La Música de Oliver Sacks

Con motivo del primer aniversario de la partida de Oliver Sacks; me crucé con un par de artículos interesantes que destacan las obras y piezas musicales que al doctor, neurólogo, músico, motorista, y escritor más les fascinaban. Uno de los artículos es de su puño y letra en la revista WIRED -del 25 de Septiembre de 2007-; el otro una playlist creada por Science Friday.

Hoy me gustaría compartir con vosotr@s estos gustos de Sacks.

Como podemos ver en la obra literaria/divulgativa de Sacks, la música ha jugado siempre un rol muy especial en la vida del neurólogo así como en su práctica de la profesión de la medicina. Observando la relación de sus pacientes con la música cosechó información crucial sobre como el cerebro procesa datos sensoriales, pistas que pueden aclarar las disfunciones neurológicas y, igualmente importante, cómo su placer con la música les ayuda en su proceso de recuperación.

Leyenda

MÚSICA // LA DROGA MILAGROSA QUE CAMBIA EL CARACTER, QUE NO ENGORDA // PREGUNTALE A TU DOCTOR SI LA MÚSICA ES ADECUADA PARA TI // ALGUNOS EFECTOS SECUNDARIOS PUEDEN INCLUIR (PERO NO ESTÁN LIMITADOS): FELICIDAD ESPONTÁNEA, MEJOR MEMORIA Y FUNCIÓN MOTORA, CONEXIÓN CON LOS DEMÁS, MOVIMIENTO DE PIES Y CABEZA Y LA PERSISTENCIA OCASIONAL DE MELODÍAS PEGADIZAS

Sacks, en su libro “Un Antropólogo en Marte”  describió cómo asistió a un concierto de Grateful Dead con un paciente cuyo sentido del tiempo se quedó parado en los años 60 a causa de un tumor. Posteriormente, en 2011, este capítulo del libro se convirtió en una película que os recomiendo encarecidamente: “La Música Nunca dejó de Sonar“:

En su libro “Musicofília: Historias de Música y del Cerebro”, Sacks afirma que la música es una necesidad en la vida de sus pacientes, “con un poder más allá que cualquier otra cosa para devolverlos a sí mismos y a los demás; por lo menos por unos instantes”

En su autobiografía En Movimiento” (On The Move) también podemos ver que Sacks es un apasionado amante de la música en sí mismo. Un piano preside su comedor en su apartamento de Nueva York debajo de una montaña de partituras, cuya interpretación por parte de Sacks raramente era de modo público. En un artículo de WIRED de 2007, Steve Silberman le preguntó a Sacks ¿qué canciones habría en su iPod…si el neurólogo tuviese uno? Este fue el resultado de la entrevista.

Sacks afirmó que: “es casi imposible hacer un listado de mis 10 o 20 piezas musicales favoritas ya que tengo un amor omnívoro por toda la música clásica. Además, a menudo desarrollo una pasión por una pieza en particular de algún compositor concreto, pasión que puede durar un mes o un año; para después reemplazarla por la pasión por otra cosa.

Por ejemplo, pasé un año entero, 1979, tocando el Requiem de Mozart y su Misa en Do Menor, una vez tras otra. Me absorbieron totalmente, y no quería escuchar nada más. Pero a penas las he vuelto a tocar desde entonces, aunque las continuo adorando. Recientemente (2007) he estado disfrutando música de compositores contemporáneos como John Corigliano, Tobias Picker y Michael Torke; también escuchando todo desde Leos Janacek a Hildegard von Bingen, ahh! y un grupo de jazz a cappella llamado The Grunyons.

Pero el repertorio clásico continúa siendo mi piedra angular. La música que más me gusta está condicionada por mi experiencia tempranda, crecí en los 1930 y los 1940 en una atmósfera de música clásica, con poca exposición a la música popular y a la música de otras culturas.

No tengo un iPod -soy de poca tecnología- pero si lo tuviera, seguro que tendría estas piezas en él.”

