5 Tipos de Música Que Incrementan Tu Productividad 🎧

Hoy es el día internacional de la música. Y para celebrarlo, os propongo que aprendamos cómo la música afecta a nuestra productividad.

La música tiene un modo de penetrar en los espacios vacíos y de llenar entornos con substancia. Nos puede ayudar a relajarnos, nos puede hacer llorar o nos puede hacer sentir viv@s.

Pero, ¿puede hacernos más productiv@s?

Utilizamos la música para marcar el tono de nuestro entorno y nuestro estado de ánimo, ya sea cuando nos estamos relajando después de trabajo o cuando estamos inmersos en una fiesta. Pero en una era en la que la mayoría de nosotr@s pasamos el tiempo delante de una pantalla de ordenador, la música también se ha convertido en un válvula de escape para distracciones o para tareas tediosas.

De modo que, ¿Cuán de útil es la música cuando se trata de concentrarnos en nuestro trabajo?

Aprendamos hoy un poco sobre la ciencia tras la música y la productividad.

¿Nos Hace La Música Más Productiv@s?

Teresa Lesiuk, profesora asistente del programa de músicoterapia de la Universidad de Miami, lleva a cabo una investigación sobre el efecto de escuchar música sobre el rendimiento laboral. De acuerdo con la investigación de la Doctor Lesiuk, aquell@s que escuchan música completan sus tareas más rápidamente que aquell@s que no lo hacen.

Pero hay algunos tipos de música que empeoran nuestra productividad. Diversos estudios han demostrado que la música popular interfiere con la comprensión lectora y con el procesado de la información.

En base a esos estudios, se puede afirmar que la música tiene un efecto positivo en nuestro trabajo. De todos modos, su efecto sobre la productividad depende de la situación y del tipo de música.

¿Qué Tipo de Música No Funciona?

Cuando trabajo, me cuesta mucho concentrarme si la gente está hablando. Del mismo modo que me cuesta si estoy escuchando música con letra.

De repente es como si no estuviese solo. La música puede considerarse un modo de multitarea, donde el oyente cambia de la tarea a la música y vice versa, en contraposición a que la música es tan solo un elemento que suena de fondo.

De nuevo, esto depende del tipo de música y de los hábitos del oyente. La Dr. Haake, que investiga sobre la escucha de música en el trabajo, ha identificado algunos factores que pueden determinar si la música nos puede distraer:

  • Estructura Musical Compleja: Canciones con una estructura musical compleja, como “Muffin Man” de Frank Zappa pueden distraernos más en comparación con canciones de estructura de 3 acordes como “Leaving on a Jet Plane” de John Denver.
  • Las Letras: nos pueden distraer, ya que hacen que nos concentremos en el mensaje de la canción e interrumpen nuestro tren de pensamiento.
  • Hábitos de escucha: Si alguien está acostumbrad@ a escuchar música mientras trabaja es más beneficioso que distrayente. También es cierta esta afirmación si la hacemos al revés.
  • Dificultad de las Tareas: Si una tarea requiere pensar más y más concentración, la música puede hacer que trabajar en esa tarea más eficientemente se más difícil.
  • Control: Al imponer la música a alguien, a menudo distrae mucho más que cuando la persona la puede escoger.

No son casos que aplican 100% a todas las personas, pero lo cierto es que hay ciertos tipos de música que son mejores para escuchar mientras trabajamos. Aprendamos sus efectos y cómo nos impactan.

¿Qué Tipo De Música Funciona?

Música Clásica

Cuando pensamos en música clásica, compositores como Bach, Beethoven, Mozart, Vivaldi o Handel nos vienen a la mente. En un estudio, 7 de 8 radiólog@s descubrieron que la música barroca incrementaba su humor y su concentración en el trabajo. Si buscas por dónde empezar, prueba con “Las 4 Estaciones“.

Música de la Naturaleza

Escuchar sonidos de la naturaleza puede mejorar la función cognitiva y la concentración. Sonidos reconfortantes de la naturaleza como cascadas, la caída de la lluvia u hojas al vuelo funcionan bien, en opuesto a sonidos de animales o cantos de pájaros que nos pueden distraer.

Música Épica

La música épica te puede hacer sentir como si estuvieses haciendo algo grandioso para cambiar el mundo. Te eleva y da poder. De modo que si te sientes cansad@ y falt@ de inspiración mientras trabajas, trata de escuchar algún tipo de música épica que de un empujón extra a tu motivación.

Música de Video Juegos

La música de video juegos es una gran elección dado que las composiciones están creadas específicamente para mejorar tu experiencia de juego. Al fin y al cabo es crucial que es esquives ese disparo o que sepas maniobrar de modo eficiente a través de una horda de enemigos. Para l@s principiantes, podemos probar por la Banda Sonora de Bastión o alguna de las Bandas Sonoras de Simcity, por nombrar algunas.

Bandas Sonoras Ambientales

Si te sientes estresad@ en el trabajo, dale una oportunidad a la música ambiental. Como Brian Eno, el creador de Música para Aeropuertos dice:

La música ambiental debe ser capaz de acomodarse en diversos niveles de atención sin interferir específicamente en ninguno en particular, debe ser tanto ignorable como interesante

Otros Tipos de Música

Existen innumerables tipos de música que podemos escuchar en el trabajo. Tipos como: música de meditación, blues o jazz. Si lo que quieres es tan sólo deshacerte de la cháchara de tus compañer@s o de la impresora de al lado, utiliza el ruido blanco para cancelarlos.

Experimenta y comprueba que funciona. La música suave y melódica te puede ayudar a concentrarte en el trabajo, mientras que una pieza de gran fuerza te puede mantener motivad@.

Y, por supuesto, también están esos momentos en los que el silencio es oro.

Buen Miércoles y Día Internacional de la Música!! 🙂


Artículo Original: “5 Types of Music That Increase Your Productivity” en The Mission

Cómo Los Hábitos De Nuestro Cerebro Afectan A Cómo Nos Llevamos Con Nuestr@s Compañer@s

Tod@s somos criaturas de hábitos por una buena razón. Mientras que nuestro cerebro comprende el 4% de nuestra masa corporal, consume por lo menos el 20% de la glucosa de nuestra sangre para hacer todo el trabajo duro de pensar y de hacer funcionar nuestros cuerpos. Ese gasto extra de recursos hace que el cerebro sea un sistema ineficiente, de modo que conserva la energía enviando los mensajes neuronales a través de los caminos más eficientes y menos resistentes.

