Los Hábitos Creativos de Einstein, Picasso y Mozart

¡El coeficiente intelectual no puede ser la única explicación para la chispa creativa!

La Inteligencia no es suficiente para crear trabajo extraordinario. Si alguna vez has canalizado toda tu energía y tiempo para acabar un trabajo artístico, una composición o un proyecto que te apasiona, entenderás qué es lo que significa perderte a ti mismo en un trabajo significativo.

Las personas más creativas de la historia que admiramos se aproximaban a los problemas de un modo diferente. El cociente intelectual no puede explicar la chispa creativa. Hay mucho más en la creatividad que tan sólo inteligencia.

“La Creatividad no es un talento. Es un modo de operar”, dice John Cleese.

John Cleese

John Cleese

Es una fuente central de significado de nuestras vidas. Los genios creativos son capaces de juntar elementos que, aparentemente son contradictorios, de modos inusuales e inesperados. Mientras que no existe un “tipo” creativo, Einstein, Picasso y Mozart; compartían rasgos comunes. Hoy os propongo que los aprendamos.

Tenían la cantidad adecuada de coraje necesaria para alcanzar el grado correcto de maestría

El coraje predice mejor el éxito que el talento. Puedes ser insanamente talentos@, que si no puedes pulir tu trabajo no podrás ser el mejor. La habilidad de ceñirse y perseguir cualquier cosa que significa algo para ti durante un largo periodo de tiempo es un indicador importante para alcanzar cualquier cosa que valga la pena en la vida.

Las personas insanamente creativas tienen un impulso enorme. Cuando tus objetivos se alinean con tus valores, es más probable que te pierdas a ti mism@ en tu deseo. El talento sólo nunca es suficiente.

Los genios del pasado y del  presente se pueden identificar con la perseverancia, la concentración, el impulso insano y la dedicación absoluta en la cosa que saben hacer bien. La dedicación es absolutamente necesaria para alcanzar la maestría.

Einstein tenía una inteligencia enorme, pero amaba genuinamente su búsqueda de la Relatividad. Era constantemente curioso y estaba constantemente deseando considerar nuevas y radicales ideas.

Albert Einstein

Albert Einstein

Comprometió un gran porcentaje de sus años productivos buscando la Teoría de la Relatividad. Lo significaba todo para él. Las personas creativas tienen un fuerte deseo de trabajar duro y durante mucho tiempo en lo que aman hacer.

En una carta a su hijo, Einstein le instaba a tocar el piano, especialmente música que le gustase, aunque no se la hubiese mandado su profesor. “Este es el mejor modo de aprender mucho […] con alegría, de modo que uno no se da cuenta de cómo pasa el tiempo. A veces estoy tan absorto en mi trabajo que me olvido de la hora de comer“.

He aquí la carta completa en la que Einstein le explica a su hijo el mejor modo de aprender:

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Mi querido Albert,

Ayer recibí tu cariñosa carta y me hizo muy feliz. Tenía ya miedo de que no volvieras a escribirme nunca. Me dijiste, cuando estuve en Zurich, que se te hace extraño cuando voy a Zurich. En consecuencia, creo que es mejor si nos encontramos en algún otro lugar, donde nadie interfiera en nuestro bienestar. En cualquier caso, voy a rogar que cada año pasemos un mes entero juntos, para que veas que tienes un padre que se interesa por ti y que te quiere. También puedes aprender muchas cosas buenas y bellas de mí, algo que otra persona no podría ofrecerte tan fácilmente. Lo que he conseguido gracias a mi extenuante trabajo no debe valer sólo para los desconocidos, sino sobre todo para mis propios hijos. Estos días he completado uno de los más hermosos trabajos de mi vida; cuando seas mayor, te lo explicaré.

Estoy muy contento de que halles placer en el piano. Eso y la carpintería son, en mi opinión, las mejores actividades para tu edad, mejor incluso que el colegio. Porque son cosas muy apropiadas para una persona joven como tú. Toca al piano principalmente lo que te guste, aunque la profesora no te lo asigne. Esa es la mejor manera de aprender, cuando estás haciendo algo con tal disfrute que no te das cuenta de que el tiempo pasa. Yo estoy a veces tan enfrascado en mi trabajo que se me olvida la comida a mediodía…

Un beso para ti y otro para Tete de tu

Papá.

