Tu Azul No Es Mi Azul, o Cómo La Percepción Nos Da Una Lección de Empatía

Hoy me gustaría aprender una reflexión que se hace Interpractical Juggler (miembro de Medium), quien se define a sí mismo como escritor, malabarista, filósofo, loco ocasional, propietario profesional de una barba, y alquimista moderno que quiere que el mundo brille.

La verdad es que es un Brain Feeling que no deberíamos dejar escapar. Veréis que está narrado en primera persona, pero no soy yo, es Inerpractical Juggler.


Estando en la Universidad, sufrí un ataque psicótico que hizo que me cuestionase la naturaleza de la realidad. En un intento de entender qué era lo que me estaba pasando, salté dentro de la madriguera de la metafísica, estudiando un montón de filosofía y dejándome envolver por los matices de las ciencias cognitivas.

Muchas de las cosas que aprendí me hicieron cuestionar si mi realidad subjetiva era la misma realidad subjetiva que cualquier otr@. Dado que estaba experimentando alucinaciones y viviendo delirantes fantasías que parecía que nadie más estuviese teniendo, llegué a la conclusión que el mundo interior de cada un@ es totalmente diferente al de l@s otr@s (nuestros mundos respectivos no tienen porque estar alineados).

Esto es particularmente interesante, ya que por esa época en la que llegaba a esas conclusiones, también me topé con la teoría del color. Tod@s nosotr@s hemos tenido momentos en los que nos hemos preguntado si el azul que vemos es el mismo que el azul que otras personas ven. ¿Cuál es la verdad real tras nuestros ojos? ¿Indican nuestras percepciones que cada un@ de nosotr@s vivimos una realidad completamente diferente a la que viven las personas de nuestro entorno?¿Qué pasaría si cambiásemos de cuerpos? ¿Nos veríamos en un mundo bizarro e irreconocible?

¿Realidad?

Cómo Se Forma La Experiencia

Empecemos nuestra exploración de lo subjetivo revisado un experimento muy conocido:

Si un árbol cae en un bosque y nadie está allí para oírlo, ¿hace algún ruido?

Si eres como yo al empezar mis pinitos en filosofía, vas a responder a esta pregunta con un absoluto y rotundo “Sí”. Pero, si deconstruimos lo que realmente está ocurriendo en este escenario, veremos que la respuesta es, de hecho, un “No” menos obvio de lo esperado.

En esencia, esta pregunta demuestra un problema con el lenguaje. El modo en que interpreté este pregunta en primer lugar reflejaba el pensamiento que el sonido no necesita de un@ testig@ para existir. Pero, como de hecho pasa, la realidad de las cosas es más complicada cuando asumimos la complejidad del lenguaje y su rol en esta situación.

Para ilustrar lo que quiero decir, primero deberemos distinguir entre “sonido” y “ondas sonoras”. Estas son las etiquetas que usamos para distinguir entre un qué subjetivo, y un fenómeno objetivo, respectivamente. Cuando un árbol cae perturba un montón de aire, causando una percusión ondulatoria de energía que radia a través de las moléculas de aire. Sin un@ obsrvador@, este proceso es básicamente piezas mecánicas del Universo jugando un efecto de causa y efecto.

Árbol Caído En El Bosque

¿Cuál es el sonido de una mano aplaudiendo? ¿Si mueves tu mano en el aire, oyes algo? Normalmente, bajo circunstancias normales, el mero hecho de perturbar el aire no causa sonido, a pesar de que lo hace radiando de un modo muy similar al que lo hace cuando un árbol cae.

Estructura Del Oído

Con esto, podemos afirmar que el sonido existe como resultado de la traducción de un fenómeno del mundo externo en una experiencia de nuestros mundos internos.

En el caso de un árbol cayendo, el aire pasará por un proceso que lo traduce como sonido: primero entrará por las orejas de un@ observador@  y reverberará en el tímpano. Esto hace que dos pequeños huesos, el martillo y el yunque, choquen uno contra otro, antes de pasar esa vibración hacia un tercer hueso, el estribo. El estribo crea ondas en la cóclea, una estructura espiral de nuestro oído interno.

En la cóclea hay pequeños pelillos llamados esterocilios que actúan como transistores. Cuando un estereocilio se mueve por el movimiento fluido de la cóclea, transforman el estímulo en una señal electromecánica que viaja a través del nervio auditivo hasta el cerebro. De aquí, el cerebro coge la información y la usa para construir una experiencia, en un proceso llamado Teatro Cartesiano.

Teatro Cartesiano

Cómo Se Forma El Color 🎨

De un modo similar, el color se forma cuando nuestros ojos traducen el fenómeno de la luz en un deslumbrante espectáculo de colores. El color que “vemos” es lo que ocurre cuando la luz que rebota del entorno sin ser absorvida por ningún objeto particular se refracta a través de las lentes de nuestros ojos, donde se redirige a un grupo de células especializadas, llamada conos y bastones.