“Es similar a los caminos que nos podemos encontrar en los bosques, te puedes mover más rápido por uno que ya esté abierto y creado que por uno en el que te tengas que abrir paso”

El hecho que nuestro cerebro prefiera el camino de menor resistencia tiene implicaciones en el trabajo en equipo. En base a la investigación del aprendizaje diferencial de W. Michael Sturm, hay 4 fortalezas -o caminos- que usamos las personas cuando nos movemos a través de un proceso:

  1. Explorar: son las personas a las que les encantan las reuniones fuera de la empresa, las sesiones de lluvias de ideas y buscar los escenarios “y si”. Entienden la situación completa, ven las relaciones y desarrollan soluciones creativas.
  2. Excitar: son las personas que están muy concentradas en aprender sobre las personas, en crear conexiones y en participar en conversaciones. Invierten su energía excitando y animando a las otras personas sobre la idea, haciendo estallar los silos de conocimiento, desarrollando soporte interno y construyendo un equipo.
  3. Examinar: son las personas a las que les encantan las hojas de cálculo, analizar el trabajo y mirar hacia los aspectos históricos. Desarrollan planes de implementación usando los datos, crean planificaciones temporales, presupuestos, horarios, clarifican los roles y mandan; predicen los problemas y encuentran fallos.
  4. Ejecutar: son las personas que están concentrad@s en cumplir con lo que importa. Creando listas de tareas, y revisando que éstas se lleven a a cabo. Implementan el plan de un modo muy agresivo, haciendo que la gente sea responsable de sus tareas y miden el rendimiento.

Mientras que existen formularios de autoevaluación que nos pueden ayudar a determinar en cuál de los 4 casos pertenecemos, podemos determinar nuestras preferencias si pensamos sobre qué es lo que nos gusta hacer y cuáles son las tareas que nos dan energía. “Aquellas que te roben energía son las que no te gustan y en las que no podrás ser excelente”.

Cómo Gestionar Un Equipo Centrándonos En Las Fortalezas

Entender tus puntos fuertes y los de los demás te puede ayudar a conectar a un nivel superior. Cuando cada miembro de un equipo puede completar sus tareas y sentirse pleno y retado, podremos crear un entorno de equipo que evite el burnout y que propicie el éxito.

El hecho de usar los puntos fuertes puede eliminar las fricciones que aparezcan en las relaciones“Puedes identificar un buen lugar dónde apoyarte y un lugar dónde un compañero de equipo se sienta cómod@”

Identificar las debilidades de alguien ayuda a la inclusión. Si a alguien no le gustan las lluvias de ideas, por ejemplo, no tiene porque ser excluido del proceso. “Hazle saber que entre un rato y que si está bien se queden o que si se sienten cansados salgan cuando quieran […] Trata todo sobre la energía: qué es lo que te la da y qué es lo que te la quita. También está bien apreciar las diferencias: lo que te puede dar energía a ti, le puede estar quitando energía a otra persona

Las fortalezas propician buenas relaciones laborales“Si trato con alguien que se halla en la categoría de ‘examinar’ y se preocupa por los números y por lo que puede ser demostrado, no querré ir a su mesa con ideas a medio cocer […] Tengo que investigar y hacer mis deberes y entrarle con hechos y con datos. Cuando hago eso, respeto su modo de trabajar y lo encuentro en un lugar dónde él está cómodo”

Es importante identificar las debilidades, especialmente para hacer que los equipos se comprometan. “Si estoy en la zona inferior de la categoría ‘excitar’, debo asegurarme que creo hábitos diarios sobre cómo contactar con mis compañer@s, reconociendo el trabajo que hacen […] Es importante conectar con ell@s, y tienes que asegurarte que no pasas por encima de esto”

Es posible tener más de una fortaleza. En el caso de la autora del artículo original se halla en ‘excitar’ y ‘ejecutar’; menciona que: “Es mi patrón natural el ir de la idea a la ejecución, y me frustraría el no saber por qué mi equipo no me está ayudando […] Me di cuenta que me estaba saltando los pasos intermedios, y todos los pasos son importantes para el proceso”

Para arreglar esa situación lo que hizo fue pasar rato creando un mejor plan de comunicación que identificase cómo cada uno encajaba en el proyecto“Luego podíamos ejecutar tod@s juntos, ya que tod@s entendían y estaban alineados con el plan”

Lo más importante es alinear a tu equipo alrededor de las fortalezas individuales“Puedes lograr tus metas si usas las preferencias energéticas de cada uno […] Todo pasa por estar al tanto de la situación”

Buen Viernes!! 🙂


Artículo Original: “How Our Brain’s Habits Affect How We Get Along With Our Coworkers” en FastCompany

5 Mitos Totalmente Erróneos Sobre El Aprendizaje

Lo hemos hecho muchas veces, así que podríamos pensar que sabemos cómo aprender nueva información. Pero se da el caso que las falsas creencias sobre el enseñar y el aprender son un problema que arrastramos durante todas nuestras vidas; según afirma Ulrich Boser autor de: Learn Better: Mastering the Skills for Success in Life, Business, and School, or How to Become an Expert In Just About Anything.

Afirma que: “estamos aprendiendo siempre, desvelando cómo usar nuevas herramientas […] cuando nos cambiamos el móvil o el ordenador, necesitamos aprender nuevos métodos para usarlos. El cómo lo hacemos es lo que puede impactar a nuestro éxito”

Desafortunadamente, hay un agujero entre el conocimiento tradicional y los hechos a la hora del procesamiento del aprendizaje. “Hay demasiados mitos […] Muchas personas no tienen en cuenta el mejor modo de ganar nuevo conocimiento y aptitudes. Pero el aprendizaje, a menudo, es una forma mental de proceder, y cuanto más activamente comprometid@s estemos en ello, más aprenderemos”

Boser ha identificado diversos mitos sobre el aprendizaje que pueden hacer que el proceso sea más difícil. Aprendamos hoy 5 ideas equivocadas y por qué debemos parar de creer en ellas.

Mito #1: Hemos Establecido Estilos De Aprendizaje

Seguramente habrás oído hablar sobre el aprendizaje visual, el auditivo y el quinestésico. En una encuesta llevada a cabo a más de 3.000 americanos, aproximadamente el 90% de encuestad@s aseguraron creer que es mejor recibir la información en nuestro estilo de aprendizaje personal. Pero si pensamos detenidamente en la idea, se cae por sí misma.

Es difícil aprender a jugar a fútbol si tan sólo lo oímos […]. Como en todos los mitos, hay un poco de verdad tras él, pero no hay investigación que respalde los estilos de aprendizaje. Una gran revisión (llevada a cabo últimamente) simplemente aseguró que los autores no habían encontrado evidencia alguna para la aproximación”

¿Cómo Aprendemos Realmente?

