El Único Modo Efectivo De Multitasking Que Nuestro Cerebro Conoce

Las noticias sobre que la multitarea es mala ya no lo son. En los últimos años la gente ha empezado a reconocer lo que l@s psicólog@s saben desde hace décadas: si intentas hacer dos cosas a la vez, lo más seguro es que las hagas las dos mal.

Pero incluso para aquell@s que han adoptado la monotarea aún hay algo que no cuadra. Sin importar lo bueno que sea tu rendimiento cuando te concentras en una única tarea, también haces múltiples cosas a la vez, a menudo bastante bien.  A lo mejor tienes la acechante sospecha en que hay cosas en las que puedes continuar siendo multitarea sin pagar un precio demasiado elevado en términos de los resultados.

Y puedes estar en lo correcto.

La verdad es que hay al menos un modo de multitarea que nuestro cerebro hace perfectamente todo el tiempo, la única cosa es que no solemos considerarlo multitarea. Ahora mismo, por ejemplo, estoy traduciendo este Brain Feeling mientras que lo tecleo.

Las dos cosas pueden parecer la misma, pero son tareas cognitivas diferentes. Del mismo modo, que podemos ver a cocineros mantener conversaciones complejas mietras están cortando vegetales. O cuando caminamos por la calle mientras hablamos con alguien o cuando planeamos una reunión mientras vamos al trabajo.

Superficialmente, ninguna de estas cosas podrían ser calificadas como ‘multitarea’; pero eso es lo que son exactamente en nuestro cerebro. De hecho, estos son los únicos tipos de multitareas que nuestras mentes pueden hace de modo eficiente.

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Es la razón por la que intentar andar con un compañero mientras escribimos un un correo siempre nos va a costar mucho, mientras que hablar con ese compañero mientras nos dirigimos a la sala de reuniones no nos va a costar nada en absoluto. Aprendamos cómo nuestro cerebro sabe esta diferencia.

Hacer Que Nuestra Memoria De Trabajo Trabaje Menos

Algunas de las limitaciones de la multitarea son obvias. Como nos decían cuando éramos niñ@s, por ejemplo, sólo tenemos dos manos. Así que si estas intentando hacer dos cosas al mismo tiempo y las dos requieren tus manos (o pies, u ojos), vas a tenerlas que hacer una detrás de otra o sufrir las consecuencias.

Pero esas son restricciones físicas, no (sólo) mentales. Un factor menos evidente involucra un aspecto de nuestra arquitectura cognitiva llamado “memoria de trabajo”, que nos es otra cosa que la cantidad de información que podemos mantener en mente en un momento dado. Cuando la memoria de trabajo se llena, el rendimiento en tareas cognitivas sufre. La multitarea pasa factura a la memoria de trabajo requiriendo que mantengamos en mente información sobre dos o más tareas distintas simultaneamente.

3 Tipos de Memoria de Trabajo:

3 Tipos de Memoria de Trabajo: Memoria Sensorial, Memoria a Corto Plazo, Memoria a Largo Plazo

Y aquí esta el quid de la cuestión. Hacer que el multitasking funcione no se trata de expandir nuestra memoria de trabajo. Sino de lo contrario. Para poder hacer multitarea de modo eficiente, debemos reducir la cantidad de memoria de trabajo que una tarea dada requiere. Y aquí es donde entran en escena los hábitos.

Los hábitos asocian un comportamiento con un entorno concreto tanto mental como particular.

Esencialmente, permiten que la acción se recupere desde nuestra memoria y la podamos ejecutar siempre que ese entorno esté presente. En otras palabras, todo es sobre el contexto.