Veámos qué nos explica Sacks 🙂

  1. Fantasía de Chopin en FA Menor, interpretada por Arthur Rubinstein. Cuando era un adolescente tenía todos los LPs de las mazurkas de Chopin interpretadas por Rubinstein. Las ponía en el gramófono y las intentaba acompañar con el piano, de ese modo aprendía las mazurkas por mí mismo. Aún las toco, y las adoro; pero la fantasía en FA Menor me afecta de un modo más profundo.
  2. Mozart: a parte del Requiem y de la Misa en DO Menor, me encantan los Conciertos de Piano (23-26); especialmente los movimientos lentos interpretados por Alfred Brandel
  3. Don Giovanni de MozartEn general me atrae más la música “pura” que la ópera o el drama musical. Pero no puedo escuchar el final del Don Giovanni sin pensar en la entrada del terrorífico Invitado de Piedra, y en Don Giovanni siendo absorbido hacia el infierno. Esta era la ópera favorita de W.H. Auden, quien tradujo el libretto junto con Chester Kallman y me entregó su propia copia. Así que también es una ópera que me gusta escuchar en inglés porque puedo oír a Auden y a Mozart a la vez.

    Don Giovanni y el Invitado de Piedra

    Don Giovanni y el Invitado de Piedra

  4. El Rito de la Primavera de Stravinsky. Como estudiante en Oxford, descubrí la música “moderna” en la forma de Stravinsky, y amo la bárbara esplendor de sus partituras de ballet. El Rito de la Primavera siempre me hace pensar en un estegosaurio caminando lentamente a través de una ciénaga primordial.
  5. El Concierto para Violín en Mi Menor de Mendelssohn interpretado por Joshua Bell. Según mi parecer, Mendelssohn es uno de los compositores más dichosos. Una cinta de su concierto de violín fue lo que me ayudó a superar una extraña parálisis en una pierna que tuve, fruto de un accidente, en 1974. No puedo escuchar esta pieza sin experimentar esa clase de resurrección y cuando reaprendí a caminar. (Sacks nos relata esta historia en su obra “Con una sola pierna”)
  6. Die Shöne Mullerin de Schubert, cantada por Dietrich Fischer-Dieskau. La música vocal puede tener más poder que cualquier otro instrumento, y Schubert fue un maestro escribiendo canciones, expresando estados de ánimo, pasiones, estados mentales, como nadie antes que él pudo.
  7. Las Sonatas de Piano de Beethoven, interpretadas por Alfred Brendel. El hecho que sea un pianista (uno de los más humildes) moldea mis gustos, así que prefiero las Sonatas de Piano de Beethoven a todo su resto de música instrumental. He tenido muchas grabaciones, la la de Brendel me parece la más profunda.
  8. Alto Rhapsody de Brahms. Para mí representa el final, la expresión más rica del romanticismo en la música (en contraposición al turgente neuroticismo de Wagner y algo de Mahler). La Alto Rhapsody de Brahms es trascendente y sobrecogedora.
  9. La Misa en Si Menor de Bach. Aunque sea un materialista convencido, y no he sido nunca capaz de imaginar algo “sobrenatural”, la profunda espiritualidad de la música de Bach me afecta potentemente y nada puede captar más mi atención que su Pasión Según San Mateo o su gran Misa en Si Menor. Pero cuando no tengo suficiente tiempo como para escuchar estos trabajos masivos, apuesto por las interpretaciones de Leon Fleisher de “Jesus, alegría de los hombres” y “Sheep May Safely Graze”. Fleisher destila la belleza de Bach como un alquimista.
  10. La Chacona en RE Menor de Bach, interpretada por Yehudi Menuhin. Cuando era un niño, oí la interpretación de Menuhin de esta pieza en el Harringay Arena de Londres. Estaba abrumado, nunca había escuchado música en vivo, nunca había estado tan cerca de un intérprete y además había una especie de sentido moral en eso también, ya que estábamos en plena Segunda Guerra Mundial y fue un acto de real coraje de Menuhin el acudir a una ciudad dónde las bombas estaban cayendo y tocar en un lugar público tan vulnerable. 60 años después, en el quinto aniversario del 11-S, me detuve en seco a medida que me acercaba a la punta más sur de Manhattan en mi paseo en bici matutino por la tensión de la chacona. Se trataba de un joven violinista, tocando para una audiencia totalmente en silencio que había reunido para conmemorar esa ocasión triste y especial. De nuevo esta pieza se me mostraba una declaración moral y musical, una afirmación de la trascendencia del arte frente a la violencia y el miedo.

Piel de gallina con estas declaraciones de Sacks. En mi opinión un genio. Me calma leerlo, me calma ver como se expresaba.

Depués de esta entrevista en WIRED el tiempo pasó. Cuando Sacks cumplió 75 años, finalmente le regalaron un iPod, lleno de todos los trabajos de Johann Sebastian Bach. (En una ocasión, le preguntaron a un joven Sacks sobre cuales eran sus dos cosas favoritas. ¿Su respuesta? “Salmón ahumando y Bach”) El regalo coincidió con la vuelta de Sacks a las lecciones de piano, después de un lapso de más o menos 60 años.