Encaja tu proceso al contenido. Los estudiantes deben aprender música escuchando música, los estudiantes tienen que aprender a leer leyendo.

Mito #2: Releer El Material Es Un Buen Modo De Aprender

Seguramente antes de entrar en una reunión importante, refrescas tu memoria repasando tus notas o tu propuesta, pero esta aproximación pasiva al aprendizaje no te va a servir de nada. Mientras que más del 80% de los encuestados en el estudio de Boser afirmaban que leer es una aproximación efectiva al aprendizaje, las investigaciones sugieren que hay algunos fallos en ello. Lo que funciona mejor es una manera activa de aprender.

“La gente tiende a verse a sí misma como un ordenador, de algún modo los datos que pasan por delante suyo se quedan en su cabeza. […] Así es como funciona el aprendizaje. Tienes que darle un sentido del orden para poder entender”

¿Cómo Aprendemos Realmente?

En lugar de releer, subrayar o remarcar la información, conviértela en un concurso.

Según Bose, “La investigación ha demostrado que el hacerte preguntas a ti mism@ es una mejor manera de aprender […] Al final de un párrafo pregúntate: ‘¿Qué es lo que el autor está intentando decir?’ ‘¿En qué se diferencia esto de otras cosas que he leído?’ ‘¿Cómo se relaciona con otras cosas que haya aprendido?’ Cuando le das sentido a algo es cuando empiezas a aprenderlo

Mito #3: Concéntrate En Una Materia A La Vez

Cuando hablamos de aprender una materia difícil, las personas creemos que deberíamos hacer tan sólo esa cosa al mismo tiempo. Si estamos aprendiendo a utilizar una nueva suite informática, por ejemplo, practica un programa un día y otro el siguiente.

¿Cómo Aprendemos Realmente?

Mezclarlo es una aproximación más eficaz. En el aprendizaje mezclado, tienes la oportunidad de ver la idea central que hay tras él […] y cuando ves los detalles, tienes un mejor sentido de qué significa”

Mito #4: Tu Primera Respuesta Es, A Menudo, La Correcta

En la escuela, nos enseñaron que si poníamos una respuesta en un test, no debíamos cambiarla, pero de hecho es mejor reconsiderarla.

“La gente tiende a tener un exceso de confianza […] Ve a una clase y pregunta quien es la persona que trabaja más duro y, muchas se auto identificarán en ese grupo. También si han aprendido algo de un artículo o de una charla TED, piensan que lo saben. Necesitamos tiempo para deliberar y reflexionar, acabando siendo capaces de entender algo

¿Cómo Aprendemos Realmente?

Mientras que los hechos son importantes, cómo los usemos es un factor clave. “Para solucionar nuevos problemas y traer ideas, necesitamos analogías y sistemas que nos demuestren cómo las cosas se relacionan entre ellas. […] Hacer esta conexión lleva su tiempo. Un estudio demostró que l@s profesor@s que hacen pausas de entre 3 y 5 segundos cuando están explicando ideas, tienen estudiantes que aprenden muchísimo más. El cerebro necesita tiempo para sentirse cómodo”

Mito #5: El Número De Horas Que Dedicas A Algo Se Traduce En Mejor Entendimiento

La teoría de las 10.000 horas de Malcolm Gladwell nos aportó un punto de referencia para convertirnos en expert@s, pero esto (según Boser) no se traduce necesariamente a haber aprendido. “Muchos de nosotr@s conducimos cada día, pero no nos hemos convertido en mejores conductor@s […] Invertir un montón de horas, no siempre significa que serás bueno en algo”

Del mismo modo que el confiar en la primera respuesta, la sobreconfianza juega un papel muy importante aquí. “Hay una gran línea de investigación que sugiere que las personas sobreestimamos nuestro propio expertise en todos los campos, desde conducir nuestro coche hasta nuestros niveles de gramática -que por cierto deberíamos revisar tod@s sin falta- […] o como lo afirma otro paper, las personan tienden a alegremente no estar al tanto de su incompetencia‘”.

¿Cómo Aprendemos Realmente?

Lo que funciona no es tan sólo tiempo, es sobre el consejo y los inputs. Por ejemplo, Boser contrató a un entrenador de basket para que le ayudase a mejorar su juego, y se grabó a sí mismo tirando canastas en el parque.

Recomienda que, no pidas feedback a un amigo. […] tiene que existir un contrato social en el que la otra persona tenga que darte algo. Esa es la razón por la que contratar entrenadores y tutores es tan beneficioso para el aprendizaje”

 

Buen Jueves!! 🙂


Artículo Original: “Five Popular Myths About Learning That Are Completely Wrong” en FastCompany

Concentrarse o No Concentrarse, Esa Es La Cuestión

La habilidad para concentrarse es un importante conductor de la excelencia. Las técnicas de concentración cómo las listas de tareas, los horarios, los recordatorios de calendarios, todas nos ayudan a estar sobre la tarea. Hay una evidencia clara que soporta la idea que resistirse a la distracción y estar presente tiene beneficios: practicar mindfulness durante 10 minutos cada día, por ejemplo, puede mejorar nuestra efectividad de liderazgo haciendo que seamos más capaces de regular nuestras emociones y de dar sentido a las experiencias pasadas. Y sí, por mucho de ayuda que pueda ser la concentración, también hay inconvenientes en concentrarse del modo en que lo hacemos.

El problema es que la concentración excesiva deja a los circuitos de concentración de nuestro cerebro exhaustos. Puede drenar nuestra energía y hacer que perdamos el auto control. Este drenaje de energía nos puede hacer más impulsiv@s y de menos ayuda. Como resultado, las decisiones están menos meditadas, y nos convertimos en menos colaborativ@s.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿nos concentramos o no nos concentramos?

De acuerdo con investigaciones recientes, son vitales tanto la concentración como la no concentración. El cerebro opera de modo más óptimo cuando cambia entre concentración y no concentración, permitiéndonos desarrollar resiliencia, mejorar la creatividad y tomar mejores decisiones.

Cuando no nos concentramos, activamos un circuito cerebral llamado “la red de modo por defecto”. En sus siglas en inglés: DNM (Default Mode Network); se pensaba en este circuito como “el circuito de no hacer nada” (Do Mostly Nothing) ya que tan sólo se activa cuando nos paramos de concentrar con esfuerzo. De hecho, cuando estamos “en descanso”, este circuito usa el 20% de la energía del cuerpo (en comparación con el pequeño 5% que cualquier esfuerzo requerirá).