Recuerdos a mamá

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Fueron Lo Suficientemente Valientes Para Abrazar Lo Desconocido

La disposición a tomar riesgos, a romper con la seguridad de la tradición y salir de la zona de confort son tres factores necesarios para la creatividad. Tan sólo podremos explorar nuestro pleno potencial si abrazamos el riesgo que entraña hacer algo diferente.

No podrás alcanzar nunca el pico de la carrera que has elegido si no puedes tolerar el miedo a lo desconocido. Los genios creativos de la historia se arriesgaron mucho para obtener resultados. A no ser que lo que tú quieras sea el confort y el estancamiento, es imperativo tomar riesgos en cada proceso creativo.

Valoraban el proceso de su trabajo como el destino final del mismo. Disfrutaban tanto o más del proceso como del resultado final. Veían los obstáculos como oportunidades para explorar y hacer progresos.

Una vez le preguntaron a Picasso si sabía cómo sería uno de sus cuadros al empezarlo. Él respondió, “No, claro que no. Si lo supiese, no me molestaría en hacerlo

Pablo Picasso

Pablo Picasso

Es muy duro crear una vida plena y con significado. Mucho más duro que seguir el camino al ritmo marcado. No existe modo alguno de alcanzar la excelencia en nuestro campo si tomar riesgos.

Exploraron Su Impulso Insaciable Para Aprender y Crearon Algo Más Allá De Ellos Mismos

La curiosidad es el combustible de la imaginación. Es fundamental para tu éxito. La curiosidad puede llevarte al trabajo de tu vida. Einstein, Picasso y Mozart, abrazaban la curiosidad, estaban abiertos a nuevas ideas y persistían en ellas a pesar de los obstáculos que podían encontrarse en sus carreras.

No tengo ningún talento especial. Tan sólo soy apasionadamente curioso“, dijo Einstein una vez.

A lo que podemos añadir lo que Picasso también dijo: “Siempre estoy haciendo lo que no puedo hacer, así puedo aprender cómo hacerlo

El fotógrafo Húngaro Brassaï, una vez preguntó a Picasso si sus ideas le llegaban por “casualidad o por diseño”, a lo que Picasso respondió: “No tengo ni la más mínima idea. Las ideas son tan sólo puntos de inicio. Raramente las puedo plasmar a medida que me vienen a la mente. Tan rápido empiezo a trabajar, se canalizan a través de mi boli. Para saber qué es lo que estás haciendo para dibujar, tienes que empezar a dibujar…. Al enfrentarme con el lienzo en blanco, eso es lo que siempre pasa por mi cabeza. Lo que capturo es un trozo de mis propios intereses más que mis propias ideas.

Mozart estaba inmerso en la práctica y cultura musical ya desde la niñez, que a menudo se ha citado como factor clave de su genio. A pesar de los problemas personales, estudió duro, bajo la batuta de su padre, para aprender las técnicas que habían establecido lo maestros como Bach, Handel y Haydn.

Mozart

Mozart

Una vez escribió a un amigo hablándole de su compromiso con la música y dijo: “La gente se equivoca al pensar que mi arte me viene fácilmente. Te aseguro, amigo mío, que nadie ha dedicado tanto tiempo y pensamiento a las composiciones cómo lo he hecho yo. No queda ningún maestro famoso cuya música no haya estudiado laboriosamente muchas veces.

Nutrir y seguir tu curiosidad puede ayudarte a descubrir trabajo con mucho significado. La pasión no es tan obvia, pero la curiosidad puede conducirnos a descubrimiento apasionantes. Sigue tu curiosidad y te sorprenderás de hasta dónde te lleva.

Muy Buen Domigo!! 🙂

Ahh!

