No Te Avergüences De Cuidar Tu Salud Mental

Debemos desmitificar el término “enfermedad mental“. Como hemos aprendido, en algunos Brain Feelings pasados, tod@s somos, hemos sido o seremos en algún momento enferm@s mentales. Por que la enfermedad mental tiene muchas caras: esquizofrenia, personalidad múltiple, paranoia, manía persecutoria, bipolaridad,…; pero también otras caras que (por tradición histórica) no las consideramos enfermedades mentales: ansiedad, stress, depresión, pena.

No es cómodo reconocer que somos enfermos mentales por el simple hecho de tener ansiedad o de tener stress. Pero, en mi opinión, bien pensado es normal en el mundo de hoy en día. ¿Qué le pasa a un futbolista? Sufre lesiones en las piernas. ¿Qué le pasa a una persona que ha hecho siempre el mismo trabajo manual? Puede sufrir de túnel carpiano. Entonces, ¿qué le pasa a una persona que trabaja con su cerebro, en actividades intelectuales constantemente? Que el cerebro enferma.

Si sois de l@s que pensáis que al ser enferm@s mentales sois un caso raro, tranquil@s, podría asegurar que el caso raro es el que no es un@ enferm@ mental hoy en día. Otro tema es ya, reconocerlo, aceptarlo y compartirlo.

Es esta TED Talk de hoy (subtitulada al castellano) aprenderemos que cuando el stress ya fue demasiado para Sangu Delle, no tuvo otro remedio que enfrentarse a su propio prejuicio, que no era otro que “el que los hombres no tenían por qué cuidar de su salud mental”.

En esta charla, Delle comparte cómo aprendió a manejar la ansiedad en una sociedad que no se siente cómoda con las emociones. Como él mismo afirma: “Ser honest@s sobre cómo nos sentimos no nos hace más débiles, nos hace human@s

 

La Transcripción de La Charla

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El año pasado… fue un infierno.

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Era la primera vez que comía benachin nigeriano.

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En realidad, con toda seriedad, estaba atravesando muchos problemas personales. Enfrentaba un enorme estrés, sufría un ataque de ansiedad. Algunos días, no podía trabajar. Otros días, solo quería echarme en la cama y llorar.

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El médico me preguntó si me gustaría hablar con un profesional de la salud mental sobre mi estrés y ansiedad. ¿Salud mental? Me cerré y me negué violentamente en señal de protesta. Sentí un profundo sentimiento de vergüenza. Sentí el peso del estigma. Tengo una familia que me apoya y me quiere y amigos increíblemente leales, pero no pude aceptar la idea de hablar con nadie sobre mi dolor. Me sentí sofocado por la rígida convención social acerca de nuestra masculinidad africana. “La gente tiene problemas reales, Sangu. ¡Supéralo!”

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La primera vez que oí “salud mental”, era estudiante en un internado y recién venido en barco de Ghana, en la Peddie School en Nueva Jersey. Acababa de pasar por la brutal experiencia de perder siete seres queridos en el mismo mes. La enfermera de la escuela, preocupada por lo que estaba pasando — Dios bendiga su alma — me preguntó por mi salud mental. “¿Está loca?”, pensé. ¿No sabe que soy africano?

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Al igual que Okonkwo en “Things Fall Apart”, los hombres africanos ni procesan ni expresan sus emociones. Nosotros encaramos los problemas.

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Nos ocupamos de nuestros problemas. Llamé a mi hermano y me reí de los “oyibos” — la gente blanca — y sus extrañas enfermedades: Depresión, TDAH y esas “cosas extrañas”. Al crecer en África Occidental, cuando la gente usa el término “mental”, lo que viene a la mente es un loco con el pelo sucio, trenzado, balbuceando y andando medio desnudo por la calle. Todos conocemos a este hombre. Nuestros padres nos advierten acerca de él. “Mamá, mamá, ¿por qué está loco?”“¡Drogas! Con solo mirarlo, terminas como él”.

2:59 (Risas)

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Si tienes neumonía, tu madre te llevará al hospital más cercano para tratamiento médico. Pero si uno se atreve a declararse depresivo, tu pastor va a expulsar a los demonios y culpar a las brujas del pueblo.