Esta es la Red Neuronal por Defecto (DMN)

El DMN necesita esta energía ya que está haciendo de todo excepto descansar. Bajo el radar consciente del cerebro, activa viejos recuerdos, va hacia adelante y hacia atrás entre el pasado, el presente y el futuro y recombina diferentes ideas. Usando estos nuevos y, previamente inaccesibles datos, podemos desarrollar un auto conocimiento mejorado y sentido de relevancia personal. Y también podemos imaginar soluciones creativas o predecir el futuro, conduciendo a un mejor modo de toma de decisiones. El DMN también nos ayuda a sintonizar con el pensamiento de otras personas, con lo que también mejora el entendimiento de equipo y la cohesión.

Aprendamos algunos de los múltiples modos sencillos y efectivos de activar este circuito en el curso de nuestro día.

Usar el ‘Soñar Despierto’ Positivo y Constructivo (PCD)

El PCD es un tipo de divagación mental un tanto diferente de soñar despiertos o de reordenar nuestras preocupaciones de modo un tanto culpable. Cuando lo incorporamos deliberadamente en nuestro día, puede hacer explotar nuestra creatividad, reforzar nuestra habilidad de liderazgo y re energizar nuestro cerebro.

Para empezar a usar el PCD, debemos elegir una actividad sencilla, como pueden ser tejer, cuidar del jardín o de las plantas o leer; luego zambúllete en los recesos de tu mente. Pero primero deberás imaginar algo jovial e ilusionante (como puede ser correr por el bosque o estar un yate). Luego, pivota tu atención desde el mundo externo al espacio interno de tu mente con esta imagen en mente mientras estás llevando a cabo esa actividad suave.

El PCD, estudiado durante décadas por Jerome Singer, activa el DMN y cambia metafóricamente la cubertería que tu cerebro utiliza para encontrar información. Mientras estamos en atención concentrada es como un tenedor, que coge los pensamientos obvios y conscientes que tienes, una cuchara para saborear los deliciosos manjares de los sabores de nuestra identidad, chopsticks para conectar la ideas en nuestro cerebro (para mejorar la innovación), una cucharita para llegar a los recovecos y rendijas de nuestro cerebro para recoger esos recuerdos que hace tiempo que perdimos y que son parte vital de nuestra identidad. En este estado, se mejora nuestro sentido del “yo”; que de acuerdo con Warren Bennis, es la esencia del liderazgo. Esto es el centro psicológico de gravedad, un mecanismo del estilo de una toma de tierra, que nos ayuda a mejorar nuestra agilidad y a gestionar el cambio de modo más efectivo.

Hacer Una Siesta

Además de reservar tiempo para el PCD, también podemos sopesar el hacer una siesta. No todas las siestas son lo mismo. Cuando nuestro cerebro está en una caída libre, nuestra claridad y creatividad pueden verse comprometidas. Varios estudios han demostrado que, después de una siestecilla de 10 minutos, estamos más alerta y vemos las cosas más claras.

Pero si lo que tienes ante ti es una tarea creativa, vas a necesitar una siestaza de 90 minutos para un refrescado total del cerebro. Tu cerebro necesita de este tiempo extra para llevar a cabo más asociaciones, y sacar a la luz las ideas que están en esos recovecos de nuestra red neuronal de memoria.

Fingir Que Eres Otra Persona

Cuando te ves enganchad@ en un proceso creativo, la no concentración puede ser un salvavidas cuando encarnamos y vivimos una personalidad totalmente diferente.

En 2016, los pedagogos Denis Dumas y Kevin Dunbar demostraron que las personas que intentan solucionar problemas creativos tienen más éxito si se comportan como un poeta excéntrico que cómo un rígido bibliotecario. En un test en el que se tenían que dar tantos usos posibles a un objeto cualquiera (por ejemplo, un ladrillo) aquell@s que se comportaban como poetas excéntricos tenían un rendimiento de creatividad superior. Este ejemplo se mantiene incluso cuando la misma persona elige otra personalidad.

Cuando te encuentres en un punto muerto de creatividad, intenta este ejercicio de personificar una identidad diferente. Te va a sacar de tu propia cabeza y te permitirá pensar desde la perspectiva de otra persona. Esto sería el halloween psicológico.

Durante años, la concentración ha sido la habilidad más venerada de entre todas las habilidades. Dado que pasamos el 46,9% de nuestros días con nuestras mentes divagando sobre la tarea que tenemos entre las  manos, ansiamos la habilidad de mantenernos fijados en ella. Pero si construimos el PCD, hacemos siestecillas de 10 – 90 minutos e incorporamos el halloween psicológico en nuestros días, podremos reservar la concentración para cuando la necesitemos, de modo que podamos usarla de modo más eficiente.

Aún más importante, el no concentrarnos nos permite actualizar la información que tenemos en el cerebro, dándonos acceso a partes más escondidas de nosotr@s mism@s y mejorando nuestra agilidad, creatividad y capacidad de decisión.

Buen Sábado!! 🙂


Artículo Original: “Your Brain Can Only Take So Much Focus” en Harvard Business Review

Qué Hacer Cuando La Distracción Más Grande De La Oficina Son Tus Compañer@s

Como se suele decir a la familia no la podemos escoger y, normalmente tampoco a nuestr@s compañer@s de trabajo (tan sólo es cuestión de suerte el que acabemos pasando nuestras jornadas laborales con gente maravillosa o con gente irritante). Esto significa que al menos habrá una persona en tu oficina que te saque de tus casillas.

A lo mejor se trata de alguien con una fuerte opinión en casi todo que se toma la libertad de gritarla siempre a los 4 vientos. A lo mejor son tan sólo sus hábitos laborales, como mandar un millón de correos para resolver una cosa que lo estaría con uno o con dos. O a lo mejor es el modo en que se hacen petar los huesos, en que mascan su chicle o en que tararean mientras tratas de hacer tu trabajo.

Cuando tu mayor distracción en el trabajo no son los chats, las reuniones o tu propia cuenta de Facebook sino que lo son las otras personas, tus opciones para volver a estar en marcha pueden parecer limitadas. Las malas noticias es que son un tanto limitadas, al fin y al cabo, en realidad tan sólo hay dos opciones potenciales que podemos llevar a cabo. Las buenas noticias, por otro lado, es que no necesitamos aprender un truco mental complicado que nos ayude a concentrarnos así como tampoco necesitamos descargarnos otra app de productividad. Aprendamos hoy una guía sincera para prevenir que esos colegas irritantes te vuelvan loc@.

¿Es Tan Sólo Molesto, O Es Algo Peor?

La primera cosa que tienes que descubrir es cómo de molestos, en importancia, son los hábitos de tus compñer@s. Esto no es lo mismo que ponerlos en un ranking de irritabilidad: un@ colega que habla demasiado fuerte por el teléfono es un tanto grave, pero esa distracción no es peligrosa.

