La Humildad Intelectual, Un Superpoder

Hemos aprendido algunas cosas sobre la humildad y todo lo que nos puede aportar en Brain Feelings anteriores como: Curas de Humildad o “Me He Equivocado”: Las 3 Palabras que nos hacen más Creíbles.

Todo lo aprendido en estos Brain Feelings apunta sileciosamente hacia el hecho del superpoder de la humildad. Hoy me gustaría aprender un punto más sobre la humildad. Un caso especial de ésta: la humildad intelectual.

Supuestamente, en algún momento de los años 1990s el magnate de la comunicación Ted Turner en un momento de exuberancia narcisista dijo: “Si sólo tuviese un poco de humildad, sería perfecto“. Mientras que, en caso de Turner ha demostrado haber ganado en humildad, tod@s l@s emprendedores del mundo tecnológico de hoy, parecen mostrar una arrogancia parecida.

Arrogancia

¿Por qué ser humilde? Al fin y al cabo, Aristóteles dijo:

El Hombre, por naturaleza, desea saber

La humildad intelectual es un ejemplo muy particular de la humildad, aunque puedas tener los pies en suelo sobre la mayoría de cosas, aún puedes ignorar tus limitaciones mentales. La humildad intelectual significa reconocer que no lo sabemos todo y que lo que sabemos no debemos usarlo para nuestro propio beneficio. Debemos admitir que tenemos un sesgo en nuestras creencias de cuánto es lo que entendemos y buscar las fuentes del conocimiento del que carecemos.

Internet y los medios digitales nos han creado la impresión de que tenemos el conocimiento infinito al alcance de nuestros dedos. Pero, haciéndonos más vag@s, los medios han abierto un gran espacio que la ignorancia puede llenar.

Tania Lombrozo, psicóloga de la Universidad de California, explicó en Edge cómo la tecnología incrementa nuestra ilusión del conocimiento. Ella argumenta que el modo con el que accedemos a la información sobre un tema en concreto es crítico para nuestro entendimiento y que cuanto más fácil podamos recordar una imagen, una palabra o afirmación, mayor va a ser la impresión de que lo hemos aprendido con éxito; absteniéndonos así de de nuestro esfuerzo del procesamiento cognitivo.

Los puzzles lógicos presentados en un tipo de letra un tanto feo, por ejemplo, pueden animar a alguien a hacer un esfuerzo extra para solucionarlos. Sí, efectivamente, esta aproximación va en contra de todos los principios del diseño de las aplicaciones y webs que pueblan las pantallas de nuestros Smartphones; en las que nuestro cerebro procesa la información de un modo calmado.

¿Qué hay sobre todos los comentarios y conversaciones que ocurren en el mundo online? Bien, nuestra capacidad de aprender de ellos depende de nuestras actitudes hacia los demás. El humilde intelectual no reprime, esconde o ignora sus vulnerabilidades, como lo hacen muchos trollsDe hecho, conciben sus debilidades como fuentes de desarrollo personal, y usan esas conversaciones como una oportunidad para refinar sus puntos de vista. Las personas que son humildes por naturaleza tienden a ser más abiert@s de miras y a ser más rápid@s a la hora de resolver disputas, dado que reconocen que sus opiniones pueden ser inválidas.

La psicóloga Carol Dweck, de la Universidad de Stanford en California, ha demostrado que si tú crees que la inteligencia se puede desarrollar a través de la experiencia y del trabajo duro, serás más proclive a esforzarte más a la hora de solucionar problemas difíciles, en comparación con aquell@s que piensan que la inteligencia es hereditaria e inmutable.

La humildad intelectual reside en la habilidad de preferir la verdad por encima del estatus social. Se caracteriza por un compromiso en buscar respuestas y por un deseo de aceptar nuevas ideas, incluso cuando éstas contradicen nuestros puntos de vista. Al escuchar a l@s demás, corremos el riesgo de descubrir que saben más que nosotr@s. Pero las personas humildes ven el crecimiento personal cómo una meta en sí mismo, mas que percibirlo como una herramienta para trepar por la escalera social. Perdemos mucha de la información disponible, si tan sólo nos concentramos en nosotr@s mism@s y en nuestro lugar en el mundo.

