¿Cómo se crean y se pierden los recuerdos?

En el lejano 29 de Marzo de 2015 aprendimos junt@s ¿Dónde se almacenan los recuerdos? ; desde entonces que no hemos aprendido nada específico de los recuerdos. Hoy os propongo que aprendamos juntos cómo se forman los recuerdos y cómo perdemos algunos de ellos.

De la mano de una TED Ed Lesson de Catherine Young aprendermos cómo nuestro cerebro forma nuestros recuerdos y algunos factores que hacen que éstos se desvanezcan.

Una de las principales causas de los problemas de memoria crónicos es el stress. Cuando estamos sobrecargados constantemente de responsabilidades laborales y personales; nuestros cuerpos están en hiperalerta. Esta respuesta ha evolucionado a partir del mecanismo fisiológico diseñado, en un principio, para que seamos capaces de sobrevivir a una crisis. La respuestas pelear/huir (flight or fight).

Los químicos del stress ayudan a movilizar la energía y a incrementar nuestro estado de alerta. Pero, en un estado de stress constante nuestros cuerpos se ven inundados con estos químicos, hecho que resulta en una pérdida de células cerebrales y en una inhabilidad para crear nuevas, hecho que afecta a nuestra habilidad de retener nueva información.

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Os propongo que probéis de recordar un recuerdo muy vívido. ¿Lo tenéis?, bien, ahora intentad recordar qué es lo que comisteis en el almuerzo hace 3 semanas. Este segundo recuerdo probablemente no sea tan fuerte pero, ¿por qué no? ; ¿por qué recordamos algunas cosas y no otras? y ¿por qué algunos recuerdo se desvanecen de vez en cuando?

Veamos qué es lo que nos explica Catherine Young.

Finalmente, de mano de Mind In Pictures, aprendamos cómo trabaja nuestra memoria:

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Buen Miércoles!! 🙂

Artículo Original: “How memories form and how we lose them – Catharine Young” en Ted Ed

Las Emociones Fortalecen Nuestros Recuerdos

La memoria. Somos una máquina de grabar. Lo hacemos sin cesar. Almacenamos todo lo que grabamos en ella. Pero no somos ni siquiera conscientes de la cantidad de información que estamos almacenando, de los detalles. Del mismo modo tampoco somos conscientes del iMovie que nuestro cerebro hace a veces en los recuerdos. Una edición que le delegamos sin saberlo.

En este Brain Feeling aprenderemos que las emociones aumentan la resolución de los recuerdos.

El ser humano es un buscador de información. Constantemente estamos recopilando detalles, grandes y pequeños, de nuestro entorno. Pero raramente la mayoría de las cosas que encontramos en nuestro día a día son de necesario recuerdo. Por ejemplo, ¿por qué recordar dónde comimos el martes de la semana pasada con un amig@?

¿Qué pasaría si más tarde viésemos que hay alguna cosa importante que recordar sore esa comida? Nuestro cerebro tiene una remarcable habilidad para almacenar información que en el momento no parece trascendental.

Si nuestro amig@ hubiése enfermado después de la ésa comida entonces los detalles de la misma sí serían relevantes: ¿qué restaurante fue? ¿qué pidió? ¿pedimos nosotros lo mismo? Ahora estos detalles sobre la comida ya no son tan triviales.

Con nueva información relevante, el ser humano tiene una capacidad sorprendente de fortalecer lo que, hasta ese momento, eran recuerdos débiles. Este hecho apunta a la capacidad natural adaptativa de la memoria humana.

En un brain feeling anterior ya aprendimos dónde almacena nuestro cerebro los recuerdos. El objetivo de éste es entender como el cerebro almacena los recuerdos de eventos que son emocionalmente neutros y que ganan importancia a través de experiencias posteriores:

  1. ¿Cómo el cerebro almacena toda esta información?
  2. ¿Cómo las emociones fortalecen los recuerdos triviales?

Veamos pues como sucede este proceso. Tengamos a mano un completo mapa del terreno a explorar.

Recordamos Mejor los Eventos Ligados a Emociones

El estudio de la mejora emocional de la memoria se centra mayormente en como recordamos los estímulos y eventos que la rodean, como imágenes evocativaseventos traumáticos. Un ejemplo sometido a estudio profundo sobre ¿qué afecta a la retención de los recuerdos? es el 11-S.

Damos por garantizado que recordamos mejor eventos con una fuerte carga emocional que eventos neutrales.

La emoción incrementa nuestra habilidad para recordar, afectando la actividad cerebral de las regiones involucradas en el procesamiento emocional. Particularmente la amígdala  y el striatum.

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Así como otras regiones involucradas en codificar nuevas experiencias como el hipocampo.