El compañer@ que comparte constantemente sus fuertes opiniones, por otro lado, podría estar creando divisiones en la oficina, lo que es un problema potencial que va más allá de tu habilidad de concentración. Alguien que toma atajos en su trabajo o que te acosa a ti o a tus miembros de equipo puede estar cruzando la línea de un serio problema de Recursos Humanos.

Vale la pena tener claro este punto ya que existe el riesgo de pasar por alto otros problemas cuando tu propia productividad inmediata está estancada. El hecho de sentirse frustrad@ porque no puedes tener tu trabajo hecho, a veces, puede enmascarar otras cosas que pueden ser más importantes. De todos modos, siempre vale la pena pensar sobré qué es lo que te irrita de alguien antes de responder. Si estás de los nervios por el modo en que alguien te mira o pulula alrededor tuyo, eso no sería una mera distracción. En caso de duda, ten una rápida conversación con tu contacto de recursos humanos, aunque tan sólo sea para demostrar tu preocupación.

Este Es Tu Cerebro Cuando Estás Irritad@

A veces la molestia es tan sólo molestia.

Si la distracción que tu compañer@ no para de hacer no es algo que tengas que escalar, entonces es el momento de volverte a centrar en ti, o lo que es lo mismo, en tu cerebro. La irritación y la frustración son simplemente las emociones que experimentas cuando tienes una meta que está bloqueada y no hay nada que puedas hacer en ello.

Este proceso psicológico importa ya que será el que dicte tu respuesta. L@s psicólogo@s tienen un concepto llamado “locus de control“. Hace referencia a si piensas que tus propias acciones pueden afectar a una situación dada.

Cuando tienes un “locus de control” interno, crees que tienes el poder de cambiar las cosas, el tener un “locus de control” externo, por otro lado, describe ese sentimiento de impotencia cuando estas siendo abofetead@ por las circunstancias y no puedes hacer nada con respecto a ello.

Locus de Control – Descripción Divulgativa

Y es este locus externo el que causa realmente tu frustración, no tu colega incesantemente ruidos@. Su zumbido tan sólo te rechina porque te sientes atrapado por él.

Esto puede sonar obvio, pero el descomponerlo de este modo nos puede ayudar a ver que hay dos modos de hacer que tus colegas irritantes lo sean menos:

  • Reformular lo que están haciendo de modo que te moleste menos
  • Tomar el control de la situación

Opción 1: Reformula

Las cosas que tienden a molestarnos más (incluyendo la oficina), a menudo tienen tanto que ver con nosotr@s como con l@s demás. Pero puede ser un gran esfuerzo verlo de ese modo.

De modo que si tu compañer@ está sacando lo peor de ti, haz el esfuerzo de encontrar algo que te gusté de él. Si, será difícil. Pero es posible hacerlo sin intentar (e inevitablemente fallar) pasar por alto su hábito irritante. Sea cuando sea que te cruces con él/ella utiliza su comportamiento irritante como recordatorio de pensar algo que te gusta de él/ella. Piensa en la cosas irritantes o distrayentes que hacen como si fuesen las campanillas de una furgoneta de helados, señalando que hay algo bonito en las inmediaciones.

Por ejemplo, hablar con un colega cuyas ideas se te meten dentro puede ser bastante frustrante. De modo que usa esas discusiones como una oportunidad de aprender qué es lo que creen las personas radicalmente diferentes a ti. Es frustrante cuando alguien te intenta hacer cambiar de opinión y sabes que nunca vas a estar de acuerdo con la suya (que te parece estúpida). Pero puede ser interesante en el momento en que hayas reformulado esas interacciones, estás haciendo antropología. 🙂

Opción 2: Toma El Control

Si no puedes encontrar ningún modo en que te guste (o al menos en que no odies) esos aspectos de tu irritante colega, entonces hay otra cosa que puedes hacer: debes tomar el control de la situación de modo que nunca más te sientas atrapado por ello. Cambia ese locus de control externo hacia uno interno.

Una cosa que puedes hacer es simple: habla con tu colega. Podría ser que no tuviese ni la mas mínima idea que lo que está haciendo sea irritante o distrayente. Tu colega zumbante no puede darse cuenta de qué es lo que las otras personas pueden oír. A veces basta con tener una conversación que puede ser un tanto difícil para que cambien su comportamiento.

Otra cosa que puedes hacer es adelantarte al comportamiento irritante.  Si tu colega está quejándose constantemente, no le des la oportunidad de empezar la conversación sobre algo que te irrita. Dirígete a él/ella con una gran sonrisa y dile que día tan maravilloso hace y pregúntale qué grandes cosas le están ocurriendo hoy. Ahora has tomado las riendas de la conversación y has marcado el tono antes que ell@s hayan tenido la oportunidad de hacerlo.

Finamente, puedes tratar de gestionar tu entorno de modo diferente. Si estás en una oficina abierta y hay sonidos que realmente te molestan, hazte con alguna herramienta de ruido que tape el ruido de fondo que te molesta. O encuentra otro lugar para trabajar donde realmente puedas concentrarte. Habla con tu manager para ver qué opciones tienes para tener un entorno más silencioso.

Las molestias pueden ser pequeñas, pero no son triviales (especialmente cuando vienen de personas con las que interactuas cada día). Concentrarse es difícil cuando te sientes frustrad@ y existe el riesgo añadido que empieces a atacar verbalmente a tus colegas cuando el agravio llegue a la superficie. Pero incluso cuando tus opciones son limitadas, aún tienes algunas. Recuerda que este es tu primer paso hacia hacer las cosas más llevaderas.

Recuerda también que tú mism@ puedes ser el que esté irritando a otr@s.

Buen Miércoles!! 🙂


Artículo Original: “What To Do When The Biggest Office Distraction Is Your Coworkers” en FastCompany

Los Sorprendentes Beneficios De Estar (un poco) Loco

A pesar de ser la más grande e influyente mente en la historia de la humanidad, Isaac Newton, a todas cuentas estaba un poco chiflado, así como también era un tanto cretino. Newton era conocido por ser mezquino y vengativo. Atravesaba episodios maníacos en los que trabajaba sin descanso durante días sin comer ni dormir. Luego caía en profundas depresiones, rechazaba hablar con nadie y a menudo contemplaba el suicidio. Durante estos episodios más oscuros, a menudo tenía alucinaciones y hablaba con gente imaginaría. Como hacen algunos niños.