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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la salud mental significa poder lidiar con el estrés cotidiano de la vida; trabajar productivamente y fructíferamente; y ser capaz de hacer una contribución a la comunidad. La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. A nivel mundial, el 75 % de todos los casos de enfermedad mental se pueden encontrar en países con pocos ingresos. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos africanos invierten menos de 1 % del presupuesto para la atención médica en salud mental.

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Incluso peor, tenemos una grave escasez de psiquiatras en África. Nigeria, por ejemplo, se estima que tiene unos 200, en un país de casi 200 millones. En toda África, el 90 % de la gente carece de acceso al tratamiento. Como resultado, sufrimos en la soledad, silenciados por el estigma.

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Nosotros como africanos, a menudo respondemos a la salud mental con la distancia, ignorancia,culpa, miedo y enojo. En un estudio realizado por Arboleda-Flórez, que preguntaba directamente: “¿Cuál es la causa de la enfermedad mental?” el 34 % de los encuestados nigerianos nombraron el uso indebido de drogas; el 19 % dijo “ira divina y la voluntad de Dios”…

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un 12 % la brujería y estar poseído por espíritus. Pero pocos citaron otras causas conocidas de la enfermedad mental, como la genética, el estatus socioeconómico, la guerra, el conflicto o la pérdida de un ser querido. El estigma contra la enfermedad mental a menudo resulta en ostracismo y la demonización de los enfermos. El periodista fotográfico Robin Hammond ha documentado algunos de estos abusos en Uganda, en Somalia, y aquí en Nigeria.

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Para mí, el estigma es personal. En 2009, recibí una llamada inquietante en plena noche. Mi mejor amigo en el mundo — un hombre brillante, filosófico, encantador, joven — fue diagnosticado con esquizofrenia. He sido testigo de ver como a algunos de mis amigos de la infancia se les miraba con asco. He oído las risitas. Escuché los chismorreos. “¿Has oído que se ha vuelto loco?” (Yoruba) “¡Está enfermo!” Un comentario despectivo y degradante sobre su enfermedad y palabras que nunca diríamos sobre alguien con cáncer o alguien con malaria. De alguna manera, cuando se trata de enfermedades mentales, nuestra ignorancia mata toda la empatía. Me quedé a su lado mientras la comunidad lo aisló, pero nuestro amor nunca vaciló.

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Tácitamente, me volví apasionado acerca de la salud mental. Inspirado por su difícil situación, ayudé a fundar el grupo para la salud mental de los antiguos alumnos con necesidades especialesen mi universidad. Y durante mi permanencia como residente tutor en la escuela de posgrado,apoyé a muchos estudiantes de pregrado en sus desafíos con la salud mental. Vi a los estudiantes africanos luchar e incapaces de hablar con nadie. Aún con todo esto y conociendo sus historias, yo también luchaba, ya que no podía hablar con nadie al enfrentarme a mi propia ansiedad; tan profundo es nuestro miedo al ser tachados como locos.

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Todos nosotros… pero nosotros, los africanos especialmente, debemos darnos cuenta de que nuestras luchas mentales no restan la virilidad, ni nuestro trauma mancha nuestra fuerza. Tenemos que ver que la salud mental es tan importante como la salud física. Hay que dejar de sufrir en silencio. Debemos dejar de estigmatizar la enfermedad y traumatizar a los afligidos.

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Hablen con sus amigos. Hablen con sus seres queridos. Hablen con profesionales de la salud. Sean vulnerables. Háganlo con la confianza de que Uds. no están solos. Hablen si están luchando. Ser honestos acerca de cómo nos sentimos no nos hace débiles; nos hace humanos.

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Es hora de poner fin al estigma asociado con la enfermedad mental. Así que la próxima vez que oigan “mental”, no piensen solo en el loco. Piensen en mí.

8:56 (Aplausos)

8:58

Gracias.

9:00 (Aplausos)

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “Sangu Delle:There’s no shame in taking care of your mental health” en TED

¿Qué tiene que ver tu postura corporal con la testosterona y el cortisol?

¿Qué os parece si empezamos la semana con una TED Talk? Es posible que la hayáis visto ya que cuenta con 34.963.245 visualizaciones en la Web de TED.