Si eres un@ conductor@ experimentad@, el mero hecho de sentarte en el coche ayuda a tu cerebro a recuperar los hábitos relacionados con apretar los pedales del freno y del acelerador. No necesitamos penalizar nuestra memoria de trabajo para conducir. Del mismo modo que sentarnos frente al teclado con la intención de escribir la palabra “él” lleva al cerebro de cualquier persona experimentada en la mecanografía a recuperar los movimientos de la mano que se necesitan para escribir “´”, seguido de la “e”, seguido de la “l”. Con tan sólo oír la ecuación “2+3” cualquiera que haya aprendido aritmética básica va a decir “5” sin necesidad de contar con sus dedos.

Adaptando Lo Hábitos A Los Contextos

Dado que los hábitos permiten recuperar la información y las acciones directamente de la memoria, son el único mecanismo fiable de nuestro cerebro para eliminar parcial o completamente la carga de nuestra memoria de trabajo asociada con una tarea. Una vez algo se ha convertido en habitual, puedes integrar mejor esa tarea con alguna otra cosa que estés haciendo y que sí pase factura a tu memoria de trabajo.

La razón por las que las personas aprenden mecanografía es poder concentrarse en el documento que están construyendo sin tener la carga mental de ser conscientes de saber qué tecla apretar a cada momento. El contexto emplaza a la acción que nuestro cerebro ejecuta más o menos automáticamente. Esto significa que si nos hallamos en un entorno que requiere cierta cantidad de multitarea, querremos encontrar elementos de ésa tarea que puedan convertirse en hábitos dentro de ese contexto.

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Luego querrás practicar esos elementos. La práctica nos proporciona las repeticiones suficientes de la tarea para que sean almacenadas en nuestra memoria a largo plazo para que podamos incrementar las oportunidades de nuestro cerebro de recuperar la acción correcta la próxima vez que nos encontremos en ese entorno.

Finalmente, dado que estás intentando recuperar información o acción desde la memoria en una situación, querrás crear consistencia entre la práctica en la que te involucras para la creación de hábitos y las situaciones en las que vas a tener que hacer multitarea.

Piensa de este modo: la razón por la que todos los teclados de ordenadores tienen la misma disposición (en una cultura dada) es para asegurarse que hay uniformidad entre el contexto en el que aprendiste a mecanografiar y todas las situaciones subsecuentes que requirieron escribir en un teclado.

Este standard en particular fue reforzado por la comunidad, pero puedes crear consistencia entre tu entorno de trabajo y otros hábitos también. Por ejemplo, el hecho de usar Post Its para recordarnos a nosotr@s mism@s cosas que debemos hacer y tener que buscar el taco de notas cuando queremos escribir una, hace que nuestro tren de pensamiento se interrumpa y haga que nuestro trabajo sea menos eficiente. Así que, en esta situación en particular, la solución pasaría por colocar el taco de notas en el pie de nuestro monitor para siempre y nunca moverlo de allí. De modo que conseguimos coger un Post It en medio de otras tareas que estemos haciendo si tener que parar y buscar.

;-)

😉

Si suena simple, es porque lo es. Pero poc@s de nosotr@s  nos tomamos ese tiempo para convertir esos pequeños aspectos de nuestro trabajo en hábitos que nos permitan ser multitarea en un contexto dado. Si puedes hacer eso, podrás reducir la carga de tu memoria de trabajo de muchas de las tareas que hacer. De este modo, incluso si la multitarea reduce tu eficiencia puedes usar esos hábitos para que no lo haga.

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “Sorry, But Your Brain Only Knows One Way To Multitask Effectively” en FastCompany

¿Qué Porcentaje del Cerebro Usamos?

Hoy en día me sería complicado mencionar qué es lo que se dice alrededor de la cuestión del porcentaje del cerebro que usamos.

Soy más de la época en que la leyenda afirmaba que tan sólo usamos un 10% de nuestra capacidad cerebral y que si fuésemos capaces de utilizar el otro 90% podríamos tener telepatía, volar, telequinesis, …

Hoy me gustaría aprender sobre este mito que nos envolvió durante todo el siglo XX. Para ello usaremos dos elementos, por un lado un artículo original de Scientific American y por el otro un vídeo (subtitulado al castellano) de TED Ed, de manos de Richard E. Cytowic en que aprenderemos cómo el cerebro ha evolucionado para usar la menor cantidad de energía para transportar la mayor cantidad de información y por qué no somos buen@s en el multitasking.