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Las emociones también incrementan la fuerza de nuestra memoria en el tiempo mediante el proceso que ya conocemos: la consolidación.

Las emociones intensas pueden incrementar los recuerdos para eventos positivos, como una fiesta de cumpleaños sorpresa con tus mejores amig@s, como también para los eventos negativos.

Por supuesto muchos de los detalles no están rodeados de carga emocional. Pero pueden ganarla a través de nuestras experiencias.

En el ejemplo de la fiesta de cumpleaños, incluiremos detalles cómo qué llevábamos puesto y quién estaba presentes. Detalles sin importancia, pero que recordamos por el contexto en que los experimentamos.

¿Cómo estudiamos la memoria?

Investigaciones han demostrado que las personas tenemos mejor memoria para información mundana, cuando esta se presenta en un contexto emocional, sin importancia de si es positivo o negativo.

En algunos estudios anteriores, se encontró que las personas recordaban selectivamente dibujos si se les habían mostrado el día anterior asociados a un electroshock (he aquí un condicionamiento) -los sujetos no estaban al tanto que al día siguiente se les preguntaría por los dibujos-.

También han demostrado que las personas recordaban mejor los dibujos si se les advertía que, en caso de olvidarlos, recibirían un electroshock el día siguiente. Pero tampoco es necesario un condicionamiento negativo, también recordaban dibujos concretos si se les prometía un premio monetario por hacerlo.

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Estos experimentos se centran en factores emocionales en el momento que el recuerdo original se crea. Los descubrimientos han demostrado cómo información aparentemente trivial asociada a un evento significativo puede ser selectivamente preservada en la memoria.

Las Emociones Mejoran Nuestra Memoria Sobre los Detalles Pequeños

¿Qué pasa cuando el evento emocional ocurre después que el recuerdo se haya formado? Cuando no se dan a la vez. Un estudio reciente ha demostrado que una experiencia emocional puede mejorar el recuerdo de información neutral antigua.

Los voluntari@s del estudio, visionaron diferentes series de dibujos sobre dos categorías: animales y herramientas. Después de un tiempo, se les mostró un nuevo conjunto de animales y herramientas (en este último caso, en el momento que el voluntari@ veía el dibujo recibía una descarga en la muñeca).

Ya hemos comentado que la memoria se fortalecía para los dibujos asociados al shock. Pero lo que se demostró fue que si se emparejaban shocks con los dibujos de animales, los voluntari@s fortalecían la memoria también para los animales que habían visto sin shock. Lo mismo con las herramientas.

Del mismo modo que recordar los detalles de la comida con nuestro amig@ después de saber que enfermó, la experiencia negativa selectivamente incrementó la intensidad de la información relacionada que empezó siendo trivial.

Usamos nuestra memoria no solamente para recordar el pasado, sino también para guiar nuestras decisiones en el futuro. Las emociones nos ayudan a recordar información relevante para determinar nuestras elecciones.

Pero sin esta habilidad de fortalecer los, aparentemente, detalles triviales pasados con nueva información importante; acabaríamos repitiendo los mismos errores una y otra vez.

En mi opinión algunas veces no acaba de ser cierta esta última afirmación: “El humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”. Seguramente -nota mental- hay algún proceso neurológico que avale este dicho.

Las Fobias

Este artículo me ha hecho pensar en un punto que aún no hemos tratado en ningún Brain Feeling pero que tengo en mente de hacerlo. La Fobias.

El artículo original no iba más allá de pequeños detalles y de efectos; en mi opinión, poco traumáticos. Pero ¿qué pasa si las emociones asociadas a ese recuerdo son tan fuertes como para generarnos un trauma?

Insisto en que de momento es una intuición mía en la que profundizaremos en el correspondiente Feeling.

Este trauma puede desencadenar toda una serie de reacciones Psíquicas y Físicas que deriven en fobias. Fijaros en el complejo universo de fobias en que podemos caer:

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Volveremos con las fobias en “El Cerebro y El Miedo”.

Una Herramienta Útil

Seguramente habréis pensado alguna vez en su existencia:

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Un poco de música 🙂 ; “Memories” (Recuerdos) del Musical Cats:

Buen Sábado!!

Artículo Original (hasta la parte de las fobias): “How our Emotions Transform Mundane Events into Strong Memories” en Fountia.

¿Dónde se almacenan los recuerdos?

Vamos a parar un momento nuestro ritmo de vida para reflexionar sobre un punto: ¿dónde se guardan nuestros recuerdos?

