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Cómo Los Libros y La Televisión Afectan Tu Cerebro y Por Qué Los Libros En Papel Son Mejores

Tod@s sabemos que hay la extendida percepción que los libros son buenos y la tele es mala. Pásate un día inmers@ en un libro y serás un@ intelectual; pero pásate un día viendo tu programa favoritos y serás algo menos que una patata hervida.

Del mismo modo en que los dulces nos producen caries y que el tomar el sol es perjudicial para nuestra piel, es de conocimiento común que leer libros es bueno para nosotr@s. Incrementa nuestros conocimientos y nos hace pensar. El ver la televisión, por otro lado, mata nuestras neuronas.

Cerebro y Tele

Cerebro y Tele

Pero, ¿a qué se debe esto? ¿por qué el ver la televisión no puede ser tan educativo como el leer un libro? Por ejemplo, ver Juego de Tronos, ¿hace que nuestra inteligencia disminuya mientras que leer los libros de Martin tiene exactamente el efecto opuesto?

Al fin y al cabo, hay toda clase de libros. Algunos buenos, otros escritos con el c*lo. Pues lo mismo aplica con los programas. ¿Es la situación tan maniquea como categorizar los libros como buenos y la tele como mala?

Qué Dice La Ciencia Sobre Los Libros y La Televisión

En 2013, la Universidad de Tohoky en Japón llevó a cabo un estudio. Un equipo liderado por Hiraku Takeuchi examinó los efectos de la televisión en 276 niñ@s, junto con la cantidad de tiempo gastada en ver la tele y sus efectos a largo plazo.

Takeuchi descubrió que cuanta más tele veían l@s niñ@s, sus partes del cerebro asociadas con los niveles de mayor excitación y de agresividad se hacían más gruesas. El lóbulo frontal también se hacía más grueso, hecho que se relaciona con una habilidad de razonamiento verbal menor.

Lóbulo Frontal

Lóbulo Frontal

Cuanta más televisión veían l@s chic@s, menores eran los resultados que obtenían en los tests verbales. Estos efectos se daban independientemente de la edad, el género o el trasfondo económico del sujeto.

En el mismo año, se llevó a cabo otro estudio sobre cómo la lectura de una novela afecta al cerebro. Gregory Burns y sus colegas de la Universidad de Emory querían determinar los efectos de antes y de después de leer en base a las lecturas de escáneres del cerebro fMRI.

Se les pidió a l@s estudiantes unuversitari@s que leyeran Pompeya de Robert Harris, un thriller basado en la erupción del Vesubio en Italia. El criterio de elección del libro se debió a su fuerte narrativa y argumento dramático basados en hechos reales.

Después de leer la novela, l@s estudiantes habían incrementado la conectividad en partes del cerebro relacionadas con el lenguaje. También hubo un incremento de la actividad en la región motora sensorial del cerebro, sugiriendo que l@s lector@s experimentaban sensaciones similares que los personajes del libro.

Hay también efectos a largo plazo que podemos conseguir a partir de la lectura de libros. Leer mantiene nuestra mente en alerta y retarda los declives cognitivos en l@s más mayores. La investigación descubrió que el Alzheimer tenía 2.5 veces menos posibilidades de aparecer en mayores que leían regularmente mientras que el ver la tele se presentaba como un factor de riesgo.

Seis minutos de lectura reducen los niveles de Stress un 68%, de acuerdo con l@s investigador@s de la Universidad de Sussex. Batiendo otras actividades relajantes como, escuchar música, beber té o café o caminar.

Porcentajes de Reducción de Stress

Porcentajes de Reducción de Stress

Por Qué Estas Actividades Tienen Efectos Opuestos Sobre Nosotr@s

Leer es mucho mejor en comparación a ver la tele. Podemos ver que calma los nervios, mejora el lenguaje y el razonamiento, y puede mantener nuestra mente más alerta a medida que envejecemos. Por otro lado, la tele, tiene el efecto opuesto.