No dejéis de visitar el Brain Feeling: La Cara B de Los Hábitos Creativos de Einstein, Picasso y Mozart


Artículo Original: “Creative Habits of Einstein, Picasso and Mozart” en Medium

Artículo Sobre La Carta de Einstein: “La carta en la que Einstein explica a su hijo cuál es la mejor manera de aprender” en el Confidencial

El Botón De ‘Shuffle’ De Nuestro Cerebro

A principios de los 1890, todo el mundo quería la nueva maravilla tecnológica. Democrática y asequible, la bicicleta podía reducir el camino al trabajo a la mitad y disfrutar del campo en el fin de semana. Miles de mecánicos de bicicletas aparecieron de la noche a la mañana, queriendo hacer las bicicletas más ligeras, seguras, cómodas y más fáciles de producir. Las apañaban con cojinetes, acero rodado, cambios diferenciales, neumáticos llenos de aire, y más.

Bicicleta y Faro 1890.

Bicicleta y Faro 1890.

Muchos de estos entusiastas usarían lo que aprendieron en los talleres de bicicletas para crear grandes logros del transporte. Los dos hermanos Wright eran mecánicos de bicicletas. También lo era un tal Henry Ford, que vio como la producción en masa tomaba lugar, en el momento en que los ciclistas empezaron a presionar para tener mejores carreteras.

Cuanto más material crudo, en bruto, le demos a nuestro cerebro, más conexiones podrá hacer. Funciona un poco como dar al botón de “shuffle” (aleatorio) de una playlist; cuantas más canciones haya en el reproductor, más sorprendid@s estaremos al escuchar la siguiente, cosa que nos llevará a pensar diferente sobre ambas. A lo mejor te viene una idea para crear un tipo totalmente nuevo de playlist, o la inspiración para escribir una canción por ti mism@ o empezar a pensar de un modo total mente diferente sobre la música.

El cerebro humano se desarrolla muy bien en base a un amplio rango de ideas y experiencias, especialmente con aquellas a las que no se espera encontrar. Para dar con algo realmente excitante, primero necesita dar vueltas a las cosas, serpentear y aleatorizar. Aprendamos hoy como fomentar este comportamiento.

Siembra Más Semillas De Las Que Cosecharás

Cuando l@s agricultor@s siembran semillas, no saben cuál de ellas germinará, cuál no y cuántas de aquellas que germinarán van a dar frutos. Es prácticamente imposible asegurar una tasa de germinación del 100%. Así pues, ¿qué hacen? Siembran más de lo que necesitan.

Hablando en términos cognitivos, también deberíamos hacer lo mismo. Llena tu jardín. O si prefieres la primera metáfora, pon más canciones en tu lista de las que puedas escuchar en una sentada. Esto significa llevar a cabo nuestra propia investigación (para tener un mango sobre los principios subyacentes, las escuelas de pensamiento, los modos en que las cosas se han hecho y han tenido éxito o han fallado) pero también significa ver más allá, y no saber qué es lo que vamos a encontrar.

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Lee libros adyacentes a tu área de interés. Si eres un@ cintífic@, prueba con un poco de ciencia ficción para expandir tu imaginación (o un poco de historia de la filosofía, como un modo de ver los modos de pensamiento que mantuvieron las personas). Descubrirás cosas sobre los límites de tu propio pensamiento. Si eres un manager, lee cómo los Mongoles o los Romanos estructuraban sus ejércitos, y cómo construían soldados para una única causa a partir de personas de diferentes culturas.

Si lees un artículo online, sigue los enlaces que haya en él y mira dónde te llevan. Acabarás en una conejera que no tiene absolutamente nada que ver, y esto está bien, ya que no sabes qué puede ser de tu interés. No lo puedes saber. Esto puede ser frustrante para aquell@s que prefieren trabajar hacia una meta clara y odian el “perder el tiempo”.

Pero nuestros cerebros no comparten esta frustración. Si quieres dirigirlo hacia nuevas ideas innovadoras, debes dejar que tu cerebro de algún tropiezo, crea incertidumbre (y tan sólo aprende cómo si fuese exactamente lo que necesitabas).

