Este Ballet Creado Por Picasso, Satie y Cocteau Inspiró La Palabra Surrealismo en 1917

En 1917, un conjunto de los artistas de vanguardia Europeos colaboraron en un proyecto que es increíble que exista. Concebido por la mente fértil y creativa de Jean Cocteau, el ballet Parade combinó los talentos de Cocteau, Erik Satie, Pablo Picasso y la compañía de ballet ruso de Sergei Diaghilev en un pedacito de sueño cubista.

En Orden de Lectura: Jean Cocteau, Pablo Picasso, Erik Satie, Sergei Diaghilev

Lleva los entretenimientos populares al alto arte del ballet, algo que simplemente no se había hecho hasta el momento, y también aporta el temprano uso de efectos de sonido en la partitura, añadidos por Cocteau; no sin el enfado de Satie. Parade fue el primer ballet de Satie y la primera vez (pero no la única) que trabajó con Picasso.


En el siguiente vídeo podemos observar un resumen de todo el ballet:

El corto de Cocteau, nos presenta en un escenario de un solo acto; una troupe de artistas que intentan persuadir a los transeúntes en sus shows. Lo hacen sin éxito, esta troupe, formada por un mago chino, una niña joven americana, un par de acróbatas, un caballo, y varios bailarines enfundados en disfraces de cartón tan pesados e incómodos, que a penas pueden moverse; diseñados por Picasso.

Uno de los Disfraces de Parade

Hubo algo exasperante para las audiencias en esta pieza. El estreno provocó mayores disturbios que los que ocurrieron 4 años antes con La Consagración de la Primavera de Stravinsky. Se dice que Erik Satie fue abofeteado por un espectador enfadado. Los críticos no fueron más majos que las masas. Después de una crítica mordaz, Satie envió al crítico postales (en las que mostraba su enojo) llamándole: tarugo, cretino y gilipollas. Fue condenado por difamación pero se las manejó para evitar una sentencia de cárcel.

Partitura de “Parade” de Erik Satie

Por otro lado, Picasso, salió de la Parade bastante bien y se casó con una de las bailarinas, Olga Khokhlova al año siguiente. Su diseño y vestuario inspiró al poeta Guillaume Apollinaire a acuñar en su programa la palabra “surrealismo” antes que el Surrealismo se convirtiese un fenómeno artístico den París.

Guillaume Apollinaire

De modo que Parade, debería ser de obligada visión para cualquier estudiante del arte Surrealista desde Dalí hasta David Lynch.

Esta es la representación completa (22 minutos):

 

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “Watch the 1917 Ballet “Parade”: Created by Erik Satie, Pablo Picasso & Jean Cocteau, It Provoked a Riot and Inspired the Word “Surrealism”” en Open Culture

Tocar Dibujos: Asombrosas Partituras Musicales

Durante esta semana, en mi búsqueda de nuevas cosas que aprender, he encontrado unas cosas que han llamado poderosamente mi atención. Son imágenes de notación musical, pero no imágenes comunes de partituras a las que estamos aconstumbrad@s sino, partituras musicales que en sí son obras de arte. Este es uno de esos Brain Feeling que se quedan conmigo, de los que demuestra hasta dónde somos capaces de llegar tan sólo con nuestro cerebro.

¿Puede un@ músic@ tocar a partir del arte gráfico? No me refiero al Minueto de Mona Lisa o a la Sonata Hay Wain, sino al fajo de partituras que Joanna MacGregor está tocando con su conjunto. A primera vista parecen dibujos de una exposición más que piezas para un recital. Estas son las partituras gráficas que tuvieron su apogeo en los años 70 del siglo XX.

Toda la notación musical es gráfica en el sentido que hay símbolos que nos dicen qué hacer y cuándo hacerlo. Se trata de toda la música cuyo sonido podemos reconstruir. Antes de ese periodo de miles de años en los que la música no era más que fragmentos evocativos tocados con una flauta de hueso en la edad de piedra. Esa música sin partitura no era tan simple. Basta con escuchar a los pigmeos del Congo de hoy en día, intrincados en el tiempo y el espacio para oír cómo se puede alcanzar la complejidad sin necesidad de partitura alguna.

La notación musical europea primero tomó una línea horizontal que indicaba el orden de las notas, sus duraciones y vagamente sus posiciones (altas o bajas). Fue el rompedor Guido d’Arezzo en el Siglo 11 quien añadió una calibración vertical para mostrar de modo preciso la ‘altura’ de las notas (do re mi fashion) entre ellas. Al mostrárselo al papa remarcó que ya disponía de na herramienta para hacer las liturgias correctamente.