Por supuesto que Newton no fue el único genio científico aquejado. Nikola Tesla llevó a cabo más de 200 inventos en su vida, incluyendo el primer prototipo de motor eléctrico, el primer mando a distancia y ayudó a inventar la fotografía en rayos X. Inventó un modo más eficiente de electricidad que el que había inventado Edison, lo que hizo que éste último se volviese tarumba y tratase de destruir la carrera de Tesla.

Newton, Tesla, Edison

Lo que es menos conocido es que Tesla tenía una intensa fobia a la suciedad y a los gérmenes así como una curiosa obsesión de hacerlo todo en múltiples de 3. Calculaba impulsivamente todo lo que había a su alrededor, cosas cómo cuántos centímetros cúbicos de comida estaba a punto de consumir o cuántos metros tenía que andar hasta el lavabo. Pasó años viviendo en hoteles sin pagar nunca las facturas. Él, igual que Newton, informó de visiones cegadoras y de alucinaciones en algunos de sus periodos más creativos e intensos.

¿Por qué parece que una cantidad desproporcionada de los genios artísticos y científicos del mundo están un poco chiflados? Muchas de las mejores figuras literarias de los últimos 300 años se bebieron a sí mismas hasta la muerte o se tiraron un tiro en la boca. El músico muerto por sobredosis de heroína es hasta un cliché en este punto, de lo común que se ha vuelto. Demonios, hasta parece que no puedes ser considerado una estrella del rock real si no te has expuesto a una sobredosis alguna vez.

El filósofo romano Séneca, una vez dijo: No existe un gran genio sin una tintura de locura. Todos hemos entendido intuitivamente que las personas que son genios a menudo también están un poco locos. Lo aceptamos aunque no sepamos exactamente por qué es.

Sí, los autores tienen una propensión mayor a estar deprimidos que la población en general. Del mismo modo que los científicos son más proclives a ser esquizofrénicos y los artistas visuales a ser bipolares.

Pero mientras que la enfermedad mental puede llevar a alguien a los extremos de la creatividad o del descubrimiento, para la mayoría de personas jode un poco. En comparación con las personas normales (si es que normal existe), la gente con enfermedades mentales tienen más problemas de salud físicos y crónicos, tienen dificultad para crear y mantener relaciones, ganan menos dinero y viven vidas más cortas.

Y para cada genio estrafalario como Newton quien mientras reinventaba las matemáticas y formulaba las leyes fundamentales de la física, probablemente tenía interesantes conversaciones variadas con el sofá de su madre; también podemos encontrar personas con problemas mentales que hacen cosas asombrosamente espantosas.

Cuaderno de Newton

Pero la salud mental es un materia complicada y delicada. Y, en palabras del autor original, “creo que ya he ofendido a unas 8000 personas con tan sólo estos párrafos de apertura”. Pero la verdad es que mucho de lo que consideramos saludable o dañino, normal o anormal, depende de la cultura y del tiempo en el que vivimos.

De hecho, entre los psiquiatras, la noción de salud y de enfermedad cambia de generación en generación. Están siempre discutiendo sobre las definiciones de enfermedades como el TDAH, la esquizofrenia y el desorden bipolar. Hace siglos cuando la depresión se conocía como “melancolía” se creía que estaba causada por un desequilibrio de los fluidos corporales llamados “humores”. Se consideró la homosexualidad como enfermedad mental hasta 1986 (hace tan sólo 31 años).

Los 4 “Humores” (Fluidos)

Incluso en la cita de Séneca que hemos aprendido antes, la palabra en Latín para “locura” se usaba de modo totalmente diferente del que hoy en día se traduce. Para los antiguos romanos, significaba algo más parecido a inspiración o iluminación, y por tanto algo a lo que aspirar.

Una de las razones por las que los desórdenes mentales son difíciles de definir es porque muchas de sus características son, en algún sentido, versiones extremas de los rasgos normales que se ven en todos nosotros.

Por ejemplo, todos podemos ser un poco obsesivos de vez en cuando y hacer cosas que normalmente no haríamos. A lo mejor los utensilios de tu cocina tienen que estar perfectamente alineados o sino empezarás a pensar que toda la casa está a punto de explotar (o los libros de una estantería). No tienes TOC (trastorno obsesivo compulsivo) como mucha gente bromeará, lo que sí que tienes es una fijación en que algunas cosas deben estar en orden para que te sientas cómod@ y segur@. Creo que muchas personas tienen algo de esto en su vida, la pregunta es ¿hasta qué grado?

Ser ansios@ puede ser una buena cosa. Significa que probablemente prestes más atención a lo que hace que seas ansioso y que lleves a cabo algún tipo de acción. La mayoría de nosotr@s tenemos áreas en nuestras vidas donde pensamos y nos preocupamos demasiado. El autor original menciona una compañera en la universidad quien acostumbraba a vomitar antes de cada presentación que tenía que hacer a la clase. Estas cosas son sorprendentemente normales.

Ansiedad

O, ¿jurarías que alguna vez alguien ha dicho tu nombre, tan sólo para darte cuenta que no hay nadie más que tú en la habitación? o ¿piensas que has visto moverse algo por el rabillo del ojo y al girarte ves que no hay nada? Si, a tod@s nos ha pasado. Los humanos tenemos una habilidad increíble para imaginar cosas que no son reales. Es como una esencia del cerebro humano que a veces llevamos a cabo incluso sin darnos cuenta que lo estamos haciendo.

Pero para la vasta mayoría de personas, es fácil darse cuenta cuando nuestras mentes se han ido a hacer su propio picnic y podemos devolverlas rápidamente a la realidad. Las personas con ciertos tipos de esquizofrenia, por otro lado, tienen problemas en distinguir el “mundo real” del de su imaginación. Las personas con desórdenes generales de ansiedad están tan abrumados por ella que no pueden llevar a cabo una vida funcional. Las personas con TOC extremo viven en estado constante de no sentirse con el control se sus propias mentes o acciones.

De modo que, todos estamos un poco locos en nuestros propios modos. Lo que pasa que hay un espectro del comportamiento humano, y es allí (en los extremos de este comportamiento) donde podemos encontrar a las personas con “enfermedades mentales”.

Nuestras facultades psicológicas son como las habilidades atléticas o como la altura. La mayoría de nosotros nos agrupamos alrededor de la altura media, pero hay gente en los extremos (algunos son enanos y otros gigantes). De modo que los enanos y los gigantes experimentan el mundo de un modo mucho más diferente que la mayoría de los que están en la media; lo mismo pasa con los extremos del comportamiento.

Y aquellos extremos, a menudo considerados negativos, son los extremos que resultan en explosiones de creatividad y de genio. No es una cuestión de cómo deshacernos de ellos, sino de cómo los manejamos.