¿La Gente Sólo Utiliza Un 10% De Su Cerebro?

El cerebro humano es complejo. Además de llevar a cabo millones de actos mundanos, compone conciertos, crea manifiestos y viene con soluciones elegantes a diversas ecuaciones. Es el manantial de todos los sentimientos humanos, comportamientos y experiencias además de ser el repositorio de la memoria y de la propiocepción. De modo que no es sorpresa alguna que el cerebro permanezca como un misterio en sí mismo.

Pegadita a este misterio nos encontramos con la disputa de que los humanos “tan sólo” usamos el 10% de nuestro cerebro. Si una persona normal pudiése acceder a ese 90% restante, podrían convertirse en savants que recuerdan el número π, concretamente sus primeros 20.000 decimales o incluso tener poderes telequinéticos.

Aunque sea una idea atractiva, el “mito del 10%” es tan equivocado como gracioso, afirma el neurólogo Barry Gordon de la Escuela de Medicina Johns Hopkins en Baltimore. Aunque no hay un culpable definitivo a quien señalar de empezar esta leyenda, la noción en sí se relaciona con el psicólogo Americano William James quien en “The Energies of Men” (Las Energías de los Hombres) de 1907 afirmaba que: estamos usando solo una pequeña parte de nuestros recursos mentales y psíquicos“. También se ha asociado con Albert Einstein, quien supuestamente lo usó para explicar su altísimo intelecto cósmico.

Portada de la edición de 1911 de "The Energies of Men"

Portada de la edición de 1911 de “The Energies of Men”

Según Gordon, la durabilidad del mito viene de la concepción de las personas sobre sus propios cerebros: ven sus propios defectos cómo la existencia de materia gris sin usar. Esta es una asunción falsa. Lo que de hecho es correcto es que, en ciertos momentos de la vida de cualquiera de nosotr@s, cómo cuando estamos descansando o pensando, sí que estaríamos usando tan sólo el 10% de nuestros cerebros.

Se revela que usamos todas las partes de nuestro cerebro, y que la mayoría de él está activa casi siempre. […] Mirémoslo de este modo: el cerebro representa un 3% del peso de nuestro cuerpo y usa un 20% de la energía total del cuerpo“, afirma Gordon.

El cerebro humano medio pesa alrededor de 1,3 Kg  y comprende el importante cerebrum, que es la porción mayor que lleva a cabo todas las funciones cognitivas; el cerebelo, responsable de las funciones motoras, como la coordinación del movimiento y el equilibrio; y el tronco cerebral, dedicado a las funciones involuntarias como la respiración.

La mayor parte de la energía consumida por el cerebro, es la responsable de la rápida activación de millones de neuronas que se comunican las unas con las otras. L@s científic@s piensan que es ese encendido neuronal y esa conectividad lo que da poder a todas las funciones mayores del cerebro. El resto de su energía se usa para controlar otras actividades, algunas inconscientes (como el latido del corazón) y otras conscientes (como conducir un vehículo).

También es cierto que en un momento dado no todas las regiones del cerebro se están activando, pero aún así, l@s investigador@s del cerebro, mediante el uso de tecnología visual, han demostrado que, como los músculos humanos, la gran parte está activa las 24 horas del día. “La prueba te demuestra que durante un día cualquiera usas el 100% de tu cerebro” afirma John Henley, neurólogo de la Clínica Mayo de Rochester. Incluso cuando dormimos, áreas como el cortex frontal, que controla cosas cómo pensamiento de alto nivel y la propiocepción; o las áreas somatosensoriales, que ayudan a las personas a tener sentido de lo que les envuelve; están activas.