La Mano Guinodiana

La Mano Guinodiana

Guido D'Arezzo

Guido D’Arezzo

Este esquema con algunos refinamientos es a lo que se enfrentan hoy en día l@s músic@s en sus atriles de modo que, incluso, cuando se trata de un gran grupo estén segur@s que están en la misma página y en la misma nota. Pero las líneas no son una prisión. Hay una flexibilidad, se modo que el Beethoven de Klemperer es diferente que el de Karajan. Incluso el propio Stravinsky cambiaba entre diferentes representaciones de sus piezas.

A mediados del siglo XX muchos compositores empezaron a necesitar ruidos, efectos, intervenciones electrónicas y elementos aleatorios que las líneas de su manuscrito no podían acomodar. Nuevos signos, garabatos, florituras, grupos y grandes loops e interrupciones estriadas se añadían o reemplazaban las viejas notas. Las partituras de Stockhausen, mantenían la notación estándar meramente como punto inicial de sus nuevos ideogramas, las de Cage eran una combinación de dibujos y de cartas idiosincrásicas, condicionadas por la oportunidad, a primera vista no parecían ni siquiera notación musical.
Partitura de Stockhausen

Partitura de Stockhausen

Partitura de Cage

Partitura de Cage

Las partituras se convirtieron más en mapas de un mundo sonoro, cartas de navegación sonora.

La notación gráfica pura salió de todo esto de modo que la notación para el músico es un dibujo autónomo con pequeñas referencias a la notación ortodoxa. Como veremos más adelante en este Brain Feeling, Treatise de Cornelius Cardew, es un extenso trabajo de un músico brillante que también era un dibujante experimentado. La pureza y la claridad de su vocabulario visual llega a condicionar una respuesta similar del intérprete.

Paradojicamente un factor importante aquí es la tradición. Cada compositor ha anunciado mediante ejemplos o conversaciones, un idioma sonoro conocido por asociación a intérpretes como el pianista David Tudor (que trabajó con Cage) o John Tilbury, muy cercano a Cardew (de hecho escribió su biografía). De modo que lo que parece ser una improvisación esta cualificado y condicionado por el conocimiento de las preferencias sonoras del compositor. Joanna MacGregor la autora de esta serie de conciertos es una virtuosa que ha crecido con esta tradición.

Joanna MacGregor

Joanna MacGregor

Se demuestra una vez más que la música y el arte gráfico son primos cercanos. Aunque la partitura gráfica debe permanecer donde está, puede ayudar a redefinir la posibilidades del orden sonoro.

De modo que, ¿Cómo tocarías un dibujo? Compositores y artistas desde John Cage hasta Brian Eno han experimentado con la notación musical para crear partituras extraordinariamente visuales que rivalizan directamente con el mejor arte contemporáneo. En este artículo de Notations21, Teresa Sauer presenta algunas de sus favoritas. Todos estos trabajos se tocaron en unas sesiones en el Reino Unido.

Aprendamos algunas de estas maravillosas partituras y de sus representaciones.

Cathy Berberian

En 1966, compuso su primer trabajo musical, Stripsody para una voz. Stripsody es una exploración de los sonidos onomatopeicos de las tiras de cómic ilustradas por Roberto Zamarin, que se usan para crear una sucesión de viñetas.

Una de las viñetas de Roberto Zamarin

Una de las viñetas de Roberto Zamarin

El Trabajo de Cathy representó un nuevo paradigma de la composición musical en los años 60 del siglo XX. Veamos algunas de estas partituras y cómo Cathy las representaba.

Partitura de Superman

Partitura de Superman

Otra Partitura de Las Onomatopeyas de Cómic

Otra Partitura de Las Onomatopeyas de Cómic

Esta es Cathy representando sus partitura:

Para más representaciones de Cathy, podéis visitar el canal de Youtube.

Tom Phillips

El 6 De Corazones

Escrita en 1991, representa la fusión del mundo visual y del mundo sonoro del artista. La 6 piezas resultantes son una manifestación contemporánea de ornamentados manuscritos medievales, que nos cautivan para explorar tanto la visualización como la composición. El 6 de corazones se construyó mediante las páginas de “A Heart of a Humument“, un juego de cartas diseñado por Phillips y las canciones en sí mismas.

6 de Corazones de Tom Phillips

6 de Corazones de Tom Phillips (Opus 16 No 1. The Chant Lifted The Shadow – Collage y Tinta – 1991

 

Ornamentik

Esta es la partitura de Tom Phillips de su obra Ornamentik.