Lo que aún no sabemos es por qué ocurre esto.

Veamos primero un estudio sobre cómo l@s niñ@s en edad preescolar y l@s bebés interactúan con sus madres mientras ven la televisión en comparación a cuando leen un libro.

Los resultados demostraron que ver la tele reducía la cantidad y la calidad de comunicación entre la madre y l@ niñ@. Durante un programa educativo, las madres hacían menos comentarios a sus hij@s, y si lo hacían, no tenían ninguna relación con lo que el niñ@ había dicho.

Por otro lado, leer libros juntos incrementava la cantidad y el nivel de la comunicación. Las madres tendían más a hacer preguntas a sus hij@s, a responder a las afirmaciones y preguntas de l@s pequeñ@s y a explicar conceptos con mayor detalle.

Más allá de las madres y sus hij@s, no se trata tan sólo de un problema de calidad de la tele o del libro. Parece que es la propia naturaleza de las actividades en sí, las que causan las diferencias.

Niñas Viendo la Tele Con Su Madre

Niñas Viendo la Tele Con Su Madre

La televisión se diseñó para ser pasiva. Una vez encendida en el programa que quieres ver, tan sólo debes sentarte y ver cómo todo ocurre frente a ti, sin ningún esfuerzo por tu parte. Somos menos proclives a pausar y reflexionar sobre qué está ocurriendo.

La tele también nos muestra ideas y personajes a un nivel superficial. Los programas no tienen el lujo de describir o explicar las situaciones en gran detalle, ya que necesitan tener a l@s espectador@s entretenid@s visualmente. Los programas de tele tienen un ritmo rápido para evitar que la gente cambie de canal.

Pero los libros son un modo más proactivo de entretenimiento y aprendizaje. El lector tiene que concentrarse en lo que se está diciendo y pensar a través de los conceptos del libro. Cuando leemos, estamos forzados a utilizar nuestras imaginaciones para rellenar los espacios.

Además, los libros tienen la ventaja de ser capaces de describirlo todo con mayor detalle. Mientras que la televisión se compone (en su mayor parte) de diálogos entre personajes, los libros pueden guiarnos por paseos a través de las escenas, de los pensamientos de los personajes y de comentarios más largos.

Dentro de Un Libro

Dentro de Un Libro

Así que, ahora que hemos aprendido los beneficios de leer, ¿cómo podemos encajar más lectura en nuestras vidas?

Rompe Con Tu Entorno

Si estás pegad@ constantemente a la tele, se debe al entorno en el que estás. Rodéate de personas que hablan sobre programas de tele, y serás más proclive a verlos. Ponte cerca del mando de la tele y será más fácil verla. Enciéndela tal como entras en casa y se convertirá en un hábito.

¿Cómo podemos pasar de ver la tele a leer alguna cosa que nos pueda ayudar a crecer como personas?

Lo primero a hacer para romper el hábito es cambiar el entorno. Estar siempre en el mismo entorno hace que sigas haciendo las mismas cosas. Pero ve a un lugar totalmente nuevo e inmediatamente te desharás de tus hábitos.

Por ejemplo, si viajas a alguna parte, inmediatamente tendrás que adaptarte y crear hábitos diferentes. Estás expuest@ a un modo distinto de vida, y tu día a día cambia radicalmente. Tu hábito de ver la tele puede pasar de 5 horas al día a cero si cambias de entorno.

Pero puede que no sea factible el cambiar a un nuevo lugar, lo que sí lo es, es que te tomes unas vacaciones de tu rutina. Tomarse un respiro y viajar nos da una perspectiva diferente de nuestra vida día a día y nos fuerza a desarrollar nuevas rutinas. Al volver a casa puedes empezar de cero tus hábitos.

También puedes romper con tu entorno reorganizando tu espacio. Usando el concepto de pistas de entorno, se recomienda organizar nuestra oficina y nuestro espacio de entretenimiento de modo que sea más fácil coger actividades productivas.