Las áreas somatosensoriales. En azul, el área motora primaria; en verde, el área primaria somatosensorial.

Las áreas somatosensoriales. En azul, el área motora primaria; en verde, el área primaria somatosensorial.

Tomemos como ejemplo el hecho de ponernos café por la mañana: ir hacia la cafetera, alcanzarla, escarciar el café en la taza, dejar un poco de espacio para la leche; en este simple proceso se activan: los lóbulos parietales y occipitales, los córtices motores, los ganglios basales, el cerebelo y los lóbulos forntales. Una tormenta eléctrica de actividad neuronal ocurre casi en todo nuestro cerebro en el lapso temporal de unos pocos segundos.

Henley menciona que, no es suficiente con esto para afirmar que si el cerebro estuviese dañado no seríamos capaces de llevar a cabo nuestras rutinas diarias […] hay personas con el cerebro dañado o con partes de él extirpadas que aún llevan con normalidad sus vidas ya que el cerebro tiene una capacidad asombrosa de compensar y asegurarse de qué es lo que falta para llevar a cabo la actividad

Ser capaces de mapear las diversas regiones del cerebro y sus funciones es parte fundamental para entender los posibles efectos que pueden aparecer cuando una de estas regiones empieza a fallar. L@s expert@s conocen ya el hecho que neuronas que llevan a cabo las mismas funciones tienden a agruparse juntas. Por ejemplo, las neuronas que controlan el movimiento de nuestro pulgar están alineadas cerca de aquellas que controlan el dedo índice. De modo que, al llevar a cabo cirugía cerebral, los médicos pueden evitar grupos neuronales relacionados con la visión, el oído y el movimiento, haciendo que el cerebro mantenga la mayoría de las funciones posible.

Lo que aún no se entiende es cómo las neuronas de diversas regiones cerebrales colaboran para formar la consciencia. No hay evidencia de un sitio para la consciencia, que conduzca a l@s expert@s a creer que se trata de un esfuerzo neuronal colectivo.

Otro misterio que se esconde tras los pliegues de nuestros córtices es que, de todas las células cerebrales sólo el 10% sean neuronas; el otro 90% son células gliales que encapsulan y ayudan a las neuronas pero cuya función aún es ampliamente desconocida.

Células Gliales

Células Gliales

Definitivamente, no es que sólo usemos un 10% de nuestros cerebros, es que tan sólo entendemos un 10% de cómo funciona.

Un Paso Más Allá, TED Lesson

Dos tercios de la población cree en el mito que se ha propagado a lo largo del Siglo XX y que hemos revisado en este Brain Feeling: tan sólo usamos el 10% de nuestro cerebro.

Nuestros cerebros, densos de neuronas, han evolucionado para utilizar la mínima cantidad de energía para transportar la máxima cantidad de información (un hecho que requiere de la participación de todo el cerebro). Richard E. Cytowic hace estallar este mito neurológico y explica además porqué no somos tan buen@s para la multitarea.

 

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Originales:

3 consejos de un neurocientífico para ser el multitasker más productivo

En pasados Brain Feelings como “El Cerebro Multitarea” ya apredimos algunos puntos sobre cómo el multitasking nos puede afectar.

En el Brain Feeling de hoy aprenderemos algunos consejos, esta vez de manos de un neurocientífico, para poder ser multitasking.

Adam Gazzaley, neurocientífico de la Universidad de California en San Francisco, dirige un laboratorio (Gazzaley Lab) dedicado a los mejores y más punteros neurodiagnósticos. En él, junto Mickey Hart de los Frateful Dead, lleva a cabo experimentos sobre el ritmo e investigaciones sobre videojuegos que son capaces de construir habilidades cognitivas.