Se trata de la charla “El lenguaje corporal moldea nuestra identidad” impartida por Amy Cuddy, psicóloga social. Me llevé una grata sorpresa al ver los resultados que la postura corporal tiene sobre los niveles de testosterona y del malvado cortisol.

El lenguaje corporal influye en cómo nos ven los demás, pero también puede cambiar en cómo nos vemos a nosotros mismos. Amy muestra como las “posturas de poder” —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito.

Éste es el vídeo subtitulado al Castellano:

Ésta es la transcripción de toda la explicación:

Quiero comenzar ofreciéndoles un sencillo truco productivo que solo requiere lo siguiente: que cambien de postura por 2 minutos. Pero antes, quiero pedirles que ahora mismo hagan una revisión de su cuerpo y de lo que están haciendo con él. Veamos, ¿cuántos de Uds. están empequeñecidos? Quizás se están encorvando, o están cruzando las piernas, o tienen las manos en los tobillos. A veces cruzamos los brazos, así, o los extendemos. (Risas) Puedo verlos. (Risas) Quiero que se fijen en lo que están haciendo ahora mismo. En unos minutos volveremos a esto y espero que si aprenden a hacer un pequeño cambio,pueda cambiar notablemente el desarrollo de su vida.

Estoy fascinada con el lenguaje corporal, y en particular me interesa el lenguaje de los demás. Es decir, me interesa, ya saben… (Risas) una interacción torpe o una sonrisa, una mirada despectiva, quizás un guiño extraño, o inclusive algo como un apretón de manos.

Narrador: Aquí están llegando al número 10 y vean este afortunado policía que le da la mano al Presidente de los EE.UU. Ah, aquí llega el Primer Ministro de… No. (Risas) (Aplausos) (Risas) (Aplausos)

Amy Cuddy: Así que un apretón de manos, o su omisión, puede ser tema de conversación durante semanas. Aún en la BBC o en el New York Times. Obviamente, al hablar de comportamiento no verbal o lenguaje corporal no verbal, como lo denominamos los sociólogos es lenguaje, así que pensamos en comunicación. Y cuando nos referimos a comunicación, se trata de interacciones. ¿Qué me comunica tu lenguaje corporal? Y ¿qué te dice a ti el mío?

Hay muchas razones para pensar que esto es una forma válida de verlo. Los sociólogos han empleado mucho tiempo estudiando los efectos de nuestro lenguaje corporal o el de los demás, en nuestros juicios. Emitimos juicios rápidos e inferencias, basados en el lenguaje corporal. Esos juicios pueden predecir resultados verdaderamente vitales, como a quién contrataremos o promoveremos, o a quién invitaremos a salir. Por ejemplo, Nalini Ambady, investigadora de la Universidad de Tufts, dice que cuando la gente observa videos mudos de 30 seg. de interacciones reales de médicos y pacientes, sus juicios sobre la amabilidad del doctor pueden predecir si ese médico va a ser demandado. No tiene mucha relación con la competencia del médico, sino con el hecho de que nos guste la persona y la manera en que interactúa. Más drástico, Alex Todorov de Princeton, ha mostrado que los juicios sobre la cara de los candidatos en solo un segundo, predice el 70% de los resultados electorales para el senado o congreso. Vayamos incluso del ámbito digital, los emoticones utilizados en negociaciones por Internetpueden conducir a mayores ganancias. Si los usas mal, malo. ¿Cierto? Si pensamos en lo no verbal, hablamos de cómo juzgamos a los demás, cómo nos juzgan los demás, y cuáles son los resultados.Tenemos la tendencia, sin embargo, a ignorar al otro, que está influenciado por lo no verbal: nosotros mismos.

Estamos influenciados por nuestros propias expresiones no verbales, pensamientos sentimientos, y por nuestra fisiología. ¿A qué lenguaje no verbal me refiero? Soy psicóloga social. Estudio los prejuicios y enseño en una reconocida escuela de negocios, lo que era inevitable interesarme en la dinámica del poder, especialmente en las expresiones no verbales de poder y dominio.