Ornamentik (Tom Phillips)

Ornamentik (Tom Phillips)

Ornamentik

Ornamentik

¿Curiosidad por como suena? Aquí la podremos escuchar:

Cornelius Cardew

Treatise

Se trata de 193 impresionantes páginas de notación gráfica compuestas entre 1963 y 1967. Las instrucciones para su representación indican que son para “cualquier número de de músicos con cualquier instrumento, [y] que se puede representar en su totalidad o en parte“. Inspirado en creencias políticas y filosóficas, Cardew también sugirió que para la libre interpretación debería haber una reunión antes de la representación.

Treatise

Treatise

Treatise

Treatise

He aquí cómo suena al interpretarla:

 

George Crumb

El Círculo Mágico del Infinito

Escrito en 1973, el Makrocosmos de George Crumb es la exploración de las infinitas posibilidades sonoras del piano. El Círculo Mágico del Infinito que completa la segunda pare del primer volumen de Makrocosmos, nos recuerda las fronteras inexistentes del instrumento y todas sus oportunidades en esta forma circular.

The Magic Circle Of Infinity

The Magic Circle Of Infinity

 

Así es como suena:

Wadada Leo Smith

Luminous Axis for trumpet and electronics

En palabras del compositor, la obra es un Jardín Electrónico de las Delicias y de las Transformaciones“. Smith ha sido pionero en en nuevo mundo del sonido musical desde los años 60 del Siglo XX y sus usos aventurados de la electrónica en Lumunois Axis nos hace escuchar trompetas de modos que son totalmente tranformadores.

Luminous Axis for trumpet and electronics

Luminous Axis for trumpet and electronics

Este es Smith hablando de su música en 2007:

Jennifer Walshe

THIS IS WHY PEOPLE O.D. ON PILLS/AND JUMP FROM THE GOLDEN GATE BRIDGE

Esta obra se compuso sobre una camiseta blanca en 2004, consta de los bloques y de las densas palabras de un artículo de las noticias. Hay diferentes instrucciones sobre cómo representarla en sólo o en grupos; en cualquier caso el músico sigue un “camino” con las directivas relacionadas co el skateboarding.

THIS IS WHY PEOPLE O.D. ON PILLS/AND JUMP FROM THE GOLDEN GATE BRIDGE

THIS IS WHY PEOPLE O.D. ON PILLS/AND JUMP FROM THE GOLDEN GATE BRIDGE

Así es como suena:

Ligeti

Artikulation

De 1958, Artikulation fue uno de sus dos únicas composiciones electrónicas experimentales. Dos décadas después, Rainer Wehiger creó una partitura visual para el trabajo. Más abajo podremos ver esta animación.

Artikulation

Artikulation

Artikulation

Artikulation

Esta es la música de Ligeti Animada por Rainer Wehinger:

Fred Frith

Bricks for Six

El álbum de Frith de 1992, titulado “Stone, Brick, Glass, Wood, Wire” (Piedra, Ladrillo, Cristal, Madera, Cable” conformaba una serie de representaciones de partituras gráficas que eran fotos de objetos inanimados, incluyendo pavimentos de piedra, paredes de ladrillos, ventanas, cables de alta tensión, montañas de leña. Cada fotografía tenia instrucciones explicando cómo l@s músic@s debían de interpretar los patrones de la imagen.

Bricks for Six

Bricks for Six

Esta es la portada del álbum (click encima de la imagen para la lista de reproducción de YouTube):

Stone, Brick, Glass, Wood, Wire

Stone, Brick, Glass, Wood, Wire

Estas son algunas muestras de hasta dónde nuestro cerebro es capaz de relacionarlo todo. Es soprendente. Es maravilloso. Es Espectacular. Me quedo sin palabras para poder describir lo que siento al aprender este tipo de conocimientos.

‘Anónimas’

Estas son algunas de las otras partituras bellas he he ido recopilando esta semana. Les llamo ‘anónimas’ ya que no me apunté quienes eran sus autores.

2017-02-03-15-42-57-2

2017-02-03-15-43-06-2

2017-02-03-15-43-11-2

2017-02-03-15-43-16-2

2017-02-03-15-43-28-2

2017-02-03-15-43-34

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2017-02-10-00-10-56

2017-02-10-00-11-20

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2017-02-10-15-21-16

2017-02-11-07-40-29

2017-02-11-14-01-07

2017-02-11-14-02-00

2017-02-10-00-09-55

Muy Buen Domingo!! 🙂


Artículos Originales:

La Música de Oliver Sacks

Con motivo del primer aniversario de la partida de Oliver Sacks; me crucé con un par de artículos interesantes que destacan las obras y piezas musicales que al doctor, neurólogo, músico, motorista, y escritor más les fascinaban. Uno de los artículos es de su puño y letra en la revista WIRED -del 25 de Septiembre de 2007-; el otro una playlist creada por Science Friday.