“Pincha” Los Cerebros De Los Demás Para Buscar Avances

La mitología popular nos puede llevar a pensar que los avances son un esfuerzo individual. Pero a penas lo son. Muy a menudo, hay muchos contribuidores a grandes visiones.

Habla con personas que estén haciendo lo mismo que tú haces. En Bell Labs, el renombrado centro de investigación al que le debemos el transistor, la calculadora, la tecnología laser, UNIX y muchas de las tecnologías esenciales de hoy en día, siempre han animado a sus miembros más júniors a llamar a las puertas de los ganadores de Prermios Nobel y hacer preguntas al “chaval que escribió el libro”.

También debes hablar con gente que haga algo diferente pero relacionado. Por ejemplo, si eres un@ manager en una compañía de salud, habla con un manager del sector del retail o de un hospital. Si eres un manager de negocios, aprende cómo llevar una guardería. La fase de llenar el jardín no trata tan sólo de extraer información de otras personas. También debes compartir tus últimos retos, darles a las personas el contexto que hay tras lo que les estás preguntando, los problemas en los que estás trabajando, qué es lo que los hace difíciles y que esperas alcanzar.

Solución de Problemas

Solución de Problemas

Hagas lo que hagas, mantén tu pensamiento abierto y libre de prejuicios; nunca sabes quién va a tener una exquisitez para ti. Los componentes tempranos de los logros no tienen ninguna pinta de logro (parecen piezas misceláneas de información). Un truco es mantener algunos puntos en nuestra mente siempre, de modo que nos daremos cuenta de las piezas relevantes de información que pasan por delante.

Otro truco es hacer que las personas hablen de algo en lo que estén apasionadas. Pregúntales cuándo se encontraron con esta pasión por primera vez. ¿Siempre la amaron o creció en su interior? ¿Cuál es la actividad que les habla? Escucharás la historia de la cosa, los matices, las best practices. Estos son excelentes ingredientes para recolectar.

O Toma Un Apunte De Einstein

Para desarrollar sus teorías de la relatividad, Einstein no se encerró a pensar en una habitación. Tenía un grupo de amigos con los que hablaba casi cada noche. Se llamaban a sí mismos la “Academia Olimpia”: Michael Besso, Maurice Solovine, Conrad Habicht y la esposa de Einstein, Mileva.

La Academia Olimpia

La Academia Olimpia

En las noches templadas, caminaban por las calles de Berna, en Suiza, se se sentaban en los bancos al lado del río. Otras veces subían hasta arriba del Monte Gurten, se echaban en el suelo, miraban a las estrellas y hablaban hasta el amanecer. Luego volvían al pueblo entraban en un café, tomando un café y generando ideas.

Aunque la Academia Olimpia tenía una estructura muy pequeña, l@s miembros demandaban un compromiso total. Cuando Maurice Solovine se saltó una de las reuniones para ir a un recital de música, Einstein y Habicht fueron a su casa, se comieron toda su comida y se fumaron una pipa (Einstein) y unos puros (Habicht) hasta que el apartamento pareció ser el interior de una chimenea. Finalmente apilaron todos sus muebles y libros encima de su cama. Esa era la retribución por dar preferencia a ‘distracciones banales’ sobre la Academia.

Los miembros del grupo eran de campos tan diversos como la poesía y la filosofía y fueron estas conversaciones las que ayudaron a romper y a abrir el modo en que Einstein pensaba, para que él pudiese ‘abrir el Universo‘. Para ser innovador, Einstein primero tuvo que cambiar el modo en que pensaba y eso pasaba por ir muy de lejos de la física.

Buen Lunes!! 🙂


Artículo Original: “Your Brain Has A “Shuffle” Button – Here’s How To Use It” en FastCompany

El Tiempo Solo Existe en Tu Cabeza. Y en la de l@s demás

PASADO.

PRESENTE.

FUTURO.