Y ¿cuáles son esas expresiones de poder y dominio? Bueno, son éstas. En el reino animal, se trata de la expansión. Te haces grande, te expandes, tomas espacio, básicamente, te abres. Se trata de apertura. Y esto es así en todo el reino animal. No solo en primates. Los humanos somos iguales. (Risas) Hacemos así cuando nos sentimos poderosos continuamente, y también cuando es algo temporal. Esto es especialmente interesante porque nos muestra verdaderamente qué tan universales y antiguas, son estas expresiones de poder. Esta expresión, conocida como de orgullo, ha sido estudiada por Jessica Tracy. Ella muestra que las personas videntes, igual que las invidentes de nacimiento, hacen esto cuando ganan en una competencia física. Así, cuando alguien cruza la meta y gana, no importa si no han visto a nadie hacerlo, igual lo hacen. Las manos arriba en forma de V y levantan la cara un poco. ¿Qué hacemos cuando nos sentimos impotentes? Exactamente lo contrario. Nos cerramos. Nos envolvemos. Nos hacemos pequeños. No queremos tropezar con los de al lado. Nuevamente, los animales y los humanos hacemos lo mismo. Esto es lo que sucede cuando se juntan el gran poder con la inferioridad. Si se trata de poder, tenemos la tendencia a complementar los gestos no verbales de los otros. Si alguien se muestra muy poderoso con nosotros, tenemos la tendencia a hacernos pequeños. No lo imitamos.Hacemos lo contrario.

Posiciones de Alto y Bajo Poder

Posiciones de Alto y Bajo Poder

Así que observo estos comportamientos en clase, y ¿qué veo? Noto que los estudiantes de administración muestran toda la gama de expresiones no verbales de poder. Hay unos que parecen caricarturas de alfas: Llegan al salón, y se dirigen al centro antes de comenzar la clase. Quieren ocupar mucho espacio. Al sentarse, se abren por completo. Levantan la mano, así. Y hay otros que virtualmente empequeñecen al llegar. Desde el primer momento, puede verse. Se les ve en la cara y en el cuerpo. Se sientan en su silla, bien pequeñitos. Y al levantar la mano, lo hacen así. Veo un par de cosas en esto. La primera, no se van a sorprender, parece relacionada con el género. Las mujeres hacen esto mucho más que los hombres. Las mujeres se sienten siempre más débiles que los hombres; así que no nos sorprende. También he notado algo que parece relacionarse con el grado de participación de los estudiantes, y en lo bien que lo hacen. Esto es importante en un aula de administración porque la participación vale la mitad de la nota.

Las escuelas de administración han batallado con esta diferencia de notas entre géneros. Se reciben hombres y mujeres igualmente bien preparados y más tarde obtienen esas diferencias en califiacionesque parecen atribuirse, en parte, a la participación Entonces empecé a pensar que estas personas llegan así, y todos participan. ¿Sería posible encontrar personas que finjieran y que eso hiciera que participaran más?

Con mi principal colaboradora, Dana Carney, de Berkeley, quisimos determinar si la simulación nos puede llevar a la realización. Es decir, ¿podremos hacerlo por un breve lapso y luego experimentar un comportamiento que te haga ver más fuerte? Sabemos que lo no verbal determina qué piensan los demás de nosotros. Hay bastante evidencia al respecto. Pero nuestra pregunta específica era: ¿los gestos no verbales definen lo que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos?

Hay evidencias para pensar que así es. Así, por ejemplo, sonreímos cuando nos sentimos felices pero también cuando nos vemos forzados a sonreír mordiendo una pluma con los dientes de esta forma, Es algo bidireccional. También el poder va en las dos direcciones. Cuando te sientes poderoso es probable que hagas esto, pero también es posible que, si finges ser poderoso, sea más probable que te sientas en realidad poderoso.