Recordando esta experiencia, y junto con la publicación de la autobiografía de Sacks, Maria Popova (autora de Brain Pickings) confeccionó para Science Friday una playlist en Spotify que servía de guía musical para la lectura de “En Movimiento”, ésta es; espero que la disfrutéis. 🙂

 

Buen miércoles!! 🙂

Este Brain feeling se ha basado en dos artículos originales:

sacks

Lecturas para estas Navidades

De vez en cuando, el “monstruo” lector que habita en mí (digo “monstruo” no porque se un gran lector, sino por que se trata de una faceta que se me despierta y se me duerme) llama con furia.

Esto es lo que me ha ocurrido durante casi estos dos últimos meses en los que no hemos podido aprender nada en profundidad juntos. A parte de las obligaciones laborales que han consumido gran parte de mi tiempo y energía me he visto enfrascado en una nueva serie de lecturas que he terminado este mismo fin de semana.

Ahora que se acercan las fiestas, me gustaría comentaros los libros que he repasado estos días a modo de poder servir como sugerencia a algún regalo de estas Navidades.

Empecé por el asalto final a Musicofília de Oliver Sacks:

Musicofilia, Relatos de la Música y el Cerebro

Musicofilia, Relatos de la Música y el Cerebro

Aunque suene políticamente incorrecto (y dejando a un lado mi admiración por el trabajo de Sacks) hacía ya unos meses que tenía el libro por la mitad. En una fase que se me antojaba un tanto lenta y pesada (para mi gusto). Pero tod@s sabemos que la lectura es un estado mental; quizá en el punto al que llegué a esa parte del libro mi mente estaba en otras cosas y no podía centrar la atención en el libro. Pero lo cogí con todas la ganas que pude y lo terminé. Suerte tuve de poder hacerlo, sino me hubiese perdido la historia sobre Clive Wearing (el hombre de la memoria de 7 segundos) y otros muchos casos que provocan exclamación en la relación entre la música y el cerebro.

Al regresar el libro de Sacks al estante ví que allí me aguardaba uno con un título más que sugerente: Cómo Sentimos, Sobre lo que la neurociencia puede y no puede decirnos acerca de nuestras emociones de Giovanni Frazzetto:

Cómo Sentimos, Sobre lo que la neurociencia puede y no puede decirnos acerca de nuestras emociones

Recuerdo haberme comprado el libro con el objetivo de encontrar en él una explicación detallada de todos los procesos cognitivos involucrados en los sentimientos. El libro gira en torno a:  la ira, la culpa, la angustia, el duelo, la empatía, la alegría y el amor. En estos siete capítulos, Frazzetto -neurocientífico de profesión-, intenta detallar lo qué la neurociencia puede y no puede aportar sobre lo qué ocurre en nuestro cerebro al ser producidos. Para mi descontento, no encontré en él las explicaciones detalladas y pragmáticas de todo lo que se desencadena en nuestro interior. Sino, que a base de ilustrarlo con experiencias propias, con filosofía y arte; Frazzetto nos muestra lo que aún (y quizá nunca) queda por demostrar con respecto a ellos, eso sí, detallando lo que la neurociencia sabe hasta el momento de cada uno. Es un libro interesante, presentado con una perspectiva bastante original.

Mientras leía Como Sentimos, hice dos adquisiciones paralelas. Por un lado, aparecía la traducción de “On The Move, a life” (En Movimiemto, una vida); la autobiografía de Oliver Sacks.

Por el otro, un libro de gestión llamado “Millennials Who Manage, How to overcome workplace perceptions and become a great leader” de Chip Espinoza y Joel Schwarzbart.

Leí los dos títulos en paralelo, eso si, a un ritmo distinto cada uno.

Cogí “En Movimiento, una vida” con unas ganas voraces, tenía la necesidad de saber más, no sobre la gran obra de Sacks, sino sobre su vida. Después de haber descrito mi cruze con su despedida en el mes de agosto, quería conocerlo mejor.

En Movimiento, una vida

En Movimiento, una vida

¡Sin palabras!, sin duda mi recomendación para regalo. Que manera de expresarse, qué vida, que bien vivida; cuántos casos han pasado por sus manos; cómo fue la creación de cada una de sus 13 obras en vida. Creo que es el libro que me he leído con más ganas en toda mi vida y os prometo que en ningún punto me defraudó.