En términos físicos, todos son lo mismo. Pero para ti, para mi, y para todo el mundo, el tiempo se mueve en una dirección: de la expectativa, pasando por la experiencia, llegando a la memoria. Esto se denomina directamente la flecha del tiempo, y much@s físic@s creen que sólo se mueve en ese sentido por que l@s human@s y otros seres con cableado neurológico similar, existen para observar cómo pasa.

La Flecha del Tiempo

La Flecha del Tiempo

La cuestión sobre la flecha del tiempo es una cuestión antigua. Y para ser claros, no trata sobre la existencia del tiempo sino sobre en qué dirección se mueve. Much@s físic@s creen que emerge cuando suficientes partículas (cada una de ellas gobernadas por las sobrecogedoras reglas de la mecánica cuántica) interaccionan y empiezan a mostrar un comportamiento que puede explicarse a través (ya no de la física cuántica) sino de la física clásica.

Pero hay dos científicos que argumentan, en un estudio publicado en “Annalen der physik” (la misma publicación que publicó los trascendentales artículos de Einstein sobre la relatividad general y especial) que la gravedad no es lo suficientemente fuerte para forzar cualquier objeto del universo a seguir la dirección pasado > presente > futuro.  En su lugar, la flecha del tiempo vendría de l@s observador@s.

Portada de la revista 'Annalen der physik' de 1905, en donde fueron publicados los artículos de Einstein, siendo editor de la misma el profesor Max Planck

Portada de la revista ‘Annalen der physik’ de 1905, en donde fueron publicados los artículos de Einstein, siendo editor de la misma el profesor Max Planck

Todo esto nos devuelve a uno de los problemas más grandes que la física tiene entre manos, fusionar la mecánica cuántica y la mecánica clásica. En la mecánica cuántica las partículas pueden superponerse. Esto significa que, un electrón puede existir en dos lugares a la vez y nadie puede asegurar en qué lugar está hasta que éste electrón es observado. El sitio dónde se encuentra este electrón se representa mediante probabilidades.

Pero las reglas cambian cuando los electrones empiezan a interactuar con muchos objetos (como podría ser un montón de moléculas de aire) o atraviesan cosas como partículas de polvo, aviones y pelotas de tenis. Es ese momento cuándo la mecánica clásica toma las riendas y la gravedad se vuelve un factor importante a tener en cuenta. Yasunori Nomura, físic@ de la UC Berkeley menciona que “la posición de un electrón en cada átomo está gobernada por la probabilidad”. Pero al interactuar con objetos más grandes o convertirse en cosas cómo pelotas de tenis, esas probabilidades individuales se combinan y la superposición de los electrones imparejos de todo ese colectivo se ve reducida. Esa es la razón por la que nunca veremos que una pelota de tenis desaparece al sacar mientras que simultáneamente, rebota en la red.

El momento en que una partícula física se combina con la mecánica cuántica se llama decoherencia. En términos físicos, es el momento en que la dirección del tiempo se vuelve matemáticamente importante. Y debido a ello, la mayoría de l@s físicos creen que la flecha del tiempo emerge de la decoherencia.

La decoherencia, la frontera entre la física cuántica y la física clásica.

La decoherencia, la frontera entre la física cuántica y la física clásica.

La teoría más prominente que explica la decoherencia es la Ecuación Wheeler-Dewitt. Data de 1965, cuando el físico John Wheeler hizo una escala en un aeropuerto de Carolina del Norte. Para pasar esa escala llamó a su colega Bryce DeWitt para quedar. Hicieron lo que l@s físic@s hacen: hablar sobre teorías y jugar con números. Los dos llegaron a una ecuación que, al menos para Wheeler, borraba las costuras entre la física cuántica y la clásica (DeWitt era más ambivalente al respecto)

Ecuación Wheeler - DeWitt, más claro el agua

Ecuación Wheeler – DeWitt, más claro el agua 🙂

La teoría no es perfecta. Pero es importante, y much@s físicos están de acuerdo con que se trata de una herramienta importante para entender toda la rareza que se esconde tras la decoherencia; rareza también llamada gravedad cuántica.