Justo en el lado opuesto reside la arrogancia intelectual, el gemelo malvado del exceso de confianza en un@ mism@. Este tipo de arrogancia emerge del sesgo egocéntrico, es decir, la tendencia de sobreestimar nuestra propia virtud o importancia, ignorando el rol del cambio o la influencia de las acciones de otras personas en nuestras propias vidas. Esto es lo que hace que nos atribuyamos los éxitos a nosotr@s mism@s y que atribuyamos los fallos a las circumstancias.

El sesgo egocéntrico tiene todo el sentido del mundo, ya que lo que mejor entendemos es nuestra propia experiencia personal. Se convierte en un problema cuando esa experiencia es demasiado frágil para formar una opinión seria, aunque la formemos igualmente. Los estudios han demostrado que las personas tienen serias dificultades a la hora de darse cuenta de sus propios puntos ciegos, incluso cuando pueden identificarlos fácilmente en l@s demás.

Desde un prisma evolutivo, la arrogancia intelectual puede ser vista como un modo de alcanzar la dominancia imponiendo los puntos de vistas de un@ mism@ sobre los de los demás. Mientras que, la humildad intelectual invierte los recursos mentales en la conversación y en el trabajo hacia un consenso del grupo.

El Centro De Desarrollo Para El Desarrollo Humano de California cuya misión es ayudar a l@s jóvenes a convertirse en adultos con éxito, está financiando una serie de grandes estudios sobre la humildad intelectual. Su hipótesis es que la humildad, la curiosidad y la apertura de mente son las claves para una vida plena. En uno de sus papers proponen una escala para medir la humildad mediante preguntas del tipo: si la humildad de las personas es inherente a ellas o depende las circunstancias. Admitir que nuestras opiniones (y las de los demás) varían en función de las circunstancias es, en sí mismo, un paso muy importante hacia la reducción de nuestra confianza exagerada de que estamos en lo correcto.

En el reino de la ciencia, si la necesidad es la madre de la invención, entonces la humildad es el padre. L@s científic@s deben desear abandonar sus viejas teorías en favor de las nuevas, y más detalladas explicaciones para mantener la innovación constante.

Much@s científic@s que han llevado a cabo descubrimientos temprano en su carrera se han visto autobloqueados por el ego a la hora de llevar a cabo nuevos avances. El filósofo W Jay Wood menciona en su fascinante blog que l@s científic@s intelectualmente humildes son más proclives a adquirir nuevo conocimiento y visión que aquellos que muestran una falta de esa virtud. Menciona que, la humildad intelectual cambia a l@s mism@s científicos de modos que les permite dirigir sus habilidades y prácticas de modos más efectivos

Albert Einstein lo sabía cuando dijo que la información no es conocimiento. Laszlo Bock, el jefe de personal de Google, está de acuerdo con ello. En una entrevista en The New York Times, afirmó que la humildad es uno de los atributos que busca en l@s candidat@s, pero que puede ser difícil de detectar en las personas de éxito ya que raramente experimentan el fallo. Sin humildad eres incapaz de aprender, denota. Suena un poco irónico, dicho por una compañía que lo ha hecho casi todo para hacer que la información parezca instantánea, constante y para picar. A lo mejor la humildad es el tipo de cosa que sólo podemos tener cuando no estamos al tanto de ella.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “Overvaluing confidence, we’ve forgotten the power of humility” en Aeon

8 Hábitos de Líderes Que Saben Cómo Delegar

Much@s líderes dirán que ya están delegando mucho, pero si preguntamos a sus emplead@s nos dirán que sus jef@s son micromanagers que no delegan lo suficiente.