En paralelo empezé la lectura de “Millennials Who Manage“, un libro de gestión profesional; vamos la nueva autoayuda. 🙂

Millennials Who Manage, How To Overcome Workplace Perceptions and Become a Great Leader

Millennials Who Manage, How To Overcome Workplace Perceptions and Become a Great Leader

Resulta que los que nacimos entre 1980 y 2000 somos de una generación determinada. La generación llamada Gen Y o Millennials. Yo lo descubrí al aprender el Brain Feeling Por qué los menores de 36 son infelices. Pues resulta que como cualquier otra generación como la generación silenciosa, los baby boomers o la generación X tenemos nuestro propio carácter. Pero resulta, además, que en el caso de los millennials, nos convertiremos en el 75% de la fuerza de trabajo, con lo que se hace necesario saber cómo somos; intentar entender cómo pensamos. Ver cómo el resto de generaciones nos perciben y actuar en consecuencia. Un libro bastante enriquecedor y revelador.

Pero no todo ha sido divulgación y formación profesional. También he hallado un hueco para la ficción (bueno ficción histórica :-)). Llegando con casi 9 nueves de retraso (se había planificado su publicación para Sant Jordi 2015 -abril-); estando en Barcelona me choqué de bruces con él: “VAE VICTUS” de Albert Sánchez Piñol

VAE VICTUS

VAE VICTUS

La continuación del no-me-deja-indiferente VICTUS. Está estructurado en 4 historias distintas en las que Martí Zuviría nos relata sus aventuras empezando justo el día después en que acaba VICTUS, el 12 de septiembre de 1714. Es un tomo interesante, escrito de una manera genial (he leído todos los libros de Sanchez Piñol y nunca me he cansado de ninguno), desternillante a la vez que emocionante. Eso sí, su lectura se me ha antojado bastante diferente a la de VICTUS.

Buen Domingo!! 🙂

8 Maneras en cómo la música afecta a nuestro cerebro

Me apasiona. 🙂 Ya hace bastantes Brain Feelings que no aprendemos nuevas cosas sobre la relación entre la música y el cerebro. Hoy, de la mano de Belle Beth Cooper, aprenderemos 8 modos en cómo la música afecta a nuestro cerebro.

“Sin música, la vida sería un error” – Friederich Nietzche

Y es que esta afirmación es totalmente cierta; en su libro Musicofília, Oliver Sacks -estoy simplificando- apunta a ciertas teorías sobre que el lenguaje natural del cerebro en sus inicios sería la música y qué éste se perdió en detrimento del lenguaje hablado; causando de este modo que los seres humanos, por ejemplo, no dispongamos tod@s de tono absoluto. Si se demostrara que estas afirmaciones son del todo ciertas sería aún más lógico el festival de activaciones que se producen a lo largo y ancho de nuestro cerebro con la música.

Belle empieza el artículo destacando todas las áreas del cerebro que se ven afectadas por la música cómo muestra la siguiente figura:

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En total 10 áreas diferentes de nuestro cerebro se ven involucradas en la relación con la músicaEntonces es consecuente pensar que algunos efectos debe llevar la música a cabo en nuestro cerebro; dejando a un lado el placer que nos produce escucharla.

Pasaremos por estos 8 puntos:

  1. La música feliz o triste afecta el modo en que vemos las caras neutrales
  2. El ruido ambiental puede incrementar la creatividad
  3. Nuestras elecciones musicales pueden predecir nuestra personalidad
  4. Contrariamente a la creencia, la música nos puede distraer sustancialmente cuando estamos conduciendo
  5. La educación musical puede incrementar drásticamente nuestras capacidades motoras y de razonamiento
  6. La música clásica puede incrementar la atención visual
  7. Las conversaciones telefónicas a medias nos distraen más que las conversaciones normales
  8. Cómo la música nos ayuda a hacer ejercicio

Apredamos 😉


 

1.La música feliz o triste afecta el modo en que vemos las caras neutrales

Podemos decidir si una pieza musical es particularmente triste o feliz; pero esta elección no es tan sólo una idea subjetiva que proviene de cómo la pieza en sí nos hace sentir. De hecho, nuestros cerebros responden de modo diferente a música feliz o a música triste.

Incluso las piezas cortas, ya sean felices o tristes nos pueden afectar. Un estudio demostró que después de escuchar una pequeña pieza musical, l@s participantes eran más proclives en el momento de interpretar una expresión facial neutral como feliz o triste para encajarla con el tono de la música que en ese momento estaban escuchando. También ocurrió con otras expresiones faciales; pero dónde más se vio fue en las neutrales.