Elige Los Libros Adecuados

Lo siguiente que debes hacer es escoger los libros que le van a dar más valor a tu tiempo. Si puedes escoger entre un e-book y un libro de papel, escoge este último.

Estas son algunas de las razonas por las que los libros de papel son mejor opción:

  1. L@s lectores que usan libros de papel tienen mayor facilidad para recordar el contenido que los que usan ebooks. Los libros tradicionales nos dan un sentido de progreso a medida que pasamos páginas, junto con una mayor inmersión, lo que es clave para absorber información.
  2. La luz de los ebooks interfiere con los patrones del sueño, mientras que los libros de papel nos ayudan a dormir mejor.
  3. Utilizar dispositivos como los eReaders se relaciona con mayores niveles de stress y depresión. Por otro lado, los libros tradicionales ayudan a reducir el stress.
¿Tú eres capaz de hacer esto?

¿Tú eres capaz de hacer esto?

Si no sabes cuándo leer, intenta buscar algún momento por la mañana o por la noche.

La autora del artículo original comenta que, dedica media hora antes de ir a dormir para leer. No es que sea mucho, pero le ayuda a desconectar antes de ir a dormir.

Durante el día, lleva un libro encima por si tiene que esperarse o tiene algún momento de desconexión. Ha descubierto que leer un libro le ayuda a desestresarse y le aporta nuevas ideas para mejorarse a sí misma.

Si los libros te llevan a pesadillas de lecturas obligatorias en el colegio, intenta elegir un libro sobre algún tema que te interese. Sobre este punto; el cómo han hecho que no nos guste la lectura y como “superarlo” os recomiendo “Contra la lectura” de Mikita Brottman publicado por Blackie Books.

Conta La Lectura

Puedo afirmar que encontrarás muchas recompensas al leer que nunca encontrarás al ver la tele.

Buen Sábado!! 🙂


Artículo Original: “How Books and Television Affect Your Brain Differently, According to Science” en Medium

Píldora de Navidad: El Universo En Tu Mano, un libro

Ya hace algunos meses que cayó en mi poder la edición de “El Universo en Tu Mano” de Christophe Galfard, publicado en España por Blackie Books.

Se trata de una obra de divulgación monumental. Pero no monumental en sentido de super detallada y supertécnica, sino de una explicación clara y amena de todo el universo que nos envuelve. Desde lo más grande a lo más pequeño (sí, incluye también la divulgación de la ””ambigua”” mecánica cuántica).

Se ha designado a Christophe Galfard como el alumno más aventajado de Stephen Hawkin, según escriben en “El País“:

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“Galfard es miembro de una élite de la inteligencia, la de los físicos teóricos, y se ha formado en Cambridge con Stephen Hawking, el maestro británico de esa disciplina donde se combinan los agujeros negros y el Big Bang, el espectáculo del cielo nocturno con el vértigo del tiempo, la cosmología de lo enorme y la física cuántica de lo minúsculo.”

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Chrsitophe Galfard

Chrsitophe Galfard

Bien, pues el pasado 8 de Diciembre, con motivo de la presentación de su libro, entrevistaron a Christophe Galfard en el magazine matinal de la emisora RAC1 (El mòn a RAC1); esta es la entrevista y la simplicidad con que Galfard nos hace llega la ciencia:

¡No os perdáis ni la lectura de la obra ni la escucha de esta entrevista!

'El Universo en tu mano' de Cristophe Galfard

‘El Universo en tu mano’ de Cristophe Galfard

 

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Artículos Originales:

El Tiempo Solo Existe en Tu Cabeza. Y en la de l@s demás

PASADO.

PRESENTE.

FUTURO.