Los conos se activan con altos niveles de luz y son los que nos permiten ver el color. Los bastones se activan con bajos niveles de luz lo que nos permite ver en circunstancias de poca luz.

El Ojo

Conos y Bastones

Tanto los conos como los bastones están en el fondo del ojo, en la retina. De manera parecida a la que los estereocilios del oído traducen la información en un patrón que el cerebro puede usar, estas células receptoras traducen la información de las ondas de luz en una señal que el cerebro usa para construir una imagen del mundo externo.

Una persona normal tiene 3 tipos de conos, que detectan rangos de luz de longitudes de onda azules, verdes y rojas. Es mediante las combinaciones de las entradas de estas células el modo en que nuestro cerebro puede juntar todo el espectro del arco iris, una habilidad que no todas las personas poseen. Aquí es donde recordamos que la experiencia de interpretar la luz no es la misma para tod@s nosotr@s.

L@s daltónic@s suelen tener 2 tipos de conos, lo que hace que muchos colores tengan un apariencia “gris“. La mutación genética llamada tetracromacia hace que aquellas que la tienen, sobre un 12% de todas las mujeres, tengan 4 tipos de conos y que, por lo tanto experimenten un rango de colores más amplio que una persona “normal”. Dado el gen de la tetracromacia tan sólo se expresa en el par X de cromosomas, los hombres no pueden tener esta mutación.

Estas variaciones en la percepción de la luz y el color son indicadores de que existe una gran variedad de personas que inherentemente ven el mundo de un modo diferente a como lo ve una “persona normal”. Pero esto aún no responde a la pregunta: ¿Ven dos personas con la misma visión los mismos colores?

Un Experimento Con Experiencia

En 2009, un experimento de la Universidad de Washington probó la percepción del color de los saimiris.

Saimiri

Al igual que los daltónicos y muchos otros mamíferos, estos monos solo tienen dos tipos de conos. El experimento probó en primer lugar como los monos reaccionaban a puntos coloreados en una pantalla cuando se juntaba con la recompensa de un sorbo de zumo.

L@s investigadores descubrieron que los monos podían distinguir los puntos azules y amarillos dentro de un campo de puntos grises, pero no podían distinguir los puntos rojos ni los verdes.

Luego se inoculó a los monos con un virus de laboratorio que mutaba genes específicos de los ojos de los monos, cambiando sus receptores de verde en receptores de rojo. Los monos no es están neurológicamente programados para procesar el color rojo, pero l@s investigador@s descubrieron que, tras esta terapia génica, los monos ya no tenían problema alguno para seleccionar los puntos rojos.

Esto nos hace preguntar: ¿Qué pasó exactamente para que los monos pudiesen percibir el color nuevo? ¿Era el rojo que percibían el mismo que percibimos nosotr@s, o la experiencia de percibir el color rojo es fundamentalmente diferente para los monos “inyectados” que para l@s human@s?

Saimiri Test

Reflexiones y Conclusiones 🤔

Las preguntas que nos podemos hacer en referencia al experimento son similares a las que nos podemos hacer cuando nos preguntamos sobre nuestros cerebros y qué es lo que hacen la primera vez que experimentan el color. Podemos concluir que ningun@ de nosotr@s nace conociendo el color inherentemente; tod@s hemos tenido que pasar por el proceso de experimentar todos y cada uno de los colores por primera vez al habérnoslos encontrado justo al salir del vientre materno.

Y aunque aún no podamos afirmar que la mayoría de las personas experimentan el color del mismo modo, podemos asumir que la interpretación de color no es un proceso biológico e innato como tendemos a creer. Es totalmente posible que nuestros cerebros hayan aprendido a expresar diferentes longitudes de onda de luz de acuerdo a nuestras diferentes realidades subjetivas.

Percepción del Color del Cerebro

Si pensamos en las diferencias que estos factores crean en nuestras perspectivas del mundo, podemos empatizar mejor con l@s demás en nuestro día a día.

A lo mejor tu azul es mi rojo. Cada un@ de nosotr@s viene al mundo con unas perspectivas individuales y unas experiencias vitales de modo único.

Mis experiencias e investigaciones me han enseñado que todo lo que pueda pensar que sé, puede ser cuestionado (hecho que suscribo).

Si más gente entiende que sus mundos internos no son absolutos, entonces nuestra experiencia colectiva como seres humanos tendrá espacio para mayor comprensión, ya que basaremos nuestras interacciones en el hecho que tod@s somos únic@s y tenemos nuevas perspectivas que deben ser nutridas y mimadas. Solo entonces, seremos capaces de manifestar un paraíso colectivo.

Buen Sábado!! 🙂


Artículo Original: “Your Blue Is Not My Blue” en Medium