Otro punto interesante emergió sobre cómo nuestras emociones se ven afectadas por la música. Se notó la distinción de las emociones relacionadas con la música entre: emociones percibidas y emociones sentidas.

Esto significa que podemos entender las emociones que una pieza musical intenta transmitir, sin obligatoriamente sentirlas. Punto que explicaría el porqué algun@s de nosotr@s encontramos la música triste placentera más que depresiva.

Al contrario de las situaciones de la vida real; no sentimos ninguna amenaza o peligro al escuchar música; hecho que nos facilita el percibir las emociones relacionadas con la pieza sin tenerlas que sentir realmente.

2.El ruido ambiental puede incrementar la creatividad

A tod@s nos gusta ponernos la música a tope cuando estamos haciendo tareas en las que necesitamos concentración ¿no? Pues al contrario de lo que podamos pensar, en relación con la creatividad la música a tope no es la mejor opción.

Se ha demostrado que un nivel moderado de ruido es el punto ideal para la creatividad. Incluso más que que los niveles reducidos de ruido ambiental parece ser que algunos moderados harán fluir nuestra creatividad. Empiezo a entender porqué cuando leo, escribo o trabajo en casa el ruido del secador me ayuda a concentrarme.

Los niveles moderados de ruido ambiental incrementan la dificultad de procesado de nuestro cerebro. Este hecho promociona el procesado abstracto, conduciendo de este modo a una mayor creatividad. En otras palabras, cuando tenemos que esforzarnos para procesar cosas como deberíamos, nos acercamos más a la creatividad pura.

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Con niveles altos de ruido, nuestro pensamiento creativo se ve perjudicado dado que estamos obligados a pelear y procesar correctamente la información ya que nos encontramos totalmente agobiad@s.

Este punto es similar a cómo la temperatura y la luz pueden afectar a nuestra productividad, donde paradójicamente un sitio un poco más lleno puede ser beneficioso.

3.Nuestras elecciones musicales pueden predecir nuestra personalidad

No nos lo tomemos demasiado al pie de la letra, ya que este punto tan sólo se ha probado con jóvenes adultos; aún así es realmente interesante.

En un estudio sobre parejas que se estaban conociendo, se notó que viendo el top ten de canciones favoritas de cada uno podía aportar predicciones muy firmes sobre rasgos de personalidad del que las escuchaba.

El estudio usaba 5 rasgos de personalidad para el test:

  • Estar abiert@ a las experiencias
  • Extraversión
  • Simpatía
  • Meticulosidad y Diligencia
  • Estabilidad Emocional

De un modo interesante, algunos de estos rasgos se podían predecir de un modo más fino si esta predicción se basa en los hábitos de escucha. Por ejemplo, el estar abiert@s a las experiencias, la extraversión y la estabilidad emocional eran las más fáciles de adivinar correctamente. Pero la meticulosidad y la diligencia no eran tan obvias de adivinar tan sólo basándose en los gustos musicales.

Fijaros en esta infografía de cómo diferentes géneros musicales se corresponden con nuestra personalidad siguiendo el estudio de la Universidad de Heriot-Watt:

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Estas son las conexiones que han encontrado:

  • L@s fans del blues tienen alta autoestima, son creativ@s, extrovertid@s, amables y fáciles.
  • L@s fans del jazz son similares a los del blues. Tienen alta autoestima, son creativ@s, extrovertid@s y fáciles.
  • L@s fans de la música clásica también tienen alta autoestima, también son cretiv@s y fáciles, pero son introvertidos.
  • L@s fans del rap tienen alta autoestima y son extrovertid@s.
  • L@s fans de la ópera tienen alta autoestima, son cretiv@s y amables.
  • L@s fans del country son trabajador@s y diligentes; así como también son extrovertid@s.
  • L@s fans del reggae tienen alta autoestima, son creativ@s, no son diligentes, son extrovertid@s, son amables y fáciles.
  • L@s fans del dance son creativ@s y extrovertidos; pero no son amables.
  • L@s fans del Indie tienen una autoestima baja, son creativ@s, no son diligentes ni amables.
  • L@s fans de bollywood son creativ@s y amables.
  • L@s fans del rock/heavy metal tienen una autoestima baja son creativ@s, no son diligentes, no son extrovertidos, son amables y fáciles.
  • L@s fans de los éxitos del momento tienen alta autoestima, son diligentes y extrovertid@s. Pero no son creativ@s ni fáciles.
  • L@s fans del soul tienen alta autoestima, son creativ@as, extrovertid@s, amables y fáciles.