Los amigos y familiares de Kurt Cobain (por ejemplo) lo describían como una persona que tenía un gran pavor a ser humillado. Habría transmitido esta personalidad de rock star apática, manteniendo las apariencias de que no lo importaba nada, pero de hecho, le importaba demasiado lo que todo el mundo pensaba hasta el punto de tener ansiedad severa y episodios depresivos.

Pero estas mismas personas te dirán que era una máquina en los ensayos y en el estudio. Cobain estaba obsesionado en perfeccionar su marca como artista. Nirvana tuvo sesiones de ensayo que duraron hasta 15 horas antes de grabar Nevermind. Esto le llevó a ser el pionero más grande del rock desde los Beatles. Y también le condujo a descerrajarse un tiro en la boca.

Temple Grandin revolucionó la industria del ganado en Norte América y hoy se le da crédito de aportar uno de los giros más grandes hacia adelante en el tratamiento humano del ganado. Si comes carne, hay una buena probabilidad que Temple Grandin haya tenido algo ver en algún punto con cómo ha llegado la carne a tu plato.

Kurt Cobain, Temple Grandin

Temple es autista. Su autismo hace que “piense en dibujos”, y en definitiva ese es su don (o al menos lo que todo el mundo piensa que es su don).

La gente asume que aunque fuese discapacitada, superó su discapacidad y la convirtió en una clase de gran ventaja. Creyeron que el don de Grandin era no considerar las objeciones de otras personas cuando éstas se interponían a sus principios. Pero (y esto es importante) no es que no le importase qué era lo que la otra gente pensase, es que no sabía como hacer que le importase lo que la otra gente pensaba. Su handicap también era su mejor rescurso.

Grandin no superó su discapacidad, la arrastra con ella, como una mula que tira de un arado, va dejando muescas tras de ella tan sólo para construir lo que puede ver delante. Y no tiene elección de hacerlo de otro modo.

Si consideramos que la naturaleza de ser extremo se traduce en grandes riesgos y grandes recompensas, entonces a lo mejor las “enfermedades mentales” son uno de los modos de la naturaleza de hacer que llevemos a cabo apuestas arriesgadas esperando un gran retorno.

Es como si la Madre Naturaleza entrase en el casino y se dirigiese a la ruleta para poner todo su dinero en el doble cero. Si le toca el premio gordo aparece alguien como Isaac Newton quien, irónicamente, nunca se casó o tuvo hijos, pero incremento la capacidad reproductiva de la humanidad siglos después de haber vivido.

Madre Naturaleza

Pero hay otro ángulo evolutivo en esto: y es que estas tendencias de las enfermedades mentales, en ciertas situaciones, han sido beneficiosas en las tribus nómadas de nuestros ancestros.

Un psicópata, obviamente, tiene un gran riesgo, particularmente para aquellos que se le acerquen, pero sus habilidades psicopáticas le pueden convertir en un líder inteligente, incluso cuando sea implacable. Si pasa que una tribu necesita un líder inteligente e implacable que les guíe a través de un entorno impredecible e inestable, el psicópata puede ser su mejor opción.

Un miembro ezquizoide de la tribu puede haber sido ilusorio, pero también una fuente de ideas descabelladas que han acabado aportando un gran beneficio para todos. A lo mejor alucina viendo un arbusto ardiendo que le dice que agrupe a la gente y que se vayan a una tierra más fértil. A lo mejor alucina con 10 mandamientos y los grava en una roca para luego declarar que él y su gente son los elegidos de Dios. A lo mejor todo esto acaba siendo en principio de todas las religiones Abrahamicas y de la mayoría de la civilización occidental.

Paradójicamente, las mismas cosas que causarían que estos trastornos saliesen de los genes son las mismas que los mantienen dentro. Su mayor handicap es a la vez su mayor ventaja. Y los mismos extremos que entorpecen a los individuos serían aquellos que proveen de la tintura de locura a su genio y creatividad. Y, de muchos modos, todos nos beneficiamos de ello.

La sociedad moderna no es tan diferente. Necesitamos gente estable y “aburrida” para crear las industrias estables y aburridas de las que dependemos a diario, como el agua, la electricidad y la frutería. Y necesitamos a mucha de esta gente. Crean la columna vertebral de la civilización.

Pero del mismo modo que nuestros ancestros tribales, la sociedad moderna también necesita comodines y bichos raros. La humanidad necesita de alguna fuente de innovación para arriesgarse y apostar, del mismo modo que necesitamos la estabilidad en la que se basa nuestra vida diaria.

A lo mejor la ansiedad hipersensible que hace que a tu compañer@ de oficina le den ataques de pánico es la misma hipersensibilidad ansiosa que le hará escribir una novela o un poema.

A lo mejor el director psicópata de tu compañía es bueno a la hora de tomar decisiones precisamente porque es un psicópata. Tan sólo ve los números, no a la gente. Y, aunque suene extraño, todos os beneficiaréis de su falta de empatía.

A lo mejor el chico autista de tu clase de mates producirá los más grandes avances en física cuántica y ganará el Nobel. Así que para ya de hacerle bullying, imbécil.

El riesgo inherente de vivir en las fronteras del esfuerzo humano es lo que conduce a nuevas ideas y al progreso. Necesitamos personas que no sean tan sólo capaces de ver el mundo de nuevos modos, sino que sean lo suficientemente delirantes y locos para creer que sus ideas no son ni delirantes ni locas. Como decía el antiguo anuncio de : “Porque los que están lo suficientemente locos para pensar que pueden cambiar el mundo son aquellos que lo cambian”

La cosa es que un cierto grado de locura parece beneficioso a veces. Tan sólo hace falta dirigir esa locura en la dirección adecuada.

Y, dado que tod@s nosotr@s estamos un poco loc@s, entonces nuestro conocimiento sobre nuestras excentricidades y tendencias tiene consecuencias reales para nuestras propias vidas. Aprende tu cerebro. Aprende sus rarezas. ¿En qué se diferencia de los demás? ¿En qué se parece?

La salud mental, en la vasta mayoría de los casos, no es una cuestión de “curar” o de “arreglar” a la gente, sino reconocer dónde residen las fortalezas de un cerebro extremo, mientras aprendemos a lidiar simultáneamente con sus debilidades.

Muchas personas tienen algún grado de vergüenza sobre el modo en que funciona su cerebro. Se les dice que son demasiado sensibles. O que son introspectivos o demasiado melancólicos. O pasan demasiado tiempo con novelas de fantasía o haciendo dibujos. O que están obsesionados con su apariencia, o… lo que sea.