La mayor razón para esta diferencia de opiniones es el desacuerdo que hay en qué significa realmente delegar. L@s managers tienden a concebir la delegación como una elección binaria (mantenerlo o dejarlo ir). De modo que si nos enmarcamos en estos términos, la noción de ‘dejarlo ir’ puede instaurar miedo en los corazones de l@s managers. Así empieza un círculo vicioso: a medida que sus emplead@s estiran para tener más autonomía, l@s líderes tienden a agarrarlo aún más firmemente. En un grado o en otro, ocurre cada día en cada organización.

Micro Manager

Micro Manager

Para romper este círculo vicioso debemos empezar redefiniendo la delegación. No se trata sobre l@s managers perdiendo el control y descuidando qué es lo que están haciendo sus equipos. Es más lo contrario. La Delegación es sobre permitir que la gente más inteligente, capaz y comprometida contribuya al éxito de su organización.

L@s líderes que delegan de modo adecuado hacen estas 8 cosas bien, aprendámoslas:

1.Miden Los Resultados Justa y Regularmente

L@s managers que delegan efectivamente trazan las métricas de rendimiento correctas y hacen que tod@s se hagan responsables de ellas.

Debemos recopilar continuamente datos sobre qué es lo que los individuos, los equipos y la organización, como un todo, están logrando. También debemos distribuir esta información (tanto los criterios cómo los resultados) a cualquier persona involucrada. Cuando estas medidas apuntan a una persona o equipo que no está entregando, entonces es el momento de reconsiderar cómo esta tarea debería ser delegada.

2.Construyen Una Cultura De Debate Abierto y Honesto

L@s buen@s líderes demandan que aquell@s en los que han depositado confianza para ejecutar un trabajo lo hagan bien, pero también deben están abiert@s a considerar nuevas propuestas y soluciones.

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En estos casos, un@ buen@ manager requerirá que sus equipos respalden estas nuevas propuestas con investigación sólida. Mantengamos las opiniones bajo un escrutinio cercano que permita a tod@ aquel posible interesad@ en un cambio saber que tenemos en cuenta sus opiniones.

3.Invierten en Experimentación, Innovación y Mejora

Si no está roto, no lo arregles. Lo sabremos a partir de las medidas que tomamos cuando las cosas van finas y no requieren ser tocadas. Pero permitir a l@s demás que decidan la dirección en que deben llevar a cabo ciertas asignaciones liberará un modo de liderazgo que permite encontrar modos de hacer las cosas diferentes. De hecho, delegar puede abrir, de por sí, nuevas oportunidades para la innovación.

4.Hacen Disponibles Los Recursos Correctos

L@s líderes efectiv@s deben ofrecer formación y entrenamiento robustos para que los equipos cargados con un trabajo determinado tengan las aptitudes y las herramientas para ahcerlo.

También permiten que aquell@s que llevan a cabo las nuevas asignaciones con éxito puedan hacerse cargo de retos mayores; aportándoles los recursos correctos para llevarlos a cabo.

5.Definen El ‘Qué’ y Delegan El ‘Cómo’

Este es el mejor modo de evitar el micromanagement. Demos la responsabilidad de lograr algo a l@s demás, pero dejémosles que ell@s elijan el mejor modo para hacerlo.

Este hecho ofrece la oportunidad a tu equipo de demostrar lo inteligentes, talentosos, capaces y comprometid@s están y son; y viceversa.

6.Reconocen Los Logros

Premiemos el trabajo excepcional cuando lo veamos. L@s líderes que delegan eficazmente están constantemente buscando futur@s líderes que puedan destacar sol@s cuándo se les da la oportunidad.

7.Muestran Curiosidad Real En El Trabajo De Su Equipo

L@s managers que delegan adecuadamente muestran un interés genuino en saber cómo están saliendo las cosas. Dejemos nuestro privilegio de lado. Seamos humildes y respetuosos. Hagamos las preguntas adecuadas para animar a las personas a pensar claramente y a demostrar qué es lo que saben. Comparte tus ideas moderada y estratégicamente y no dictes soluciones.

8.Invitan A La Participación

El test definitivo de una delegación bien hecha es ver hasta dónde es capaz un@ líder de llevar la participación de su equipo en la toma de decisiones; ya se trate de personas (contratar, gestionar, premiar), estrategias (metas y planes) o dinero (dónde va y cuánto).