Hoy me gustaría compartir con vosotr@s estos gustos de Sacks.

Como podemos ver en la obra literaria/divulgativa de Sacks, la música ha jugado siempre un rol muy especial en la vida del neurólogo así como en su práctica de la profesión de la medicina. Observando la relación de sus pacientes con la música cosechó información crucial sobre como el cerebro procesa datos sensoriales, pistas que pueden aclarar las disfunciones neurológicas y, igualmente importante, cómo su placer con la música les ayuda en su proceso de recuperación.

Leyenda

MÚSICA // LA DROGA MILAGROSA QUE CAMBIA EL CARACTER, QUE NO ENGORDA // PREGUNTALE A TU DOCTOR SI LA MÚSICA ES ADECUADA PARA TI // ALGUNOS EFECTOS SECUNDARIOS PUEDEN INCLUIR (PERO NO ESTÁN LIMITADOS): FELICIDAD ESPONTÁNEA, MEJOR MEMORIA Y FUNCIÓN MOTORA, CONEXIÓN CON LOS DEMÁS, MOVIMIENTO DE PIES Y CABEZA Y LA PERSISTENCIA OCASIONAL DE MELODÍAS PEGADIZAS

Sacks, en su libro “Un Antropólogo en Marte”  describió cómo asistió a un concierto de Grateful Dead con un paciente cuyo sentido del tiempo se quedó parado en los años 60 a causa de un tumor. Posteriormente, en 2011, este capítulo del libro se convirtió en una película que os recomiendo encarecidamente: “La Música Nunca dejó de Sonar“:

En su libro “Musicofília: Historias de Música y del Cerebro”, Sacks afirma que la música es una necesidad en la vida de sus pacientes, “con un poder más allá que cualquier otra cosa para devolverlos a sí mismos y a los demás; por lo menos por unos instantes”

En su autobiografía En Movimiento” (On The Move) también podemos ver que Sacks es un apasionado amante de la música en sí mismo. Un piano preside su comedor en su apartamento de Nueva York debajo de una montaña de partituras, cuya interpretación por parte de Sacks raramente era de modo público. En un artículo de WIRED de 2007, Steve Silberman le preguntó a Sacks ¿qué canciones habría en su iPod…si el neurólogo tuviese uno? Este fue el resultado de la entrevista.

Sacks afirmó que: “es casi imposible hacer un listado de mis 10 o 20 piezas musicales favoritas ya que tengo un amor omnívoro por toda la música clásica. Además, a menudo desarrollo una pasión por una pieza en particular de algún compositor concreto, pasión que puede durar un mes o un año; para después reemplazarla por la pasión por otra cosa.

Por ejemplo, pasé un año entero, 1979, tocando el Requiem de Mozart y su Misa en Do Menor, una vez tras otra. Me absorbieron totalmente, y no quería escuchar nada más. Pero a penas las he vuelto a tocar desde entonces, aunque las continuo adorando. Recientemente (2007) he estado disfrutando música de compositores contemporáneos como John Corigliano, Tobias Picker y Michael Torke; también escuchando todo desde Leos Janacek a Hildegard von Bingen, ahh! y un grupo de jazz a cappella llamado The Grunyons.

Pero el repertorio clásico continúa siendo mi piedra angular. La música que más me gusta está condicionada por mi experiencia tempranda, crecí en los 1930 y los 1940 en una atmósfera de música clásica, con poca exposición a la música popular y a la música de otras culturas.

No tengo un iPod -soy de poca tecnología- pero si lo tuviera, seguro que tendría estas piezas en él.”

Veámos qué nos explica Sacks 🙂

  1. Fantasía de Chopin en FA Menor, interpretada por Arthur Rubinstein. Cuando era un adolescente tenía todos los LPs de las mazurkas de Chopin interpretadas por Rubinstein. Las ponía en el gramófono y las intentaba acompañar con el piano, de ese modo aprendía las mazurkas por mí mismo. Aún las toco, y las adoro; pero la fantasía en FA Menor me afecta de un modo más profundo.
  2. Mozart: a parte del Requiem y de la Misa en DO Menor, me encantan los Conciertos de Piano (23-26); especialmente los movimientos lentos interpretados por Alfred Brandel
  3. Don Giovanni de MozartEn general me atrae más la música “pura” que la ópera o el drama musical. Pero no puedo escuchar el final del Don Giovanni sin pensar en la entrada del terrorífico Invitado de Piedra, y en Don Giovanni siendo absorbido hacia el infierno. Esta era la ópera favorita de W.H. Auden, quien tradujo el libretto junto con Chester Kallman y me entregó su propia copia. Así que también es una ópera que me gusta escuchar en inglés porque puedo oír a Auden y a Mozart a la vez.