Evidentemente, no podemos generalizar basándonos en este estudio.

4.Contrariamente a la creencia, la música nos puede distraer sustancialmente cuando estamos conduciendo

Otro estudio basado en adolescentes y jóvenes adultos se focalizó en cómo su manera de conducir se veía afectada por la música.

Los tests se llevaron a cabo mientras los conductores escuchaban música de su elección, silencio y “música segura” aportada por l@s investigador@s. Claro está que la música de su elección era la preferida, pero a la vez se demostró que era la que más les distraía: cometían más errores y conducían más agresivamente cuándo escuchaban música de su elección.

Aún más sorprendente, la música aportada por los investigadores demostró ser mas beneficiosa que el silencio. Parece ser pues, que la música que no nos es familiar o interesante; es mejor para una conducción más segura.

5.La educación musical puede incrementar drásticamente nuestras capacidades motoras y de razonamiento

En general, asumimos que aprender a tocar un instrumento musical puede ser beneficioso para nuestr@s pequeñ@s per aún más; es mucho más útil en más modos de lo que pensamos. Este estudio demostró que l@s niñ@s que tenían 3 o más años de educación musical en un instrumento eran mejores en las capacidades de discriminación auditiva y motoras finas que aquell@s que no tenían entrenamiento alguno.

 

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También demostraron mejores resultados en el vocabulario y el razonamiento no verbal que incluye el entendimiento y análisis de información visual como: identificar relaciones, similitudes y diferencias entre formas y patrones.

journal.pone.0003566.t001

journal.pone.0003566.g001

journal.pone.0003566.g002

Es fascinante ver como el aprender a tocar un instrumento puede ayudar a l@s niñ@s a desarrollar una vasta variedad de capacidades.

 

6.La música clásica puede incrementar la atención visual

No tan sólo l@s niñ@s se pueden beneficiar de la exposición a la música o del entrenamiento musical. Pacientes de derrames cerebrales demostraron en un pequeño estudio que mejoraban su atención visual mientras escuchaban música clásica.

El estudio también trató a l@s enferm@s con ruido blanco y silencio para comparar los resultados y se descubrió (como en el caso de la conducción) que el silencio era el peor remedio.

 

7.Las conversaciones telefónicas a medias nos distraen más que las conversaciones normales

He sonreído en mi interior al leer este punto. Y es que es cierto; a tod@s nos ha pasado: tenemos alguien al lado hablando por teléfono; conversación de la que tan solo podemos oír una mitad; no oímos al interlocutor que está al otro lado del cable. ¿No os pone nervios@s? Este tipo de situaciones nos distrae en demasía.

Se decidió estudiar esta situación cómo si fuese un dolor. El 82% de las personas encontraban esta situación realmente enojante. El estudio se llevó a cabo de la mano de Veronica Galván de la Universidad de San Diego.

La situación consistía:

  1. Una parte de l@s participantes hacían crucigramas mientras de fondo tenían a alguien hablando por teléfono.
  2. La otra parte hacía lo propio, pero en su sala los dos hablantes mantenían una conversación in situ.

Aquell@s que tan sólo oían la mitad, demostraron estar más distraíd@s que los que tenían la conversación en pleno a su lado. Aún más, los primeros demostraron recordar más la conversación que los segundos.

El hecho pues, la conversación unilateral hace que prestemos más atención, debido a que es muy impredecible. Si oímos la conversación en su totalidad nos es más fácil desconectar de ella.

Esto nos pasa por ser curios@s 😉

8.Cómo la música nos ayuda a hacer ejercicio

A lo largo del Brain Feeling hemos ido hablando sobre que el silencio no es cosa buena, cuando conducimos, al intentar mejorar nuestra atención visual… lo mismo pasa a la hora de hacer ejercicio.

Ya en 1911, el investigador Leonard Ayres demostró que los ciclistas pedaleaban más rápido si lo hacían escuchando música que si lo hacían en silencio.

Esto ocurre porque la música tiene la capacidad de eliminar la petición de descanso de nuestro cerebro. Mientras nuestro cuerpo nos dice que estamos cansad@s y que deberíamos de parar; el estar escuchando música sale al rescate y hace que nuestro cerebro compita con ello dedicando atención a la música haciendo pues que olvidemos que estamos cansad@s. También cabe remarcar que esto no aplica cuando se está llevando a cabo un tipo de ejercicio de intensidad alta.