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Éstas son las esferas en la que la mayoría de líderes se agarran más fuerte, y de hehco hay una buena razón para ser cuidados@s aquí. Fallos a la hora de contratar a gente, en la estrategia y en las inversiones pueden convertirse en errores fatales que pueden amenazar el éxito y la supervivencia de una empresa.

Existe una gran cantidad de ejemplos del mundo real sobre líderes y compañías cuyas prácticas de delegación han generado compromiso profundo y han mejorado el rendimiento y el beneficio.

Para delegar de modo que podamos generar productividad, compromiso y éxito necesitamos una buena dosis de coraje, inteligencia y humildad. Cada líder debería buscar ese standard de calidad más que ceñirse a los riesgos que pueda comportar.

Buen Viernes!! 🙂


Artículo Original: “8 Habits Of Leaders Who Know How To Delegate” en FastCompany

 

Curas de Humildad

Hoy me gustaría dar a conocer un artículo sobre la humildad. Lo descubrí el pasado domingo, es muy cortito pero es muy clarificador. ¿Sabéis? Creo que a menudo, y más hoy en día, tendemos a entender mal el concepto de humildad, con lo que, en nuestros esfuerzos por intentar ser humildes fracasamos.

En mi experiencia el ser humilde (en mi caso, creo que aún estoy trabajando en ello) es un proceso dónde al principio empiezas fingiendo hasta que llega un punto en el que lo has conseguido, en el que te has acostumbrado a no vanagloriarte de todos tus logros, a escuchar a l@s demás y a poner tu experiencia al servicio de los otros y, a aceptar sin vergüenza alguna tus errores, equivocaciones y gazapos.

Creo que cómo dijo C.S.Lewis:

“La Humildad no consiste en pensar menos en tí, es pensar que tú eres menos”

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Aún así, en nuestro intento de ser más humildes, a menudo nuestro ego quiere sacar la cabeza, y suele ser entonces cuando recibimos una cura de humildad. Veamos qué es lo que nos explica Carles Capdevila.

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La Humildad Teórica es asumible. Me cuesta poco aceptar de palabra las cosas que no se hacer, en qué soy un negado, o qué es lo que no ha salido como quería, los fracasos, las meteduras de pata, los errores. De hecho, incluso puedo bromear con ello, y así me siento mejor, fíjate si soy humilde que lo llevo con alegría. Pero la práctica conlleva más trabajo y demuestra una vez más que saber entender las cosas no es garantía alguna de que las sepamos aplicar.

Llamamos curas de humildad a las hostias que nos da la vida para recordarnos que somos imperfectos, que los planes no salen como queremos, que lo que hacemos tiene consecuencias, y que a veces las consecuencias llegan sin haberlas ni tan solo buscado. Vamos, que somos mortales. Nos suelen coger desprevenidos porque no estamos entrenados. Huimos de terrenos incómodos (zona de confort), nos encaramos hacia lo que creemos que controlamos, acabamos descartando lo que más nos cuesta, lo hacemos incluso cuando tendríamos ganas de hacerlo. A veces nos pasa por aquella mezcla de pereza, sentido del ridículo y miedo a mostrarnos frágiles.

Por circunstancias vitales ahora intento aprender disciplinas alejadas de mi dominio. Que requieren más silencio que palabras, más habilidades físicas que reflexión, más movimiento que sedentarismo, más intimidad que exposición pública, más constancia que creatividad puntual. Actividades en las que siento que soy muy poca cosa, en las que soy maldestro, en que de momento la única opción de destacar es cómo el que lo hace peor. Me había llenado la boca presumiendo que me encanta aprender. Pero me refería a aprender a mí manera. Cuando se trata de aprender diferente, difícil, donde el progreso es tan lento que no lo percibes, donde no hay recompensa inmediata, te das cuenta que la practica de la humildad es dolorosa. Era tan fácil decirlo y punto.

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Buen Miércoles!! 🙂

Artículo Original: “Cures d’humiltat” en Ara.cat