En su nuevo libro, Gazzaley afirma que: “los cerebros humanos no están construidos para aguantar multitaking constante en dispositivos tecnológicos y que el constante cambio de tarea del trabajo moderno tiene efectos negativos

La obra, coescrita con el psicólogo Larry D. Rosen, de la Universidad Estatal de California se titula: La Mente Distraída: Cerebros Antiguos en un mundo de Alta Tecnología (The Distracted Mind: Ancient Brains in a High-Tech World). En ella se detallan estrategias que tod@s podemos usar para mitigar los efectos del multitasking y encontrar un modo de hacer malabarismos con las demandas del trabajo de oficina de hoy en día (cómo mirar el correo del trabajo cuando estamos en casa por la noche o trabajar en proyectos que requieren de pensamiento intenso en una oficina abierta, caótica y ruidosa) y la necesidad del cerebro humano de estar centrado y concentrado.

Un ejemplo lo detalla el autor del artículo original (Neal Ungerleider) que afirma que mientras revisaba una copia del libro para hacer el artículo después del trabajo, se dio cuenta que sus hábitos de trabajo eran exactamente como Gazzaley los describía. Neal estaba leyendo mientras miraba Westworld de la HBO y cambiaba a revisar los correos, después un día especialmente caótico en el trabajo. Afirma que queda demostrado que su caso es un ejemplo claro de mente distraída.

Cuando habló con Gazaley, éste le dio un mensaje encorajador: “Hay cosas que podemos hacer para estar más concentrados en el trabajo y no necesariamente estamos condenados a un mar de notificaciones y cadenas sin fin de correos de ‘Respoder a todos'”

Veamos algunos de los consejos de Gazzaley.

1.Conoce tus límites

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Gazzaley afirma que es importante “entender que nuestro cerebro tiene limitaciones fundamentales”  y que, como resultado, necesitamos limitar los embrollos en nuestras vidas tecnológicas. “Las compañías tecnológicas has creado dispositivos que son increíblemente accesibles, no tan sólo te permiten acceder a ellos todo el rato, sino que también acceden ellos a nosotr@s”

El neurocientífico recomienda bloquear tiempo para la multitarea cuando tenemos entre manos tareas de bajo nivel que requieren atención mínima, que no son cruciales y que son aburridas y tediosas.

Con el objetivo de minimizar la oportunidad de agobiarse, recomienda:

  • Que nos limitemos a tener una única pestaña abierta en nuestro navegador.
  • Apagar el programa de correo electrónico cuando estamos haciendo trabajo importante.
  • Poner nuestro móvil en “modo avión” cuando es momento de concentrarse.

2.Hacer Descansos

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Gazzaley recomienda tomarse descansos cuando estamos trabajando en tareas exigentes con el fin de refrescarnos. Como afirma: “es como un intervalo en una clase de fitness. Un descanso no necesariamente significa correo ya que eso es una cadena entera de actividad que te puede apartar de tu tarea. En lugar de ello considera cosas como la actividad física light, exponerte a la naturaleza y diferentes vías de recuperación como la meditación y ejercicios de mindfulness.”

Además añade que grandes bloques de trabajo sin un descanso pueden conducir a mentes distraídas.

3.Establece Previsiones y Expectativas

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Si tus colegas de trabajo continúan distrayéndote cuando necesitas concentrarte, Gazzaley afirma que es importante establecer previsiones de cuando vas a estar disponible o no disponible para hablar.

“Vivo en San Francisco y muchos de mis amigos trabajan en la industria tecnológica y veo el valor de la interactividad” explica Gazzaley. Es un gran beneficio ir a un@ compañer@ y tener una conversación. Pero cuando tienes algo que completar se convierte en una distracción que puede bajar el rendimiento.

Esa es la razón por la que necesitamos establecer previsiones y expectativas, mediante cosas como: poner un símbolo en tu escritorio que indique: ‘Período de NO Interrupción’  o decir que no vas a estar disponible de 11 a 2 afirma.

Otro método es ponerte auriculares como señal que no estás diponible para comunicarte, eso es razonable.