Y aquí es donde todo se vuelve aún mas extraño. La ecuación no incluye una variable para el tiempo. El tiempo es algo que no puede ser medido en términos propios, en la física se mide como correlaciones entre las posiciones de un objeto… durante el tiempo…. (boom para nuestras neuronas). Aún así, la ecuación nos da un marco de trabajo para tejer todo el universo en uno.

Pero los científicos de los que hablábamos al principio del Brain Feeling, afirman que en la ecuación de Wheeler-DeWitt la gravedad tiene un papel poco importante para demostrar una flecha del tiempo universal. Uno de los autores del estudio, Robert Lanza (biólogo y erudito) afirma que “Si miras los ejemplos y haces los cálculos, la ecuación no explica cómo emerge la dirección del tiempo”. En otras palabras, esas sagaces partículas cuánticas deberían ser capaces de mantener su capacidad de superposición cuando la gravedad toma el control. Y si, decimos, que la gravedad es demasiado débil para mantener una interacción entre dos moléculas mientras éstas entran en decoherencia para devinir algo más grande; entonces no hay modo alguno de forzarlas a moverse en la mima dirección que el sentido del tiempo.

Si la matemática no lo resuelve, esto nos deja en un solo punto, el observador: nosotr@s. El tiempo se mueve como se mueve porque los seres humanos estamos cableados tanto biológicamente, como neurológicamente y filosóficamente para experimentarlo de ese modo. Es como una versión del gato de Schrödinger a escala macro. Un lejano rincón del universo podría estar moviéndose del futuro al pasado. Pero en el momento en que los humanos apuntamos un telescopio hacia él, el tiempo se reestructura confirmando un flujo del pasado al futuro. Lanza nos recuerda que “en sus escritos sobre la relatividad, Einstein ya mostraba que el tiempo era relativo al observador […] Nuestro escrito va un paso más allá, argumentando que es el observador quien realmente lo crea”

 

Galileo

Galileo

No se trata de una teoría nueva. El físico italiano Carlo Rovelli ya escribió sobre ello recientemente en ArXiv (una web de física abierta): “Is Time’s Arrow Perspectival?“. Aún así no estamos hablando de algo no controvertido. Nomura menciona que está apareciendo un defecto en cómo medir que esta noción del “tiempo del observador” es real. “La respuesta depende de que el concepto del tiempo pueda ser definido matemáticamente sin incluir al observador en el sistema”. Los autores argumentan que no hay modo alguno de sacar al observador de ninguna ecuación ya que las ecuaciones están construidas para ser analizadas y ejecutadas por personas.

Nomura también menciona que los autores también fallan al tener en cuenta el hecho que todo el universo existe en un medio llamado espacio-tiempo; “Así que cuando hablamos sobre el espacio-tiempo, ya estás hablando de un sistema decoherente”. Evidentemente no afirma que todo lo que los autores han mencionado sea erróneo (la física se mantiene aún como una ciencia incompleta) pero está en desacuerdo con las conclusiones que éstos demuestran a partir de su matemática. Y, cómo el tiempo, cualquier interpretación de la física es relativa.

Representación del Espacio-Tiempo

Representación del Espacio-Tiempo

Recomendación

Tanto si queda alguna duda como no, con lo que hemos aprendido hoy, me gustaría sugerir un libro excelente de divulgación, dónde podemos aprender de modo muy claro todas las intrincadas teorías y puntos de vista de la gravedad, del tiempo y del universo. Se trata de “El Universo en tu mano” publicado por Blackie Books y escrito por Cristophe Galfard (discípulo de Stephen Hawking –aquí la crítica del El País-). La verdad, es que lo devoré y me sirvió para aprender muchos de los conceptos de la física (clásica y cuántica) y de la relatividad.

'El Universo en tu mano' de Cristophe Galfard

‘El Universo en tu mano’ de Cristophe Galfard

 

Buen miércoles!! 🙂


Artículo Original: “Time Might Only Exist in Your Head. And Everyone Else’s” en Wired

Einstein Siempre Tiene Razón

  
Buen Lunes 🙂