Entonces, la segunda pregunta es que si sabemos que la mente puede inducir cambios en el cuerpo, ¿es posible que también el cuerpo haga cambiar la mente? Y cuando digo mente, en el caso del poder, ¿de qué estoy hablando? Me refiero a pensamientos, sentimientos y al tipo de cosas fisiológicas que componen nuestros pensamientos y sentimientos. En este caso hablo de hormonas. Estudio las hormonas. ¿En qué se parece el cerebro de un poderoso al de alguien sin poder? Los poderosos tienden a ser, no nos sorprende, más positivos, a tener más confianza, más optimismo. Piensan que pueden ganar inclusive en juegos de azar. También tienden a pensar más en forma abstracta. Hay muchas diferencias. Son más arriesgados. Hay muchas diferencias entre los poderosos y los que no lo son.Fisiológicamente también hay diferencias en dos hormonas claves: la testosterona, que es la hormona del la dominación, y el cortisol, la hormona del estrés. Lo que se ha visto es que los individuos masculinos más poderosos en jerarquías de primates, tienen alta la testosterona y bajo el cortisol, y los líderes poderosos y efectivos, también tienen alta la testosterona y bajo el cortisol. ¿Qué quiere decir esto? Si hablamos de poder, la gente pensaba solamente en la testosterona, por su relación con la dominación. Pero el poder también se relaciona con cómo reaccionamos al estrés. ¿Queremos que el líder poderoso y dominante, tenga alta testosterona, pero sea susceptible al estrés? Probablemente no, ¿cierto? Queremos una persona poderosa, positiva y dominante, que no se afecte por el estrés, una persona que pueda relajarse

Sabemos que en las jerarquías de primates, si un alfa tiene que tomar control, si alguien tiene que asumir el mando, tomar de pronto ese papel, supone que en unos días, su testosterona se eleva sustancialmente y su cortisol baja igualmente. Tenemos esa evidencia, que el cuerpo puede moldear la mente, al menos a nivel facial, y también que el papel asumido puede moldear la mente. Entonces ¿qué ocurre cuando se asume un cambio de papel? ¿Qué pasa si se hace a un nivel mínimo, como esta pequeña manipulación o intervención? Le decimos, “quiero que durante dos minutos te pongas de pie así, y eso te hará sentir más poderoso”.

Así lo hicimos. Decidimos traer gente al laboratorio para un pequeño experimento. Estas personas, por 2 minutos, asumieron posiciones. ya sea de poder o de debilidad. Les mostraré 5 ó 6 de estas posiciones, aunque ellos probaron solo 2. Esta es una. Un par más. A esta la prensa la llamó la “Mujer Maravilla”.Aquí hay otro par. Pueden estar de pié, o sentados. Ahora las posiciones de debilidad. Se doblan, se hacen pequeñitos. Esta es de muy bajo poder. Si te tocas el cuello te estás protegiendo, realmente. Esto es lo que sucede. Ellos llegan, escupen en un frasco, y les decimos por 2 minutos: “Quiero que hagas esto, o lo otro”. Ellos no ven las fotos de las posiciones. No queremos inducirlos con un concepto de poder. Queremos que sientan el poder, ¿de acuerdo? Por 2 minutos lo hacen. Y luego les preguntamos, “¿Qué tan poderoso te sientes? Y luego les damos la oportunidad de apostar, y por último tomamos otra muestra de saliva. Eso es todo el experimento.

Y esto es lo que encontramos. En tolerancia al riesgo, a apostar, descubrimos que quienes asumen la posición de mucho poder, se arriesgan a apostar en el 86%. De los que están en posición de debilidad,solo el 60%. Es una enorme diferencia. Veamos lo que encontramos con la testosterona. Partiendo de su situación normal al llegar, los muy poderosos experimentan un incremento del 20%. Y los débiles una disminución del 10%. De nuevo, 2 minutos, y se obtienen esos cambios. Y ahora los resultados con cortisol. Los más poderosos experimentan un 25% de disminución, mientras que los más débiles un aumento del 15%. Esos 2 minutos conducen a estos cambios hormonales que configuran el cerebro, para hacerlo positivo, seguro, cómodo; o bien, sujeto al estrés, ya saben, que uno se siente como apagado. Todos conocemos esa sensación, ¿cierto? Parece ser que nuestras expresiones no verbales pueden regir cómo nos vemos a nosotros mismos. No solo a los demás, sino a uno mismo. También el cuerpo puede hacer cambiar la mente.

La siguiente pregunta es, naturalmente, ¿es posible que una posición de poder de 2 minutos te cambie la vida de manera significativa? Esa fue una breve experiencia en el laboratorio, de solo 2 minutos. ¿Cómo se puede aplicar esto? Naturalmente, estuvimos pensando en esto. La idea es que lo que realmente importa es dónde se desea llevar a cabo la evaluación de situaciones socialmente exigentes. ¿Dónde te analizan tus amigos? Como sucede para los adolescentes en la mesa de la cafetería. Para algunos puede ser tener que hablar en la junta de la escuela. O al presentar una propuesta de un negocio, o al dar una charla como esta, o en una entrevista de trabajo. Escogimos el caso que la mayoría de la gente conoce porque ha pasado por esa situación: la entrevista de trabajo.