En términos físicos, todos son lo mismo. Pero para ti, para mi, y para todo el mundo, el tiempo se mueve en una dirección: de la expectativa, pasando por la experiencia, llegando a la memoria. Esto se denomina directamente la flecha del tiempo, y much@s físic@s creen que sólo se mueve en ese sentido por que l@s human@s y otros seres con cableado neurológico similar, existen para observar cómo pasa.

La Flecha del Tiempo

La Flecha del Tiempo

La cuestión sobre la flecha del tiempo es una cuestión antigua. Y para ser claros, no trata sobre la existencia del tiempo sino sobre en qué dirección se mueve. Much@s físic@s creen que emerge cuando suficientes partículas (cada una de ellas gobernadas por las sobrecogedoras reglas de la mecánica cuántica) interaccionan y empiezan a mostrar un comportamiento que puede explicarse a través (ya no de la física cuántica) sino de la física clásica.

Pero hay dos científicos que argumentan, en un estudio publicado en “Annalen der physik” (la misma publicación que publicó los trascendentales artículos de Einstein sobre la relatividad general y especial) que la gravedad no es lo suficientemente fuerte para forzar cualquier objeto del universo a seguir la dirección pasado > presente > futuro.  En su lugar, la flecha del tiempo vendría de l@s observador@s.

Portada de la revista 'Annalen der physik' de 1905, en donde fueron publicados los artículos de Einstein, siendo editor de la misma el profesor Max Planck

Portada de la revista ‘Annalen der physik’ de 1905, en donde fueron publicados los artículos de Einstein, siendo editor de la misma el profesor Max Planck

Todo esto nos devuelve a uno de los problemas más grandes que la física tiene entre manos, fusionar la mecánica cuántica y la mecánica clásica. En la mecánica cuántica las partículas pueden superponerse. Esto significa que, un electrón puede existir en dos lugares a la vez y nadie puede asegurar en qué lugar está hasta que éste electrón es observado. El sitio dónde se encuentra este electrón se representa mediante probabilidades.

Pero las reglas cambian cuando los electrones empiezan a interactuar con muchos objetos (como podría ser un montón de moléculas de aire) o atraviesan cosas como partículas de polvo, aviones y pelotas de tenis. Es ese momento cuándo la mecánica clásica toma las riendas y la gravedad se vuelve un factor importante a tener en cuenta. Yasunori Nomura, físic@ de la UC Berkeley menciona que “la posición de un electrón en cada átomo está gobernada por la probabilidad”. Pero al interactuar con objetos más grandes o convertirse en cosas cómo pelotas de tenis, esas probabilidades individuales se combinan y la superposición de los electrones imparejos de todo ese colectivo se ve reducida. Esa es la razón por la que nunca veremos que una pelota de tenis desaparece al sacar mientras que simultáneamente, rebota en la red.

El momento en que una partícula física se combina con la mecánica cuántica se llama decoherencia. En términos físicos, es el momento en que la dirección del tiempo se vuelve matemáticamente importante. Y debido a ello, la mayoría de l@s físicos creen que la flecha del tiempo emerge de la decoherencia.

La decoherencia, la frontera entre la física cuántica y la física clásica.

La decoherencia, la frontera entre la física cuántica y la física clásica.

La teoría más prominente que explica la decoherencia es la Ecuación Wheeler-Dewitt. Data de 1965, cuando el físico John Wheeler hizo una escala en un aeropuerto de Carolina del Norte. Para pasar esa escala llamó a su colega Bryce DeWitt para quedar. Hicieron lo que l@s físic@s hacen: hablar sobre teorías y jugar con números. Los dos llegaron a una ecuación que, al menos para Wheeler, borraba las costuras entre la física cuántica y la clásica (DeWitt era más ambivalente al respecto)

Ecuación Wheeler - DeWitt, más claro el agua

Ecuación Wheeler – DeWitt, más claro el agua 🙂

La teoría no es perfecta. Pero es importante, y much@s físicos están de acuerdo con que se trata de una herramienta importante para entender toda la rareza que se esconde tras la decoherencia; rareza también llamada gravedad cuántica.

