El Petit Príncep” dirigída por Àngel Llàcer y musicada por Manu Guix.

Y qué revisita! Al principio de la obra, de la historia, estaba con la boca abierta, como un niño recordando los pasajes de la Boa y los pasajes del cordero. Pero ¡Alto! ¿qué esta pasando? : el rey que manda aunque no tenga a nadie a quien mandar, el contable que contabiliza lo incontable (las estrellas), el borracho que bebe para olvidar lo que esta al fondo de la botella, el geográfo,…

¡Qué absurdos que somos los adultos!

Los adultos alienados. Pero… los faroleros, eficaces en su trabajo, el zorro no domesticado que domestica al Principito, y la rosa, ¡ay! la rosa.

19554-2

Y por primera vez, creo que entendí la historia.

Nos pasamos nuestra vida de adultos mirando mayormente hacia fuera. Buscando, analizando, evaluando, aprendiendo. El Principito necesitó viajar por todo el cosmos, adquiriendo esos conocimientos y devolviendo al piloto a su vida, para saber que todo lo que necesita y le gusta lo tiene en su asteroide B612.

1215984645042_f

Ya se quién es “El Principito”; os dejo que se despierta.

Gràcies mare.

2015-04-04 20.39.30