Entonces publicamos los resultados, y los medios se interesaron, y dijeron: “Bien, esto es lo que hay que hacer cuando vas a una entrevista, ¿correcto?” (Risas) Naturalmente quedamos horrorizados, y dijimos:“No, por Dios, no, no. Eso no es lo que queremos decir. Por muchas razones, no, no, no. No vayan a hacer eso”. De nuevo, no se trata de hablarle a otras personas. Es hablar consigo mismo. ¿Qué haces cuando vas a una entrevista de trabajo? Esto. ¿Correcto? Estás sentado, mirando al iPhone, o al Android, sin tratar de excluir a nadie. Estás repasando tus notas, releyendo, todo encorvado. haciéndote pequeño, cuando en realidad deberías hacer así, tal vez en el baño, ¿correcto? Hazlo. Tómate 2 minutos.Eso es lo que queremos evaluar, ¿de acuerdo? Invitamos a varias personas al laboratorio a tomar posiciones de alto o de bajo poder. Se someten a una entrevista de trabajo muy estresante. Dura 5 minutos. Todo se está grabando. También los están juzgando, y los jueces están entrenados en no dar ninguna retroalimentación no verbal. Se ven así. Imaginen que éste es el que te está entrevistando.Durante 5 minutos no pasa nada. Esto es peor que las interrupciones. Detestamos eso. Es lo que Marianne LaFrance llama “pararse sobre arena movediza”. Esto dispara el cortisol. Esta es la entrevista de trabajo a la que los sometimos, porque queríamos saber lo que sucede realmente. Tenemos cuatro analistas para que miren las cintas. Ellos no conocen la hipótesis, ni las condiciones. No saben qué posiciones han tomado las personas, y al terminar de mirar las cintas, dicen: “Ah. Yo quisiera contratar estas personas”, las de las posiciones de alto poder, y “no quisiera contratar a estos. Les damos una evaluación mucho más positiva, en general”. Pero, ¿qué los motiva? No se trata del contenido del discurso. Se trata de la presencia con que vienen a la entrevista. Los calificamos en todas las variables relacionadas con la competencia, como, ¿Qué tan estructurado es su discurso? ¿Qué tan bueno es? ¿Cuáles son sus condiciones para el cargo? No hay ningún efecto en esto. Esto es lo que los afecta.Estos asuntos. Cada persona trae su verdadera personalidad, básicamente. Lo que traen es lo que son.Traen sus ideas, representadas por sí mismos, sin ningún sobrante. Así que esto es lo que produce o media el efecto.

Cuando hablo de esto, que el cuerpo puede afectar la mente, que la mente puede afectar el comportamiento y que el comportamiento puede alterar los resultados, me dicen, “No me gusta. No parece auténtico”. ¿Correcto? Les contesto, finge hasta hacerlo. Yo no, yo no soy éste. No quiero llegar y sentirme como si fuera un fraude. No quiero sentirme como un impostor. No quiero llegar y sentirme en el lugar equivocado. Eso para mi, es muy importante, porque quiero contarles una pequeña historia sobre ser una impostora y estar en el lugar equivocado.

Cuando tenía 19 años, tuve un accidente de auto muy grave. Salí expulsada del auto y di muchas vueltas. Salí del auto y me desperté con una herida en la cabeza, en el pabellón de rehabilitación. Me habían retirado de la universidad y supe que mi coeficiente intelectual (CI) había caído 2 desviaciones estándar. Fue muy traumático. Supe que mi CI había bajado porque me habían identificado como alguien brillante, y antes me habían llamado niña prodigio. Así, que me retiraron de la universidad y yo trataba de volver. Me decían: “No podrás terminar el programa. Simplemente acepta que hay otras cosas que puedes hacer, pero esto no te va a funcionar”. Tuve que luchar con esto, y debo decir, que te quiten tu identidad, tu verdadera identidad, —para mi era el ser brillante— que te lo arrebaten… No hay nada que te haga sentir más impotente que eso. Me sentía totalmente impotente. Me esforcé, trabajé y trabajé.Tuve suerte y trabajé; tuve más suerte y seguí trabajando.