Y aquí es donde todo se vuelve aún mas extraño. La ecuación no incluye una variable para el tiempo. El tiempo es algo que no puede ser medido en términos propios, en la física se mide como correlaciones entre las posiciones de un objeto… durante el tiempo…. (boom para nuestras neuronas). Aún así, la ecuación nos da un marco de trabajo para tejer todo el universo en uno.

Pero los científicos de los que hablábamos al principio del Brain Feeling, afirman que en la ecuación de Wheeler-DeWitt la gravedad tiene un papel poco importante para demostrar una flecha del tiempo universal. Uno de los autores del estudio, Robert Lanza (biólogo y erudito) afirma que “Si miras los ejemplos y haces los cálculos, la ecuación no explica cómo emerge la dirección del tiempo”. En otras palabras, esas sagaces partículas cuánticas deberían ser capaces de mantener su capacidad de superposición cuando la gravedad toma el control. Y si, decimos, que la gravedad es demasiado débil para mantener una interacción entre dos moléculas mientras éstas entran en decoherencia para devinir algo más grande; entonces no hay modo alguno de forzarlas a moverse en la mima dirección que el sentido del tiempo.

Si la matemática no lo resuelve, esto nos deja en un solo punto, el observador: nosotr@s. El tiempo se mueve como se mueve porque los seres humanos estamos cableados tanto biológicamente, como neurológicamente y filosóficamente para experimentarlo de ese modo. Es como una versión del gato de Schrödinger a escala macro. Un lejano rincón del universo podría estar moviéndose del futuro al pasado. Pero en el momento en que los humanos apuntamos un telescopio hacia él, el tiempo se reestructura confirmando un flujo del pasado al futuro. Lanza nos recuerda que “en sus escritos sobre la relatividad, Einstein ya mostraba que el tiempo era relativo al observador […] Nuestro escrito va un paso más allá, argumentando que es el observador quien realmente lo crea”

 

Galileo

Galileo

No se trata de una teoría nueva. El físico italiano Carlo Rovelli ya escribió sobre ello recientemente en ArXiv (una web de física abierta): “Is Time’s Arrow Perspectival?“. Aún así no estamos hablando de algo no controvertido. Nomura menciona que está apareciendo un defecto en cómo medir que esta noción del “tiempo del observador” es real. “La respuesta depende de que el concepto del tiempo pueda ser definido matemáticamente sin incluir al observador en el sistema”. Los autores argumentan que no hay modo alguno de sacar al observador de ninguna ecuación ya que las ecuaciones están construidas para ser analizadas y ejecutadas por personas.

Nomura también menciona que los autores también fallan al tener en cuenta el hecho que todo el universo existe en un medio llamado espacio-tiempo; “Así que cuando hablamos sobre el espacio-tiempo, ya estás hablando de un sistema decoherente”. Evidentemente no afirma que todo lo que los autores han mencionado sea erróneo (la física se mantiene aún como una ciencia incompleta) pero está en desacuerdo con las conclusiones que éstos demuestran a partir de su matemática. Y, cómo el tiempo, cualquier interpretación de la física es relativa.

Representación del Espacio-Tiempo

Representación del Espacio-Tiempo

Recomendación

Tanto si queda alguna duda como no, con lo que hemos aprendido hoy, me gustaría sugerir un libro excelente de divulgación, dónde podemos aprender de modo muy claro todas las intrincadas teorías y puntos de vista de la gravedad, del tiempo y del universo. Se trata de “El Universo en tu mano” publicado por Blackie Books y escrito por Cristophe Galfard (discípulo de Stephen Hawking –aquí la crítica del El País-). La verdad, es que lo devoré y me sirvió para aprender muchos de los conceptos de la física (clásica y cuántica) y de la relatividad.