Al fin y al cabo, todo se reduce a la cultura del trabajo. Gazzaley afirma que ha notado la expectativa creciente hoy en día de comunicarse con los colegas de trabajo mientras estamos de vacaciones, on en casa por la noche o durante los fines de semana. Estos puntos contribuyen a crear la expectativa que estamos accesibles y productiv@s 24/7.

Finalmente Gazzaley añade que, debemos añadir un buffer de tiempo en nuestra agenda para la recuperación y el autocuidado con el fin de evitar la fatiga y el stress. De otro modo, vamos a rendir peor en el trabajo y todo el multitasking se nos derrumbará.

Buen Lunes!! 🙂


Artículo Original: “Three tips from a Neuroscientist on how to be the most productive multitasker” en FastCompany.

El Cerebro Multitarea

¿Quién hoy en día no está sometid@ a una situación de multitarea? Ya sea en el trabajo, ya sea en casa o en cualquier otra situación cotidiana la multitarea es muy frecuente. En mi opinión ser multitarea es una cosa buena, siempre y que un@ sea capaz de llevar a cabo las tareas de modo correcto y con éxito. Aún así, hoy os quiero explicar en este Brain Feeling unos estudios (para mí, desalentadores) la multitarea puede dañar nuestro cerebro y nuestra carrera.

Lo hemos oído cientos de veces: para trabajar eficientemente debemos hacer una única tarea. No multitarea. Pero lo dejamos escurrir. Acabamos comiendo delante de la tele con nuestro ordenador abierto. Miramos Twitter, Facebook y chateamos en el Whatsapp o en la mensajería instantánea del trabajo. Si queremos concentrarnos en un única trabajo ¿por qué nos cuesta tanto concentrarnos?

Hacemos multitarea porque nos hace sentir bien

La respuesta al porqué caemos en el hábito de la multitarea, cuando sabemos que no deberíamos es bastante simple: las personas que llevan a cabo multitarea no son necesariamente más productivas en su trabajo; simplemente se sienten emocionalmente más satisfechas en él.

La investigadora Zhen Wang  menciona que si estudiamos, vemos la tele  a la par y chateamos con nuestros amigos obtenemos un gran sentimiento de satisfacción. Hacemos todas esas coas a la vez y nos sentimos increíblemente eficientes.

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Desafortunadamente, es exactamente lo contrario. Los estudiantes que están inmersos en una multitarea, sí se sienten bien, pero sus resultados son perores que los que no están inmersos en ellas.

Otro problema que encontró el estudio es que, los multitarea parecen eficientes vistos desde fuera, todos queremos ser como ellos. Vemos gente que pueden enviar correo, hacer llamadas telefónicas y llevar a cabo otras tareas de su trabajo y pensamos: “uff! increíble, yo también lo quiero hacer”. Aparentemente nos hace más productivos y queremos serlo, añadiéndonos más presión.

Otros estudios avalan esta teoria. Investigadores han encontrado que las personas que normalmente están bombardeadas con diferentes canales de información electrónica no pueden prestar atención, recopilar información o cambiar de una tarea a otra con la misma facilidad que lo hacen l@s monotarea.

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¿Es una capacidad especial?

Pero, ¿y si hay personas dotadas para la multitarea? Los investigadores de Stanford han comparado grupos de personas basándose en su tendencia a la multitarea y su convencimiento que realmente ayuda a su rendimiento.

Han descubierto que l@s multitarea hard (aquellos que la hacen sin cesar y sienten que potencia su rendimiento) eran peores en la labor que los monotarea. Eso es debido a que tienen más problemas para organizar sus pensamientos y en filtrar información irrelevante; al mismo tiempo que les cuesta más cambiar de una tarea a otra. Recorcholis!

La multitarea reduce nuestra eficiencia y rendimiento porque nuestro cerebro tan solo es capaz de centrarse en una cosa al mismo tiempo.

Cuando intentamos hacer dos cosas a la vez, nuestro cerebro pierde la capacidad de hacerlas bien las dos.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando hacemos multitarea?