Hasta que por fin me gradué en la universidad. Me tomó 4 años más que a mis compañeros. Logré convencer a alguien, mi ángel consejera, Susan Fiske, que me aceptara, y así terminé en Princeton.Pensaba que yo no debería estar ahí. Yo era una impostora. La noche anterior a mi charla de primer año;en Princeton la charla de primer año es de 20 minutos, con 20 personas. Así es. Tenía tanto temor de verme excluída al día siguiente, que la llamé y le dije, “Renuncio”. Ella me contestó: “No vas a renunciarporque yo estoy arriesgándome contigo, y tú te quedas. Te vas a quedar. Te diré lo que vas a hacer. Vas a fingir. Vas a dictar todas las charlas que te puedan solicitar. Vas a hacerlo cuantas veces sea posible,aunque te aterres y te paralices, y tengas una experiencia fuera de tí misma, hasta que llegue el momento de decir, ´Caramba. Lo estoy logrando. Ya me transformé y en verdad lo estoy haciendo´” Y eso fue lo que hice. 5 años en el postgrado, en unos cuantos años, y estoy en Northwestern, y luego me mudé a Harvard, ahí estoy. Ya no lo pienso más. Pero por un buen tiempo estuve repitiéndome, “No debería estar aquí. No debería estar aquí”.

Al final de mi primer año en Harvard, una estudiante que no había hablado en clase durante todo el semestre, a quien le habían dicho, “Tienes que participar o suspenderás”, vino a mi oficina. Yo no la había conocido antes. Y, totalmente derrotada, me dijo: “Yo no debería estar aquí”. Ese fue mi momento, por que me ocurrieron dos cosas. La primera fue que me di cuenta, caramba, ya no me siento más así.Ya no siento esos temores. Pero ella si los siente y yo la comprendo. Y la segunda fue ¡ella sí debe estar aquí! De igual forma, si puede fingirlo, puede lograrlo. Así, le dije: “Sí, por supuesto. ¡Tú debes estar aquí!Y mañana vas a aparentar que puedes. vas a volverte poderosa y, ya sabes, vas a — ” (Aplausos)(Aplausos) “Vas a ir a la clase, y vas a hacer el mejor comentario de todos”. ¿Saben? Ella hizo el mejor comentario de todos. y todos vinieron a rodearla y decían: “Ay, ni habíamos notado estar ahí sentada” ¿Se imaginan? (Risas)

Ella regresó unos meses más tarde, y me di cuenta que no solo había fingido hasta que lograrlo, sino que en realidad había fingido hasta transformarse. Ella había cambiado. Ahora quiero decirles, que no hay que fingir hasta hacerlo. Fínjanlo hasta serlo. ¿Saben? Hay que hacerlo suficientemente hasta transformarse e internalizarlo.

Lo último que les voy a dejar es esto. Pequeños retoques pueden llevar a grandes cambios. Eso sucede en 2 minutos. 2 minutos, 2 minutos, 2 minutos. Antes de la próxima situación estresante de evaluación ,durante 2 minutos, traten de hacer esto, en el ascensor, en el baño, en su escritorio a puerta cerrada. Eso es lo que quieren hacer. Configuren su cerebro para lograr lo mejor de la situación. Hay que elevar la testosterona. Y bajar el cortisol. No salgan de esa situación pensando que no mostraron lo que son.Salgan de esa situación sintiendo creer que que han dicho quienes son y lo han demostrado.

Por eso quiero pedirles primero, que traten de asumir una posición de poder, y también quiero pedirlesque compartan la teoría, porque esto es simple. No hay ningún ego en esto. (Risas) Dénselo a la gente, compártanlo, porque los que pueden usarlo mejor son los que no tienen recursos, ni tecnología, ni posición, ni ningún poder. Hay que dárselo a ellos porque pueden hacerlo en privado. Necesitan sus cuerpos, privacidad y dos minutos, y puede cambiar significativamente los resultados de su vida.Gracias. (Aplausos) (Aplausos)

Buen Lunes!! 🙂

Artículo Original: “Amy Cuddy: El lenguaje corporal moldea nuestra identidad” en TED.com