'El Universo en tu mano' de Cristophe Galfard

‘El Universo en tu mano’ de Cristophe Galfard

 

Buen miércoles!! 🙂


Artículo Original: “Time Might Only Exist in Your Head. And Everyone Else’s” en Wired

Nunca Dejemos de Leer

Desde la publicación del Brain Feeling “Lecturas para estas Navidades” y aprovechando el parón vacacional he podido disfrutar de varios libros que me gustaría compartir con vosotr@s.

La verdad es que han sido unos días bastante provechosos en los que, partiendo de una autobiografía de James Rhodes, he pasado a las memorias del vecino de Hitler, salpicado con una novela bizarra y otra de fantasía urbana, para acabar con el último best-seller sueco.

Esto es lo que he sentido al leerlos (por orden de lectura) 🙂 .

“Instrumental”, de James Rhodes

Portada de "Instrumental", de Blackie Books

Portada de “Instrumental”, de Blackie Books

Memorias de música, medicina y locura“; reza el subtítulo de la autobiografía del Concertista de Piano James Rhodes; disculpad; no era mi intención frivolizar 😉 ; lo intento de nuevo: James Rhodes: Concertista de Piano, Divulgador de la Música Clásica, Reformulador de Conciertos.

Desconocía la figura de James Rhodes, de hecho (aunque hago mis pinitos) soy un profano en música clásica. La verdad es que este libro fue una sugerencia de Amazon y pensaba que me encontraría frente a los temas que vamos aprendiendo de cerebro y música. Pero ya desde el minuto cero, al empezarlo a leer, después de abrirlo en Nochebuena este libro me atrapó.

He intentado no utilizar la palabra desgarrador mientras pensaba cómo explicaros la experiencia de lectura de este libro. La verdad es que a vuela pluma: abusos sexuales en la niñez, drogadicción, pérdida de la custodia de su hijo, ingresos intermitentes en centro psiquiátricos. ¿No creéis que se le podría aplicar ese adjetivo?

Al terminar de leer el libro, en mi opinión la respuesta es NO. Un no tajante y rotundo. Rhodes no utiliza su experiencia vital para llevar a cabo autocompasión y recrearse en todos estos asuntos sórdidos. Sí que los menciona, incluso entra un poco en detalle (es una autobiografía); pero todos y cada uno de ellos son un medio no un fin para demostrar cómo la música le sacó del atolladero en cada momento.

Rhodes tiene un punto de vista muy concreto y nuevo de la música clásica encorsetada y clasificada. En su opinión (que comparto) la música clásica es para todos. Y a esto es a lo que se ha dedicado: durante sus conciertos, lejos de sentarse vestido con smoking, tocar la pieza, levantarse, saludar e irse; Rhodes divulga la música, comenta la vida de los compositores y lo comparte con su público.

En el libro lleva a cabo un ejercicio similar, a cada capítulo, cuyo título siempre es el de una pieza de algún compositor, le precede una breve explicación de algún detalle de la vida del compositor cuya obra da titulo al capítulo; para luego abrir paso a su historia, a la historia de su vida.

Por lo que, lejos de ser desgarrador, pienso que es un libro aleccionador. Ha habido varias sentencias de Rhodes en este libro en las que me he visto reflejado; esos casos en los que uno piensa: “cuánta razón“. Y el poder ver la música clásica desde el punto de vista que él presenta es otra de las razones por las que os recomiendo encarecidamente su lectura.

Este es James Rhodes

Ahh!! Por cierto, James es amigo personal de Benedict Cumberbatch :-); aquí están los dos juntos al Piano.

“Hitler, mi vecino”, de Edgar Feuchtwanger

Portada de "Hitler,mi vecino" de Anagrama Editorial

Portada de “Hitler,mi vecino” de Anagrama Editorial

Recuerdos de un niño judío“, es en este caso el subtítulo de la obra.