    Don Giovanni y el Invitado de Piedra

    Don Giovanni y el Invitado de Piedra

  4. El Rito de la Primavera de Stravinsky. Como estudiante en Oxford, descubrí la música “moderna” en la forma de Stravinsky, y amo la bárbara esplendor de sus partituras de ballet. El Rito de la Primavera siempre me hace pensar en un estegosaurio caminando lentamente a través de una ciénaga primordial.
  5. El Concierto para Violín en Mi Menor de Mendelssohn interpretado por Joshua Bell. Según mi parecer, Mendelssohn es uno de los compositores más dichosos. Una cinta de su concierto de violín fue lo que me ayudó a superar una extraña parálisis en una pierna que tuve, fruto de un accidente, en 1974. No puedo escuchar esta pieza sin experimentar esa clase de resurrección y cuando reaprendí a caminar. (Sacks nos relata esta historia en su obra “Con una sola pierna”)
  6. Die Shöne Mullerin de Schubert, cantada por Dietrich Fischer-Dieskau. La música vocal puede tener más poder que cualquier otro instrumento, y Schubert fue un maestro escribiendo canciones, expresando estados de ánimo, pasiones, estados mentales, como nadie antes que él pudo.
  7. Las Sonatas de Piano de Beethoven, interpretadas por Alfred Brendel. El hecho que sea un pianista (uno de los más humildes) moldea mis gustos, así que prefiero las Sonatas de Piano de Beethoven a todo su resto de música instrumental. He tenido muchas grabaciones, la la de Brendel me parece la más profunda.
  8. Alto Rhapsody de Brahms. Para mí representa el final, la expresión más rica del romanticismo en la música (en contraposición al turgente neuroticismo de Wagner y algo de Mahler). La Alto Rhapsody de Brahms es trascendente y sobrecogedora.
  9. La Misa en Si Menor de Bach. Aunque sea un materialista convencido, y no he sido nunca capaz de imaginar algo “sobrenatural”, la profunda espiritualidad de la música de Bach me afecta potentemente y nada puede captar más mi atención que su Pasión Según San Mateo o su gran Misa en Si Menor. Pero cuando no tengo suficiente tiempo como para escuchar estos trabajos masivos, apuesto por las interpretaciones de Leon Fleisher de “Jesus, alegría de los hombres” y “Sheep May Safely Graze”. Fleisher destila la belleza de Bach como un alquimista.
  10. La Chacona en RE Menor de Bach, interpretada por Yehudi Menuhin. Cuando era un niño, oí la interpretación de Menuhin de esta pieza en el Harringay Arena de Londres. Estaba abrumado, nunca había escuchado música en vivo, nunca había estado tan cerca de un intérprete y además había una especie de sentido moral en eso también, ya que estábamos en plena Segunda Guerra Mundial y fue un acto de real coraje de Menuhin el acudir a una ciudad dónde las bombas estaban cayendo y tocar en un lugar público tan vulnerable. 60 años después, en el quinto aniversario del 11-S, me detuve en seco a medida que me acercaba a la punta más sur de Manhattan en mi paseo en bici matutino por la tensión de la chacona. Se trataba de un joven violinista, tocando para una audiencia totalmente en silencio que había reunido para conmemorar esa ocasión triste y especial. De nuevo esta pieza se me mostraba una declaración moral y musical, una afirmación de la trascendencia del arte frente a la violencia y el miedo.

Piel de gallina con estas declaraciones de Sacks. En mi opinión un genio. Me calma leerlo, me calma ver como se expresaba.

Depués de esta entrevista en WIRED el tiempo pasó. Cuando Sacks cumplió 75 años, finalmente le regalaron un iPod, lleno de todos los trabajos de Johann Sebastian Bach. (En una ocasión, le preguntaron a un joven Sacks sobre cuales eran sus dos cosas favoritas. ¿Su respuesta? “Salmón ahumando y Bach”) El regalo coincidió con la vuelta de Sacks a las lecciones de piano, después de un lapso de más o menos 60 años.

Recordando esta experiencia, y junto con la publicación de la autobiografía de Sacks, Maria Popova (autora de Brain Pickings) confeccionó para Science Friday una playlist en Spotify que servía de guía musical para la lectura de “En Movimiento”, ésta es; espero que la disfrutéis. 🙂

 

Buen miércoles!! 🙂

Este Brain feeling se ha basado en dos artículos originales:

sacks