La multitarea quiebra el cerebro. Crea, lo que los investigador@s han llamado: focos. De modo que nuestro cerebro cambia de tareas frenéticamente cuando estamos inmersos en modo multitarea.

Fijaos en esta imagen, se pueden ver diferentes actividades cerebrales para diferentes tareas en las que el cerebro está saltando. Va de una a otra al mismo tiempo que lo hacemos nosotros en segundos:

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Los investigadores de Stanford encontraron que aquellos sujetos que hacen multitarea desarrollan también otra serie de capacidades, pensaban que ese sujeto seria muy bueno en: filtrar información, cambiar de tareas, mantener una memoria buenísima. Ninguno de ellos ciertos.

Los Puntos Malos de la Multitarea

Los estudios pues, demuestran que la la multitarea es muy mala para nosotros. Nos hace menos productivos y no nos deja filtrar la información.

A parte de hacernos ir más lentos, también hace decrecer nuestro cociente intelectual. Un estudio de la Universidad de Londres demostró que los participantes que estaban inmersos en multitarea durante labores cognitivas bajaban su cociente intelectual del mismo modo que si hubiesen estado fumando marihuana o despiertos toda la noche. Bajaba 15 puntos, hasta el rango de un niño de 8 años.

Con lo que, recuerda: la próxima vez que estés escribiendo un correo a tu jefe durante una reunión; lo estás haciendo como si un niño de 8 años lo hiciese por tí. (empiezo a entender muchas cosas 🙂 )

El Daño Cerebral Producido por la Multitarea

Otros estudios, donde los sujetos estaban inmersos constantemente en multarea demostraron que tenían menos densidad cerebral en el córtex cingular anterior (azul): la región responsable de la empatía y el control cognitivo y emocional.

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Hay que tener en cuenta que se necesita más investigación para determinar con seguridad que la multitarea realmente provoca daños físicos en el cerebro en contraposición del daño cerebral que pudiese existir en las personas predispuestas a la multitarea), pero esta claro que tiene efectos negativos. Kep Kee Loh (neurocientífico) afirma: “Creo que es importante crear una alerta sobre el modo en que interactuamos con nuestros dispositivos, que puede estar cambiando el modo en que pensamos. Cambios que pueden estar sucediendo a nivel de estructura cerebral”

Aprender de la Multitarea

Si eres propenso a la multitarea, como es mi caso, no será un habito que deberías querer permitir. Claramente te hace ir más lento y disminuye la calidad de tu trabajo.

Aunque no cause daño cerebral, permitirte ser multitarea alimentará cualquier dificultad que tengas con la concentración, la organización y la atención a los detalles.

La multitarea en reuniones de trabajo y otros eventos sociales indica bajo conocimiento social y de uno mismo; dos capacidades de la Inteligencia Emocional que son críticas para el éxito en el trabajo.

Así pues, cada vez que hacemos multitarea no solamente estamos lastimando el rendimiento de ese momento; sino que muy probablemente estaremos dañando un área de nuestro cerebro que es crítica para nuestro éxito laboral.

Personalmente, estoy empezando a entender muchas cosas que me ocurren en mi día a día.

Finalmente: escuchar música mientras trabajamos no es multitarea

Te podrás estar preguntando, ¿también tengo que dejar de escuchar música mientras trabajo para ser más productivo? el profesor de Stanford Cliffor Nass afirma:

“En el caso de la música, es un poco diferente. Tenemos una parte especial en nuestro cerebro dedicada a la música, con lo que podemos escuchar música mientras hacemos otras cosas”

La música y el cerebro. ¡Vaya par!

Un poco de música; el hombre orquesta 🙂

Buen Lunes!!

Artículos originales:

  1. “Multitasking Can Damage Your Brain and your Career, Studies Say” en Entrepreneur
  2. “What Multitasking Does To Our Brains” en LifeHacker