Ya hacía varios meses que tenía este libro en la estantería pendiente de leerlo. Tengo que decir que no cumplió las expectativas que me había creado respecto a él. Y esto, sea dicho, no es problema del libro sino del lector. Me esperaba otro tipo de historia, explicada de otro modo. Aunque no por eso deja de ser un libro que, para l@s que estamos interesad@s en ese periodo de la historia, tengamos que dejar de lado; al contrario.

No se trata de una novela; “Hitler, mi vecino” es una pequeña biografía centrada en la Alemania de 1929 a 1939. En ella, Edgar Feutchtwagner narra la historia de ese periodo desde el punto de vista del niño que era entonces. La familia de Edgar, acomodada, culta, judía; vivía en Múnich; concretamente justo en frente de la casa de Adolf Hitler.

A lo largo del libro podemos ver desde ese punto de vista cómo cambió todo en esos años en Alemania y después en el mundo. Cómo reaccionó la gente, los niños, con respecto a los demás en función de qué familias apoyaban o no a quiénes. Podemos ver el punto de vista de lo que pasó del padre de Edgar, el punto de vista del propio niño Edgar y cómo percibía las cosas y cuáles eran sus deseos entonces.

Siempre con la figura de Hitler de fondo y que percibimos a través de las miradas furtivas que Edgar hace de la casa de Hitler, de los comentarios políticos de sus padres, tíos, amigos y de lo que le ocurre a la gente del entorno del Edgar de ese entonces.

Es inevitable ver el cruce del historiador riguroso en que se convirtió Edgar después de esa época y los recuerdos del mismo respecto ese entonces.

Otra pieza del gran puzzle que supone ese periodo de la historia.

Edgar Feuchtwanger, antes y ahora

Edgar Feuchtwanger, antes y ahora

 

“Fantasma”, de Laura Lee Bahr

Portada de "Fantasma" de Orciny Press

Portada de “Fantasma” de Orciny Press

Algún psicólogo quizás podría sacar en claro mi devoción con Orciny Press “Small Press de Ficción Especulativa”. La verdad es que soy un incondicional. Empecé con el número 1 de su Colección “Tar”, el “Espectroscopio del alma” de Edward Page Mitchell. Y con la experiencia de lectura, de tamaño de los libros, de cómo están impresos, el papel, las historias y la fácil comunicación con Orciny; decidí seguir a ciegas su criterio y no perderme ni uno de los títulos que fueran publicando.

Con “Fantasma”, Orciny abría su colección “Midian” dedicada a lo bizarro. Pero, ¿qué es el bizarro? Cito palabras textuales que aparecen en “Fantasma”:

  • Bizarro, en pocas palabras, es el género de lo extraño.
  • Como las películas de culto, el bizarro a veces es surrealista, a veces vanguardista, a veces ridículo, a veces sangriento, a veces al borde de la pornografía y casi siempre una ida de olla.
  • La Bizarro Fiction (o género bizarro, literatura bizarra o ficción bizarra) toma su nombre de la aceptación inglesa que significa “extraño, disparatado, grotesco”. La definición de la RAE de su acepción en español es de “valiente”. Sea como sea, en Orciny Press pensamos que ambas acepciones le vienen bien a la definición del género. Porque “valiente” es como se le llama a veces a los locos, ¿no?

Bien, después de leer “Fantasma” puedo afirmar una cosa: esta novela hace que tu cerebro se mueva a una velocidad vertiginosa. Sí, es una novela rara. Sí, es una novela planteada al inicio como un “Elige tu propia aventura” y replanteada hasta que ha llegado a nuestras manos.

De un modo inconsciente pasamos por todas los caminos abiertos en la novela, por todas las opciones que se plantearon y vivimos todos los finales que Laura pensó para Sarah: ¿la muerta, la no muerta, la fantasma o el espíritu? ¿Quién y cómo la mataron? si es que eso es lo que pasó…

Es capaz de darle un meneo a nuestra mente y que nos preguntemos ¿pero qué está pasando? Leída en menos de 1 día.