Y no solamente esto, sino que la música también nos ayuda a usar nuestra energía de un modo más eficiente. Un estudio de 2012 demostró que l@s ciclistas que escuchaban música necesitaban un 7% menos de oxígeno que aquell@s que pedaleaban en silencio.

Recientemente también se ha demostrado que alguna cosa pasa alrededor de los 145 bpm. Es como un tope. Cualquier música que vaya más allá no nos aporta ya mucha más motivación; con lo que recordarlo cuando os preparéis la música del gimnasio.

En este gráfico se muestran los bpm’s de cada estilo musical:

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Teniendo estos tempos en cuenta y el ejercicio que queramos llevar a cabo conseguiremos una sincronía que nos favorecerá.

Si cruzamos el gráfico anterior con este, estaremos absolutamente preparad@s para una muy buena sesión de ejercicio:

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Entonces, del mismo modo que el ejercicio nos hace más felices (recordad la liberación de dopamina); no es de sorprender que la música sea de un aporte significativo a nuestro trabajo.

Cerebro y Música; Música y Cerebro; aún una relación misteriosa pero altamente atractiva.

Buen Lunes!! 🙂

Artículo Original: “8 Surprising Ways Music Affects The Brain” por Bell Beth Cooper en Buffer Social

El mudo que cantaba: La Dislexia y la Dismusia

La educación musical en el mundo occidental, a menudo, enfatiza la alfabetización musical, la habilidad de leer la notación musical de manera fluida. En mi caso siempre ha sido el gran obstáculo para aprender a tocar un instrumento; es aprender un nuevo idioma.

Esta alfabetización ni siquiera para los músicos profesionales siempre es una tarea fácil. Con lo que aparece una cuestión: ¿Existe alguna cosa parecida a lo que sería la dislexia musical?

Os propongo primero que conozcamos un poco la dislexia. Es la incapacidad que aparece cuando el cerebro es incapaz de procesar palabras escritas, aunque la persona esté bien educada en la lectura. Los investigadores debaten sobre las causas subyacentes y los tratamientos, pero la teoría predominante es que las personas con dislexia tienen un problema con el procesamiento fonológico; la habilidad de ver un símbolo (letra o fonema) y relacionarlo con los sonidos del habla. La dislexia es difícil de diagnosticar, se calcula que afecta a un 10% de la población.

Antes de continuar, veamos más datos sobre la dislexia:

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En el año 2000, Neil Gordon, un neurólogo pediátrico retirado, propuso la idea de la dislexia musical, la dysmusia, basándose en la creciente evidencia que las areas del cerebro involucradas en leer música y texto se diferenciaban.

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La idea sobre que la dislexia puede afectar a la lectura de símbolos no relacionados con el lenguaje no es poco común. Por ejemplo, la discalculía es la dificultad de leer y entender símbolos matemáticos.

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Estudios recientes apoyan que la dislexia y la discalculía son diferentes efectos con causas únicas (se piensa que la discalculía está causada por un déficit en el procesamiento espacial del lóbulo parietal). Pero, si el cerebro procesa las palabras y los símbolos matemáticos de modo diferente, ¿por qué no pensar que también lo hace con la notación musical?

Vayamos paso por paso.

El Sistema de la Música Escrita

La música occidental, como pasa con el lenguaje, posee un sistema de codificación muy evolucionado. Esto permite que pueda ser escrita y transmitida del compositor al intérprete. Pero, a diferencia del lenguaje, la música utiliza una distribución espacial para el tono. La página está dividida en grupos de cinco líneas cada uno, el pentagrama. Básicamente, cómo más arriba del pentagrama esté el símbolo mayor tono tiene.

pentagrama

 

A diferencia del texto, los tonos se pueden apilar, indicando de este modo su simultaneidad en el tiempo (los coros). La música también usa un sistema de símbolos para indicar cómo los tonos tienen que ser interpretados. Los símbolos pueden indicar la duración (el ritmo), el volumen (la dinámica) y otras características. La música también hace uso de palabras escritas para indicar las características expresivas y musicales de las letras que acompañan a la música (recordemos que la voz es otro instrumento 🙂 ). Además, se puede dar el caso que las letras  estén en idiomas no hablados por el intérprete.

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Dadas las diferencias en las características físicas de los sistemas escritos podemos pensar que el cerebro lee el texto y la música de modo diferente. Algunos indicios parecen confirmar este hecho.