La respuesta es: hazte dueñ@ de ello. Como cualquier otra parte de tu cuerpo, tu mente viene pre empaquetada con sus propias ventajas y desventajas. Aprendelas y úsalas bien. Y el modo de hacerlo no es esconderte de ello. Es aceptarlas y expresarlas.

Buen Domingo!! 🙂


Artículo Original: “THE SURPRISING BENEFITS OF BEING (SLIGHTLY) CRAZY” en MarkManson.net

6 Razones Por Las Que Fallamos Al Persuadir

Mucha gente piensa que la persuasión es en esencia “libre de debate”. Para hacer que tu argumento tenga éxito, tienes que meterte en el flujo de pensamiento de la otra persona, para demostrarle que su perspectiva no tiene base (a la vez que lo haces de modo educado).

Esto es incorrecto. La persuasión no funciona de este modo. Podrás tener éxito al conseguir que l@s demás te concedan la razón temporalmente; pero, a menudo, volverán a su antiguo modo de pensamiento tan temprano la lógica o el incentivo que hayas usado para “ganar” desaparezca del escenario. Ser persuasiv@ trata más sobre las emociones que sobre la lógica fría y dura, y como todas las aptitudes y competencias y soft skills, podemos mejorar en ella con práctica.

Pero primero tenemos que desaprender los malos hábitos que nos hacen menos persuasiv@s de lo que esperaríamos. Empecemos aprendiendo estos 6 que siguen.

1.Intentaste Ganar Una Guerra De Ideas

Piensa en la última vez en que te peleaste con alguien. Seguramente los dos os pusisteis a la defensiva, ¿cierto? Es una reacción natural. Cuando intentas ser persuasivo en el trabajo, deberías generar exactamente la misma respuesta, pero sin los gritos. Intentar forzar que otras personas adopten nuestras ideas puede sentirse como coacción, no persuasión.

Para poder evitar esto, debemos hacer que la otra persona sienta que los dos estáis en el mismo bando. Esto no significa retirarnos de nuestras ideas o fingir que no difieren cuando en realidad sí que lo hacen. Trata más sobre admitir que ya estáis de acuerdo y cómo vuestra diferencia de opinión empieza con una premisa compartida.

2.No Escuchaste De Modo Activo

Cuando alguien siente que está siendo escuchad@, se hace más abiert@ a tus ideas. De modo que, para crear esa apertura, tienes que evitar la típica trampa de pensar en cómo vas a responder en el momento que alguien acabe de hablar. El escuchar es una aptitud del mismo modo que lo es la argumentación, pero es difícil de enseñar.

Un modo simple de hacer ver a l@s demás que están siendo escuchad@s pasa simplemente por repetir o parafrasear alguna cosa que les has acabado de oír, luego pide aclaraciones. De este modo puedes hurgar más profundamente en lo que están expresando, en lugar de contraatacar su perspectiva con la tuya.

3.Hiciste La Mitad De La Charla

Si estás intentado ser persuasiv@, tienes que hacer que la otra persona sienta que tiene el control de la situación, no tú. Lo que más se dice de los mejores escuchadores es que hablan mucho menos que las otras personas y eso también es cierto para la gente más persuasiva.

Mientras que la otra persona esté hablando, estáte atent@ a las oportunidades que haya para conectar y estar de acuerdo. Mira si puedes obtener información de sus valores y las razones por las que piensan del modo que lo hacen.

Si tienes problemas en hacer esto, cabe la posibilidad que se deba a que estés berreando demasiado. Cierra más tu boca, y sintoniza. Cuanto más puedas compartir con una persona, mejor serás al persuadirla. Somos más proclives a confiar en personas de las que creemos que comparten nuestras creencias, valores e intereses.

4.Diste Demasiado Pocos Cumplidos (Sinceros)

Si hay algo que admires sobre la persona o sobre su idea, o que creas que merezca ser alabado, hazlo. A tod@s nos gusta recibir cumplidos, especialmente de alguien en que no estamos de acuerdo en todas las cosas. Pero la clave aquí nos es enjabonar a la otra persona, tus cumplidos tienen que ser sinceros; no parecerlo.

Si puedes encontrar algo que aprecies genuinamente sobre la otra persona y se lo haces saber, estará mucho más abierta a cualquier otra cosa que tengas que decir. También fortalece vuestra relación y hace que piensen más favorablemente de ti. Tu habilidad para ver lo positivo que hay en ell@s te eleva y da más credibilidad a cualquier cosa que digas o hagas.

5.No Les Dejaste Pensar Que Fue Idea Suya Todo El Tiempo

Esta es un poco complicada y no siempre se puede alcanzar. Pero uno de los mejores modos de persuadir a los demás con nuestra idea es plantarla en sus mentes y dejar que piensen que fueron ellos quienes la propusieron. El mejor modo de hacerlo, sin ser manipulador (o hipnotista profesional) pasa simplemente por hacer sugerencias, enmarcando tus ideas cómo posibilidades.

Todo trata sobre dejar que la otra persona se sienta lo suficientemente fortalecida para hacerse la idea. De nuevo, no trata sobre ganar un concurso entre dos puntos de vista opuestos. Aparta tu ego y permiteles que se cuelguen la medalla. Una idea que creemos que hemos tenido (o de la que hemos sido en parte responsables) siempre atrae más que una que alguien más ha generado en exclusiva.

6.No Pareciste Segur@ y Expert@

Si no estás segur@ de tus puntos de vista, o aportas hechos que no son sólidos, no puedes esperar a inspirar a otr@s a que vayan tras ellos. Estamos predispuest@s a depositar nuestra fe en las personas que suenan seguras y que aparentan saber y conocer sobre lo que están hablando.

Si tú mism@ no estás convencid@, tu vacilación saldrá a la luz y minará tu credibilidad en los ojos de l@s demás. Incluso cuando alguien esté considerando seriamente tu idea, se apartarán de ella de nuevo si suenas insegur@.

De modo que mientras deberías estar trabajando en proyectar confianza, también tienes que profundizar en tu base de conocimiento lo suficientemente como para parecer confiad@. Haz los deberes, de este modo no tendrás que fingirlos.

 

Convertirse en una persona más persuasiva es más sobre dar pinceladas a los soft skills que nos llevan a la delantera en muchas situaciones, no tan sólo cuando intentamos persuadir a las personas: aquellos asociados con la escucha, con la relación con l@s demás y con el encontrar una línea base compartida. La habilidad de persuasión no se puede forzar, pero sacándonos de encima estos malos hábitos, estaremos más cerca del modo de conseguir un “sí” más fácilmente y más a menudo.

Buen Miércoles!! 🙂


Artículo Original: “Six Reasons Why Your Argument Failed To Persuade” en FastCompany