Os la recomiendo encarecidamente. Si os quereis hacer con ella, tened en cuenta que Orciny se autodistribuye, cosa que quiere decir que no lo encontraremos en un Fnac o en un Corte Inglés, etc.., visitad su web y descubrid todo lo extraordinario que está haciendo esta gente: www.orcinypress.com

“El Final del Duelo”, de Alejandro Marcos Ortega

Portada de "El Final del Duelo" de Alejandro Marcos Ortega, en Orciny Press

Portada de “El Final del Duelo” de Alejandro Marcos Ortega, en Orciny Press

La cosa es que no soy aficionado a la fantasía, ni mucho menos. Ni siquiera he sido capaz de pasar de la página 19 de el “Hobbit”, ni de acabarme el primer capítulo de “Juego de Tronos” (aplicable tanto al libro como a la serie). Pero resulta que el criterio de l@s chic@s de Orciny es una de mis guías literarias.

Dentro de su colección “Tar” me hice con un ejemplar de la obra. Sin más, no era alguna cosa en la que tenía puesta expectativa alguna. Como seguidor de Orciny estoy dispuesto a tener todas sus obras.

De nuevo entró en juego la “experiencia de usuario” al leer el libro. Pero no solo eso; lo que me cautivó; no fueron los hechos de fantasía urbana que aparecen ellos, con las justas de guerreros mágicos en estadios llenos de gente. Tampoco en sí el cómo se desarrollan estos torneos; o la trama de fondo: un hijo necesita resolver y saldar de una vez por todas el asesinato de su padre. No, nada de eso. Lo que me enganchó fue el cómo está escrito. En cómo Saúl le explica todo lo sucedido a Elisa. Este monólogo interior de reflexión de todo lo que pasó. Esta manera de explicarlo; te sientes cómo si te lo estuviera explicando a tí y tú quieres escucharlo, quieres oírlo. Delicado, respetuoso, amor reprimido.

En este caso se demuestra más, si cabe, que el fin no justifica los medios, sino el cómo te hace sentir y te envuelve y te lleva de su mano hasta el final.

“Lo que no te mata te hace más fuerte” (Serie Millennium 4), de David Lagercrantz

Portada de "Lo que no te mata, te hace más fuerte" de Ediciones Destino.

Portada de “Lo que no te mata, te hace más fuerte” de Ediciones Destino.

Este es el best-seller sueco del que hablaba al principio de este Brain Feeling. Lo recordaréis, Stieg Larsson creador de la saga Millennium: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” y “La reina en el palacio de las corrientes de aire”; falleció después de la edición de la tercera parte.”Lo que no te mata te hace más fuerte” es la cuarta entrega de la saga, escrita por David Lagercrantz.

Me explico, hace ya años que leí la trilogía de Larsson; pero si que recuerdo dos cosas contradictorias entre sí: esos libros me enganchaban sin duda alguna y a la vez los recuerdo como unos tostones políticos que se me antojaban pesados.

Lo que más me ha gustado, en sus casi 700 páginas, es el ritmo de la novela. Es trepidante, no se anda por las ramas, acción, acción y más acción. Personajes de siempre y nuevos personajes propios de la historia de la entrega. Referencias informáticas, referencias al autismo, aparecen por allí Oliver Sacks con “El Hombre que confundió a su mujer con un sombrero” o Darold A. Treffert -experto en el mundo autista savant- con “Islands Of Genius”; todo empaquetadito y envuelto de una trama que no le sobra ni le falta nada y que además hace que no puedas pensar en nada más que en continuar leyendo.

Eran los mismos personajes con otro ritmo, con una historia nueva (sin tener en cuenta la trama de fondo); sencillamente, si leísteis la Saga Millennium anterior os gustará; si no lo hicisteis también de seguro.

Ahora ya tengo aquí encima de la mesa otros 3 títulos en proceso de lectura, espero poderlos compartir con vosotros temprano.

2016-01-17 10.24.10-1

Buen Domingo!!! 🙂