La lectura del texto y de la música en el cerebro

En el cerebro, la lectura de la música es una actividad multimodal y que involucra diferentes zonas al mismo tiempo. Incluye las siguientes áreas:

  • Area Motora
  • Area Visual
  • Area Auditiva
  • Area Audiovisual
  • Area Somatosensorial
  • Area Parietal de los dos hemisferios
  • Area Frontal de los dos hemisferios
  • Cerebelo

Si no es suficiente la lista de arriba para confirmar que la lectura de la música literalmente activa todo el cerebro, no se ocurren otros ejemplos para demostrarlo.Con entrenamiento, la red neuronal se fortalece.

Mientras que el texto y la música comparten algunas redes, son bastante independientes. El patrón de activación para leer los símbolos musicales y las letras del leguaje es diferente en el cerebro.

El daño cerebral, especialmente si está distribuido, cómo era el caso de Maurice Ravel, demuestra esta separación entre la lectura del texto y de la música. Revel presentaba una forma de demencia del lóbulo frontotemporal como nos los explica Oliver Sacks en su Musicofilia.

Aunque también con daños menores han aparecido estas diferencias. Como en estos casos:

  • Ian McDonald: un neurólogo y pianista amateur que documentó la pérdida y la recuperación de su propia capacidad de leer música después de un Ictus Cerebral; mientras que las capacidad de lectura del lenguaje le quedaron intactas.
  • Oliver Sacks describe el caso de un pianista profesional con una enfermedad cerebral degenerativa (atrofia cortical posterior) quien primero perdió su capacidad de lectura musical mientras conservaba la lectura del lenguaje.
  • Un caso opuesto en que un músico perdió su capacidad de lectura del lenguaje pero no de lectura de la música.

Durante siglos, los casos en que se demuestra que el lenguaje y la música se afectan diferente cuando un daño cerebral ocurre han fascinado a los investigadores.

El caso más antiguo registrado es el de una persona  que era incapaz de hablar pero podía cantar, en un artículo de 1745: “On a Mute Who Can Sing” 

Más recientemente, Vissarion Shebalin (compositor ruso); perdió sus capacidades del lenguaje después de un grave ictus pero retuvo su habilidad de componer.

Mantener la habilidad de cantar con la ausencia del lenguaje ha conducido a la creación de un tratamiento terapéutico llamado “Melodic Intonation Therapy” que esencialmente sustituye el habla por el canto. Esto le permite al paciente comunicarse verbalmente.

Todos estos casos y muchos otros demuestran que la música y el cerebro usan procesos neurológicos separados.

También las diferencias en la lectura pueden ocurrir con la notación musical. Algunos casos (os los podéis descargar aquí) se han reportado. Casos en que músicos han perdido sus facultades de lectura del tono pero han mantenido las de la lectura del ritmo y vice versa. Es conocido que el cerebro procesa la información espacial (tono) de un modo diferente al ritmo (reconocimiento de símbolos)

Musical-Dyslexia

Dislexia Musical

La investigación empieza por implicar cómo puede ocurrir la dislexia musical específicamente. Este déficit puede estar centrado en:

  • El Tono
  • Los Símbolos Musicales
  • Ambos

No se ha demostrado aún un caso concluyente de dislexia musical aunque se ha estado cerca; así como los esfuerzos para determinar los efectos de la dislexia en la lectura de la notación musical han sido inconcluyentes.

L@s niñ@s en las culturas occidentales están instruidos en la lectura de texto pero no en la lectura de música, ese es mi caso. Las incapacidades de lectura de música no se tratan de modo serio.

Muchos de los músicos dotados son capaces de dedicarse profesionalmente a la música con tan sólo habiéndola aprendido de oído. Dentro de los músicos hay un amplio rango de expertise en la lectura musical.

La identificación de la dislexia musical podría ayudarnos a explicar porqué unos músicos leen bien la música y otros no.

Brain Pills

No me gustaría concluir este artículo sin recomendaros dos obras que me han encantado con referencia al cerebro y la música:

No sé que haríamos en estas materias sin el pionero Oliver Sacks, de nuevo os dejo aquí el libro de cabecera de Feel The Brain: Musicofilia.

musicophilia-1

 

Otra obra es “This Is Your Brain On Music” del Doctor Daniel J. Levitin.

20130111164637!This_Is_Your_Brain_On_Music,_Paperback

 

Finalmente, un poco de música 🙂 . ¿Lo adivináis? El Bolero, de Maurice Ravel, dirigido por Karajan:

Buen Miércoles!

Articulo Original: “How The Brain Reads Music: The Evidence For Musical Dislexia” en Fountia. (vía The Conversation)