Creo que en absoluto no es una pregunta trivial. Centrémonos en la información que está implícita en un único recuerdo. Por ejemplo: un recuerdo de la infancia: alguien nos ha hecho un regalo que nos ha hecho especial ilusión. Intentaré hacer una lista de todo lo que este recuerdo me trae a la mente:

  • qué fue el regalo
  • de qué color era
  • cómo era la caja
  • dónde lo abrimos
  • quien estaba presente
  • donde estábamos al recibirlo
  • qué sentimos cuándo lo abrimos
  • qué pensamos cuando lo abrimos

Y para cada uno de los puntos anteriores todos los detalles: colores, olores, tiempo, tacto, recuerdos sonoros. Esto es una cantidad gigante de información a almacenar, y tan solo para un único recuerdo.

Los recuerdos tienen una base biológica firme. Hasta ahora se ha afirmado que se generan cuando células cerebrales colindantes se envían comunicaciones químicas a través de las sinapsis o junciones que ayudan a que éstas células se conecten. Estableciendo de este modo una especie de nueva vía o camino entre las conexiones de nuestra red neuronal.

Cada vez que recordamos un recuerdo, esta conexión se reactiva y se fortalece. Este planteamiento sobre que las sinapsis de las neuronas almacenan los recuerdos han dominado la neurociencia durante más de un siglo. Pero cómo fruto de la Revolución Científica estos puntos cambian a medida que nuevos descubrimientos llegan.

Ayer vi un tweet de Neuroskeptic que defínia:

Neurocientífico: alguien que sabe lo poco que sabemos sobre el cerebro.

Sabemos tan poco que tenemos un infinidad de elementos nuevos a descubrir. Un estudio de la Universidad de California cambia radicalmente la concepción que tenemos sobre la consolidación de los recuerdos.

Los recuerdos residirían en el interior de las células cerebrales.

Si esta afirmación es cierta, tendría implicaciones gigantes en el tratamiento del Trastorno del Stress Post-Traumático (PTSD) causado principalmente por dolorosos, vívidos e intrusivos recuerdos.

Hace ya más de 10 años que los científicos empezaron a investigar el propranolol para tratar el PTSD. La intención era usar este fármaco para evitar la creación de recuerdos mediante el bloqueo de la producción de las proteínas encargadas del almacenamiento a largo plazo. Esta investigación demostró tener un inconveniente: tan solo funciona si se administra inmediatamente después del evento traumático.

Se demostró que cuando alguien recuerda, la conexión neuronal no solo se reactiva y fortalece sino que temporalmente se hace susceptible a cambiar. Este proceso se llama reconsolidación de la memoria. Con el propranolol y estimulación eléctrica en este momento es cuando los científicos pueden bloquear la reconsolidación y llevar a cabo una purga.

Para ello los científicos usan un molusco (muy común en la investigación neurocientífica) llamado Aplysia:

 

David Glanzman (neurobiólogo de la U.C.L.A) y su equipo; mediante impulsos eléctricos crearon nuevos recuerdos en la mente del molusco; expresados como nuevas sinapsis en el cerebro. Después pusieron las neuronas en una placa de petri y químicamente dispararon los recuerdos de los impulsos eléctricos administrados al molusco seguidos inmediatamente por una dosis de propranolol.

 

Al principio todo parecia confirmar el objetivo del fármaco, pero en 48 horas los recuerdos volvieron a aparecer con toda su fuerza. Este hecho llevó a Glanzman a afirmar: “Esto implica que los recuerdos no se almacenan en las sinapsis”

Esto plantea una pregunta: Si la memoria no se encuentra en las sinapsis, ¿entonces dónde está?

Cuando los científicos analizaron las células cerebrales después de la sinapsis vieron que cambios moleculares y químicos persistían en ellas. Posiblemente son estos cambios, de carácter permanente, los que preservan los recuerdos. Quizás también codificados en modificaciones del ADN de la propia célula.

Por otro lado, el Nobel de Medicina del año 2000, Eric R. Kandel advierte que los resultados del estudio se observaron en las primeras 48 horas después del tratamiento, un momento en que la consolidación aún es sensible.

 

Glanzman concluye: “Hace dos años, hubiése respondido que efectivamente el PTSD se puede tratar con medicación bloqueante, pero ahora no lo creo”, y añade que la idea que los recuerdos persisten en el interior de las células cerebrales ofrece una nueva esperanza para otro desorden ligado a la memoria: el Alzheimer.

Me fascina. Esta es la razón pura de Feel The Brain, intentar conocer estos intrincados secretos que están en la Máquina Más Compleja jamás creada.

Actualización del 12 de Octubre de 2016: Os recomiendo que aprendamos más sobre los recuerdos en el Brain Feeling: ¿Como se crean y se pierden los recuerdos?

Buen Domingo!!!

Artículo Original: Memories May not Live In Neurons’ Synapses de Scientific American